Archivos para julio, 2011

Abre los ojos, la mente y el espíritu y mira a tu alrededor. ¿Qué es la realidad? Para abordar la pregunta se pueden adoptar dos posiciones antagónicas, o bien desde la radical unidad de lo existente o bien admitiendo una pluralidad irreductible. Claro que también nos podemos salir por peteneras, o dicho de manera más académica ser eclécticos, y hacer como Deleuze, que combina ambos enfoques como puntos de vista complementarios.

Podemos partir de nociones tales como la substancia espinosista, el Cuerpo sin órganos de Artaud, o el plano de consistencia del propio Deleuze. En estos casos el mundo se presenta como un continuo variable de intensidades sin estratificar, como una materia única que se presenta bajo un continuo de modos distintos que recorren la superficie de la única substancia, como un conjunto de multiplicidades relacionadas directamente con la substancia. Constituidas por continuos intensivos, emisiones de partículas y conjunciones de flujos que se organizan a través de máquinas abstractas que constituyen dicho plano de consistencia. Tenemos pues un continuo energético en continuo movimiento, que se crea y se destruye continuamente. Esta visión combina el dinamismo heraclitiano con la sumisión espinosista de la multiplicidad de los modos a la unicidad de la substancia o plano de consistencia a través del energetismo de la teoría leibniziana de las mónadas. Es una concepción molecular de la realidad, neovitalista y energetista.

También tenemos la lectura estratificada de la realidad. La realidad se articula en una serie de niveles, cuya organización interna les dota de cierta unidad estructural que permite distinguirlos entre sí. Son muchos los filósofos que han aportado su granito de arena a esta visión estratificada. Por ejemplo, Hartmann escinde la primitiva división de naturaleza y espíritu en cuatro estratos esenciales: inorgánico, orgánico, psíquico y espiritual, o Ferrater, que también propone 4 niveles entre los que se establecen ciertas continuidades: físico, orgánico, social y cultural. Los hay como Bunge que hablan de 5 niveles, el estrato inorgánico se dividiría en físico y químico, el estrato orgánico, que se denomina biológico, el estrato cultural o espiritual, que se denomina social y por último el técnico, para destacar el aspecto productivo y transformador de la naturaleza que la cultura humana posee. Hay otras estratificaciones quizas más originales, como las de Bueno o Popper, en las que  no se distingue entre lo inorgánico y lo orgánico, entre lo físico y lo químico o lo biológico, y se unen en uno que agruparía lo material.

Algunos resultados comunes de esta concepción pluralista de la realidad son la aceptación de nexos de unión entre los diferentes estratos, la explicación del surgimiento de la novedad mediante el emergentismo, el rechazo del reduccionismo de un estrato a otro. Este tipo de teorías son pluralistas, no reduccionistas, no aislacionistas y en algunos casos materialistas, evolucionistas y sistémicas.

En los estratos físicos, el contenido es molecular y la expresión molar. La expresión estructura la discontinuidad microfísica en la estabilidad relativa de los agregados macroscópicos. En el estrato orgánico la expresión se autonomiza respecto del contenido expresado, y ambos presentan aspectos molares y moleculares. La expresión en el estrato orgánico se linealiza en las secuencias de los ácidos nucleicos, marcando su capacidad de autocopiado, y por tanto de reproducción, que no encontramos en los cristales, capaces de crecer pero no de reproducirse. Las propiedades de lo orgánico frente a los físico-químico son emergentes, como dicen Hartmann, Bunge y Ferrater. Lo orgánico descansa en lo físico-químico, está condicionado por ello y a la vez es independiente y tiene sus leyes específicas propias. Hay una relación asimétrica entre el estrato biológico y el físico-químico. Lo físico, sin más, es una condición necesaria pero no suficiente para los organismos.
La materia orgánica no es distinta de la inorgánica, pero está estructurada de otra manera y obedece otras leyes. Se invierte localmente el aumento de entropía y surge orden a partir del desorden, o complejidad debida al ruido. Los sistemas biológicos son sistemas autoorganizativos. La autoorganización supone la interacción entre diferentes niveles de integración, se utilizan perturbaciones aleatorias para crear complejidad funcional, dando lugar a un aumento de la diversidad. El paso del nivel de las moléculas al nivel de los organismos celulares exige la puesta en común de propiedades que distinguían a las moléculas diferentes y que ahora dan lugar a propiedades, las de la organización celular, que se expresan en términos de información.
La emergencia de la vida a partir de elementos físico-químicos es un fenómeno imprevisible a partir de dichos elementos, aporta una novedad real respecto al sustrato inorgánico. La vida es un proceso de morfogénesis espontáneo y autónomo que reposa en las propiedades de reconocimiento de las proteínas. Este surgimiento de la complejidad es posible por la información que estaba presente, pero sin expresar, en los componentes proteínicos.

Hablemos ahora del estrato socio-cultural. La antropogénesis sigue siendo un enigma en parte. Para Deleuze, el surgimiento del estrato de lo social está menos referido a una pretendida esencia humana que a una nueva distribución del contenido y la expresión. La forma del contenido se convierte en aloplástica y lleva a cabo modificaciones del mundo exterior. Por su parte, la forma de la expresión se hace lingüística en lugar de ser genética. Los contenidos se relacionan con la pareja mano-herramienta. El hombre surge como animal constructor de herramientas y como animal lógico parlante y pensante. La mano y la laringe se desterritorializan, pierden especialización y rigidez, devienen plásticas, adaptables y esto favorece la hominización de los pre-homínidos. Este estrato social y cultural se nos presenta como una máquina social técnica que da lugar a estados de fuerza y formaciones de poder. En este estrato se enfrentan, en terminología de Foucault, multiplicidades discursivas, complejos de enunciados y multiplicidades no discursivas, complejos de poderes sociales y culturales. Los primeros constituyen el plano de la expresión, los segundos el plano del contenido. Estos planos se ajustan refieriéndose uno a otro.
El estrato social y cultural, la noosfera, plantea otro enigma. La hominización es el resultado y a la vez algo distinto del proceso evolutivo biológico. El cerebro grande y el surgimiento de las paleosociedades son expresiones paralelas de un proceso de complejificación. La sociogénesis de homínidos con cerebros cada vez más grandes, es el soporte del desarrollo de la cultura que, a su vez, permite el desarrollo del cerebro y del lenguaje. Un papel esencial lo desempeñan las memorias que fijan la información obtenida e impiden su desaparición mediante su estabilización por replicación y por redundancia.
Los rasgos que definen al hombre, bipedismo, lenguaje articulado combinatorio, sociedad, son anteriores al cerebro grande, lo cual plantea la utilidad de éste. El hombre es un ser inacabado biológicamente, su completitud se lleva a cabo gracias a la cultura y a la técnica. Lo humano surge mediante una emergencia creciente a partir de lo que se puede denominar prehominización animal, pero por otra parte, lo animal se agota y en un momento crítico se produce la explosión de lo humano. El hombre se debe completar y por ello es eminentemente proyectivo, aprovecha su indiferenciación configuracional y sus caracteres neoténicos para crearse un mundo propio que no se puede reducir al mero ambiente, al que están adaptados perfectamente los animales.
La biología ha hecho del hombre un animal inacabado, no fijado con firmeza, lo que lo convierte en un ser práxico que tiene que tomar posiciones. El hombre nace mucho menos preparado para la vida que los demás animales. Falta el revestimiento de pelo y por tanto, la protección natural contra la intemperie; faltan los órganos naturales de ataque y una formación corporal apropiado para la huida; el hombre es superado por la mayoría de los animales en la agudeza de los sentidos; tiene una carencia, mortalmente peligrosa para su vida, de auténticos instintos y durante toda su época de lactancia y niñez está sometido a una necesidad de protección incomparablemente prolongada. En su acción, el hombre no puede basarse en el instinto como los demás animales, ya que ha sufrido, como dice Lorenz,  una reducción del instinto, y por ello debe ser un animal proyectivo, que se forma una opinión, toma posiciones y luego interviene en las cosas, como el práxico que comercia y trata con ellas como agente transformador de las mismas. El hombre es pre-visor de manera esencial. Sólo de esta manera puede superar su inacabamiento biológico que hace de él un ser en perpetuo peligro. La carencia de instintos biológicos exige que el hombre debe aprender de otros lo que no conoce instintivamente. El hombre es un ser de carencia: no adaptado, no especializado, no evolucionado, y esto le permite precisamente adaptarse mediante la cultura a todos los ambientes.
El hombre vive siempre en un mundo cultural, es decir, en fragmentos de naturaleza sometidos por él y transformados en una ayuda para su vida. Es fundamental la acción y el lenguaje que suponen la creación de un mundo perceptivo muy complejo, la orientación de ese mundo y la organización de su poder de acción. El lenguaje y el pensamiento permiten un comportamiento activo sobre las cosas. La capacidad práxica del hombre se basa en la posibilidad que tienen las pasiones humanas de ser frenadas e incluso invertidas de manera que se pongan al servicio de fines extraños en principio a su satisfacción directa.

Podemos resumir, pues, que la realidad se nos presenta en tres grandes estratos: inorgánico, biológico y socio-cultural, entre los cuales se producen grandes saltos ontológicos. La naturaleza aparece como un proceso dinámico y evolutivo. La ciencia moderna ha desarrollado el carácter evolutivo, histórico, de la realidad, que sólo se puede captar plenamente mediante la categoría de proceso. El dinamismo esencial de la naturaleza presenta también un carácter formal que se opone al aumento del desorden. La naturaleza muestra procesos de ordenación, los seres vivos, que parecen invertir el proceso de muerte térmica. La aparición de diversos tipos de estructuración en la naturaleza nos lleva a la concepción estratigráfica o estratificada de la misma. La materialidad no es una unidad monótona, sino una pluralidad de actuaciones y potencialidades abiertas y orientadas hacia nuevos desarrollos estructurales. Paris denomina a esta concepción pluralista y diferenciada de la materia pluralismo hílico. Reconoce que las distintas formalizaciones de la materia no son simplemente epifenómenos, sino que tienen entidad propia, lo que impide todo fácil reduccionismo de un nivel de la realidad a otro, lo cual no excluye la relación entre dichos niveles. La pluridimensionalidad de la realidad define un complejo sistema de relaciones entre los diversos constituyentes de la misma.

La estratificación de la realidad nos conduce a una visión materialista, evolucionista, continuista, emergentista, estructuralista, sistemática, realista, empirista, relativista y relacionista. Ahí es nada.

Realidad y Cuántica.

Publicado: 28 julio, 2011 en Ciencia, Filosofía
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Llevo unas semanas bastante rayada con la Realidad, claro que pensándolo bien no es para menos. La he estado abordando desde diferentes puntos de vista. En Esencia y Apariencia  hago una aproximación histórica a la evolución de esas dos componentes intrínsecas de la realidad. En  Materia y Realidad la aproximación se realiza desde el punto de vista de los materialismos.  Siguiendo con el enfoque metafísico me quedaría hablar de categorías, de la relación que existe entre la realidad y la posibilidad y la necesidad, por supuesto del ser y del devenir, incluso de cómo se estratifica la realidad. Ya iré comentando cada uno de estos aspectos cuando buenamente me vaya apeteciendo. Pero lo que pica ahora es otro bicho ¿cómo demonios se enfoca la realidad desde un punto de vista cuántico? Como relación, haberla, hayla. A ver por dónde entramos y lo que es más difícil, por dónde salimos.

Empecemos por un gran científico que siempre queda bien y da como prestancia al contenido. Si lo dice Fulano pues será verdad. El fulano en cuestión es Bohr y decía que había dos aspectos fundamentales en la 
naturaleza: Complementariedad e Indeterminismo. La complementariedad consiste en el hecho de que una medida destruye en general todo conocimiento de alguna otra propiedad de un sistema cuántico. El indeterminismo o incertidumbre nos dice que no podemos determinar simultáneamente ciertos pares de variables físicas con una precisión arbitraria. Por lo tanto, según la física cuántica, no podemos atribuir propiedades a un objeto a menos que hayan sido previamente medidas. Esto podría significar que en ausencia de toda medida no sabemos si el objeto cuántico existe en cuestión. Un átomo sólo aparece en un lugar particular cuando lo mides, es decir, que el átomo está por todas partes hasta que alguien decide observarlo, por lo que el acto de medición u observación crea el universo entero. Sólo los
 seres conscientes pueden ser observadores, por lo que estamos íntimamente ligados a la existencia misma de la realidad. Sin nosotros, sólo habría una superposición de realidades expandiéndose, sin que nada definitivo llegara jamás a suceder.

Como ya se ha dicho, cada vez que intentamos observar a las partículas, a partir de cierto nivel, el mismo acto de observar cambia las cosas. Es más, mientras más observas a las partículas  individualmente más te percatas de que no existe eso que llamamos electrón. Un electrón o cualquier otra partícula elemental sólo existe en relación a otras cosas, como por ejemplo en relación a otras partículas o al universo mismo. Cuando se navega en las profundidades de la naturaleza misma de la materia, todo lo que sabemos del mundo cotidiano se disuelve, ya no existen objetos, sólo relaciones. ya no existe ni la localidad, ni el tiempo. Cuanto más observamos en detalle un objeto, aquello que pensábamos como materia sólida, empieza a aparecer cada vez menos sólida.

Las categorías conceptuales, o palabras que utilizamos para describir la realidad son fenómenos dentro de nuestras cabezas, no están ahí fuera, y la mayor parte del tiempo esto es un problema filosófico. Pero cuando llegas a la física cuántica, te das cuenta que este fenómeno tiene efectos reales. Uno de ellos por ejemplo el hecho de que una vez que la materia está físicamente unida, incluso despues de separarla, la energía está aún ahí conectando esa materia separada. Si vamos lo suficientemente atrás en el tiempo, todas las partículas que se están expandiendo estaban unidas en una sóla partícula del tamaño de un guisante. Si pudieras salir al espacio y recolectar todas las partículas de materia, y reducir todo el espacio que se halla entre ellas y comprimirlo todo al tamaño de un guisante, significa que todos fuimos alguna vez parte de la misma partícula primigenia que creó el universo. Y aunque esas partículas están ahora separadas y expandiéndose, energéticamente todos seguimos interrelacionados.

Creamos los conceptos a partir de muchas ideas distintas. Construimos modelos de cómo vemos el mundo exterior, y a medida que vamos acumulando información vamos puliendo el modelo. Es como si nos contáramos a nosotros mismos una historia sobre qué es el mundo exterior. Cualquier información que procesamos y tomamos del entorno está siempre empañada por las experiencias previas que hemos vivido y por la reacción emocional que tenemos cuando estamos percibiendo dicha información. La física cuántica es una física de las posibilidades, sobre todo plantea la pregunta siguiente: ¿qué posibilidades y quién escoge entre las posibilidades para ofrecernos la experiencia verdadera? La única respuesta satisfactoria, lógica y significativamente,  es la respuesta de que la conciencia es la base de todo ser.

Retrocedamos en el tiempo. Al principio no había nada. De alguna forma, de esta nada surgió todo. La materia, la energía, el espacio, el tiempo, la conciencia, el cerebro. ¿Cómo de algo tan inconsciente como es la materia cerebral se puede originar algo tan inmaterial como es la experiencia?. Las únicas realidades de las cuales sabemos  son las que nuestros cerebros fabrican con los billones de señales que reciben en cada momento. ¿Qué hacemos con ellas?
Desde el punto de vista de la física, Bohm dice que nosotros organizamos las experiencias en hologramas, que luego proyectamos fuera de nosotros mismos y es a eso a lo que llamamos realidad. Del mismo modo que un conjunto de partículas pierden su identidad al formar un sistema cuántico coherente, las interacciones cuánticas no-locales harían que las neuronas dejasen de comportarse como elementos individuales en favor de una sinergia neurológica. Bohm se inspiró en la holografía para crear un modelo del universo que englobara las múltiples paradojas de la física cuántica. Describe un nivel de la realidad inaccesible a nuestros sentidos y al escrutinio directo de la ciencia. Todas las estructuras estables del universo no son más que meras abstracciones. Es por ello que, por más esfuerzos que dediquemos a describir los objetos, las entidades o los eventos, tendremos que terminar admitiendo que todos ellos se derivan de una totalidad indefinible o incognoscible.
 La teoría holográfica ilustra la idea de que la energía, la luz y la materia están compuestas por pautas de interferencia que portan información sobre todas las otras ondas de luz, energía y materia con las que, directa o indirectamente, han entrado en contacto. Así, cada fragmento de energía o de materia constituye un microcosmos que encierra la totalidad. No deberíamos, pues, seguir considerando la vida en términos de materia inanimada. La materia y la vida -como la materia y la conciencia- son abstracciones del holomovimiento, es decir, abstracciones de una totalidad indivisible de la que nada puede separarse. La división o fragmentación de la realidad que efectúa el científico en su análisis es por tanto artificial, porque considera que la realidad o la naturaleza es una totalidad indivisible. Cada parte que el científico crea artificialmente de la realidad contiene implícitas, todas las propiedades de la realidad en su totalidad. Según Bohm, cada porción de realidad que se toma como separada, es una “proyección” de la realidad total. En definitiva, lo que dice Bohm en su teoría de la totalidad es que Materia, Conciencia y Tiempo coexisten en un espacio holográfico común.

Luego tenemos a Karl Pribram que desde el punto de vista de la neurociencia y la psiquiatría llega más o menos a la misma conclusión. De hecho lo consideran el padre de la teoría holográfica del cerebro. Sugiere que la mente y el cerebro funcionan de manera similar al holograma y explica la memoria de una manera similar al proceso por el cual, con los datos de un solo punto, podría registrarse y recobrarse una enorme cantidad de información. Ya más o menos sabíamos que la memoria no ocupa zonas concretas del cerebro, sino que anda por ahí dispersa. Es decir, que la información no se encuentra tanto en una neurona como en una red neuronal. La memoria está guardada en los dibujos que hacen los impulsos nerviosos, estos atraviesan el cerebro de parte a parte, así como lo hace el haz de un rayo láser en una película que contenga una imagen holográfica. Su teoría, por tanto consiste en que la información en el cerebro se distribuye como un holograma.

Si juntamos ambas teorías, ¿dónde queda lo que llamamos realidad objetiva? ¿Dónde nos paramos para establecer parámetros cuando todo es interactivo y se automodifica? Las propiedades mentales son, por tanto, los principios organizadores omnipresentes del universo, que incluye al cerebro. Y las percepciones son fenómenos mentales. De ahí que las propiedades fundamentales del universo sean tal vez mentales y no materiales…Creo que estoy peor que al principio…

La primera vez que escuché este término fue en el título de una canción de Ministry titulada tal cual, N.W.O. New World Order. Con la curiosidad característica de mi mismidad y sin tener internet, que por aquellas haberlo habíalo pero en las oficinas del departamente de seguridad nacional americano o similiares, busqué las letras de esta canción que tanto me ponía. Sin tener tampoco mucha idea de inglés procedí a una rústica traducción que más o menos me dió una idea somera de lo que significa el concepto.

El tema venía a decir básicamente que eramos todos enemigos unos de otros, máquinas que esconden sus lágrimas y tienen un corazón de piedra, en lucha eterna hasta la muerte. Una letra de soledad y promesas rotas. Desesperación y miseria eran las componentes de un nuevo orden mundial. Caos y negritud. Real y oscuro como la vida misma. Cuando se es joven y antitodo punk, era fantástico ver cómo grandes artistas compartían tu visión apocalíptica de la sociedad humana. No Future!

Años despues, mucho más madurado el inglés, el concepto y la vida, me encuentro con igual desesperanza acerca del genero sapiens. Sólo algo tan radical como el concepto de un nuevo orden mundial puede realmente salvarnos. Pero para que sea una esperanza pragmática, no puede ser un nuevo orden mundial al estilo de Mad Max. Tiene que ser un nuevo orden mundial basado en la educación de las nuevas generaciones. Una educación que plante con fundamento y fortaleza  los pilares de una nueva visión del mundo. Una nueva visión del mundo que no sea monetariocentrista y que fomente los valores de la solidaridad y la igualdad.

Mundial significa que debería abarcar a toda la humanidad. Plantear una educación revolucionaria enfocada al cambio en sociedades en las que el agua y la comida, derechos y necesidades fundamentales no solo del ser humano sino de cualquier ser vivo, son un lujo o directamente inexistentes, suena cuanto menos utópico. No hablemos ya de sociedades donde la propia vida es el lujo.

Mientras la cúpula financiera sea la que gobierna el mundo y no los políticos, no hay solución. Mientras los políticos sigan siendo dogmáticos, marrulleros, prevaricadores, corruptos, mientras se sigan representando a sí mismos o a la entelequia miserable que es el partido, y mientras nos traten como a estúpidos lobotomizados por el consumo, no hay solución. Mientras sea el dinero el centro de nuestra existencia, seguirá habiendo desigualdades y seguirá habiendo injusticias sociales. Seguirá habiendo hambre, miseria y frustración. Será imposible aplicar el paradigma de la educación y por lo tanto será imposible dar el salto hacia un nuevo orden mundial que no sea al estilo de la cúpula del trueno. Sálvese quien pueda.

Por supuesto que no estoy hablando de una idea ni nueva ni transgresora, ni siquiera original. El mundo está lleno de manifiestos similares por todas partes, estoy diciendo lo que miles de voces dicen, pero yo tenía necesidad de que la mía también se oyese, aunque fuera para decir lo mismo.

El saber es poder, el pensar es poder. Los griegos ya hablaban de la paideia, educación, como lo que te convierte en realmente humano. Los romanos lo tenían tan claro que lo tradujeron por humanitas. No hace falta saber latín. Los romanos eran esos individuos que pasaban las tardes de domingo jaleando a las bestias y a los gladiadores, excitados por la sangre y la muerte,  pero eran también conscientes de la importancia que una buena educación implicaba para una buena clase dirigente. Podríamos matizar quienes eran más barbaros, realmente podríamos…

Ruido de Rabia es lo que necesitamos: primero serán los maestros, después los gobernantes. Cuando las generaciones probetas del nuevo orden mundial dieran su fruto, nuestros gobernantes serían sabios, filósofos, honestos y claros. Trabajarían por el ser humano y no por los complejos sistemas económicos financieros que nos rodean. Pero para ello las generaciones actuales deberían hacer algo. Hablemos pues del movimiento en Aristóteles, aquello tan manido y tan útil de en acto y en potencia. Y pongamos el ejemplo más claramente entendible. Una semilla es en acto una semilla, en potencia un roble. En las condiciones adecuadas una semilla puede devenir roble, roble por lo que simboliza de fortaleza. En condiciones adversas este roble puede que nunca llegue a ser fuerte y poderoso, incluso puede que ni siquiera llegue a germinar. El movimiento de los Indignados podría ser una primera semilla hacia este nuevo orden mundial. El tiempo dirá en qué deviene. Pero el tiempo al final sólo recopila y sumariza las actuaciones de millones de voluntades individuales. Tú como individuo tienes algo que decir, tienes algo que aportar. Puedes seguir en tu sillón asumiendo que no hay solución, o puedes indignarte y aportar tu granito de arena. Personalmente creo que la cosa está muy negra. Lo veo muy complicado. Pero también tengo claro, que aunque esté todo perdido, siempre queda molestar. Estamos en ello…

Me vengo a referir, al hecho de que todos asumimos que la especie humana es la más evolucionada. Teniendo en cuenta que el hombre procede del mono ( sí, lo siento, procede del mono, ¡asúmelo!) y que tenemos una serie de monos que comparten prácticamente todo el código genético, lo que quiero poner de manifiesto es que conforme nos alejamos en el tiempo evolutivo, encontramos especies cuyo comportamiento parece más evolucionado que el nuestro. Ojo, que considero como punto de partida que la agresividad y la violencia forman parte de un comportamiento más primitivo. Y no todo el mundo estará de acuerdo con ello. Claro que incluso hay gente que no está de acuerdo con nuestra simiesca procedencia.

Contextualicemos.

Hace 24 millones de años, año arriba año abajo, los Cercopitecos, o monos del viejo mundo, vivían en los árboles de las pluviselvas africanas, porque hace 24 millones de años África todavía no agonizaba sino que rebosaba vida por los cuatro puntos cardinales.
Sigamos la línea evolutiva de los Cercopitecos hasta llegar entre 9 y 10 millones de años, donde aparece el  Ouranopithecus, antepasado común a monos y hombres.Sin tener muy claro en qué momento, porque muchas fuentes aportan fechas muy diferentes, la cuestión es que se separan dos familias: los Póngidos (orangután, gorila, chimpancé, bonobos) de los Hominoideos primitivos, que algunos millones de años después acabaremos siendo nosotros.

Parece ser que todos están de acuerdo en que el primero que sale de la línea evolutiva es el orangután,  luego sale el gorila, y por último el chimpancé. Orangután, gorila y chimpancé no son nuestros antepasados, pero sí que compartimos antepasados comunes con ellos. Es decir, el chimpancé es el primate vivo más cercano al hombre, después el gorila y después el orangután.
De los hominoideos, el más antiguo es el llamado Orrorin Tugenensis, con 6 Millones de años de antiguedad. Podría decirse que ese sí que es el antepasado de los homínidos en general y del homo sapiens en particular. Pero del señor Orrorin ya hablaremos en otra ocasión

Para centrarnos en la separación entre Póngidos y Hominoideos, tenemos que hablar de la Tricotomia Evolutiva, la cual puede tener diferentes indicios:

  • Estudios de proteínas inmunológicas hechas por Goodman en los años 60, que nos muestran que los seres humanos están más cercanos a los chimpancés, después a los gorilas y por último a los orangutanes.
  • Trabajos de hibridación genética comparada, que suponen un mejor reloj molecular que se calcula comparando las diferencias del ADN y las edades de separación de especies según el registro fósil y sus diferentes edades calculadas por diferentes radioisótopos
  • La separación entre chimpancé y hominoideo se calcula en 2.3M- 9.2M años de acuerdo con diferentes estudios. Lo que si puede la genética es establecer vecindades evolutivas entre especies. Los estudios de comparación de cromosomas añaden un peso de evidencia a los estudios inmunológicos y moleculares.
  • Según los estudios cromosómicos los orangutanes son los póngidos más primitivos. Los gorilas los chimpancés y los Hominoideos se separarían casi a la vez en tres diferentes líneas, una tricotomía evolutiva pero con un clado más precoz en los gorilas, siendo los chimpancés nuestros parientes más cercanos.

También podemos hablar de la alternativa de Schwartz basada en los rasgos más que en  las moléculas. Se basa principalmente en el estudio del esmalte y la característica de los molares. Los chimpancés y los gorilas tendrían una corona más grande y un esmalte más fino que los hominoideos. Esta teoría sostiene que los orangutanes (esmalte grueso, corona grande), serían los hominoideos más estrechamente emparentados. La crítica a esta teoría es que el esmalte grueso era una característica común a todos los primitivos hominoideos y que se ha perdido en la actualidad en el gorila y el chimpancé.El problema es que el registro fósil para hominoideos miocénicos es extremadamente pobre y mientras esto suceda los estudios moleculares, aunque imprecisos en cuanto a un reloj molecular, son más certeros en cuanto al diseño de la cladística evolutiva.

Por último también está la hipótesis de la divergencia tardía. Se basa en las diferencias morfológicas observadas en las evidencias fósiles. La separación chimpancé hominoideos habría sucedido entre 4-5 millones de años cuando la fricción de las placas tectonicas arábiga y africana ocasionaron el valle del Rift y separaron una regíon occidental boscosa y selvática donde quedaron los póngidos y una zona semiárida con protosabana donde se desarrollarían los homínidos. La separación geográfica desarrollaría caracteres “autapomórficos” (propios de cada especie) para cada una de las ramas: pre-gorilas al norte del rio Zaire; pre-australopitecus en el Levante del Rift y pre-chimpancés en el centro de África. Sin embargo los análisis isotópicos  muestran que en Mioceno Medio no hubo sabanas abiertas desarrolladas en el África oriental al menos de forma general, aunque pudiera haber microclimas localizados muy precisos.

Existe por tanto una gran confusión y muchas teorías:

  •      Una familia de Póngidos (gorila, chimpancé, orangután) y otra de homínidos. Teoria claramente antropocéntrica (Simpson)
  •      Un taxón para Homínidos y otro para Pan (chimpancé y bonobo) y Gorilla (Gorila) en conjunto dejando al orangután en un taxón diferente y más primitivo.
  •      La teoria de Goodman según la cual chimpancés y humanos deben ser incluidos dentro del mismo género con un antecesor comun (LCA) (Last Common Antecesor).

Lo que sí parece claro es que estamos a un 1% de diferencia cromosómica con los chimpancés, a un 2% con los gorilas y a un 3% con los orangutanes. Pequeños porcentaje, grandes diferencias. La diferencia cromosómica es directamente proporcional a la distancia en la línea evolutiva.

Partamos de la base de que los tres póngidos tienen una inteligencia más que aceptable y unas características culturales propias y distintivas. Utilizan herramientas y se comunican entre ellos.

El Orangután, el más alejado evolutivamente de nosotros, sapiens sapiens, es un bicho de lo más pacífico, extremadamente pacífico, tímido y solitario, que pasa gran parte de su vida en los árboles minimizando el gasto energético. Se llaman por su nombre y sólo se pelean por cosas básicas, territorio y sexo. Compartimos el 97% del ADN con ellos.

Después viene el Gorila, con el que compartios el 98% de nuestro genoma. Ni feroz ni peligroso, sino pacífico, tímido, afectuoso e inteligente. Expresa felicidad, tristeza y soledad. Se pasa la vida durmiendo, descansando, comiendo. Viven en grupos familiares. Nunca buscan problemas, pero defienden familia y territorios, y son capaces de dar la vida por ellos. Parece que ese punto porcentual en el genoma les ha llevado a incrementar la vida familiar respecto a los orangutanes, más anacoretas ellos, pero no les ha afectado en absoluto a su forma de interactuar con su entorno y otros congéneres, que en ambos casos sigue siendo pacífica, tranquila y evitando problemas.

Ahora hablemos de chimpancés y bonobos, los más cercanos a nosotros, con un 99% de coincidencia genética, que se dice pronto. Son extremadamente inteligentes, resuelven problemas mentalmente, se pueden comunicar con los humanos usando el lenguaje de los signos, reaccionan ante la desigualdad. Increible, muestran altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad. Podría decirse que tienen muchas de las capacidades que permiten la socialización, como nosotros. Pero además, especialmente los chimpancés comunes ya que los bonobos parecen algo más sofisticados, son muy agresivos en general. Guerrean entre grupos continuamente, aunque a veces no pasa del puro postureo otras veces hay sangre y muerte. Cometen infanticidio y canibalismo. Despedazan por puro placer y divertimento a otros monos más pequeños de otras especies que finalmente acaban matando y comiéndose. Estoy ya sí que empieza a parecerse a nosotros. Violencia y agresividad gratuita para con el resto de especies y entre tus propios congéneres. Humano, demasiado humano.

Parece ser que la evolución avanza en todas las direcciones, para lo bueno y para lo malo, cuanto más evolucionado se está, mejor dotado para realizar el bien y el mal, y mejor raciocinio para distinguir entre el bien y el mal, y aún así seguir siendo malvado.

Conforme nos vamos acercando en la escala evolutiva al hombre, más inteligente se vuelve el individuo, y mas cruel y despiadado. La evolución se plantea como un arma de doble fijo, cada pequeño porcentaje de adn que nos diferencia nos hace más dioses y más viles.  El homo sapiens sapiens muestra cada vez más su debilidad por sólo uno de estos dos filos. Nos iría mejor siendo pacíficos y no buscando problemas, en cambio, somos nuestro peor enemigo. Homo homini lupus…

Las NGN o Redes de Nueva Generación componen un nuevo concepto de arquitectura que aplica al despliegue de redes de Telecomunicación. Hasta hace muy poco, la filosofía de los operadores era desplegar prácticamente una red para cada nuevo servicio que iba surgiendo. Se parte de una única red que presta el servicio de telefonía básica analógica, ésta se digitaliza, aparece la telefonía móvil, el acceso a Internet y la explosión masiva de los servicios IP, tanto para empresas como para residenciales. Con toda esta evolución, los operadores tradicionales se han encontrado con un montón de redes que tienen que ir creciendo, operar, mantener, evolucionar. Teniendo en cuenta, que los ritmos tecnológicos son superiores a los periodos de amortización de los equipos, cuando no se ha recuperado ni la mitad de la inversión en la red, ésta ya se había quedado pequeña, o lo que es peor, obsoleta. A eso hay que añadir el hecho de que se necesita personal especializado en diferentes tipos de redes y de servicios, así como diferentes sistemas que faciliten la provisión, la supervisión y la operación y el mantenimiento.

Tenemos por lo tanto una diversidad de redes interconectadas que facilitan los diferentes servicios según el tipo de cliente y según el tipo de acceso de cada cliente. Además, los servicios por lo general implica el paso por varias redes, con lo que la cantidad de sistemas implicados para provisionar un cliente sobre un servicio existente o para la provisión y desarrollo de un nuevo servicio sobre la red, implica unos desarrollos y  unos costes extremadamente altos y nada flexibles ni dinámicos. Esto repercute directamente en que el TTM, Time To Market, es decir, el tiempo que se necesita desde que se piensa un servicio hasta que se tiene en producción, es excesivo y dificulta considerablemente la competencia en un entorno tan dinámico y hostil.

Vamos a cambiar la filosofía y vamos a dar un gran paso. Vamos a ir hacia las redes de nueva generación. El paradigma que define una red de nueva generación es bien sencillo. Se trata de una red de paquetes Multiacceso, Multiservicio y con QoS, es decir, Calidad de Servicio. La idea es que independientemente del tipo de cliente que sea, fijo, móvil o nómada, residencial o empresarial, e independientemente del tipo de tecnología con la que acceda a la red, cobre, fibra, radio, la red es única. Todos accedemos a una única red, que para ser tan versatil se divide en varios planos o niveles, como una cebolla. La cebolla es única, pero se compone de varias capas. Los circuitos desaparecen y todo se paquetiza, y sobre todo hay que hacer las cosas bien, con calidad de servicio, tema especialmente delicado en el mundo de los paquetes. Veamos las capas de la cebolla con un poco más de detenimiento.

Empecemos por el nivel o plano de acceso, que es el que estará mas cerca de los clientes finales. En este caso, los operadores tendrán que ofrecer soluciones para seguir dando conectividad y servicios a clientes tradicionales, los que no quieran o no puedan dar el salto a las nuevas tecnologías, y por otro lado tendrá que posibilitar el acceso a los clientes de nueva generación, accesos de banda ultraancha. Los clientes tradicionales serán aquellos que sigan usando telefonía con cobre en su casa, o segunda y tercera generación de tecnologías móviles. Los usuarios de nueva generación tendrán fibra o 4G. Esto disminuirá considerablemente la complejidad y diversidad de las Redes de Acceso. Aunque los clientes tradicionales no deberían notarlo, en realidad, el plano de acceso tendrá que convertir las llamadas de voz desde una señal analógica a una señal digital paquetizada. Lo que se cursará por la red será VoIP, es decir, voz sobre IP.

A continuación tendríamos el plano de transporte o de conectividad. Este posibilitaría la conexión de los clientes con los servicios. Serían como las carreteras o las vías del tren. Tienen la inteligencia justa para decidir cuales son los mejores caminos. A largo plazo este plano de conectividad estará formado por redes IP/MPLS y transporte fotónicos. A día de hoy, las Redes de Agregación siguen jugando un papel muy importante de cara a la eficiencia de costes.

Después tenemos el plano de control, que es realmente el alma mater de las NGN. Este plano es el que tiene la inteligencia y toma las decisiones. Es el que le dice al plano de conectividad el origen y destino de la conexión, así como las características de ancho de banda, retardo, variación del retardo etc, asociada a la misma. También se encarga entre otras muchas cosas de la autorización, autenticación y contabilidad de los diferentes usuarios. No todos los clientes usaremos los mismos servicios ni se nos cobrará igual. Es más, el mismo servicio según lo que cada uno paguemos tendrá unas u otras prestaciones.

Por último estaría el plano de servicios. Este es realmente el que conseguirá que una red sea de nueva generación y que un operador de telecomunicaciones pueda competir en igualdad de condiciones con un operador de contenidos, y ser algo más que una tubería. El plano de servicios, a base de arquitectura de sistemas abiertos, será estandar, de manera que cualquier proveedor podrá ofrecer sus servicios al operador de telecomunicaciones, y será “tan fácil” como “instalarlo en su sistema operativo”. Los tiempos de desarrollo y puesta en servicio pasarán de muchos meses a pocas semanas, serán muchos más flexibles y versatiles y por supuesto personalizados. Se acabará el café con leche para todos.

Esta es la teoría, pero en la praxis, de todo esto, lo único que podría considerarse una realidad sería el plano de acceso, ya hay banda ultraancha por el mundo y empieza a haber 4G. En el plano de conectividad, quien más y quien menos también va modificando sus arquitecturas hacia una foto final de NGN, pero todavía queda un gran recorrido. El plano de control a día de hoy es lo que antes se llamaba Red Inteligente, con algunas mejoras. El IMS, IP Multimedia System está todavía muy lejos de las expectativas que teóricamente plantea. El plano de servicios está aún mas lejos, no tanto desde el punto de vista tecnológico, sino de viabilidad de implementación en sistemas reales. De nuevo es la inercia social de las empresas y por supuesto la componente económica las que condicionas los tiempos.

En cualquier caso, las tendencias entre los principales operadores y vendors de la industria se van acercando al objetivo de tener NGN. Lo mismo sobre el 2020 podemos darle otra vuelta.

La metafísica occidental ha distinguido desde su comienzo,  con Parménides, entre un mundo esencial y verdadero y un mundo apariencial que velaba-descubría al primero. Casi podría decirse que el comienzo de la filosofía se puede identificar con esta escisión radical.  Los pensadores griegos buscaron más allá de las apariencias, un mundo esencial que sirviera de fundamento a aquéllas. Algo inmóvil que explique el movimiento, algo sin origen que origine las cosas; algo permanente que sustente lo caduco y efímero. Este algo fue llamado de diferentes formas a lo largo de la historia: arjé, apeiron, fisis, logos, y finalmente Ser.

La apariencia manifiesta a  la esencia pero a la vez la oculta, parece cómo que a la esencia le gusta ocultarse. Pero la apariencia engaña al presentarse como la verdadera esencia. Para Heidegger el primer esfuerzo que realizó el pensamiento metafísico occidental en sus orígenes fue el intentar distinguir entre la esencia y la apariencia, ya que ésta no se presenta como un mero no-ser, sino que pretende ser el ser verdadero y suplantar por tanto a la esencia. El filósofo debe mantenerse en el ser y tiene por otra parte que distinguir entre el ser y las apariencias, y tiene que preservar tanto a la apariencia como al ser, del abismo del no ser. La vía del ser es la única practicable que nos lleva a la verdad, a lo permanente, a lo esencial; la vía de la opinión nos mantiene en el error porque nos hace confundir la esencia con las apariencias; pero hay una vía imposible, la del no-ser que se muestra como un abismo lógico y ontológico; es impensable e impracticable.

Los filósofos griegos mantuvieron una tensión entre esencia y apariencia, concebidas ambas como dos fuerzas trabadas y opuestas a la vez. Esta tensión se rompió a partir de la sofística y de Platón, que introdujo un abismo enorme entre esencia y apariencia, quedando ésta en el mundo de aquí abajo y marchando aquélla a un mundo separado, el mundo verdadero de las ideas. Esta separación será mantenida y aumentada por el pensamiento cristiano, que identificó la esencia con Dios y la apariencia con las criaturas.
El pensamiento aristotélico, cuyo principal problema consistía en explicar el movimiento de los seres en el mundo sublunar, reinterpretó las ideas platónicas como las esencias intrínsecas a las propias cosas, la naturaleza propia de cada cosa, aquello que la hace ser lo que es volviendo al sentido originario de fisis en los presocráticos. Esta noción aristotélica de esencia ha dominado todo el pensamiento medieval que complicó el problema de relación entre esencia y apariencia con el problema de la relación entre la esencia y la existencia de las cosas, entre el qué sea una cosa y el hecho mismo de que sea. Las connotaciones teológicas de esta problemática son claras, ya que al contrario de Dios, para el que su esencia consiste en existir, para los seres creados hay una distinción entre su esencia y su existencia.

La relación de esencia y apariencia recibe un enfoque completamente distinto en la filosofía trascendental de Kant, el cual interpreta la apariencia como fenómeno. El enfoque trascendental privilegia el momento de la apariencia del fenómeno y reduce la esencia a una mera cosa en sí cognoscible. Kant considera las cosas que se nos presentan en el mundo como fenómenos, cosas en el aparecer, y su unidad de conexión en un mundo fenoménico viene determinada por el sistema de conocimientos sintéticos a priori. La realidad de los fenómenos, su esencia, no puede ser captada en una intuición sensible, sino que sólo es accesible mediante una representación que Kant denomina idea y que es trascendente. La complejidad sistemática de los fenómenos sólo es posible por la razón y no por el entendimiento, y sobrepasa por tanto la experiencia. El mundo como idea es trascendente, sobrepasa los fenómenos, de los que constituye su totalidad completa y sistemática.

El mundo verdadero, el mundo de las esencias, que en Grecia estaba al alcance del sabio virtuoso, y que con el cristianismo aparece sólo ya como prometido, en el enfoque trascendental pierde hasta su característica de constituir una promesa y queda sólo como un anhelo, como una ilusión.

Esta escisión radical entre esencia y apariencia, entre realidad y fenómeno, fue suturada por el idealismo absoluto hegeliano, para el cual la esencia se da necesariamente a través de la apariencia,y ésta agota sin residuo la esencia. La esencia interior consiste en hacerse externa y esta revelación da lugar a la apariencia: de manera que esta esencia consiste precisamente sólo en ser lo que se revela. La unidad de lo interno y lo externo, de la esencia y la apariencia es la realidad.

El polo hegeliano (la necesidad) y el polo kantiano (el ideal moral), se equilibran en el marxismo, distinguiéndolo de todo optimismo histórico y de todo deontologismo abstracto. La concepción dinámica de la realidad histórica permite un cierto optimismo limitado, al afirmar radical y hegelianamente, que cada episodio histórico, es eso, y que por tanto no es eterno. Marcuse reconoce en Marx tres significados de la dualidad esencia-apariencia:

  • la esencia será la totalidad del proceso social tal como está organizado en una época histórica determinada
  • la economía es el nivel esencial y los otros niveles se han transformado en sus manifestaciones
  • la oposición ideología-ciencia que constituye nuestra segunda acepción, en lugar de una relación epistemológica estática entre esencia y hecho surge una relación crítica y dinámica entre esencia y apariencia como parte de un proceso histórico.

También Freud y Nietzsche desarrollaron una hermenéutica de la sospecha que no se limita a aceptar las apariencias, sino que se esfuerza en construir una esencia. Freud descubre a través de los indicios que son los síntomas, una realidad inconsciente, fundamental, que determina la apariencia de lo consciente, aunque no se libera de la concepción racionalista típica de la metafísica occidental y emprende un proceso de transformación del ello por el yo, que llevaría de realizarse al dominio de la apariencia consciente sobre la esencia inconsciente.
Nietzsche rechaza la oposición entre el mundo verdadero y el mundo aparente,y su materialismo radical entendido como retorno a la tierra e inversión del platonismo supone la supresión de los dos mundos, el esencial y el aparente, pero en su análisis de la metafísica y de la moral occidental, su hermenéutica de la sospecha ha descubierto que detrás de la voluntad de saber hay una voluntad de poder de tipo vitalista, que es su verdadero fundamento. La voluntad de poder sería, según la interpretación de Heidegger, la esencia cuya existencia correlativa sería el eterno retorno, de esta manera, Nietzsche replantearía a su modo la dualidad esencial de la metafísica occidental. El dualismo queda volatilizado en la relación entre univocismo radical del ser  y un pluralismo igualmente radical de los entes. El ser es uno y unívoco, pero produce lo diferente,o mejor dicho, es la diferenciación misma de lo diferente lo que se dice siempre de la misma manera, aunque no de las mismas cosas.
Nietzsche hace un elogio de la superficialidad, de la apariencia frente al mundo de las esencias platónicas, pero esto sólo lo hace para destacar que este mundo es el único real, ya que las propiedades atribuidas al mundo verdadero son los atributos de la nada; defender un reino ultramundano opuesto a este de aquí abajo es un producto del odio y el rencor contra la vida, es un signo de decadencia.
La apariencia es un indicio de lo real. Nietzsche volvería a los presocráticos, al defender un único mundo en el que la apariencia y la realidad están unidas en una tensión fecunda más que opuestas en una escisión irremediable como en el platonismo. La inversión platónica instaura un mundo de simulacros que sustituye a la dualidad de un mundo original y esencial y un mundo de copias, apariencial.
La consideración del mundo de aquí abajo como el único real existente exige replantear la cuestión del fundamento de lo real que en lugar de ser trascendente se hace inmanente, lo que supone en cierta manera su secularización y devaluación de la jerarquía ontológica estableciendo relaciones horizontales entre cosas todas al mismo nivel entre sí. Los simulacros al ser unos indicios de los otros, restablecen una cierta jerarquía ontológica aunque sea provisional y transitoria, nómada.
El simulacro de Klossowski se opone a la noción de fenómeno  de Heidegger, donde distingue  entre el fenómeno, lo que se muestra en sí miso, el aparecer, lo que tiene el aspecto de lago con lo que no coincide realmente, y las puras apariencias que constituye ya el anunciarse de algo que no se muestra a través de lo que muestra, como el anuncia de algo que permanece no revelable. Como nos dice Perniola, mientras que en Heidegger lo que se muestra absorbe en sí mismo la mera apariencia, en Klossowski la mera apariencia deja de ser tal porque absorbe todo en sí mismo. El movimiento hacia lo que es propio, presente en Heidegger ( y Vattimo) está completamente ausente en Klossowski ( y Deleuze) que privilegia el momento de lo extraño y lo ajeno frente al de lo propio y lo auténtico. La autenticidad se disuelve en el movimiento del eterno retorno de la diferencia y la repetición. No hay engaño en el simulacro que no oculta lo que es y que se da como tal, como el producto del juego de fuerzas moleculares del deseo.
Muy opuesta es la visión de los que como Baudrillard, hablan de los efectos de hiperrealidad desarrollado por los simulacros, que intentan rellenar el desierto de lo real mismo, en un mundo como el nuestro definido como la era de la simulación y de la liquidación de todos los referentes. La simulación alude a un cierto engaño, a una cierta sustitución de lo real por lo aparente que se da como real, pero esto  no sucede actualmente ya que los simulacros no sustituyen a lo real, sino que lo constituyen. Baudrillard privilegia lo imaginario sobre lo real, con lo que recae en el idealismo.

El pensamiento postmoderno contemporáneo ha desarrollado un ataque profundo contra la distinción entre esencia y apariencia, pero este ataque si no quiere confundirse con la visión unidimensional del positivismo que también elimina esta distinción, debe ser muy cauto en este punto.
Schlick afirma que no hay ningún hecho que obligue a establecer un contraste entre dos realidades ineductibles: la apariencia y la esencia. Defiende la conciliación de todo lo real en un único tipo de realidad con el mismo grado de esencialidad; todas las cosas son a la vez autosubsistentes e interdependientes. Como Marcuse denuncia muy justamente, el positivismo concede la realidad absoluta a los meros hechos y de esta manera concibe un mundo unidimensional en el que no cabe un recurso crítico a la categoría de esencia, que ha sido aplanada y estampada en los propios hechos que quedan privados así de cualquier posible trascendencia. Si un pensamiento postmoderno quiere mantener un aspecto crítico debe tener cuidado para no caer en un mero positivismo que acepta los hechos de la realidad tal cual son y se limita a recibirlos en una hermenéutica respetuosa que se pone a la escucha y renuncia a la transformación. El rechazar que sea posible acabar completamente con la opacidad tanto en el aspecto individual como en el social, el no aceptar que una vez desveladas todas las ideologías se muestre en sí misma la verdad radiante, la realidad en persona,  no tiene por qué implicar la renuncia a disminuir activamente la opacidad en lo posible y a desvelar el mayor número de velos ideológicos, aunque no estemos seguros nunca de haber rasgado el último y de poder contemplar la realidad en sí misma.
Decía Derrida que si la forma de la oposición, la estructura oposicional es metafísica, la relación de la metafísica a un otro no puede ser de oposición, lo que aplicado a nuestro caso implicaría que en lugar de oponernos a la estructura esencia-apariencia de forma frontal anulándola de forma positiva e idealista, quizás lo mejor sea jugar irónicamente con ella, aceptando que a las apariencias actualmente existentes se puede oponer una esencia construida, provisional, que nos sirva para obtener otras apariencias a las cuales someter otra vez al mismo proceso y así sucesivamente. No hay una esencia que desvelar de una vez por todas, pero sí que hay muchas apariencias que transformar, y esto no es posible si se renuncia a esta distinción, aunque sea provisional e históricamente establecida.

Marx hablaba de Zombis

Publicado: 19 julio, 2011 en Filosofía
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La tradición de todas las generaciones muertas, acecha como una pesadilla sobre los cerebros de los vivos.

Estas palabras no forman parte del comienzo de una película apocalíptica de Romero. No, son de Karl  Marx en su conocida e interesante obra que no te puedes perder:  El 18 brumario de Luis Bonaparte. Si no pa otra cosa, por lo menos te va a valer haber leido esta chorrada para saber que un brumario es el segundo mes del calendario republicano francés, cuyos días primero y último coincidían respetivamente con el 22 de octubre y el 20 de noviembre. ¿Útil eh?

Pues no hay que ser muy ducho para deducir que lo que Marx quería decir con la frasecita de marras es que los muertos se quieren comer los cerebros de los vivos. ¿Muertos que comen cerebros de vivos?, en mi pueblo a esos se les llaman zombis. Desarrollemos la idea.

Bien conocido es por todos, que Marx trabajó bastante el concepto de alienación. Y estos ¿qué es lo que es? Básicamente es el fenómeno de suprimir la personalidad, desposeer al individuo de su personalidad o deshacer la personalidad del individuo, controlando y anulando su libre albedrío. Un individuo alienado es por tanto un individuo sin personalidad, y sin volutand, es una persona que no es dueña de sí misma, ni es la responsable última de sus acciones y pensamientos. Para Marx es la condición en la que vive la clase oprimida en toda sociedad de explotación, en la que se admite la propiedad privada de los medios de producción, es decir el individuo alienado es el proletario. En mi pueblo a eso se le llama zombi

Zombi en el sentido más talibán y ortodoxo del término, nada de infectados que van por ahí con iniciativa. No. Zombis enajenados, los que no piensan, los que no corren, los que no muestran ninguna actitud inteligente ni proactividad excepto comerse los mondongos de los no zombis.

También es conocido, pero menos, que Marx conecta la vida con su potencial productivo, especialmente en la figura de las fuerzas vivas de trabajo, usease, el proletariado, usease nosotros curritos misereres. Profundizando más en la descripción que realiza sobre la naturaleza del proletariado, se centra en el exceso de población que produce el capitalismo. Las descripciones de superpoblación en El Capital evocan compresión y presión, una presión que las autoridades capitalistas ponen de manifiesto como un peligro que igualmente puede ser biológico, moral y político. ¡Ahí le has dao!. Según teorías pausibles convertirse en zombi es purito contagio biológico. El cómo se deviene zombi no se tiene del todo claro. Al principio era cuestión de magia, como los zombis de verdad, los del vudú. Magia negra. Bueno magia negra acompañada de tetrodotoxina, datura, estramonio o lo que buenamente sea, si es. Las últimas teorías en cambio apuntan más bien a algún tipo de infección vírica, bacteriana, priónica…vete tu a saber. La cuestión es que cuando empieza la zombificación ya no hay marcha atrás. Un pequeño grupúsculo deviene zombi y en el día a día aumenta la población, porque se deviene zombi básicamente a base de mordiscos. Los zombis, en el más puro estilo comunista de compartición reparten sus nuevas presas sin ningún tipo de conflicto, y estos nuevos individuos devienen a su vez zombis. Al final tenemos superpoblación, compresión y presión.  Eso es el capitalismo y eso es la zombificación. Un pequeño grupúsculo deviene consumista y va infectando paulatinamente al resto de la población.

Ahora hablemos de los espectros de Marx, esto si que no lo conoce ni dios, pero da igual porque viene al pelo y total… El gurú del deconstructivismo, no me refiero a Ferran Adriá sino a Derrida, dice que Marx rechaza la espectralidad porque el espectro está demasiado vivo, un remanente de vida que permanece despues de la muerte material, algo así como una cierta clase de antivida o antiorganismo. ¡Blanco y en botella! Derrida también dice que Marx cuando habla del fetichismo de la mercancía, está hablando de una autonomía automática, una libertad mecánica; pero la mercancia es el opuesto del espectro, que era materia no muerta habitada por un inefable remanente de vida, espíritu o pneuma, sino que la mercancia es materia muerta animada por un automatismo extrañamente sin vida: no un fantasma, sino un zombi. Estamos rodeados. Mientras que la diferencia más famosa de Marx, que se establece entre el trabajo vivo (el proletariado) y el trabajo muerto (mercancías) sugiere el carácter zombi de las mercancías, esto se opone al carácter revolucionario del proletariado, la diferencia no está muy clara, porque el particular rol del proletario en el capitalismo le viene del hecho de que la fuerza de trabajo es una mercancia.

En definitiva, los proletarios somos un enjambre de mercancias artificiales y sin vida, una horda de zombis…

Gracias a Brooks ahora estamos todos preparados para el apocalipsis, pero teniendo en cuenta que nos tenemos que proteger de nosotros mismos…Más tarde o más temprano, de una manera o de otra,  se acerca el apocalipsis.  ¡SE ACERCA EL APOCALIPSIS! De todas formas,  por ahora el Armagedon tiene más pinta de banquero que de hordas de zombis.

Debería ser que los organismos de estandarización trabajaran por el bien común de las tecnologías, los servicios y la sociedad de la información. Se supone que los individuos que forman los organismos de estandarización de las tecnologías son las mentes gurús capaces de discernir entre el bien y el mal. Pero va a ser que no. Va a ser que la misma podredumbre que afecta a la política de andar por casa afecta a estos organismos. Están compuestos fundamentalmente por representantes de los principales vendors de la industria; operadores y universidades en menor medida . Por lo tanto, cada nueva tecnología, o cada nueva funcionalidad no se decide en función de la bondad de la misma, sino en función de una lucha de poder que se establece entre los diferentes suministradores de equipos.

Según el plano de red del que se esté hablando, unos tienen más poder que otros, pero el problema de verdad aparece cuando se trata de tecnologías que están un poco en tierra de nadie, que pueden usarse de diversas maneras, canibalizando o sustituyendo tecnologías existentes. Ahí es cuando la lucha deviene encarnizada y la estandarización se ralentiza si no llega incluso a bloquearse. Este es el caso del MPLS-TP. Se trata de una adaptación del MPLS para las redes de transporte, una especie de caja de herramientas que resuelve algunos aspectos que las redes de transporte necesitan y que el MPLS no tiene. Es decir, de lo que ya tengo, una tecnología más que consolidada y utilizada en todo el planeta, cojo lo que me hace falta, añado lo que necesito, y quito lo que me sobra. De manera que el transporte de paquetes se pueda volver mucho más eficiente de lo que es actualmente con las redes tradicionales.

Uno de los aspectos fundamentales del MPLS-TP son las funcionalidades OAM que aporta, es decir, Operación y Mantenimiento, condición sine qua non para las redes de transporte. Y respecto a este tema hay una discusión planetaria desatada:

  • El IETF está enfocado en una aproximación centrada en MPLS. Se compone fundamentalmente de fabricantes de routers, por lo que apuestan por un OAM de MPLS-TP para PSN (Packet SWITCHED Network) basado en BFD/LSP-ping G.8113.2.
  • La ITU-T está enfocado en una aproximación centrada en Ethernet, se compone fundamentalmente por suministradores de equipos de agregación y transporte y apuestan por un OAM de MPLS-TP para PTN  (Packet TRANSPORT Networks) basado en Y.1731 = G.8113.1
  • A esto le añadimos que IP/MPLS ya tiene su propio OAM

Total que tenemos 3 estándares incompatibles para resolver el mismo tema, bueno 3 incompatibles para las funcionalidades OAM del MPLS, 2 para las de  MPLS-TP. 

La cuestión es que el cambio tecnológico que se está produciendo en las redes de telecomunicación es trascendental. Para ir hacia las redes de nueva generación, uno de los aspectos fundamentales es cómo realizar un transporte eficiente de paquetes. O extendemos IP infinito y más allá o lo reducimos a los extremos, y entre medio de estas dos posibilidades radicales aún quedan unas cuantas alternativas intermedias. Los fabricantes de IP apuestan por la primera opción, los que no se comen un duro en IP apuestan por el otro extremo. Al final nadie tiene en cuenta realmente cómo sería la mejor red posible, la que menos costes operativos generara, la más eficiente, la que necesitara inversiones asociadas directamente al crecimiento de tráfico. Ahora que está tan de moda la neutralidad de la red, considero mucho más prioritario la neutralidad de los organismos de estandarización. Esto es un sueño tan utópico como que hay una alternativa viable al sistema capitalista, porque al final estamos hablando exactamente de lo mismo.

 Tengo mi opinión al respecto del tema tratado. Pero no se trata de reivindicar lo que pienso en concreto de este asunto. Se trata de poner de manifiesto la forma que tiene el ser humano de resolver sus problemas. Da igual que se trate de tecnología o de hambrunas. El único aspecto que se prioriza y que domina sobre todos los demás es el interés económico.  Cuanto menos me produce sarpullidos,  malestar en general, y asco en particular….

Vuelve a leer el título, pero con el soniquete de los guevos con aceite. Con eso me quedo.

No voy a hablar de todo el festival, porque para empezar el viernes no fui. El cartel no me llamaba nada nada nada la atención. The Darkness no habría estado mal, pero en fin. Sólo el sábado. Esto de la música es subjetivo total, he estado leyendo por todas partes los ganadores, los mejores, bla bla bla…cada uno con sus cadaunadas, así que yo con las mias.

Para empezar el cartel de este año no es comparable al del año pasado, pero en cambio en esta edición se ha ventilado el récord de asistencia del festival. ¿Curioso? No, Los Maiden.

Ya van por la tercera edición y digo yo que la experiencia debe valer de algo. Los mismos errores de organización del año pasado se han repetido este año. El polvo es un problema serio, ahora la mayoría nos tiraremos una semana tosiendo como tísicos y con los mocos más negros que el alma. El minitrozo de césped artificial no valió para nada. Quizas regando a manguerazo limpio…con público incluido disminuiría el problema…el del polvo no se, pero el del calorazo seguro. Lo han intentado, los túneles de regado por goteo era lo más parecido a una lluvia dorada que puedas imaginarte sin serlo. Goticas de agua caliente que se supone que iban a refrescar. Dejaos de ideas peregrinas, manguerazo limpio de toda la vida.

Los precios excesivos. No puedes cobrar 2 euros por el agua, con el calor que se pasa, y menos puedes acabar las existencias. No puedes tener a la peña 4 horas en la barra para pedir. ¿O sí puedes? Probablemente un buen cartel nos hará repetir el año que viene, por eso los festivales no mejoran su organización, porque no les hace falta. Aunque ahora me estoy acordando yo de un festival, esteee como se llamabaaa. FESTIMAD, que murió por su propio descontrol. Se debe aprender de los errores, y al final son siempre los mismos los que organizan estas historias. Un poquito de profesionalidad no vendría mal

Vamos a la música, porque al fin y al cabo es pa lo que fuimos pallá. Me ha parecido como ya he dicho un cartelito bastante flojo. Si no hubieran ido los Maiden, ¿cuántos habríamos sido los asistentes en Getafe? 70.000 los dos dias, que son en realidad 40.000 los que fueron el segundo día,porque el 75% repetía. Si quitas a Maiden, pa mi que se quedan entre 10 y 15.000. No se, ¿tú que opinas? Curiosamente cerca de 30.000 fuimos los que vimos a Maiden en Valencia el verano pasado…¿curiosamente?.

La dama no es de hierro, es de acero inoxidable e inolvidable. Mejor concierto que Valencia. Bruce Dickinson sigue siendo la bomba. En cambio Steve Harris, a pesar de que sigue ejecutando su bajo con maestría, en cuanto a puesta en escena no es ni la sombra de lo que era…Adrian y Dave nunca fueron muy revoltosillos, pero el “nuevo” fichaje menudo crack. a veces parecía querer robarle el protagonismo al líder indiscutible a base de postureos y excentricidades. Pero no lo consiguió, ni de lejos. Quizás Bruce está to picao y por eso actúa como nunca antes lo hizo. En Fear of The Dark hubo momentos histriónicos, sobraba. No le hace falta. Es el puto amo. O al menos eso creía hasta que el señor Snider le quitó el puesto una hora después. La puesta en escena y el setlist mas o menos como en Valencia, pero mejor ejecución, algo más de corazón pero no el suficiente. Para mi son mucho, son muy grandes, y fue un conciertazo, pero podría haber sido mejor.

Pero el de los Twisted Sister no pudo haber sido mejor. Vaya forma de meterse al público en el bolsillo.Nada de parafernalia, sólo música y un frontman como la copa de un pino. Madre mía, anda que no parla Dee Snider, y qué sonrisa se gasta. Megalodón que le llamaban en casa. Se quedó con todos nosotros, disfrutamos como enanos. El público estaba entregado por completo y los huevos con aceite fueron la puntilla indiscutible. Pedazo de artistas, pedazo de setlist, todos los clásicos sonando como los tenías en tu cabeza. Dinámicos, enérgicos, contundentes. Viva el rock y viva el glam, aunque esté en horas bajas, porque se ha quedado reducido a una sombra de ojos y unos simulacros de leopardo.

Del resto tengo poco que decir, Mastodon muy bien, muy buen sonido, muy limpio, muy claro, muy contundente. Pero no me gustaron mucho las canciones que eligieron. Apocaliptica confirmado, no me gustan nada, y no diré lo que pienso por no herir susceptibilidades, pero vaya, lo que se pincha en un palo básicamente. Dream Theater aburridos, nunca me gustaron pero el concierto me pareció un coñazo. Por cierto que el guitarrista se quedó a ver a los Maiden y a Twisted Sister,lo teníamos justo detrás, con toda la chusma sí señor, nada de zona VIP. Hammerfall ni los ví porque el bus tardó casi una hora en llegar. Lacuna Coil tampoco cayeron porque ya estoy vieja. Uriah Heep sonaban en la distancia mientras nos marchábamos, y la verdad es que a punto de quedarnos, estaban sonando increibles.

La vuelta mejor que la ida, los autobuses que puso la organización funcionaron requetebien, como el año pasado. Con una sonrisa de oreja a oreja. Iba a ver a los Maiden, a Alice Cooper y a Twisted Sister. Si hubiera estado Alice habría sido mucho mejor, pero no estuvo nada mal. Domingo chopito tosiendo como si me hubiera fumado el mundo y no por fumar, los pies destrozados y la ropa que era negra se ve blanca, de los zapatos ni te cuento. A ver el año que viene que cartel se traen, porque esto de los festivales en Madrid a las 4 de la tarde en julio….no se no se. Ah por cierto. El modelo de dos escenarios muuuuuuucho mejor. Los tiempos de espera a la solana son terribles y por la noche tampoco se aprovechan. Gracioso detalle el de la banda de fanfarria que reventó hasta la saciedad el tirorirooooo tirorirori de los Europe…que cosas…

Materia es todo aquello que tiene masa y ocupa un lugar en el espacio. Sencillo parece, pero nada más lejos. Tanto la física, como la química, como la filosofía se encargan de este concepto, y eso no nos puede llevar a nada bueno, al menos a nada sencillo.

En física se llama materia a cualquier tipo de entidad física que es parte del universo observable, tiene energía asociada, es capaz de interaccionar, es decir, es medible y tiene una localización espaciotemporal compatible con las leyes de la física. Es decir, la idea de materia no puede ser nada fijo, sino que evoluciona para ajustarse a los campos nuevos de la realidad que la ciencia va descubriendo y creando. O sea, que la respuesta a la pregunta qué es materia depende del momento histórico en que se haga. Claro que sucede exactamente igualito en la filosofía.

En filosofía, si el contexto histórico temporal no fuera suficiente, hay que añadirle que se trata de un concepto dinámico que depende del sistema dentro del que se defina, incluso en sistemas contemporáneos, coetáneos y coexistentes. Podríamos definir materia como los constituyentes de una realidad  que puede ser percibida por diversos sujetos. Es decir la materia constituiría la realidad objetiva.

Ya va pareciendo menos sencillo. Ni siquiera el concepto deja muy claro a qué nos referimos…y a qué no.

Nuestra noción de materia tiene que ser compatible con el pluralismo hílico constatable en la realidad. Recordad que el hilemorfismo Aristotélico  proponía que todos los cuerpos estaban constituidos por dos principios esenciales: la materia y la forma. La idea de materia es un concepto crítico más que un concepto genérico abstracto y universal, hay que aterrizarlo. Y para ello nada mejor que obtenerlo como resultado de una confrontación con las distintas materialidades concretas. Lo primero que se descubre en esta confrontación es precisamente la inconmensurabilidad mutua de dichas materialidades concretas. Es decir, se obtiene una visión materialista de la realidad. El mundo es material y existe objetivamente, independientemente de la conciencia. La conciencia y el pensamiento se desarrollan a partir de un nivel superior de organización de la materia, en un proceso de reflejo de la realidad objetiva.

Una postura en cambio, que niegue el carácter material a entidades como el espacio, el tiempo o el vacío, que forman parte de nuestra realidad,  se encuentra ante el problema de caer en un agnosticismo al no definirse, o decir que dichas entidades son espirituales. Por ello el rechazo de una posición materialista nos lleva al agnosticismo o al espiritualismo, posturas realmente incómodas desde un punto de vista ontológico y mucho más desde un punto de vista científico.

Podemos pensar, como Ferrater,  que la realidad es el mundo material, con rasgos que permiten el autoensamblaje de algunos de sus componentes para formar organismos; muchos de los cuales se comportan socialmente y fruto de ello se originan, en algunos casos, productos culturales que determinan la racionalidad y en último extremo (posiblemente inalcanzable) la universalidad de la conducta y del conocimiento. Podemos aplicar, como hizo Bunge, una ontología de carácter materialista que integra una concepción materialista de la vida, una teoría materialista de la mente y una concepción materialista de la cultura. Y además, todo ente material es cambiable.

El materialismo no es una filosofía única, sino una familia de ontologías que tienen en común la tesis de que cuanto existe realmente es material. La materia es el conjunto de todos los objetos materiales o entes. La materia para Bunge es un conjunto, un objeto abstracto. La realidad es idéntica con la materia, los únicos objetos reales son los materiales.

Lo que trata Bunge  es de consensuar el materialismo con el racionalismo, y ponerse por tanto en contra de filósofos como Popper que mantienen actitudes espiritualistas. Según Popper el materialismo reduciría todo lo relacionado con el psiquismo y la cultura al mundo de los objetos físicos, y con esto se opondría al evolucionismo emergentista que admite la independencia relativa entre  psiquismo y cultura respecto a los objetos físicos.

Gustavo Bueno, en su materialismo filosófico da un paso más, negando la existencia de substancias espirituales, pero admite la existencia de seres incorpóreos. Y pone un ejemplo para que lo entendamos: la relación real (no mental) de la distancia que existe entre dos botellas de agua que están encima de una mesa es tan real como esas dos botellas corpóreas; esa distancia es material incorpórea, y nada tiene de espiritual. Para romper el círculo vicioso (sustancia espiritual es la sustancia no material, y sustancia material es la no espiritual) el materialismo filosófico introduce la idea de la vida, definiendo la sustancia espiritual como «sustancia viviente incorpórea». El materialismo en general (así reinterpretado frente a variantes groseras) y el materialismo filosófico en particular, «niega la existencia y posibilidad de sustancias vivientes incorpóreas».

Las teorías científicas, las doctrinas filosóficas o los poemas no son para Bunge objetos materiales, no tienen existencia autónoma separada de sus creadores y usuarios. Para Martínez en cambio, dichos productos culturales tienen una cierta existencia independiente de los usuarios y de los actos concretos en que se actualizan en sus mentes, acercándose más en este punto a Bueno y Popper que a Bunge.

El materialismo puede entenderse como una doctrina ontológica y óntica a la vez, y como  una postura metodológica.

  • Como doctrina óntica es una conjetura acerca de la realidad que considera a ésta como la manifestación múltiple de una única substancia material de carácter energético. En este contexto la idea de materia está más directamente referida a nociones físicas como energía, dinamismo…las cuerdas en último extremo.
  • Como doctrina ontológica parte de una noción crítica y trascendental de la materia, obtenida a partir de un regreso destructor de las peculiaridades de las materialidades concretas: objetos físicos, actividades psíquicas, productos mentales y culturales, como condición de posibilidad de dichas materialidades concretas. La noción ontológica de materia no se toma del mundo, sino que surge a partir de la destrucción dialéctica de las categorías mundanas.
  • Desde el punto de vista metodológico es un compromiso para no aceptar ningún tipo de explicación trascendente de los fenómenos, intentando agotar las explicaciones inmanentes de los mismos y dejando abiertas las cuestiones que no pueden recibir, por ahora, explicaciones de este tipo.

El materialismo es una postura ontológica solidaria y compatible con la ciencia moderna, cosa que no le sucede a las explicaciones de tipo espiritualista, y además es más arriesgada y potente que las posturas escépticas. Es solidario de un humanismo práctico, que no teórico, a nivel ético y político, y es la única base posible sobre la que fijar el interés emancipatorio de la humanidad. Es la base de una ética humanista y emancipatoria entendida como la técnica de despliegue máximo de las potencialidades contenidas en nuestro cuerpo y en nuestra mente en dirección a una conjunción creativa y solidaria con los demás hombres en la creación de multitudos (cuerpos políticos) capaces de autoliberación y autodespliegue enriquecedor de las propias potencialidades. Espinosa y Nietzsche son las bases de este materialismo ontológico que se desarrolla en una ética y una política emancipatoria basadas en el poder, aún ignorado, de los cuerpos humanos y de sus composiciones políticas en sociedades que afirman su potestad y su poder como autoliberación.