La Realidad Estratificada

Publicado: 30 julio, 2011 en Filosofía
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Abre los ojos, la mente y el espíritu y mira a tu alrededor. ¿Qué es la realidad? Para abordar la pregunta se pueden adoptar dos posiciones antagónicas, o bien desde la radical unidad de lo existente o bien admitiendo una pluralidad irreductible. Claro que también nos podemos salir por peteneras, o dicho de manera más académica ser eclécticos, y hacer como Deleuze, que combina ambos enfoques como puntos de vista complementarios.

Podemos partir de nociones tales como la substancia espinosista, el Cuerpo sin órganos de Artaud, o el plano de consistencia del propio Deleuze. En estos casos el mundo se presenta como un continuo variable de intensidades sin estratificar, como una materia única que se presenta bajo un continuo de modos distintos que recorren la superficie de la única substancia, como un conjunto de multiplicidades relacionadas directamente con la substancia. Constituidas por continuos intensivos, emisiones de partículas y conjunciones de flujos que se organizan a través de máquinas abstractas que constituyen dicho plano de consistencia. Tenemos pues un continuo energético en continuo movimiento, que se crea y se destruye continuamente. Esta visión combina el dinamismo heraclitiano con la sumisión espinosista de la multiplicidad de los modos a la unicidad de la substancia o plano de consistencia a través del energetismo de la teoría leibniziana de las mónadas. Es una concepción molecular de la realidad, neovitalista y energetista.

También tenemos la lectura estratificada de la realidad. La realidad se articula en una serie de niveles, cuya organización interna les dota de cierta unidad estructural que permite distinguirlos entre sí. Son muchos los filósofos que han aportado su granito de arena a esta visión estratificada. Por ejemplo, Hartmann escinde la primitiva división de naturaleza y espíritu en cuatro estratos esenciales: inorgánico, orgánico, psíquico y espiritual, o Ferrater, que también propone 4 niveles entre los que se establecen ciertas continuidades: físico, orgánico, social y cultural. Los hay como Bunge que hablan de 5 niveles, el estrato inorgánico se dividiría en físico y químico, el estrato orgánico, que se denomina biológico, el estrato cultural o espiritual, que se denomina social y por último el técnico, para destacar el aspecto productivo y transformador de la naturaleza que la cultura humana posee. Hay otras estratificaciones quizas más originales, como las de Bueno o Popper, en las que  no se distingue entre lo inorgánico y lo orgánico, entre lo físico y lo químico o lo biológico, y se unen en uno que agruparía lo material.

Algunos resultados comunes de esta concepción pluralista de la realidad son la aceptación de nexos de unión entre los diferentes estratos, la explicación del surgimiento de la novedad mediante el emergentismo, el rechazo del reduccionismo de un estrato a otro. Este tipo de teorías son pluralistas, no reduccionistas, no aislacionistas y en algunos casos materialistas, evolucionistas y sistémicas.

En los estratos físicos, el contenido es molecular y la expresión molar. La expresión estructura la discontinuidad microfísica en la estabilidad relativa de los agregados macroscópicos. En el estrato orgánico la expresión se autonomiza respecto del contenido expresado, y ambos presentan aspectos molares y moleculares. La expresión en el estrato orgánico se linealiza en las secuencias de los ácidos nucleicos, marcando su capacidad de autocopiado, y por tanto de reproducción, que no encontramos en los cristales, capaces de crecer pero no de reproducirse. Las propiedades de lo orgánico frente a los físico-químico son emergentes, como dicen Hartmann, Bunge y Ferrater. Lo orgánico descansa en lo físico-químico, está condicionado por ello y a la vez es independiente y tiene sus leyes específicas propias. Hay una relación asimétrica entre el estrato biológico y el físico-químico. Lo físico, sin más, es una condición necesaria pero no suficiente para los organismos.
La materia orgánica no es distinta de la inorgánica, pero está estructurada de otra manera y obedece otras leyes. Se invierte localmente el aumento de entropía y surge orden a partir del desorden, o complejidad debida al ruido. Los sistemas biológicos son sistemas autoorganizativos. La autoorganización supone la interacción entre diferentes niveles de integración, se utilizan perturbaciones aleatorias para crear complejidad funcional, dando lugar a un aumento de la diversidad. El paso del nivel de las moléculas al nivel de los organismos celulares exige la puesta en común de propiedades que distinguían a las moléculas diferentes y que ahora dan lugar a propiedades, las de la organización celular, que se expresan en términos de información.
La emergencia de la vida a partir de elementos físico-químicos es un fenómeno imprevisible a partir de dichos elementos, aporta una novedad real respecto al sustrato inorgánico. La vida es un proceso de morfogénesis espontáneo y autónomo que reposa en las propiedades de reconocimiento de las proteínas. Este surgimiento de la complejidad es posible por la información que estaba presente, pero sin expresar, en los componentes proteínicos.

Hablemos ahora del estrato socio-cultural. La antropogénesis sigue siendo un enigma en parte. Para Deleuze, el surgimiento del estrato de lo social está menos referido a una pretendida esencia humana que a una nueva distribución del contenido y la expresión. La forma del contenido se convierte en aloplástica y lleva a cabo modificaciones del mundo exterior. Por su parte, la forma de la expresión se hace lingüística en lugar de ser genética. Los contenidos se relacionan con la pareja mano-herramienta. El hombre surge como animal constructor de herramientas y como animal lógico parlante y pensante. La mano y la laringe se desterritorializan, pierden especialización y rigidez, devienen plásticas, adaptables y esto favorece la hominización de los pre-homínidos. Este estrato social y cultural se nos presenta como una máquina social técnica que da lugar a estados de fuerza y formaciones de poder. En este estrato se enfrentan, en terminología de Foucault, multiplicidades discursivas, complejos de enunciados y multiplicidades no discursivas, complejos de poderes sociales y culturales. Los primeros constituyen el plano de la expresión, los segundos el plano del contenido. Estos planos se ajustan refieriéndose uno a otro.
El estrato social y cultural, la noosfera, plantea otro enigma. La hominización es el resultado y a la vez algo distinto del proceso evolutivo biológico. El cerebro grande y el surgimiento de las paleosociedades son expresiones paralelas de un proceso de complejificación. La sociogénesis de homínidos con cerebros cada vez más grandes, es el soporte del desarrollo de la cultura que, a su vez, permite el desarrollo del cerebro y del lenguaje. Un papel esencial lo desempeñan las memorias que fijan la información obtenida e impiden su desaparición mediante su estabilización por replicación y por redundancia.
Los rasgos que definen al hombre, bipedismo, lenguaje articulado combinatorio, sociedad, son anteriores al cerebro grande, lo cual plantea la utilidad de éste. El hombre es un ser inacabado biológicamente, su completitud se lleva a cabo gracias a la cultura y a la técnica. Lo humano surge mediante una emergencia creciente a partir de lo que se puede denominar prehominización animal, pero por otra parte, lo animal se agota y en un momento crítico se produce la explosión de lo humano. El hombre se debe completar y por ello es eminentemente proyectivo, aprovecha su indiferenciación configuracional y sus caracteres neoténicos para crearse un mundo propio que no se puede reducir al mero ambiente, al que están adaptados perfectamente los animales.
La biología ha hecho del hombre un animal inacabado, no fijado con firmeza, lo que lo convierte en un ser práxico que tiene que tomar posiciones. El hombre nace mucho menos preparado para la vida que los demás animales. Falta el revestimiento de pelo y por tanto, la protección natural contra la intemperie; faltan los órganos naturales de ataque y una formación corporal apropiado para la huida; el hombre es superado por la mayoría de los animales en la agudeza de los sentidos; tiene una carencia, mortalmente peligrosa para su vida, de auténticos instintos y durante toda su época de lactancia y niñez está sometido a una necesidad de protección incomparablemente prolongada. En su acción, el hombre no puede basarse en el instinto como los demás animales, ya que ha sufrido, como dice Lorenz,  una reducción del instinto, y por ello debe ser un animal proyectivo, que se forma una opinión, toma posiciones y luego interviene en las cosas, como el práxico que comercia y trata con ellas como agente transformador de las mismas. El hombre es pre-visor de manera esencial. Sólo de esta manera puede superar su inacabamiento biológico que hace de él un ser en perpetuo peligro. La carencia de instintos biológicos exige que el hombre debe aprender de otros lo que no conoce instintivamente. El hombre es un ser de carencia: no adaptado, no especializado, no evolucionado, y esto le permite precisamente adaptarse mediante la cultura a todos los ambientes.
El hombre vive siempre en un mundo cultural, es decir, en fragmentos de naturaleza sometidos por él y transformados en una ayuda para su vida. Es fundamental la acción y el lenguaje que suponen la creación de un mundo perceptivo muy complejo, la orientación de ese mundo y la organización de su poder de acción. El lenguaje y el pensamiento permiten un comportamiento activo sobre las cosas. La capacidad práxica del hombre se basa en la posibilidad que tienen las pasiones humanas de ser frenadas e incluso invertidas de manera que se pongan al servicio de fines extraños en principio a su satisfacción directa.

Podemos resumir, pues, que la realidad se nos presenta en tres grandes estratos: inorgánico, biológico y socio-cultural, entre los cuales se producen grandes saltos ontológicos. La naturaleza aparece como un proceso dinámico y evolutivo. La ciencia moderna ha desarrollado el carácter evolutivo, histórico, de la realidad, que sólo se puede captar plenamente mediante la categoría de proceso. El dinamismo esencial de la naturaleza presenta también un carácter formal que se opone al aumento del desorden. La naturaleza muestra procesos de ordenación, los seres vivos, que parecen invertir el proceso de muerte térmica. La aparición de diversos tipos de estructuración en la naturaleza nos lleva a la concepción estratigráfica o estratificada de la misma. La materialidad no es una unidad monótona, sino una pluralidad de actuaciones y potencialidades abiertas y orientadas hacia nuevos desarrollos estructurales. Paris denomina a esta concepción pluralista y diferenciada de la materia pluralismo hílico. Reconoce que las distintas formalizaciones de la materia no son simplemente epifenómenos, sino que tienen entidad propia, lo que impide todo fácil reduccionismo de un nivel de la realidad a otro, lo cual no excluye la relación entre dichos niveles. La pluridimensionalidad de la realidad define un complejo sistema de relaciones entre los diversos constituyentes de la misma.

La estratificación de la realidad nos conduce a una visión materialista, evolucionista, continuista, emergentista, estructuralista, sistemática, realista, empirista, relativista y relacionista. Ahí es nada.

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comentarios
  1. Luis dice:

    Hola Silvia, ¡menuda tarea que has realizado, ya que el tema se las trae!

    1. Veo que has consultado material para resolver una errata en el texto original, en la estratificación según Bunge:
    – original: “el estrato cultural o espiritual se denomina técnico”;
    – tu versión: “el estrato cultural o espiritual, QUE SE denomina SOCIAL Y POR ÚLTIMO EL técnico”.
    2. Detalle: Dices “Algunos resultados comunes de esta concepción pluralista de la realidad es…”. Según el original la “concepción pluralista” es un “resultado común”: “Algunos resultados comunes A ESTAS POSTURAS SON [“podrían ser”] UNA concepción pluralista de la realidad…”
    3. Dices: “Los contenidos se relacionan con la pareja rostro-lenguaje.”;
    En el original: “Los contenidos se relacionan con la pareja MANO-HERRAMIENTA”].
    3.1 Mi (respetuosa) sugerencia: En este caso y en otro más abajo (“El contenido de este estrato social y cultural se nos presenta como una máquina social técnica”) te refieres al “contenido” sin mencionar al otro elemento del par: la “expresión”. Sugiero, así, eliminar las referencias al “contenido” o completarlas, por consistencia, con referencias a la “expresión”.
    4. Dices “neotéCnicos”. En el original: “neoténicos”.
    5. Con respecto al original, tengo una duda. Tú lo recoges verbatim: “La ciencia moderna ha DESARROLLADO el carácter evolutivo, histórico, de la realidad, que sólo se puede captar plenamente mediante la categoría de proceso”. Sospecho que el término correcto sería “PUESTO DE RELIEVE”, o algo así.
    5. Termino con una reflexión: Dado el claro interés del profesor por Deleuze, sugiero que habría sido interesante incluir algo más de ideas sobre la estratificación, quizás a costa de aspectos del penúltimo apdo. “Estrato socio-cultural”, en que, en el original, básicamente se vuelve una y otra vez sobre la misma idea: el hombre es incompleto y por eso ha de servirse de la cultura.

    ¡Mil gracias!,
    Luis

  2. Muchas gracias Luis, vamos por puntos

    1. Efectivamente estuve buscando el estrato que faltaba, ya que se hablaba de 5 y sólo aparecen 4
    2. 3. 3.1 OK
    4. Supongo que lo que quieres decir es que es correcto neotécnico
    5. No lo tengo muy claro, me tengo que volver a leer el texto original, porque desarrollar y poner de relieve comparten campo semántico pero tienen matices diferentes. De todas formas con ambas expresiones creo que se entiende lo que se quiere decir
    6. Esta parte que comentas, en los apuntes creo recordar que sí está desarrollada, pero como es especialmente farragosa, para la entrada que tiene carácter más divulgativo la eliminé.

    Es un tema que me gusta especialmente, de hecho el apartado de la realidad es el que más me ha llamado la atención de todos.

    Como siempre un placer recibir tus comentarios

    Un saludo

    • Luis dice:

      Silvia, entiendo y estoy de acuerdo con todas tus observaciones.
      4. Con respecto a “neoténico” – “neotécnico”, creo que el término correcto, en el caso que nos ocupa, es el primero (puedes ver la definición que recoge el manual del profesor).

  3. Luis dice:

    Con gusto. Está en la p. 217 del manual, en el primer párrafo. Ya que estoy en ello, te lo transcribo.
    “Caracteres neoténicos”: persistencia en la edad adulta de características propias de los cachorros animales, como la curiosidad, el jugueteo, la indefinición instructiva, etc.

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