La Ciencia de lo Concreto en Lévi Strauss

Publicado: 21 septiembre, 2011 en Antropología, Filosofía
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¿Qué es lo que nos hace seres humanos? ¿Qué es lo que hace que nos reconozcamos como tales, a pesar de las diferencias culturales e individuales? ¿Cómo podemos establecer algún tipo de orden entre estas diferencias, para así entenderlas mejor?. Respuestas múltiples pueden obtenerse. Desde el origen divino: dios nos creó, hasta el origen único: todos venimos de los primates, la evolución nos creó. Si tratamos de buscar la respuesta desde un horizonte de análisis científico, y no puramente especulativo, desde luego las posturas de Claude Lévi Strauss son un buen comienzo.

Claude Lévi Strauss y el Estructuralismo

Las respuestas que Lévi Strauss nos ofrece a las preguntas anteriores, son realmente interesantes:

  • Su análisis parte de la diversidad cultural para llegar a lo universal, y no al revés, que sería tratar de abarcar la diversidad desde una idea metafísica, y ya sabeis lo que me mola la metafísica…pero vale para lo que vale.
  • Sus posturas tienen como base la etnografía, en lugar de ideas preconcebidas, es decir, que toma como fundamento realidades, que aunque sean puntuales, no son conceptos.
  • Utiliza la diferencia como forma de conocer lo humano, no como un problema.

Lévi Strauss fue el fundador de la antropología estructural, que se basa en establecer una analogía entre los sistemas sociales y los sistemas simbólicos. Más que de una corriente, se trata de un enfoque metodológico para las ciencias humanas, con importantes implicaciones filosóficas. Lévi Strauss definió las condiciones que implican el concepto de estructura:

  • Implican el carácter de SISTEMA. Ya sabeis, esto de que el todo es más que cada una de las partes y que los integrantes están interrelacionados, de manera que la modificación de cualquiera de ellos implica una modificación de todos los demás. Si quieres saber más sobre el enfoque sistémico, pincha
  • Como todo modelo, pertenece a un grupo de TRANSFORMACIONES, cada una de éstas se corresponde con un modelo de la misma familia, de manera que el conjunto de estas transformaciones, constituye un grupo de modelos.
  • Las propiedades enunciadas previamente permiten PREDECIR, de qué manera reaccionará el modelo en el caso en que alguno de sus elementos se modifique.
  • El modelo debe ser construido de tal manera que su FUNCIONAMIENTO pueda dar cuenta de todos los hechos observados.

Una estructura no es una realidad empírica observable, sino un modelo explicativo teórico, construido no como inducción, sino como hipótesis. Se diferencia así “estructura” de “acontecimiento”. En la estructura no se considera a los términos en sí mismos sino a sus relaciones, es por lo tanto, un sistema de relaciones y transformaciones, regulado por una cohesión interna que se revela en el estudio de sus transformaciones.

¿Qué es la ciencia para Lévi Strauss?

La ciencia para Lévi Strauss no tiene que ver con la búsqueda de la verdad, con la independencia del pensamiento humano, con la especialización profesional o con la secularización de la vida, sino que hace referencia a operaciones estructurales (mentales e inconscientes), con las cuales el hombre se aproxima y recibe a la naturaleza. Se trata de una actividad universal que se encuentra en la base de las acciones y pensamientos humanos.

Las clasificaciones que hacen los diferentes grupos indígenas de colores, animales, plantas…son realmente complejas. Estas clasificaciones no solían ser consideradas lógicas, basándose en que el pensamiento primitivo conoce las cosas porque le son útiles.  Según Durkheim, la estructura social es la que se plasma en las representaciones cognitivas sociales. Lévi Strauss comprueba que no, que se las declara útiles porque primero se las conoce. Es decir, el medio natural antes de ser bueno para comer es bueno para pensar. No hay, por tanto, ninguna prioridad de la estructura social. La necesidad de orden de la mente humana es más básica que la necesidad de ordenar las relaciones sociales o las especies biológicas. Por lo tanto existe algo que precede al hecho de conocer: un ordenador lógico que posibilita tal acción. Este instrumento, que no es otro que la mente humana,  sirve para oponer, clasificar, separar, jerarquizar y unir los elementos del mundo, para poder conocerlos y hacer patentes sus relaciones, ya sean reales o míticas; operaciones en las que la ciencia moderna también tiene su fundamento.

Este planteamiento es básico, ya que las operaciones antes nombradas, están en la base de todo pensamiento, por lo que estamos hablando de una ciencia primera más que primitiva, esto es, que la ciencia no deviene de un proceso evolutivo de sustitución de un pensamiento por otro, sino que es la forma misma de operar del pensamiento. Esta ciencia primera, a la que Lévi Strauss llama “ciencia de lo concreto”, responde a necesidades intelectuales, y actúa, en términos de operaciones mentales, de la misma forma que la ciencia moderna.

El problema no es discutir un juicio de verdad, sino descubrir los cimientos de todo pensamiento, incluyendo a la ciencia moderna. Además, resaltando el hecho, de que en la base de la actividad de pensar, se encuentra la necesidad de orden, lo cual hace posible que puedan darse combinaciones, que de otro modo, podrían parecer irracionales. Esta ciencia es la que permite que el mundo pueda ser ordenado de muchas maneras, ya que según Lévi Strauss, la mente humana opera como un reductor que condensa el mundo en el cerebro, y que a su vez, con las operaciones antes enumeradas, abre el camino para que puedan ir juntos hechos y elementos que, en la realidad objetiva, no lo están.

Esta ciencia, además de las satisfacciones intelectuales que genera, tiene también resultados concretos, en tanto que toma los elementos de sus clasificaciones de las propiedades sensibles de las cosas y de las transformaciones que de ésta se generan, lo cual, por ejemplo, permite asociar olores y texturas con plantas, colores o enfermedades.

Esta ciencia de lo concreto es extremadamente eficiente en sus objetivos, ya que ha posibilitado la supervivencia del ser humano, proporcionándole un sustrato de conocimiento básico para no partir de cero cada vez, sino tener un repositorio de experiencias que pueden usarse para cuando sea necesario. La ciencia en Lévi Strauss tiene más que ver con operaciones lógicas universales, que con la búsqueda actual de conocimiento.

Resumiendo, la ciencia para Lévi Strauss es una cualidad del cerebro humano, universal, que posibilita actuar en el mundo, porque une, separa, jerarquiza y clasifica sus elementos. Los prejuicios que indican diferencias entre la mentalidad primitiva y la moderna, oponen a la ciencia con la ciencia de lo concreto, como si se trataran de actividades muy distanciadas, y no se reconoce, por lo tanto, la unidad de la acción y del espíritu humano (el cerebro). A diferencia de otros aspectos, la ciencia es fundamentalmente un ejercicio de orden intelectual, lo que deja de lado cualquier interpretación utilitarista, en el sentido de que la ciencia pueda entenderse como una satisfacción de necesidades. Así, las diferencias entre la ciencia y la ciencia de lo concreto tienen que ver más con el interés que con las operaciones, lo que hace posible que puedan ir juntas. Podríamos definir a la ciencia como un conjunto de operaciones mentales universales que oponen, clasifican, separan, jerarquizan y unen, los elementos del mundo para poder conocerlos y hacer patente sus relaciones, ya sean reales o míticas, lo cual iguala la actividad de la taxología moderna con las clasificaciones indígenas de plantas o animales.

Desmontando a Lévy-Bruhl

Para Lévi Strauss, es la mente humana la que da unidad a la especie, y la que, al mismo tiempo, provoca su diversidad, es decir, lo que tenemos tod@s en común y lo que nos diferencia. La convicción central de Lévi-Strauss en El Pensamiento Salvaje, libro que por cierto estamos destripando, es que no hay nada inferior, ni siquiera distintivo, en los recursos cognitivos básicos de quienes construyen narraciones míticas, si los comparamos con el pensamiento racional que muestran las empresas intelectuales de la ciencia. El pensamiento primitivo se ocupa generalmente de asuntos distintos de los de la ciencia, pero, según Lévi Strauss, “supone acciones intelectuales y medios de observación comparables”. En una breve alusión a Lévy-Bruhl, sostiene que el “salvaje” posee conocimientos complejos y es capaz de hacer análisis y demostraciones. Sin embargo, según la doctrina general de Lévi Strauss, esto no tiene en principio por qué ser así. El advierte que, cada cultura cree de sí misma, que en ella se manifiestan todo el sentido y dignidad que pueda poseer la humanidad, pero por su parte afirma, que el hombre no consiste en lo que está contenido en una cultura o en un momento histórico particulares, sino que se expresa en la variedad de ellos. De modo que podría ocurrir, que los conocimientos complejos, el análisis y la demostración fueran atributos de alguna cultura y algún momento histórico. Lévi-Strauss no abre esa puerta de indagación, quizá porque piensa que en el fondo,  hay una esencia humana que incluye esas habilidades.

Procede a desmontar las características que Lévy-Bruhl había hallado definitorias de la mentalidad prelógica. La primera, la carencia de abstractos. Lévi Strauss argumenta, que es imposible que una mentalidad sea incapaz de hacer abstracciones, puesto que cualquier nombre común es una abstracción. Pero lo que Lévy-Bruhl dice no es que en el  pensamiento prelógico no haya abstractos, sino que los conceptos no aparecen como separados de las síntesis en las que figuran.

Por otro lado, Lévi Strauss parece pensar que, mediante perífrasis y construcciones que autorizan la sintaxis de una lengua, se puede expresar lo que explícitamente no figura en su vocabulario. De este modo, no solo refuta a Lévy-Bruhl, sino que las mentes, las lenguas y los sistemas de pensamiento de las culturas más discordantes son comparables, a pesar de que, las extensiones e intensiones de los conceptos o, como dice Lévi-Strauss, la división conceptual, varíen de una lengua a otra. Y si esas diferencias están determinadas por los intereses de las culturas que construyen semejantes sistemas, eso no conlleva que, en el caso de las culturas “primitivas”, tales intereses sean exclusivamente los concernientes a la subsistencia material, sino que son también de naturaleza intelectual.

El argumento que emplea es una especie de dilema implícito junto con una inferencia de la mejor explicación.  Primero hace acopio de autoridades, en especial Conklin, el gran estudioso de las taxonomías folk, que hacen ver que los sistemas de clasificación de muchas culturas poseen cantidades enormes (cientos o miles) de taxones, agrupados en jerarquías de varios niveles, y distinguidos y descritos mediante extensos acervos de caracteres. Este conocimiento es además, en ocasiones, objeto de la discusión de los expertos de la comunidad y tema privilegiado de sus conversaciones.

Luego, pone al lector ante la apreciación que hacen algunas de esas autoridades, de que tan ingente cantidad de conocimiento, no puede obedecer a intereses materiales, económicos o prácticos de la sociedad de que se trate, y sugiere al lector que comparta esa apreciación, sobre la base de que el interés ha de ser intelectual o práctico. Y ésta es la base implícita del dilema: el interés es intelectual o es práctico. Este es un punto muy importante de la argumentación, pero, sobre todo, del pensamiento de Lévi-Strauss.

Por un lado, tenemos la sensación de que la riqueza de los conocimientos excede lo que podrían requerir las “necesidades prácticas”. Parecen asociadas en esta argumentación las necesidades de subsistencia, las necesidades prácticas y la garantía que pudiera dar la ciencia, a las creencias en la forma de corroboración empírica, y por eso el primer cuerno del dilema, el aspecto práctico, es poco convincente.  Las necesidades de subsistencia son, se supone, las condiciones necesarias de la subsistencia de un grupo, porque si fueran de un solo individuo, esa estirpe de conocimientos dejaría de transmitirse. Un grupo de individuos de una especie social necesita conocer cosas de su entorno para subsistir, y quizá sea necesario que en él haya secciones o individuos que tengan conocimientos acerca del propio grupo. Las necesidades prácticas son más extensas, se supone, que las necesidades de subsistencia, pero es difícil decir cuánto más extensas. En todo caso, si las recetas mágicas fueran realmente eficaces, no habría más que hablar: por ejemplo, la asociación que realizan los Yakutos entre el pico del pájaro carpintero y los dientes, serviría realmente para curar las enfermedades dentales mediante el contacto del pico y el diente enfermo. Como tal bendición no ocurre en realidad, y a pesar de todo, se mantiene el interés por los pájaros carpinteros y la creencia en una relación entre el pájaro y los dientes, hay que buscar una explicación alternativa.

Aparece por tanto el otro cuerno del dilema: el interés por el pájaro no es práctico sino intelectual, y ese interés procede de una exigencia de orden en el cosmos, que la cultura de los Yakutos encuentra irresistible.

En realidad, toda mente humana necesita el orden. De hecho, la exigencia de orden es más poderosa en las culturas salvajes que en la cultura científica, puesto que ésta deja lugares al azar y al desconocimiento.

Ciencia y Magia

Además de los ordenamientos, es característico que las culturas salvajes establezcan relaciones entre entidades que corresponden a diferentes ámbitos de la realidad. Así, la magia y la brujería relacionan entidades de órdenes diferentes, sociales, biológicos, tecnológicos, geográficos, etc. Pero Lévi-Strauss declara que estas relaciones, correctas o no desde un punto de vista científico, no son el producto de “un frenesí asociativo” de los practicantes de la magia o de la brujería. Lévi Strauss habla de ambas en el curso de su discusión, sin considerarlas diferentes en los aspectos cognitivos. Un sentido que podría tener el ordenamiento mágico es para empezar, que un orden sea el que sea, es mejor que ninguno, porque contar con una manera de clasificar las cosas del mundo sirve, al menos, como inventario y ayuda de la memoria.

Lo que diferencia a la ciencia de la magia no es el tipo de operaciones mentales que emplean, sino el tipo de fenómenos de los que se ocupan. La magia se ocupa del mundo sensible, mientras que la ciencia se ocupa de abstracciones matematizadas. Según Lévi-Strauss, el pensamiento científico es un pensamiento que trata, más bien, con abstracciones, que a la larga pueden explicar el mundo sensible, como hace la química, pero que en su origen considera el mundo de lo sensible o de las cualidades secundarias como algo irreal. El modo de pensamiento que produce la magia es también, según Lévi-Strauss, el que produce el conocimiento empírico característico de la revolución neolítica. De modo que una diferencia central entre la magia y la ciencia es que ésta habla de entidades teóricas y sus explicaciones están expresadas en términos de ellas, mientras la magia, la brujería y el pensamiento neolítico, aunque involucren alusiones a entidades no perceptibles, tienen como su objeto el mundo sensible. Que Lévi-Strauss haga esta diferenciación tajante entre mundo sensible y mundo de las abstracciones matemáticas, puede ser entendido si situamos a Lévi-Strauss en su época, en la cual seguía siendo un dogma de la filosofía de la ciencia la distinción entre conceptos teóricos y empíricos, como lo había sido, durante la revolución científica, la distinción entre cualidades primarias y cualidades secundarias, a la que se refiere Lévi-Strauss.

El ingeniero y el mañoso: la ciencia del bricolage

Tenemos por lo tanto la ciencia de lo concreto, pero además también hay una forma de actividad científica que no se limita a lo dado, y a ésta Lévi Strauss le llama la ciencia del bricolage. La ciencia del bricolage no nos la enseña nadie, nos remite a acciones pasadas para dar respuesta a situaciones actuales, pero se trata de acciones que no tienen que estar necesariamente relacionadas entre ellas.

Lévi-Strauss trata de explicar, por qué las culturas que piensan en estilo mágico, tienen unas limitaciones intelectuales distintas de las de la ciencia. La respuesta que da es ingeniosa y muy influyente en el pensamiento antropológico posterior. El pensamiento salvaje hace en el nivel cognitivo, lo que el mañoso hace en el terreno de las obras y las reparaciones. A saber: arreglarse con lo que hay, para ejecutar un proyecto que en parte está determinado por sus deseos y en parte por lo que tiene a mano.

Lévi-Strauss distingue entre el mañoso y el ingeniero, que en mayor grado puede organizar, disponer y transformar los materiales para que se ajusten al proyecto. Las diferencias siguen en el plano de los conocimientos, atendiendo a factores cognitivos y factores sociales. Los conocimientos del ingeniero están basados, en parte, en teorías generales y que aluden a entidades abstractas o a condiciones ideales, además dichos conocimientos proceden de escuelas en las que se enseñan resultados de las ciencias, que sistemáticamente ofrecen abstracciones que pueden ser instanciadas por una variedad de recursos materiales, mientras que el chapuzas obtiene su conocimiento, como sus materiales, de donde le cae o donde lo atrapa. El ingeniero y el mañoso se diferencian, por último, por la familiaridad con el ámbito empírico de su actividad. El ingeniero está en ventaja cuando el proyecto tiene que ver con algo de lo que nadie tiene experiencia, como construir una nave espacial, y claramente queda detrás allí donde el conocimiento tradicional ha tenido éxito: no les enseñes a plantar patatas a los bolivianos.

Despedida y Cierre

Lo que Lévi-Strauss lleva a cabo es una regimentación del pensamiento analógico: no toda analogía puede ser generada, sino sólo las analogías estructurales. Esta es una conclusión muy fuerte que puede ser cuestionada desde muchos puntos de vista, pero también, si es acertada en cuanto descripción de los modos de conceptualizar de algunas culturas, puede abrir amplios campos de investigación sobre la historia de las ideas, de las tecnologías y de las organizaciones sociales.

Para Lévi Strauss el pensamiento, las ciencias humanas, no deben constituir una idea fija de hombre. Ni siquiera su horizonte debe ser el del hombre: “El fin último de las ciencias humanas no es constituir al hombre, sino disolverlo”.

Con esta sencilla afirmación, que abrirá una vía seguida por gran número de autores (Althusser, Lacan, Foucault, Deleuze), Lévi Strauss se desmarca de la finalidad humanística de la antropología y de las ciencias humanas al completo. Las ciencias humanas no deben girar en torno a la obsesión humanista, sino que deben disolver las pretensiones totalizadoras de esa idea de hombre y atender, comprender, analizar y comparar sus diferencias, sin reducirlas a epifenómenos empobrecidos.

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comentarios
  1. Alejandro dice:

    Así como escribimos el nombre de los países y de las personas con mayúsculas Dios debe ser escrito con mayúscula aunque no creas. La gente culta, aún siendo atea, así lo hace. No hacerlo no sólo es una falta de respecto para con los que somos creyentes sino señal de ignorancia.
    Como no eres ignorante espero enmiendes este error para futuras ocasiones. Un abrazo.

    • No es un error Alejandro, si miras otros post donde aparece la palabra, algunas veces aparece en mayúsculas y otras en minúsculas, al igual que otros términos como filosofía o epistemología, por ejemplo. Según el contexto utilizo una u otra, para matizar, enfatizar, etc.
      Como escritora, aunque sea de una bitácora, considero que es una licencia que puedo tomarme, al igual que utilizar diferentes registros del lenguaje según el tema que trate.
      En cualquier caso, discrepo completamente de tu opinión. En ningún caso pretendo faltar al respeto a nadie, y no considero que escribir dios en lugar de Dios sea un atentado contra tu fe o tu Fe.
      Respeto tus creencias, respeta tú, por favor, mi estilo
      Gracias por compartir tu opinión, realmente nunca me había planteado algo así y lo tendré en cuenta para la próxima vez que utilice el término
      Un Saludo

  2. Laura dice:

    He logrado entender muchas cosas sobre Levi-Strauss gracias a éste escrito. Tenia un nudo de ideas y por fin me aclaré. No podía irme sin darle las gracias!
    Un saludo

  3. violeta dice:

    buenisimo

  4. Alice dice:

    Muchas gracias, he logrado entender ahora después de releer varias veces sin éxito.

  5. laura dice:

    Hola,dónde se puede ver la bibliografía o fuentes del texto que escribiste?

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