Geofilosofía…según Deleuze

Publicado: 28 junio, 2012 en Filosofía
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La tierra y el territorio

Para Deleuze, el sujeto y el objeto dan una mala aproximación del pensamiento. Pensar no es un hilo tensado entre ambos, ni una revolución de uno entorno al otro. Pensar se hace más bien en la relación entre el territorio y la tierra.

La tierra procede sin cesar a un movimiento de desterritorialización in situ a través del cual supera cualquier territorio: es desterritorializante y desterritorializadora, llegando a confundirse ella misma con el movimiento de los que abandonan en masa su propio territorio. La tierra no es un elemento cualquiera entre los demás, aúna todos los elementos en un mismo vínculo, pero utiliza uno u otro para desterritorializar el territorio. Los movimientos de desterritorialización no son separables de los territorios que se abren sobre otro lado ajeno, y los procesos de reterritorialización no son separables de la tierra que vuelve a proporcionar territorios.

Se trata por tanto de dos componentes, el territorio y la tierra, con dos zonas de indiscernibilidad, la desterritorialización (del territorio a la tierra) y la reterritorialización ( de la tierra al territorio). No puede decirse cuál de ellos va primero.

Los filósofos son extranjeros, pero la filosofía es griega

Deleuze se pregunta en qué sentido Grecia es el territorio del filósofo, o la tierra de la filosofía.

Aunque los Estados se han definido a menudo como territoriales, esto no es del todo cierto. Los grupos constituidos en linajes que lideran un Estado pueden cambiar de territorio, mientras que el Estado o la Ciudad proceden a una desterritorialización, adaptando el territorio a una extensión geométrica prolongable en circuitos comerciales.

En los Estados imperiales, la desterritorialización es de trascendencia, tiende a llevarse a cabo verticalmente, el territorio se convierte en tierra desierta y un extranjero viene a refundar el territorio, a reterritorializar la tierra. En la Ciudad en cambio la desterritorialización es de inmanencia, se establece un mercado internacional en las lindes de Oriente que se organiza entre una multiplicidad de ciudades independientes aunque vinculadas entre sí, donde artesanos y mercaderes hallan una libertad y movilidad que los imperios les negaban.

Estamos hablando de extranjeros que huyen, en proceso de ruptura con el imperio y colonizados de Apolo. ¿Qué encuentran estos inmigrantes en el mundo griego? Según Deleuze tres cosas fundamentales que podrían convertirse en las condiciones de hecho de la filosofía:

  • una sociabilidad pura como medio de inmanencia
  • un cierto placer de asociarse, que constituye la amistad, pero también de romper la asociación, que constituye la rivalidad
  • una inclinación por el intercambio de opiniones

Inmanencia, amistad, opinión. Nos toparemos una y otra vez con estos tres rasgos griegos. La rivalidad encierra muchas crueldades, la amistad muchas rivalidades, la opinión muchos antagonismos y vuelcos sangrientos.

Desterritorialización relativa y absoluta

Física, psicológica o social, la desterritorialización es relativa mientras atañe a la realción histórica de la tierra con los territorios que en ella se esbozan o desvanecen, a su relación geológica con eras y catástrofes, a su relación astronómica con el cosmos y el sistema estelar del cual forma parte. Pero la desterritorialización es absoluta cuando la tierra penetra en el mero plano de inmanencia de un pensamiento.

Pensar consiste en tender un plano de inmanencia que absorba la tierra, más bien la adsorba. La desterritorialización de un plano de esta índole no excluye una reterritorialización, pero la plantea como creación de una tierra nueva futura. No obstante, la desterritorialización absoluta sólo puede ser pensada siguiendo unas relaciones por determinar con las desterritorializaciones relativas, no sólo cósmicas, sino geográficas, históricas y psicosociales. Siempre hay un modo en el que la desterritorialización absoluta en el plano de inmanencia asume el relevo de una desterritorialización relativa en un ámbito determinado.

Aparece una diferencia importante según que la desterritorialización relativa sea de inmanencia o de trascendencia:

  • Cuando es trascendente, vertical, celeste, producida por la unidad imperial, el elemento trascendente tiene que inclinarse o someterse a una especie de rotación para inscribirse en el plano del pensamiento-Naturaleza siempre inmanente: la vertical celeste se reclina sobre la horizontal del plano de pensamiento siguiendo una espiral. Pensar implica aquí una proyección de lo trascendente sobre el plano de inmanencia. La trascendencia puede estar totalmente vacía en sí misma, se va llenando a medida que se inclina y cruza niveles diferentes jerarquizados que se proyectan juntos sobre una región del plano, es decir, sobre un aspecto que corresponde a un movimiento infinito. Lo mismo sucede cuando la trascendencia invade lo absoluto, o cuando un monoteísmo sustituye a la unidad imperial: el dios trascendente permanencería vacío, si no se proyectara sobre el plano de inmanencia de la creación el que traza las etapas de su teofanía. En todos estos casos, unidad imperial o imperio espiritual, la trascendencia que se proyecta sobre el plano de inmanencia lo cubre o lo llena de Figuras. Se trata de una sabiduría o de una religión. La figura posee un referencia plurívoca y circular. Se define por una tensión interna que la relaciona con lo trascendente sobre el plano de inmanencia del pensamiento. La figura es esencialmente paradigmática, proyectiva, jerárquica y referencial.
  • Cuando la desterritorilización relativa es en sí misma horizontal, inmanente, se conjuga con la desterritorialización absoluta del plano de inmanencia que lleva al infinito, que impulsa a lo absoluto los movimientos de la primera transformándolos (el medio, la opinión, el amigo). La inmanencia se duplica. Entonces ya no se piensa por figuras sino por conceptos.

El concepto

El concepto es lo que llena el plano de inmanencia. Ya no hay proyección en  una figura, sino conexión en el concepto, por eso el propio concepto abandona cualquier referencia para no conservar más que unas conjugaciones y unas conexiones que constituyen su consistencia. El concepto no tiene más regla que la vecindad, interna o externa. Su vecindad o consistencia interna está garantizada por la conexión de sus componeentes en zonas de indiscernibilidad; su vecindad externa o exoconsistencia está garantizada por los puentes que van de un concepto a otro cuando los componenetes de uno están saturados. Y eso es efectivamente lo que significa la creación de los conceptos: conectar componentes interiores inseparables hasta su cierre o saturación de tal modo que no se pueda añadir o quitar ningún componente sin cambiar el concepto: conectar el concepto con otro, de tal modo que otras conexiones cambiarian la naturaleza de ambos. La plurivocidad del concepto depende únicamente de la vecindad (un concepto puede tener varias).

El concepto no es paradigmático, sino sintagmático, no es proyectivo, sino conectivo, no es jerárquico sino vecinal, no es referente, sino consistente. Resulta obligado entonces que la filosofía, la ciencia y el arte dejen de organizarse como los niveles de una misma proyección, y que ni siquiera se diferencien a partir de una matriz común, sino que se planteen o se reconstituyan inmediatamente dentro de una independencia respectiva, una división del trabajo que suscita entre ellos relaciones de conexión.

¿Hay que decidir una oposición radical entre las figuras y los conceptos? Unas veces se confiere a los conceptos el prestigio de la razón, mientras se relegan las figuras a la oscuridad de lo irracional y a sus símbolos; otras se otorga a las figuras los privilegios de la vida espiritual, mientras se relegan los conceptos a los movimientos artificiales de un entendimiento muerto. Y sin embargo surgen perturbadoras afinidades sobre un plano de inamencia que parece común a ambos.

Lo trascendente produce por proyección una absolutización de la inmanencia. Pero la inmanencia de lo absoluto que reivindica la filosofía es completamente distinta; las figuras tienden hacia los conceptos hasta el punto de que se aproximan infinitamente a ellos.

Las religiones sólo llegan al concepto cuando reniegan de sí, las filosofías sólo llegan a la figura cuando se traicionan. Entre las figuras y los conceptos existe una diferencia de naturaleza, pero también todas las diferencias de grado posibles. Pensar se hace en un plano de inmanencia en el que pueden morar tanto las figuras como los conceptos. Este plano no es exactamente filosófico, sino pre-filosófico. Es tributario de lo que mora en él, y que actúa sobre él, de tal modo que sólo se vuelve filosófico bajo el efecto del concepto: supuesto por la filosofía, aunque no obstante instaurado por ella, se desarrolla dentro de una relación filosófica con una no-filosófica. En el caso de las figuras, por el contrario, lo pre-filosófico pone de manifiesto que el plano de inmanencia en sí mismo no tenía como destino inevitable una creación de concepto o una formación filosófica, sino que podía desarrollarse en unas sabidurías y unas religiones siguiendo una bifurcación que conjuraba de antemano la filosofía desde la perspectiva de su propia posibilidad.

La filosofía es una geofilosofía

Para que la filosofía naciera fue necesaria la conjunción de dos movimientos de desterritorialización muy diferentes, el relativo y el absoluto, cuando el primero ejercía ya una acción en la inmanencia. Fue necesario que la desterritorialización absoluta del plano del pensamiento se ajustara o se conectara directamente con la desterritorialización relativa de la sociedad griega.

La filosofía es una geofilosofía, exactamente como la historia es una geohistoria desde la perspectiva de Braudel. La geografía no se limita a proporcionar a la forma histórica una materia y unos lugares variables. No sólo es física y humana, sino mental. Desvincula la historia del culto de la necesidad para hacer valer la irreductibilidad de la contingencia.

No se puede reducir la filosofía a su propia historia, porque la filosofía se desvincula de esta historia incesantemente para crear conceptos nuevos que revierten nuevamente a la historia pero no proceden de ella. Sin la historia, el devenir permanecería indeterminado, incondicionado, pero el devenir no es histórico. Los tipos psicosociales pertenecen a la historia, pero los personajes conceptuales pertenecen al devenir.

Si la filosofía surge en Grecia, es más en función de una contingencia que de una necesidad, más de un ambiente o de un medio que de un origen, más de un devenir que de una historia, de una geografía más que de una historiografía, de una gracia  más que de una naturaleza.

Cuando la filosofía se aproxima a la utopía

La conexión de la filosofía antigua con la ciudad griega, o la conexión de la filosofía moderna con el capitalismo no son ideológicas, ni se limitan a impulsar hasta el infinito determinaciones históricas y sociales para extraer de ellas figuras espirituales.

La filosofía moderna es tan poco amiga del capitalismo como lo era la filosofía antigua de la ciudad. La filosofía lleva a lo absoluto la desterritorialización relativa del capital, lo hace pasar por el plano de inmanencia en tanto que movimiento de lo infinito, o lo suprime en tanto que límite interior, lo vuelve contra sí, para apelar a una tierra nueva, a un pueblo nuevo.

Está más cerca de lo que la Escuela de Frankfurt designaba como utopía. La utopía es la que realiza la conexión de la filosofía con su época, capitalismo europeo, pero también ya ciudad griega, es con la utopía con lo que la filosofía se vuelve política y lleva a su máximo extremo la crítica de su época. La utopía no se separa del  movimiento infinito: designa etimológicamente la desterritorialización absoluta.

Lo que cuenta no es la supuesta diferenciación entre un socialismo utópico y un socialismo científico, sino más bien los diversos tipos de utopía. Siempre existe en la utopía, como en la filosofía, el riesgo de una restauración de la trascendencia, con lo que hay que distinguir entre las utopías autoritarias, o de trascendencia, y las utopías libertarias, revolucionarias, inmanentes. La palabra utopía designa por tanto esta conjunción de la filosofía o del concepto con el medio presente: filosofía política.

La revolución es la desterritorialización absoluta en el punto mismo en el que ésta apela a la tierra nueva, al pueblo nuevo. La desterritorizalición absoluta no se efectúa sin una reterritorialización. La filosofía se reterritorializa en el concepto. El concepto no es objeto, sino territorio.

Los griegos dominaban el plano de inmanencia que construían desbordantes de entusiasmo y arrebatos, pero tenían que buscar con qué conceptos llenarlo, para no caer de nuevo en las figuras de Oriente. Nosotros tenemos conceptos, creemos tenerlos, tras tantos siglos de pensamiento occidental, pero no sabemos muy bien dónde ponerlos, porque carecemos de auténtico plano, debido a lo distraídos que estamos por la trascendencia cristiana. Los griegos de Platón contemplan el concepto como algo que está todavía muy lejos y muy arriba, mientras que nosotros tenemos el concepto, lo tenemos en la mente de forma innata, basta con reflexionar.

Schelling decía que los griegos vivían y pensaban en la Naturaleza, pero dejaban el Espíritu en los misterios, mientras que nosotros vivimos, sentimos y pensamos en el Espíritu, en la reflexión, pero dejamos la Naturaleza en un profundo misterio alquímico que no cesamos de profanar.

El catolicismo no nos dejó filosofar

No sólo el filósofo tiene una nación, en tanto que hombre, sino que la filosofía se reterritorializa en el Estado nacional y en el espíritu del pueblo. Así fundó Nietzsche la geofilosofía, tratando de determinar los caracteres de la filosofía francesa, inglesa y alemana. Pero, ¿por qué únicamente tres países fueron colectivamente capaces de producir filosofía en el mundo capitalista?

Italia presentaba un conjunto de ciudades desterritorializadas y un poderío marítimo capaces de renovar las condiciones de un milagro, y marcó el inicio de una filosofía inigualable, pero que abortó, y cuya herencia se transfirió más bien a Alemania (con Leibniz y Schelling). Tal vez se encontraba España demasiado sometida a la Iglesia, e Italia demasiado próxima de la Santa Sede; lo que espiritualmente salvó a Alemania y a Inglaterra fue tal vez la ruptura con el catolicismo, y a Francia el galicanismo. Italia y España carecían de un medio para la filosofía, con lo que sus pensadores seguían siendo unos cometas, y además estos países estaban dispuestos a quemar a sus cometas.

Italia y España fueron los dos países occidentales capaces de desarrollar con mucha fuerza el concettismo, es decir, el compromiso católico del concepto y de la figura, que poseía un gran valor estético pero disfrazaba la filosofía, la desviaba hacia una retórica e impedía una posesión plena del concepto.

La filosofía se reterritorializa tres veces

Tenemos los conceptos. Mientras que los griegos no los tenían todavía, y los contemplaban de lejos, o los presentían: de ahí deriva la diferencia ente la reminiscencia platónica y el innatismo cartesiano o el a priori kantiano. Pero la posesión del concepto no parece coincidir con la revolución, el Estado democrático y los derechos del hombre. La historia de los hombres y la historia de la filosofía no tienen el mismo ritmo.

Se impone la tarea de pensar lo que no se puede hacer. En cada caso, la filosofía encuentra dónde reterritorializarse en el mundo moderno conforme al espíritu de un pueblo y a su concepción del derecho. Así pues, la historia de la filosofía está marcada por unos caracteres nacionales, o mejor dicho nacionalitarios, que son como opiniones filosóficas.

Donde hay conceptos hay costumbre, y las costumbres se hacen y se deshacen en el plano de la inmanencia de la conciencia radical: son las convenciones. Cuando la filosofía se territorializa en el Estado de derecho, el filósofo se vuelve profesor de filosofía, pero el alemán lo es por institución y fundamento, el francés por contrato y el inglés por convención.

Si no existe un Estado democrático universal, a pesar de los sueños de fundación de la filosofía alemana, es debido a que lo único que es universal en el capitalismo es el mercado.

Los derechos del hombre son axiomas: pueden coexistir con muchos más axiomas en el mercado, particularmente en lo que a la seguridad de la propiedad se refiere, que los ignoran o los dejan en suspenso mucho más aún de lo que los contradicen.

Los derechos no salvan a los hombres, ni a una filosofía que se reterritorializa en el Estado democrático. Nada dicen los derechos del hombre sobre los modos de existencia inmanente del hombre provisto de derechos. Y la vergüenza de ser hombre no sólo la experimentamos en las situaciones extremas, sino en condiciones insignificantes, ante la vileza y la vulgaridad de la existencia que acecha a las democracias, ante la propagación de estos modos de existencia y de pensamiento para el mercado, ante los valores, los ideales y las opiniones de nuestra época.

La ignominia de las posibilidades de vida que se nos ofrecen surge de dentro. Este sentimiento de vergüenza es uno de los temas más poderosos de la filosofía. No somos resposables de las víctimas, sino ante las víctimas.

Aunque la filosofía se reterritorializa en el concepto, no por ello halla su condición en la forma presente del Estado democrático o en un cogito de comunicación más dudoso aún que el cogito de reflexión. No carecemos de comunicación, por el contrario, nos sobra, carecemos de creación. Carecemos de resistencia al presente.

La creación de conceptos apela en sí misma a una forma futura, pide una tierra nueva y un pueblo que no existe todavía. La europeización no constituye un devenir, constituye únicamente la historia del capitalismo que impide el devenir de los pueblos sometidos. El arte y la filosofía se unen en este punto, la constitución de una tierra y de un pueblo que faltan, en tanto que correlato de la creación. Las democracias son mayorías, pero un devenir es por naturaleza lo que se sustrae siempre a la mayoría.

Es la relación constitutiva de la filosofía con la no filosofía. El devenir siempre es doble, y este doble devenir es lo que constituye el pueblo venidero y la tierra nueva. La filosofía tiene que devenir no filosofía, para que la no filosofía devenga la tierra y el pueblo de la filosofía.

El pueblo es interior al pensador porque es un devenir-pueblo de igual modo que el pensador es interior al pueblo, en tanto que devenir no menos ilimitado. El artista o el filósofo son del todo incapaces de crear un pueblo, sólo pueden llamarlo con todas sus fuerzas. Un pueblo sólo puede crearse con sufrimientos abominables, y ya no puede ocuparse más de arte o de filosofía. Pero los libros de filosofía y las obras de arte también contienen su suma inimaginable de sufrimiento que hace presentir el advenimiento de un pueblo. Tienen en común la resistencia, la resistencia a la muerte, a la servidumbre, a lo intolerable, a la vergüenza, al presente.

La desterrotorialización y la reterritorialización se cruzan en el doble devenir. Apenas se puede ya distinguir lo autóctono de lo foráneo, porque el forastero deviene autóctono junto al otro que no lo es, al mismo tiempo que el autóctono deviene forastero, a sí mismo, a su propia clase, a su propia nación, a su propia lengua. Devenir forastero respecto a uno mismo, y a su propia lengua y nación, ¿no es acaso lo propio del filósofo y de la filosofía?

La filosofía se reterritorializa tres veces, una vez en el pasado en los griegos, una vez en el presente en el Estado democrático, una vez en el futuro, en el pueblo nuevo y en la tierra nueva.

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comentarios
  1. Antonio dice:

    Siempre fue el territorio, la geo-pertenencia, señal de identidad de los filósofos, antes e incluso más que la propia escuela de pensamiento, Demócrito de Abdera, Zenón de Elea, Heráclito de Efeso, Epicuro de Samos. Sólo después se añadieron a los filósofos los sobrenombres de sus planos de pensamiento, Abelardo, peripateticus palatinus, Escoto, Doctor subtilis, etc. Espero que en la utopía futura se añada el título de Benefactor mundi 1, 2, etc

    • Yo no acabo de ver lo de la tercera reterritorialización…

      • Antonio dice:

        ¡Leches ni yo! Y más después de como se quedó este cuerpo al leer cosas del lujo obsceno.
        Ah¡, una cosa ¿puedo preguntar que tal Fª de la ciencia o ya he metido la pata?

        • No, no la has metido, me presenté porque me había pedido el día, pero la tengo para septiembre, como Metafísica que ni me presenté. No he podido estudiar nada en el segundo cuatrimestre, estaba demasiado desolada. De todas formas no han salido las notas,¿No? Seguro que a tí te salió estupendamente

          • Pues sí que han salido las notas sí, y no me lo puedo creer, no.
            No solo he aprobado, tengo un notable. Lo que me hace pensar que el nivel medio era bastante bajo.
            Me ha pasado lo mismo en Historia General de la Ciencia, que me presenté sin haber abierto el libro y me han puesto un 7, claro, preguntaron sobre termodinámica y no pude dejarlo en blanco. Eso sí, el primer parcial suspenso. ¡¡¡¡No aprobaré esta asignatura nunca!!!!!
            Me refiero a HGC, FC ya está aprobada :). Seguro que tú te has salido del ranking ;)

  2. Antonio dice:

    No me he salido del ranking en este, la segunda semana de exámenes estaba yo en otras cosas más prosaicas como pensando que acababa de terminar el contrato….. , De hecho en FC me ha puesto un 5, cosa que me merezco porque redacté fatal, cosas del exceso de información, aunque la nota final es un 7 gracias al primer parcial. Y en Introducción a Cosmología me toca darle la tabarra otra vez en Septiembre, las cosas de Sellés. A Solís le saqué yo en Septiembre hace dos o tres años un 9, así que no desesperes- . (En honor a la verdad cuando mi mujer me preguntó que tal me había salido el examen le dije: “Coño, espero que por lo menos me apruebe)Sellés me había puesto un 6.5 en el 2º parcial hurtándome nota, las cosas de Sellés. Y las de la primera semana, Fª de la religión, Tª de la ciencia y Tª de la cultura, me falta la última por saber, Ramón del Castillo debe estar missing. Las otras dos, bien. Por cierto te recomiendo Tª de la ciencia si te falta alguna optativa, por lo que he visto en tus elucubraciones filosóficas de Fª C, te gustará.

    • Gustarme seguro, pero teniendo en cuenta mi relación con los catedráticos no me parece muy buena idea. De todas formas creo que no me queda nada mas que HdlC para acabar, si apruebo el parcial de metafísica en septiembre, cosa de la que estoy bastante segura. Pasándome al grado y el correspondiente trabajo fin de grado, ya que voy huyendo de las lenguas muertas…en fin que enhorabuena por las aprobadas y ánimo con las pendientes.
      Espero seguir viéndote por aquí
      Saludos calurosos

      • Antonio dice:

        Este cátedro es diferente. Y a Francisco Martínez, otro cátedro majete, con que le pongas 4 cosas y no metas la pata te aprueba, (sic) Me lo dijo a mí el mes pasado tomando unas cañas después de un curso sobre el Ocaso de las ideologías que se hizo aquí en Córdoba y ya sabes que las cañas sueltan la lengua y de paso me comentó como se metió en esto de la filosofía. Muy curioso todo, le costó un par de años………ya si acaso otro día comentamos más cosas.
        Y volveré por aquí, tengo enlace directo a tus novedades. Feliz verano…….

  3. [...] Para Deleuze, el sujeto y el objeto dan una mala aproximación del pensamiento. Pensar no es un hilo tensado entre ambos, ni una revolución de uno entorno al otro. Pensar se hace más bien en la relación entre el territorio …  [...]

  4. Javier. dice:

    Yo no acabo de ver lo de la tercera reterritorialización…

    Jajajaja, pues que suerte oye, porque yo no acabo de ver nada.

    Me había planteado estudiar filosofía, pero visto lo visto, mejor me olvido, es imposible entender eso , lo único que se puede hacer es memorizarlo, ¿pero entenderlo?

    Me gustaría encontrar a alguien que lo explicase entendiblemente y paso a paso, porque realmente lo entienda, no porque lo haya memorizado y lo repita, sino porque lo entienda realmente.

    ¿existe esa persona?

  5. Javier, que tú no puedas comprenderlo no significa que sea incomprensible en sí mismo, solo lo es para tí.

    Si te interesa estudiar filosofía, no creo que Deleuze sea una buena aproximación. Porque va a producir justo el efecto que está produciendo en tí….ni de coña estudio filosofía.
    Deberías comenzar por los clásicos, Platón y Aristóteles. y de ahí empieza a construir hacia adelante y hacia atrás, como te vaya pidiendo el cuerpo. Pero desde luego, intentar entender a Deleuze o a la filosofía contemporánea en general, sin tener un rodaje suficiente puede ser una experiencia espeluznante. Si te sirve de consuelo, en el foro de la asignatura la mayoría de los compañeros están horrorizados y disgustados. Poca gente entiende a Deleuze, pero te aseguro que la hay.

    La filosofía no se puede memorizar, no tiene ningún sentido hacer algo así. Pero no puedes pretender entender un sistema filosófico con solo una lectura. La filosofía es un trabajo de reflexión. Para entender un sistema concreto o un filósofo concreto o un aspecto concreto de su filosofía no te va a bastar con leer un par de cosas. Tendrás que leer, y releer y documentarte, y contextualizar (saber porqué dice lo que dice, si alguien decía lo mismo antes, o lo contrario…) y sobre todo y ante todo reflexionar. Eso no se hace en poco tiempo ni se hace de un día para otro.

    Saludos

  6. Javier. dice:

    Bueno, pues yo por mas que reflexiono, no lo entiendo, a ver si alguien explica con palabras entendibles por ejemplo este trozo:

    •Cuando es trascendente, vertical, celeste, producida por la unidad imperial, el elemento trascendente tiene que inclinarse o someterse a una especie de rotación para inscribirse en el plano del pensamiento-Naturaleza siempre inmanente: la vertical celeste se reclina sobre la horizontal del plano de pensamiento siguiendo una espiral. Pensar implica aquí una proyección de lo trascendente sobre el plano de inmanencia. La trascendencia puede estar totalmente vacía en sí misma, se va llenando a medida que se inclina y cruza niveles diferentes jerarquizados que se proyectan juntos sobre una región del plano, es decir, sobre un aspecto que corresponde a un movimiento infinito. Lo mismo sucede cuando la trascendencia invade lo absoluto, o cuando un monoteísmo sustituye a la unidad imperial: el dios trascendente permanencería vacío, si no se proyectara sobre el plano de inmanencia de la creación el que traza las etapas de su teofanía. En todos estos casos, unidad imperial o imperio espiritual, la trascendencia que se proyecta sobre el plano de inmanencia lo cubre o lo llena de Figuras. Se trata de una sabiduría o de una religión. La figura posee un referencia plurívoca y circular. Se define por una tensión interna que la relaciona con lo trascendente sobre el plano de inmanencia del pensamiento. La figura es esencialmente paradigmática, proyectiva, jerárquica y referencial.

    A ver, a ver si alguien que lo haya entendido lo puede explicar de manera fácil y entendible, solo ese trozo de momento, poco a poco y pasito a pasito.

    Gracias.

  7. Javier. dice:

    Todo filósofo que realmente lo fuese, debería poner la reflexión en sus textos, no solamente decir por decir como el que predica, sino poner la reflexión, lo que le ha llevado a dilucidar eso, puesto que esa reflexión es necesaria e imprescindible para que se le entienda, ya que sin esa reflexión es completamente imposible el entender por qué Deleuze dice eso.

    Por ejemplo ¿que reflexió le llevó a Deleuze a dilucidar esto?

    el elemento trascendente tiene que inclinarse o someterse a una especie de rotación para inscribirse en el plano del pensamiento-Naturaleza siempre inmanente: la vertical celeste se reclina sobre la horizontal del plano de pensamiento siguiendo una espiral.

    ¿por qué una especie de rotación? ¿por qué se reclina esa vertical siguiendo una espiral? ¿por qué una espiral?
    ¿que tipo de razonamiento o reflexión le llevó a aseverar eso?

    ¿o lo tenemos que inventar nosotros?

    Es que al final esto no es filosofía, esto es como el que dice misa, nada se fundamenta, no hay reflexiones, no hay razonamientos, no hay nada, no se por qué motivo siquiera se le considera filósofo a Deleuze.

    No lo merece, puesto que no lo es.

    Nada fundamenta, no ha expuesto a crítica ni a refutación lo que dice, no expone le reflexión que le ha llevado a ello, no expone el razonamiento que le hace pensar eso, en fin, esto es religión, esto no es filosofía por más que digan.

    ¿Esto que es?

  8. Javier. dice:

    Ya y perdón por extenderme, pero la filosofía verdadera son los razonamientos, la lógica, las reflexiones, lo bonito es leer el pensamiento de otra persona y sus razonamientos, sus reflexiones , como llega a esa conclusión, que pasos sigue en el razonamiento, en fin , algo parecido a la filosofía griega.

    Pero esto de decir por decir, sin más, y además con palabrejas raras y venga, ahora digo que sigue una espiral por que me da la gana y no expongo el razonamiento ni la reflexión que me lleva a dilucidar eso, y ahora digo lo que sea, porque Deleuze solo dice, pero nada fundamenta ni nada explica ni ninguna reflexión ni ningún razonamiento aporta.

    ¿entonces que? ¿ahora la religión es filosofía? ¿ahora cualquiera que diga misa se le considerará filósofo?
    ¿donde están las reflexiones y los razonamientos y la fundamentación y la mayeútica y todo eso?

    ¿donde están?

    Están siendo engañados vilmente, ahora el estudiante de filosofía resulta que nada entiende y se limita a repetir como un loro , puesto que es imposible que alguien entienda los razonamientos y reflexiones que le llevaron a Deleuze a decir eso.

    Se acepta sin mas, porque es una asignatura o lo que sea y ya, y se memoriza como los burros y ya y a ver si se aprueba, pero nadie lo puede entender.

    Esto no es filosofía, e insto a cualquier catedrádico de filosofía o cualquier profesor de filosofía de esos que ponen nota en los exámenes, a examinarle sobre Deleuze, y sacará un cero patatero porque no podrá explicar nada de nada.

    Se limitan a leer y a ver si las respuestas coinciden con lo que dice Deleuze y ya, mira que fácil es, y ponen nota según eso.

    pues yo le insto a cualquier catedrádico a realizar un examen donde yo pondré las preguntras y las deberá responder y les aseguro que sacará un cero patatero porque ni los mismos examinadores entienden a Deleuze.

    Y es por ello que es vergonzoso que en la universidades de filosofía se enseñe religión, porque esto es misa, aquí ni razonamientos, ni reflexiones ni nada de nada de nada.,

    Un juicio para el juez.

  9. Javier. dice:

    Y si lo quieren según Deleuze , tambien se lo digo.

    Revolución, para que las universidades sean realmente de filosofía y no en cambio criaderos de mutantes.
    La revolución es la desterritorialización absoluta en el punto mismo en el que ésta apela a la tierra nueva, al pueblo nuevo.

    No se puede reducir la filosofía a su propia historia, porque la filosofía se desvincula de esta historia incesantemente para crear conceptos nuevos que revierten nuevamente a la historia pero no proceden de ella.
    No se puede enseñar historia de la filosofía, eso no es filosofía, no se enseña a pensar ni a razonar ni a fundamentar ni a exponer ni a reflexionar, ni nada de eso, actualmente solo se enseña historia de la filosofía, misa, religión, esto es así y te lo tragas si quieres aprobar.

    Criaderos de mutantes.

    La ignominia de las posibilidades de vida que se nos ofrecen surge de dentro. Este sentimiento de vergüenza es uno de los temas más poderosos de la filosofía. No somos resposables de las víctimas, sino ante las víctimas.

    No salen filósofos de las universidades, salen loros que repiten y repiten lo que han memorizado sin nisiquiera entenderlo, porque ya lo que se enseña es religión , misa, ni razonamientos ni reflexiones ni nada de eso, sino pura y dura misa y si no la aprendes no apruebas.

    Por eso les insto a examinar a los examinadores y a realizarles las preguntas comprometedoras que serán incapaces de responder porque son simples mutantes y loros de repetición, de esa manera verán quien les está formando realmente, para que se conviertan en uno de ellos.

    Revolución, un examen para el examinador.

  10. ¡Examen al examinador, juicio al juez!

    Comida a los comedores, amor a los amantes.
    Filosofía a los filósofos, arte a los artistas.
    Criaderos de mutantes a los criadores de mutantes.
    Entendimiento a los entendedores, iluminación a los iluminados.

    Tal parece ser una especie de mundo platónico: “solo la justicia es justa”. Pero la vida es justamente lo que se diferencia de la Idea pura y no procede más que por mezcla de encuentros (amor a los artistas, pero también hambre y a veces comida; filosofía a los entendedores y a los criaderos bajo la forma del marketing; etcétera).

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