Realidad y Categorías

Publicado: 5 agosto, 2011 en Filosofía
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Uno de los sentidos fundamentales en que se puede entender la Ontología es como una teoría de las categorías, que serían algo así como los modos fundamentales en que se distribuye el ser. Desde su origen en Aristóteles, la reflexión sobre las categorías ha considerado a éstas como las distintas formas en las que  el ser puede ser dicho en el lenguaje. Dada la relación intrínseca existente entre pensamiento y lenguaje, las categorías han podido también ser entendidas como las formas del pensamiento que nos permite ordenar y por tanto conocer la realidad.

Modos de ser, formas de hablar, estructuras del pensamiento son las tres formas relacionadas de entender las categorías. Las categorías se sitúan entre el ser, el pensamiento y el lenguaje, constituyendo nociones estratégicas multiusos, una herramienta multiusos que nos permite interpretar la realidad. El pensamiento categorial se sitúa entre la ontología formal y la ontología material. El pensamiento categorial pretende hacer discreta la experiencia, reducir la ambigüedad, abriendo en el mundo caminos privilegiados. Las categorías destruyen la identidad confusa de la totalidad. Las categorías funcionan como atractores que seleccionan vías dominantes y jerarquizan la experiencia. En resumen, las categorías son elementos fundamentales en un pensamiento estratégico del que constituyen las vías privilegiadas de acceso a la experiencia, en lugar de tablas exhaustivas  de los modos de ser o de predicar.

Volviendo a los orígenes del concepto de categoría, para Aristóteles eran los distintos modos en los que atribuimos un predicado a un sujeto, los distintos modos de ser. En su tratado sobre las Categorías, parte de un enfoque lingüístico del problema al dividir las expresiones en aquellas que se dan en un nexo y aquellas que se pueden dar sin nexo alguno. Pero el enfoque ontológico surge sin ningún salto, al pasar a hablar de que los seres, unos se afirman de un sujeto aunque no estén en ningún sujeto, otros se afirman de un sujeto y están en un sujeto, y por último otros ni están en un sujeto ni se afirman de él. Las expresiones sin ningún nexo significan la substancia, la cantidad, la cualidad, la relación, el lugar, el tiempo, la posición, la posesión, la acción y la pasión. Esta introducción de las categorías es lingüística, semántica y es indisolublemente un enfoque ontológico, según el cual las categorías son los géneros más generales del ser, son nociones irreductibles entre ella e irreductibles a un universal supremo y único.
El enfoque ontológico de las categorías es compartido también por Heidegger, el cual no olvida sin embargo su carácter también lingüístico.
La interpretación meramente lingüística de las categorías fue destacada por Trendelenburg que las consideró parte de la oración y Benveniste que distingue entre categorías de pensamiento, creadas y modificadas de manera más o menos libre, las cuales pretenden ser universales, y que en realidad son transposiciones de las categorías de lengua, fijadas por la tradición, limitadas a una lengua dada. Las categorías propuestas por Aristóteles son para Benveniste la proyección conceptual de un estado lingüístico dado, cada categoría se refiere a una forma lingüística determinada propia de la lengua griega.
Los tres sentidos de posible significado de las categorías están presentes en Aristóteles: las categorías son formas lingüísticas que expresan formas del pensamiento y se refieren a las grandes divisiones del ser. Esta relación indisoluble con el lenguaje introduce un cierto relativismo, ya que cada lengua recorta el mundo de forma distinta, y todas válidas.
La pluralidad de las categorías remite a una global escisión: por un lado el ser se escinde en una pluralidad de significaciones, por otro, en cada ente concreto se produce otra escisión entre un sujeto y la serie de predicados posibles que se le pueden atribuir. Esta segunda escisión nos plantea el problema de la relación que se establece entre la substancia y las demás categorías. La substancia es el fundamento inmanente de la tabla aristotélica de las categorías, es su primer término y en ella se basan todas las demás. Las categorías secundarias son, al decir de Aubenque, un rebrote y un accidente de la esencia, son producto suyo pero brotan aparte. Hay cierta jerarquía ontológica entre la substancia y el resto de las categorías que dio lugar a la doctrina medieval de la distinción entre la substancia y sus accidentes y la preeminencia de aquéllas sobre éstos.

Luego llega Kant y le da otra vuelta de tuerca al asunto, ya que las categorías para él son los Conceptos puros del Entendimiento. Son innatas, no empíricas, son legítimas, posibilitan pensar los objetos que se ofrecen a la experiencia. Kant introduce un giro decisivo en la relación existente entre lenguaje, pensamiento y realidad subyacente a todo enfoque sobre las categorías, que ya no son divisiones del ser ni meras formas lingüísticas, sino conceptos puros del entendimiento mediante los cuales éste ordena la experiencia y unifica las intuiciones sensibles para poder conocer los objetos.
Deriva su tabla de categorías de la tabla de los juicios, cada una de ellas es el predicado de un juicio posible. Dividiendo los juicios según la cantidad, la cualidad, la relación y la modalidad, obtenemos  la tabla de categorías agrupada de la misma manera:

  • Categorías de cantidad: Unidad, Pluralidad, Totalidad
  • Categorías de cualidad: Realidad, Negación, Limitación
  • Categorías de relación: substancia, accidente, causa-efecto, comunidad
  • Categorías modales: posibilidad/imposibilidad, existencia/no existencia, necesidad/contingencia

Sólo por estas categorías se pueden pensar los objetos. Esta tabla se divide a su vez en dos partes:

  • Categorías matemáticas: Objetos de la intuición
  • Categorías dinámicas: Existencia de esos objetos

Kant no sólo establece la tabla, sino que la deduce, la justifica. En dicha deducción trascendental explica cómo los conceptos pueden referirse a priori a los objetos, dando lugar al conocimiento como experiencia en la que se distinguen dos elementos:

  • la materia de dicho conocimiento empírico, ofrecido por los sentidos
    los conceptos, que es la forma que ordena dicha materia
  • Sensibilidad y entendimiento, intuición y categorías son esenciales para producir el conocimiento.

Se necesitan dos condiciones para poder conocer un objeto:

  • Intuición mediante la cual se da el objeto como fenómeno
  • Concepto, mediante el cual se concibe un objeto correspondiente a dicha intuición

Para Kant las categorías son elementos esenciales de una ontología entendida como teoría del conocimiento, que no aborda directamente los objetos sino a través de sus condiciones epistemológicas de posibilidad. La ontología moderna ha sido fundamentalmente una epistemología en la que se enfrentaban un sujeto y un objeto escindidos entre sí. Frente a esta reducción se han levantado los enfoques directamente ontológicos que parten de la preeminencia del ser sobre el ser conocido como el de Heidegger o el de Hartmann, y los enfoques pragmatistas como Rorty que rechazan de forma frontal esta reducción de la ontología. La reducción epistemológica de la ontología confunde la justificación de las pretensiones del conocimiento con su explicación causal.

En nuestra época, el problema de las categorías se ha planteado en el ámbito de la filosofía analítica del lenguaje, recogiendo la orientación  básica aristotélica y kantiana. Körner considera la metafísica como la expropiación, modificación y propuesta especulativa de las estructuras categoriales. Una estructura categorial es una categorización del universo, junto con los atributos y principios constitutivos e individualizantes asociados a cada categoría de entidades. La metafísica plantea dos preguntas ante cada categoría:

  • qué es lo que constituye una entidad de la categoría: Atributos constitutivos
  • qué individúa una entidad de la categoría: Atributos individualizadores

Además una estructura categorial contiene también principios constitutivos e individualizadores a su vez que expresan la aplicabilidad de los atributos a entidades concretas. Para Körner toda estructura categorial presupone una lógica, ya que las definiciones de los atributos se hacen por medio de la implicación lógica de forma que la pertenencia de una entidad a una categoría implica lógicamente la aplicabilidad del atributo constitutivo de la categoría a la entidad e igualmente sucede con el atributo individualizador.

El enfoque de la cuestión de las categorías en la filosofía analítica no se reduce al de Körner, que mantiene un cierto carácter trascendental, sino que adquiere un marcado carácter lingüístico en las discusiones sobre el tema debidas a Ryle, Strawson, Quine y otros. Para Ryle la clave de una posible teoría de las categorías reside en buscar un criterio que permita determinar si dos elementos lingüísticos pertenecen o no a la misma categoría. El método que emplea es el análisis del lenguaje ordinario, cómo utiliza la gente el lenguaje en su vida cotidiana. El criterio para ver si una expresión lingüística corresponde o no a una categoría reside en ver si se dan respuestas adecuadas a las preguntas formuladas. Si esto no sucede se producen los llamados errores categoriales, que surgen cuando violamos las reglas semánticas del lenguaje y caemos por tanto en el absurdo y el sinsentido. Ryle considera que los errores categoriales se producen al construir frases que, aunque son correctas a nivel sintáctico, no lo son a nivel semántico.

Una limitación del enfoque de Ryle es que al hablar de verdad o falsedad parece limitar su análisis a las oraciones declarativas o descriptivas, dejando aparte todas las demás, que no son ni verdaderas ni falsas. Su enfoque presenta problemas en las aplicaciones concretas, ya que sólo nos permite decir cuando dos expresiones pertenecen a la misma categoría, y además origina resultados paradójicos.

Strawson elabora su teoría de las categorías a partir de la estructura sujeto-predicado y unas veces considera las categorías como las funciones que desempeñan expresiones lingüísticas en sus diferentes combinaciones, para dar lugar a oraciones susceptibles de verdad o falsedad y otras como tipos o clases de predicados. En este sentido último, una tabla de categorías consiste en una tabla de predicados y una serie de reglas para combinar dichos predicados de manera que no se produzcan expresiones absurdas, es decir, reglas semánticas. Podemos establecer criterios para distinguir entre expresiones con función de sujeto y de predicado.

  1. Una oración básica puede contener varias expresiones de sujeto para sólo una de predicado.
  2. Los predicados pueden negarse, los sujetos no
  3. La verdad de una oración reside en la verdad de la atribución del predicado al sujeto, pero no a la inversa, e igual sucede con la falsedad.
  4. Los términos de sujeto o nombres pueden ser cuantificados mientras que los términos de predicado no lo son. Esta última regla recoge la experiencia de Quine de no aceptar como componentes últimos del mundo a términos abstractos individuales.

Ha habido numerosos intentos de establecer tablas de categorías con un sentido directamente ontológico. Destacamos a Hartmann con su Ontología y a Bloch por Experimentum mundi.
Hartmann dice que todas las distinciones de dominios, grados o estratos del ser, fundamentales en cualquier sentido, así como los rasgos comunes y las relaciones vinculadoras imperantes dentro de los dominios, toman la forma de categorías. Las considera en sentido tradicional como fundamentos ónticos, dividiéndolas en tres grupos:

  • modales,
  • elementos constituidos por parejas de opuestos,
  • leyes categoriales.

La tabla de oposiciones del ser nos da doce oposiciones elementales: Principio- Concretum, Estructura-Modo, Forma-Materia, Interior-Exterior, Predeterminación-Dependencia, Cualidad-Cantidad, Unidad-Multiplicidad, Armonía-Pugna, Oposición-Dimensión, Discreción-Continuidad, Substrato-Relación y Elemento-Complexo.
Cuando analiza las categorías modales distingue entre posibilidad, realidad, necesidad, causalidad, imposibilidad e irrealidad. También estudia las categorías fundamentales y las especiales. Las categorías se relacionan entre sí mediante leyes categoriales cuyos principios fundamentales son los de:

  • validez por el que determinan de manera incondicional los objetos a que se refieren
  • coherencia por el que cada categoría se encuentra sólo en su estrato categorial
  • estratificación, las categorías de un estrato inferior están contenidas en las de un estrato superior
  • dependencia, las categorías de los estratos superiores están fundadas en las del estrato inferior.

Bloch desarrolla su análisis del no-ser-aún como posibilidad a través de una serie de categorías que comprenden los siguientes grupos:

  • categorías de encuadramiento como el espacio y el tiempo
  • categorías objetivantes, como la causalidad, la finalidad, la substancialidad
  • categorías de la forma o de la manifestación, constituidas por las formas determinadas del ser conseguido
  • categorías referidas a las regiones esenciales del ser, como el hombre, naturaleza, moral , religión, estética
  • categorías de la realización de lo que se realiza.

Algunos autores postestructuralistas como Deleuze  han criticado la distribución categorial de las cosas, basada en una noción analógica del ser, que distribuye los entes según determinaciones fijas y proporcionales en territorios separados y han propuesto una distribución de los entes nómada, no sujeta a títulos fijos de propiedad, según la cual, los entes se distribuyen en un espacio abierto, indefinido, de forma errante y sin leyes categoriales fijas. Mientras que la distribución categorial de los entes supone la analogía del Ser, la distribución intensiva y no jerárquica de los entes se basa en un Ser unívoco en el que se distribuyen según distintos grados de potencia los entes. El pensamiento de Deleuze es acategorial en el sentido de que rechaza las categorías propias del pensar representativo, pero en cambio no se priva del uso de nociones que se muestran como categorías fantásticas aplicadas a los simulacros, condiciones de la experiencia real y  no sólo de la posible, complejos de espacio y tiempo transportables a cualquier sitio donde tienen la capacidad de imponer su propio pasaje.
El pensamiento en términos de categorías, particularmente las categorías de espacio y tiempo, pertenecen a una estructura mental-racional de conciencia. A través de la liberación del ego, la realidad (o verdad) se libera de los filtros duales característicos del modo racional de acceder al conocimiento, que se aproxima a la realidad a través de metáforas espaciales. Esto conduce a una categorización sistemática basada en la lógica aristotélica. Sin embargo, la percepción integral de la realidad, trasciende los conceptos y las categorías mentales-racionales. Esta forma de percibir la realidad se conoce como acategorial, aespacial y atemporal.
Deleuze esboza algunas condiciones que tendría que reunir un pensamiento que quisiera ir más allá de la representación. Este pensamiento sería no reflexivo ni el producto de una conciencia, sería un pensamiento de la diferencia y la repetición. Este pensamiento no se basa en la analogía, sino que es radicalmente unívoco, y por ello es acategorial, ya que las categorías, aunque no toman al Ser como género supremo, sí lo distribuyen y además están definidas respecto a la categoría fundamental de substancia. Este pensamiento nuevo es un pensamiento intensivo, cualitativo, más atento a las diferencias de potencial que a las medidas y a la extensión: es un pensamiento de las cualidades intensivas. Se muestra como la facultad de plantear problemas, más que como un elaborador de teoremas. Es un pensamiento que renuncia a la idea de un fundamento sólido de la creencia, y así se aleja del modelo cartesiano, al que opone la idea de un sin fondo que subvierte la noción de fundamento en sus tres aspectos: de esencia ideal, de razón suficiente y de memoria fundante.

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comentarios
  1. Luis dice:

    Hola compañera. Acabo de cotejar mis apuntes del tema con los tuyos, que son muy apreciables. Un par de cosas:
    1. En Hartmann, probablemente hay que corregir ‘modelos” por modales.
    2. Constato que escoges omitir los análisis de Aubenque en Aristóteles, toda referencia a Quine así como a la cuestión de los universales lingüísticos (Katz y Fodor). En cualquier caso, me parece una elección razonable, ya que el texto es denso y hay que cortar por algún sitio.
    3. Me han permitido corregir un par de puntos (una ambigüedad y una omisión) en los mios.
    Conclusión: Enhorabuena por tus útiles apuntes y gracias por tu generosidad. Probablemente volveré, para cotejar y/o descargar resúmenes del manual de Metafísica. Te lo aviso, porque quizás no siempre deje comentarios.

  2. Muchíiiiisimas gracias Luis.

    Efectivamente, faltan cosas, y como bien dices, se trata de un texto denso, es imposible aprendérselo todo y ahí está el criterio de cada uno para decidir que es lo que se puede dejar en el tintero y que no. Me alegro de que coincidamos en lo esencial, eso quiere decir que no iremos muy descaminados.
    De todas formas, en las entradas he resumido aún más y he simplificado algunas cosas, así que te recomiendo que si te estás preparando la asignatura, lo mejor es que te descargues directamente los pdf de los apuntes al completo (https://filotecnologa.wordpress.com/cadaunadas/apuntes/)

    Por favor, coteja y reporta todo lo que puedas/quieras, es la única manera de mejorar!!!!

    Gracias de nuevo y Saludos

  3. Anónimo dice:

    Denso y complicado a más no poder . Creo haber captado lo esencial , pero , me temo que en este capítulo lo que interesa es la lista de categorías que cada autor aporta , es decir , hacia el infinito y más allá…

    • Bueno, más que la lista de cada uno, yo diría que lo importante es lo que esa taxonomía que realia cada autor aporta, ya que forma parte de la visión del mundo y del sistema de cada filósofo.

      Denso y complicado, cierto, es metafísica de alto nivel académico, y el objetivo es aportar información a los estudiantes y estudiosos del tema, no divulgarlo y hacerlo accesible. Ese es un reto muuuuucho mayor.

      Saludos

  4. Anónimo dice:

    es tan largo que ni se puede leer

  5. pitusa dice:

    Hola, buena exposición acerca del tema. Lo único es que se echa en falta la bibliografía empleada. ¿Podrías adjuntarla? Gracias

  6. Hola pitusa
    La principal fuente bibliográfica para todos los apuntes de metafísica es el libro Metafísica (ISBN 9788436223064) del profesor Francisco José Martínez Martínez.
    En todos los apuntes la bibliografía de base es la bibliografía recomendada para la asignatura
    Saludos

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