El Evolucionismo Cognitivo de Hallpike

Publicado: 15 septiembre, 2011 en Antropología, Filosofía
Etiquetas:, ,

Aplicando la lógica unos cuantos conocimientos básicos podemos deducir lo que significa, grosso modo, evolucionismo cognitivo. Es una teoría que sostiene que las capacidades mentales son un conjunto de mecanismos, que el ser humano va adquiriendo y/o modificando asociado a su propia evolución. Es decir, mediante mecanismos de adaptación evolutiva, el ser humano va dotándose de herramientas intelectuales que le permiten la interacción y el conocimiento o interpretación de todo lo que le rodea . Estas capacidades pueden ir modificándose paulatinamente según los contextos, hasta el  punto de convertirse en inútiles y acabar desapareciendo,  y pueden generarse como nuevas capacidades ante contextos específicos.

Hallpike es un antropólogo de Oxford bastante políticamente incorrecto y por lo tanto levantador de pasiones…o le odias o le amas. Además aborrece la oscura verborrea filosófica, y predicando con el ejemplo, sus escritos son extremadamente claros. Alumno de Evans-Pritchard y seguidor a muerte de Piaget. Podeis visitar su página Web, aunque sea por curiosidad morbosa  (http://hallpike.com).

Sus primeros años estuvieron dominados por el trabajo de campo, y eso le valió para combatir alguna de las teorías dominantes de su época, particularmente el estructuralismo funcional y el materialismo cultural.

Hallpike realizó un análisis detallado de la obra de Piaget, y ello le condujo a la publicación en 1979 de su libro más famoso: Los fundamentos del pensamiento primitivo.  Se basa en los estudios de Piaget acerca del desarrollo del pensamiento de los niños, y pudo ver que había muchas ideas en común con las sociedades primitivas. Estableció un paralelismo entre estas culturas y el nivel pre-operacional del desarrollo cognitivo de los niños. Este libro provocó una furiosa reacción de algunos antropólogos que se vieron ofendidos por esta falta de sentimientos de igualdad. En cambio otros antropólogos vieron en sus escritos una nueva luz en los problemas tradicionales del pensamiento primitivo.

El principio más general de la psicología cognitiva de Piaget, es que la organización del pensamiento de un sujeto, a lo largo de su desarrollo, es un proceso de acomodación de sus estructuras cognitivas al entorno y de asimilación del entorno a las estructuras cognitivas que posee. El segundo principio es, que en este proceso, la manipulación de los objetos tiene un papel clave. Pero también la comunicación, la colaboración en tareas y la escritura. El desarrollo cognitivo del niño tiene varias fases sucesivas, caracterizada cada una de ellas por la creación de estructuras cognitivas nuevas, que comprenden y transforman las anteriores, pero cualitativamente distintas. Estas fases son: sensoriomotora, preoperativa, de las operaciones concretas y de las operaciones formales. La fase Preoperacional se sitúa entre los 2 y los 6 años aproximadamente. El niño utiliza el pensamiento simbólico, incluyendo el lenguaje, para entender el mundo. Se desarrolla la imaginación y el lenguaje es un medio importante de autoexpresión y de influencia de los otros, pero todavía no son capaces de realizar las operaciones mentales reversibles. Una operación mental requiere pensamiento lógico, y en esta etapa, los niños aún no tienen la capacidad para pensar de manera lógica. En lugar de ello los niños desarrollan la capacidad para manejar el mundo de manera simbólica o por medio de representaciones. Es decir, desarrollan la  capacidad para imaginar que hacen algo en lugar de hacerlo realmente.

Una de las consecuencias principales de este punto de vista es que, aunque reconoce el lugar del lenguaje en las diferentes fases de organización del pensamiento, no tiene el papel central. El pensamiento y el lenguaje no son idénticos, ni van en paralelo. Si el lenguaje predominara sobre el pensamiento, el pensamiento sobre el tiempo, la causalidad o la cantidad habría sido compartido por todas las culturas de ascendencia indoeuropea, lo que no es el caso, según Hallpike.

El número de las fases de Piaget se ha cuestionado, y también se ha propuesto subdividir alguna de ellas. También se han puesto reparos a la metodología de Piaget, que tomaba como sujetos niños europeos escolarizados, lo cual no va a favor de la generalidad de sus resultados, mientras que el método clínico que empleaba no es el que mejor se presta al control experimental. Piaget no distinguía entre competencia y desempeño: el fallar en una prueba no implica que no se disponga de los requisitos cognitivos necesarios para ello; otros aspectos tales como la motivación o la familiaridad de la tarea tienen que ser considerados. Tampoco tuvo muy en cuenta las influencias  sociales y culturales. Mientras Vygotsky hizo un gran hincapié en la influencia social en el desarrollo cognitivo, Piaget consideró al niño  un organismo biológico que se desarrolla de modo descontextualizado. Una ameba con cerebro.

Aún así, Hallpike examina con esta plantilla de fases y capacidades correspondientes a cada una de ellas, los logros intelectuales de las sociedades primitivas. El proyecto de Hallpike es muy extenso,ya que no se limita, como Horton o Lévi-Strauss, a descubrir las características esenciales del pensamiento primitivo, sino que explora varias áreas centrales del mismo: simbolización, clasificación, medida, aritmética, conceptos espaciales y temporales, causalidad, conceptos físicos, etc. Su punto de partida es la psicología evolutiva, y por tanto el pensamiento primitivo no es comparado con la ciencia, sino con el pensamiento de la gente común de las sociedades industriales alfabetizadas.

En cada uno de estos apartados que analiza encuentra que en algunas sociedades no se sobrepasa nunca la fase de las operaciones concretas. Las representaciones de la realidad que se alcanzan no llegan nunca a tener las características de las operaciones formales, porque los entornos en que se sitúan no son apropiados para que la gente adquiera estas capacidades. Hallpike se apresura a aclarar que eso no significa en absoluto que las mentes de las personas que forman esas sociedades sean infantiles. Los conocimientos que tiene que poseer un cazador o un agricultor son incomparablemente mayores que los que pueda poseer un niño, y las estrategias, habilidades, discriminaciones, etc. son de una gran complejidad y riqueza, como lo es el grado de sistematización de ese conocimiento, pero las relaciones lógicas que sus acciones y pensamientos tienen que explotar simplemente no alcanzan esa fase de las operaciones formales.

En este sentido, en el prólogo de Los fundamentos del pensamiento primitivo, Hallpike explica su uso de “primitivo” y justifica llamar “primitivas” a algunas sociedades. Concede la apreciación, ya expresada por Lévy-Bruhl, de que las sociedades contemporáneas que son llamadas “primitivas” tienen necesariamente una historia tan larga como cualquier otra, y declara que no hay que esperar que esas sociedades tengan alguna tendencia a transformarse en sociedades industriales modernas. Pero no concede la conclusión que recomienda rechazar el calificativo. Mantiene que es perfectamente evidente que la caza y la recolección precedieron a la agricultura, el trabajo animal a las máquinas, las aldeas a las ciudades, la cultura oral a la escritura, etc. Y que, por lo tanto, unos elementos sociales deben ser considerados primitivos con respecto a los otros.

La teoría del conocimiento de Hallpike puede llamarse “evolucionista” o “evolutiva”, además, porque se basa en gran parte, sin renunciar a otras aportaciones de la psicología, en la obra de Piaget, que construyó una teoría empírica y evolutiva de la adquisición por parte del individuo de las estructuras básicas del pensamiento. Y Hallpike coloca a Piaget en la tradición psicológica a la que también pertenecen Luria, Vygotsky, Werner y Bruner. Hallpike defiende esta elección, en primer lugar, porque cree que para hablar de pensamiento primitivo, se necesita una teoría empírica del pensamiento, e incluso, si la teoría de Piaget fuera rechazada, aun haría falta una teoría empírica que la sustituyera, e incidentalmente, la notoria carencia de tal teoría en Lévi-Strauss le hace objeto de sarcasmo: ha convertido un tema extremadamente difícil en un tema imposible. En segundo lugar,Hallpike comparte por completo la idea de esta escuela psicológica de que el pensamiento se desarrolla en relación con la experiencia a través de la acción del sujeto.

En Los Principios de la Evolución Social (1986) rechazó la  creencia de que las instituciones sobreviven y se expanden debido a sus ventajas adaptativas. De hecho, especialmente en las sociedades pequeñas con tecnologías simples, una amplia variedad de formas de vida pueden ser perfectamente viables. De manera que las prácticas mas comunes no necesitan ser superiores adaptativamente, sino las más simples y fáciles de manejar o pensar,o el resultado de las tendencias humanas universales. Desgraciadamente, lo que observamos es que, más que la supervivencia del más apto, usualmente nos encontramos con la supervivencia de lo mediocre, y estas formas pueden sobrevivir gracias a la falta de competición efectiva en un entorno social poco exigente. Su significado evolutivo real está en sus propiedades estructurales latentes, que pueden aparecer cuando las circunstancias son las adecuadas. Esto es particularmente cierto en las instituciones religiosas y militares y en las estructuras de parentesco; cuando ambas se combinan de la manera adecuada, emergen nuevas formas significantes como el Estado.  Se argumentó igualmente que había un número limitado de principios sociales y cosmológicos, principios fundamentales, que guían la evolución de cada sociedad, y se compararon en detalle las sociedades Indo-Europeas y China a tal efecto. Con la finalización de este libro, Hallpike retrocedió a la psicología del desarrollo, en este caso de las ideas morales. Esto le dio la oportunidad para una demolición completa del relativismo cultural. Demuestra que las ideas morales se derivan de las demandas de la vida social, pero pueden todavía encontrarse en diferentes niveles cognitivos. Examina en detalle el desarrollo de las ideas morales y la psicología transcultural, y el resto del libro muestra como este esquema de desarrollo puede ser soportado por la etnografía de cazadores-recolectores,  agricultores tribales, los primeros Estados,  y las religiones del mundo.

En la antropología social el evolucionismo cognitivo es una tesis constitutiva de la disciplina en la que los fenómenos sociales requieren un nivel autónomo de explicación y de conceptualización. Esta tesis se remonta hasta Durkheim, quien tuvo una gran influencia en el programa de antropología del conocimiento de Lévy-Bruhl. Otra tesis, no constitutiva, pero ampliamente extendida en la disciplina, es que el evolucionismo cultural es un grave error. Frazer y Tylor fueron defensores del evolucionismo y acusados de introducir consideraciones psicológicas en sus explicaciones de los fenómenos culturales. Hallpike volvió a incurrir un siglo después, en 1979, en herejías semejantes.

Dentro de la antropología social, se considera que los procesos cognitivos individuales no tienen ningún lugar, sólo las representaciones colectivas. Hallpike piensa que esta restricción encaja muy bien con una teoría del conocimiento de tipo empirista, que ve la mente como una tabla rasa y pasiva donde una cultura puede poner cualquier contenido. Por lo tanto, procede a precisar los límites de la tesis de la autonomía de la teorización sociológica y a exponer con bastante extensión la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget.
Lévy-Bruhl, objetando a Durkheim, nos indicaba que los individuos de sociedades primitivas no parecen mostrar un pensamiento prelógico, sino perfectamente lógico, sobre todo cuando se ocupan de asuntos prácticos, como recuperar una pieza cazada o protegerse de la lluvia. Todas esas acciones exigen una concepción del tiempo y del espacio que es muy semejante en las diferentes sociedades, aunque tengan instituciones sociales muy diferentes. Uno de los apoyos con los que cuenta la teoría social de las representaciones colectivas es que  la religión primitiva no consiste en un conjunto de creencias, sino de prácticas y rituales. Estos son sociales sin duda alguna y, por más que intentáramos, quizás con éxito, relacionar las creencias con estados mentales de los individuos, las representaciones colectivas que encarnan los rituales no están en la cabeza de nadie, sino en la práctica social. Hallpike intenta refutar esta cuestión aludiendo a que el pensamiento individual no es necesariamente verbalizable, sino que hay un pensamiento basado en las imágenes y las acciones. Y va tan lejos como para afirmar que la vida social no habría llegado a tener lugar si los hombres no hubieran tenido representaciones del espacio y del tiempo y la capacidad de clasificar.

Ahí te quedas, pensándolo un rato…

Anuncios
comentarios
  1. Anónimo dice:

    Complicadillo el tema ¿ No ? .
    En resumen , el hombre primitivo , según Piaget piensa a nivel evolutivo como un niño de 6 años , y , según Hallpike , es verdad , pero , sólo en parte , es decir , el hombre primitivo no puede evolucionar más que un niño de 6 años , porque su entorno no requiere más evolucion de pensamiento que éste . Pero , ¿ qUé barbaridad están diciendo estos sujetos ? . Que someone me lo explique , por favor .

Responder a Filotecnóloga Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s