“A veces, para ver el paisaje, hace falta correr las cortinas”

Publicado: 13 septiembre, 2011 en Cadaunada
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Frase mítica donde las haya, sacada directamente del catálogo 2012 de una conocida tienda de muebles tente, deconstruye tu mismo. Carcajada sonora compartida con el músico del estrecho como primera reacción. Vaya tela. Pero es que luego te pones a pensar y va a resultar que no es tan perogrullo…si es que pensar no va a ser bueno…o eso, o yo estoy enferma y soy capaz de sacarle punta a un cubito de hielo…empezaré a pensar seriamente en psicosomatizarme por algún barman experto.

Imagínate una casa. Imagínate los muros de esa casa, y ahora las ventanas. Una ventana con las cortinas corridas que no es más que un trozo de pared  con posibilidades. Que te aisla de lo que hay fuera y protege lo que hay dentro. Si descorres las cortinas ves lo que hay al otro lado, sigues estando en cierto sentido aislado, y en cierto sentido comunicado con el otro lado del muro. Si abres las ventanas ya se establece un flujo entre los dos entornos, lo que se denominaría sistema abierto.

Ahora fíjate en la casa que es tu mismidad. Lo que está dentro eres tú, y tienes ventanas que te conectan con el mundo exterior.

Hay casas con muchas ventanas, en todas las direcciones e incluso en el techo. Hay casas con una pequeña ventana por la que apenas pasa la brisa y la luz. Hay casas sin ventanas. Una mismidad sin ventanas suena triste, esas casas las habitan los seres herméticos, huraños y misántropos, los desheredados e infelices. No se puede vivir eternamente en una casa sin ventanas. Si viviéramos en una, haríamos todo lo posible para cambiar de casa. Está en tus manos.

En el caso de tener ventanas, afortunado tú, esas ventanas pueden estar con cortinas/persianas o no. Los hay que se muestran al mundo sin ningún pudor, lo muestran todo, todo el tiempo. Agotador. Y por el otro lado, están siempre viendo lo que sucede. Estos son los ultracompartidores impúdicos y desvergonzados…en el sentido positivo de los términos…quizás también en el negativo y en todos los matices intermedios.

Los hay que necesitan intimidad y aislamiento en según qué momentos, y tienen cortinas y/o persianas que manejan según necesidades y libre albedrío.  Éstas pueden estar corridas o no, levantadas o no, a medias, sólo un poco, o casi todo,  y cualquier combinación entre ambas.  Estos son los adaptables, sintonizables o gestores de mismidad in extremi, cada situación requiere de una actuación. Determinismo puro.

Ahora analicemos si se trata de un sistema abierto o cerrado, es decir, si existe flujo de energía entre tu mismidad y el mundo, porque hasta ahora sólo hemos visto qué parte de tu mismidad compartes y qué parte del mundo asumes.  Hablemos de esas ventanas que pueden abrirse o no. Las que se abren pueden estar abiertas o no. Los cristales de todas esas ventanas pueden ser opacos, traslúcidos o transparentes, y pueden estar sucios o limpios, y te puede importar o no la limpieza de tus ventanas. Además lo cristales pueden ser lisos, rugosos, de colores diferentes y diferentes grosores.

Muchas veces no te ven como eres, otras veces lo que interpretamos no es lo que es o como lo ven los otros, porque el cristal está sucio, o porque es de un color diferente, un grosor extremo o una rugosidad que no nos deja interpretar correctamente. Los cristales distorsionan, y es tu casa, tú eliges qué cristales pones.

Todas las ventanas no están orientadas en la misma dirección, de manera que lo que puedes ver a través de ella es diferente. Incluso a lo largo del día, por una misma ventana lo que puedes ver es diferente… Todas estas posibilidades son las que te definen como ente interactuante en un entorno social y natural. Ahí lo llevas. Agárralo como puedas

La vida es una gestión de las ventanas de tu mismidad. Continuamente tienes que estar abriéndolas y cerrándolas, echando o no las cortinas, tirando tabiques o tapando agujeros, cambiando los cristales o limpiándolos. Con todo esto filtramos la realidad y construimos nuestro mundo.

¿Cómo son las ventanas de tu mismidad? Sean como sean, recuerda que a veces, pero sólo a veces, para ver el paisaje hace falta correr las cortinas. Yo abogo por una política de ventanas abiertas, cortinas ligeras y cristales limpios y transparentes.

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comentarios
  1. axax12 dice:

    Muy bueno Filotecnologa. Un grupo de Homo ethilicus una noche de vigilia mística creamos una teoría basada enteramente en pruebas empíricas. La teoría básicamente era que las personas que viven en casas con ventanas con bordes redondeados (sobre todo esas que forman un medio arco en la parte superior) o directamente redondas, tienen una concentración de endorfinas y serotonina mayor que la del resto de personas que viven en casas con ventanas sólo con ángulos. Por lo tanto son felices por el mero hecho de vivir en esas casas. No cabe duda que hay excepciones que confirman la regla. Ya imagino, que alguien pensará que unos son mas felices que otros dependiendo de la forma. En este punto no llegamos a un acuerdo entre todos los etiloides semihumanos, ya que unos, entre los que me incluyo, no supimos dar una magnitud adecuada para la felicidad, por lo que la consideramos en todos los casos inmensurable.

    Sigue así.

  2. Jose A Leon dice:

    Bill Gates una vez vió una ventana y decidió registrar el nombre…
    a mi me encantan las ventanas, aunque no soy muy fan de las de Bill, aunque donde vivo las ventanas no son tanto como para evadirte sino para invitar a otros a tu interior.

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