Las Generaciones de Los Derechos Humanos

Publicado: 10 abril, 2012 en Filosofía
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Los derechos humanos se han definido como conjunto de facultades e instituciones que, en cada momento histórico, concretan las exigencias de la dignidad, la libertad y la igualdad humanas, que deben ser reconocidas positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e internacional.

Originalmente, se hablaba de derechos naturales, término caido en desuso, a la par que se ha generalizado en la cultura jurídica el término “derechos morales”, que enfatiza el carácter previo de los derechos de autonomía de los individuos como triunfos frente al Estado: la comunidad política no los “concede”, sino que “reconoce” que las personas los poseen.

En esto se diferenciarían de otro tipo de derechos. Otros autores prefieren hablar de “derechos fundamentales”. Pero esto no parece del todo adecuado porque mientras estos derechos no sean reconocidos por la sociedad política a través de su derecho positivo interno o con su adhesión a normas internacionales, no corresponde hablar de derechos. Por ello, convendría concebir los derechos fundamentales como “valores” si no han sido recogidos en un texto legal y como “normas jurídicas” válidas si ya han sido integrados en las leyes.

La expresión “derechos fundamentales” tendría la ventaja de aludir a los derechos de los individuos y los correspondientes deberes del Estado. Es ya habitual la clasificación que diferencia, al menos, tres generaciones de derechos humanos:

Primera generación

  • Lo constituyen los derechos civiles y políticos.
  • Giran en torno al valor de la libertad individual.
  • Se plasman políticamente en los documentos fundacionales de las primeras revoluciones burguesas.

Constant se refiere a estos derechos como la “libertad de los Modernos” o libertad civil, posibilitan la autonomía personal en el ámbito de lo privado. Los opone a la “libertad de los Antiguos” concebida como capacidad de participación en la vida política. La participación ciudadana en el establecimiento de las leyes implica obedecer normas racionales y aceptadas y no simplemente impuestas.

Desde estas primeras concreciones de la idea de derechos humanos absolutos e inalienables, se ha avanzado hacia su reconocimiento internacional como derechos positivos con la Declaración Universal de 1948 que reconoce a todo ser humano los derechos a la libertad, la igualdad, la dignidad, la vida y seguridad personal, etc. Con respecto a ellos se suele hablar de derechos fundamentales.

Son de obligado cumplimiento para todos los estados que hayan suscrito los tratados internacionales. Las dificultades para el reconocimiento de esta primera generación de derechos humanos no solo se advierten en la realidad política.

También han sido contestados en el ámbito intelectual. El énfasis en la defensa del individuo y sus derechos naturales absolutos ha suscitado el rechazo y las críticas de discursos en diferentes corrientes de pensamiento.

  • Para Bentham, los derechos naturales son ficciones y puede ser correcto sacrificar los intereses individuales por la mayor felicidad del mayor número.
  • El marxismo consideró los derechos humanos de primera generación como una ficción moral burguesa. Señaló que establecían una “mera igualdad formal” o igualdad ante la ley que nada tenía que ver con la “igualdad real”. Según Marx, se trataba de conceptos que serían innecesarios en la sociedad que iba a emerger de la revolución proletaria, ya que esta traería un hombre nuevo, respetuoso con sus semejantes.

Finalmente, corresponde recordar que la libertad y la igualdad de derechos proclamadas por el pensamiento liberal del XVIII hicieron posible un cambio fundamental en las relaciones sociales entre los sexos al dar lugar al surgimiento del feminismo. Como ha mostrado Celia Amorós, el feminismo es un producto moderno que nace de la lógica generalizadora de la democracia y consiste en universalizar los principios de igualdad de la Ilustración.

A finales del siglo XX, distintas formas de violencia ejercida contra las mujeres en todo el mundo, unificadas bajo el término de “violencia de género” o “violencia sexista”, han sido reconocidas como violación de los derechos humanos de las mujeres. Concepto que algun@s politicuch@s de tres al cuarto “que nos representan”, quieren cargarse de un plumazo sin considerar la trascendencia que conllevan.

La segunda generación

  • Enuncia los derechos sociales y económicos a partir de las críticas socialistas originadas en el siglo XIX por la contradicción entre la igualdad ante la ley y la extrema desigualdad económica del capitalismo.
  • Se centran en el valor de la igualdad.
  • Es el fruto de las críticas socialistas, de la reivindicaciones de los sindicatos y de las propuestas de pensadores como Keynes.
  • Está relacionada directamente con el desarrollo del Estado del bienestar.

El Estado de derecho liberal tardará en convertirse en Estado democrático de derecho y más tardará aún en asumir el carácter “social” que le da esta segunda generación de derechos. Pero los derechos de esta generación estarán condicionados a las posibilidades materiales del Estado para su concreción. No pueden reclamarse judicialmente.

Su satisfacción depende de las decisiones de los representantes políticos y del grado de desarrollo económico de un país. Incluyen, entre otros, el derecho al trabajo, a igual salario por igual trabajo, a la educación, a un nivel de vida adecuado que asegure la alimentación, el vestido, la vivienda, etc.

Numerosas voces se han alzado en los últimos tiempos para señalar que, lejos de universalizar estos derechos, el proceso de globalización neoliberal los ha debilitado.¿Te suena?

Mientras que los liberales conservadores reducen los derechos humanos a su primera generación, conciben los impuestos que permiten la redistribución de recursos como violación del derecho de propiedad y proponen un Estado mínimo.

Liberales sociales y pensadores del republicanismo subrayan la interdependencia de ambas generaciones de derecho.

Los principios actuales de la Bioética combinan los dos modelos de reconocimiento de la dignidad humana. Tal como son definidos en el Informe Belmont, son una una traducción de los derechos humanos al lenguaje bioético:

  • el principio de beneficencia (devolver la salud a los enfermos y velar por su vida);
  • el principio de autonomía (requiere el consentimiento informado del paciente);
  • el principio de justicia (Estado social que asegure el derecho universal a la salud).

Las dos primeras generaciones de derechos se hallan recogidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948. Uno de los documentos más inútiles de la historia de la humanidad. Claro que proviniendo de una de las instituciones más inútiles de la humanidad, no podía ser de otra forma.

Tercera generación

Suele decirse que reclaman el derecho a gozar de un medio ambiente sano, no contaminado; el derecho a vivir en paz, sin guerras; los derechos colectivos de las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas y el derecho a los pueblos al desarrollo, si bien no hay un total acuerdo sobre ellos.

Puede decirse que el interés por lo colectivo presente en los derechos socioeconómicos y culturales subsiste y se intensifica en esta tercera generación de la que se dice que está inspirada en el valor de la fraternidad.

La demanda de derechos ecológicos supone una crítica al desarrollo insostenible del modelo económico y civilizatorio vigente y, para algunas perspectivas críticas, también un abandono del antropocentrismo moral fuerte que solo otorga consideración moral a los humanos para situar a estos en el seno de la comunidad de los seres vivos, en una visión empática y menos arrogante del mundo natural.

Algunos hablan ya de una cuarta generación de derechos humanos. Incluyen derechos genéticos y biológicos cuyo adecuado reconocimiento y regulación vendría justificado por el desarrollo de las investigaciones biotecnológicas. No solo estamos ante la necesidad de proteger la privacidad de los datos genéticos concernientes a los individuos, sino ante un debate sobre la privatización del patrimonio genético animal y vegetal con vistas a su explotación.

 

Basado en el capítulo 9. Los Derechos Humanos, un legado de la modernidad, de Alicia H. Puleo

Incluido en el libro Ciudad y Ciudadanía. Senderos contemporáneos de la filosofía política. Ed. de Fernando Quesada

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