Marx hablaba de Zombis

Publicado: 19 julio, 2011 en Filosofía
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La tradición de todas las generaciones muertas, acecha como una pesadilla sobre los cerebros de los vivos.

Estas palabras no forman parte del comienzo de una película apocalíptica de Romero. No, son de Karl  Marx en su conocida e interesante obra que no te puedes perder:  El 18 brumario de Luis Bonaparte. Si no pa otra cosa, por lo menos te va a valer haber leido esta chorrada para saber que un brumario es el segundo mes del calendario republicano francés, cuyos días primero y último coincidían respetivamente con el 22 de octubre y el 20 de noviembre. ¿Útil eh?

Pues no hay que ser muy ducho para deducir que lo que Marx quería decir con la frasecita de marras es que los muertos se quieren comer los cerebros de los vivos. ¿Muertos que comen cerebros de vivos?, en mi pueblo a esos se les llaman zombis. Desarrollemos la idea.

Bien conocido es por todos, que Marx trabajó bastante el concepto de alienación. Y estos ¿qué es lo que es? Básicamente es el fenómeno de suprimir la personalidad, desposeer al individuo de su personalidad o deshacer la personalidad del individuo, controlando y anulando su libre albedrío. Un individuo alienado es por tanto un individuo sin personalidad, y sin volutand, es una persona que no es dueña de sí misma, ni es la responsable última de sus acciones y pensamientos. Para Marx es la condición en la que vive la clase oprimida en toda sociedad de explotación, en la que se admite la propiedad privada de los medios de producción, es decir el individuo alienado es el proletario. En mi pueblo a eso se le llama zombi

Zombi en el sentido más talibán y ortodoxo del término, nada de infectados que van por ahí con iniciativa. No. Zombis enajenados, los que no piensan, los que no corren, los que no muestran ninguna actitud inteligente ni proactividad excepto comerse los mondongos de los no zombis.

También es conocido, pero menos, que Marx conecta la vida con su potencial productivo, especialmente en la figura de las fuerzas vivas de trabajo, usease, el proletariado, usease nosotros curritos misereres. Profundizando más en la descripción que realiza sobre la naturaleza del proletariado, se centra en el exceso de población que produce el capitalismo. Las descripciones de superpoblación en El Capital evocan compresión y presión, una presión que las autoridades capitalistas ponen de manifiesto como un peligro que igualmente puede ser biológico, moral y político. ¡Ahí le has dao!. Según teorías pausibles convertirse en zombi es purito contagio biológico. El cómo se deviene zombi no se tiene del todo claro. Al principio era cuestión de magia, como los zombis de verdad, los del vudú. Magia negra. Bueno magia negra acompañada de tetrodotoxina, datura, estramonio o lo que buenamente sea, si es. Las últimas teorías en cambio apuntan más bien a algún tipo de infección vírica, bacteriana, priónica…vete tu a saber. La cuestión es que cuando empieza la zombificación ya no hay marcha atrás. Un pequeño grupúsculo deviene zombi y en el día a día aumenta la población, porque se deviene zombi básicamente a base de mordiscos. Los zombis, en el más puro estilo comunista de compartición reparten sus nuevas presas sin ningún tipo de conflicto, y estos nuevos individuos devienen a su vez zombis. Al final tenemos superpoblación, compresión y presión.  Eso es el capitalismo y eso es la zombificación. Un pequeño grupúsculo deviene consumista y va infectando paulatinamente al resto de la población.

Ahora hablemos de los espectros de Marx, esto si que no lo conoce ni dios, pero da igual porque viene al pelo y total… El gurú del deconstructivismo, no me refiero a Ferran Adriá sino a Derrida, dice que Marx rechaza la espectralidad porque el espectro está demasiado vivo, un remanente de vida que permanece despues de la muerte material, algo así como una cierta clase de antivida o antiorganismo. ¡Blanco y en botella! Derrida también dice que Marx cuando habla del fetichismo de la mercancía, está hablando de una autonomía automática, una libertad mecánica; pero la mercancia es el opuesto del espectro, que era materia no muerta habitada por un inefable remanente de vida, espíritu o pneuma, sino que la mercancia es materia muerta animada por un automatismo extrañamente sin vida: no un fantasma, sino un zombi. Estamos rodeados. Mientras que la diferencia más famosa de Marx, que se establece entre el trabajo vivo (el proletariado) y el trabajo muerto (mercancías) sugiere el carácter zombi de las mercancías, esto se opone al carácter revolucionario del proletariado, la diferencia no está muy clara, porque el particular rol del proletario en el capitalismo le viene del hecho de que la fuerza de trabajo es una mercancia.

En definitiva, los proletarios somos un enjambre de mercancias artificiales y sin vida, una horda de zombis…

Gracias a Brooks ahora estamos todos preparados para el apocalipsis, pero teniendo en cuenta que nos tenemos que proteger de nosotros mismos…Más tarde o más temprano, de una manera o de otra,  se acerca el apocalipsis.  ¡SE ACERCA EL APOCALIPSIS! De todas formas,  por ahora el Armagedon tiene más pinta de banquero que de hordas de zombis.

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