Archivos para septiembre, 2011

Sí, ya se que ya hay una receta de tallarines chinos, pero hasta ahí llegan las coincidencias. Los Woks me encantan. Me parece una comida deliciosa, equilibrada, fácil de hacer, rápida…lo tiene todo. Así que otra más, pero diferente por supuesto…¡Y no será la última!

Esta vez se trata de un Wok vegetariano, con ingredientes típicamente orientales. Los brotes de soja frescos los puedes encontrar en algunas fruterías, suelen venir empaquetados y suelen ser brotes de soja verde. En algunos supermercados chinos también los puedes encontrar, y suelen ser más baratos y tener más variedades, por ejemplo los brotes de soja amarilla. Ya sabemos, sobre todo las mujeres, las buenísimas propiedades que tiene la soja, esas isoflavonas valen su peso en oro, así que un ingrediente interesante y beneficioso. Los brotes también los puedes usar en ensaladas, en guisos…siempre hay que innovar y probar cosas nuevas.

El bambú lo podeis encontrar en algunos supermercados, en la zona de encurtidos, donde andan las zanahorias rayadas, el apio rallado, el palmito, todas estas cositas que normalmente usamos para ensaladas. Pero si puedes obtener bambú fresco, envasado al vacío, mucho mejor.

También añadiremos unas semillas de lino. Ya hablé en Wok de tallarines chinos, con cerdo y verduras sobre las bondades de las semillas de lino, así que os recomiendo que la introduzcais de vez en cuando en vuestras recetas

Para el wok, lo de siempre, calentar a fuego muy vivo hasta que eche humo, se añade el aceite con el que vayamos a cocinar, normalmente yo uso para woks aceite de sésamo, o de cacahuete. En este caso voy a usar de cacahuete, que da un aroma extraordinario al plato, y un toquecito de aceite de guindilla, que me va mucho el pique.

Se van añadiendo por tipos los ingredientes, sin parar de remover. En este caso, añadiremos en primer lugar unas guindillas troceadas y unas semillas de lino. Cuidado que tienden a saltar como si fueran palomitas. Después de unas vueltas se añaden los trozos de bambú, y los brotes de soja, con menos de un minuto entre cada ingrediente, el tiempo de dar unas cuantas vueltas. Luego se añade vinagre de arroz y salsa se soja. De nuevo unas cuantas vueltas más para que todos los ingredientes se empapen bien del aderezo.

A continuación se añaden los tallarines chinos, que previamente habrás sumergido en agua tibia durante un minutos para que se pongan tiernos. En un minuto o poco mas, sin parar de rehogar para que coja la sustancia del wok

Servir en seguida, calentito. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  •  Tallarines chinos
  • Brotes de soja frescos
  • Bambú
  • Semillas de Lino
  • Aceite de cacahuete
  • Aceite de guindilla
  • Guindillas
  • Salsa de soja
  • Vinagre de vino

MANUFACTURA

  •  Se unta bien el wok caliente con el aceite de cacahuete y el de guindilla
  • Se añaden las semillas y la guindilla, se da unas vueltas
  • Se añade la soja y el bambú y de nuevo unas vueltas
  • Se añade chorreón de vinagre de arroz y salsa de soja, de nuevo se remueve
  • Se añaden los tallarines, previamente remojados en agua, y por último se rehoga un minuto o poco más
  • Se sirve caliente

 

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Langostinos a la plancha…bueno, no es que me haya roto mucho los sesos para esta receta, la verdad. La plancha tiene su arte desde luego, pero no deja de ser algo evidente por sí mismo.

La diferencia, o lo original de esta forma de hacerlos, más bien de comerlos, es el aderezo. Lo descubrí en mi viaje a Vietnam, y la sorpresa fue increíble…Cómo algo tan sencillo no se me había ocurrido a mí, ni a nadie a mi alrededor…no podía entenderlo.

Es necesario unos buenos langostinos, frescos o congelados, pero obviamente SIN COCER, si son descongelados, es preferible descongelarlos lentamente, para que no pierdan propiedades. También se puede hacer con gambas, carabineros, cigalas, langostas, o bogavantes, no sé si me dejo a alguno de la familia.

La plancha con muy poco aceite y cuando esté bien caliente, unos 220 grados se añaden los crustáceos en cuestión. En mi caso unos langostinos de huelva estupendos. El tiempo depende del punto que te guste y de la potencia de tu plancha. Normalmente unos 4 o 5 minutos por cada lado, si son unos langostinos hermosos, las gambas necesitarán algo menos, las cigalas algo más, sobre todo las grandes. Hasta aquí todo normal.

Ahora el toque vietnamita, para el que seguro que no necesitas ni comprar nada, porque se trata de poner en un mortero sal gorda y granos de pimienta negra, y molerlos hasta hacer un polvo. La pimienta negra vietnamienta, como ya he comentado en alguna ocasión es espectacular, increiblemente poderosa y sabrosas, picante pero con mucha clase muy caliente. No he probado nunca nada igual. Esto si que no es fácil de encontrar, así que utiliza la pimienta negra en gran que tengas por casa, y si es de buena calidad, pues mucho mejor.

Cuando ya se ha machacado la sal con la pimienta se añade un poco de rayadura de limón y el zumo de medio limón, por persona. Se mezcla todo bien y se pone en cuenquitos pequeños. El estilo vietnamita consiste en que después de pelar los langostinos, se mojan bien en esta salsa. Así es como comen por allí los crustaceos, y vaya si saben. Vas a sorprenderte un montón de lo bueno que está. ¡Buen Provecho!

INGREDIENTES

  • Langostinos frescos
  • AOVE
  • Sal gorda
  • Pimienta negra en grano
  • Limón

MANUFACTURA

  • Se hacen los langostinos a la plancha
  • Se machaca en un mortero la sal gorda con los granos de pimienta
  • Se añade rayadura de limón y zumo de limón, se mezcla todo.

Ray Gelato + Si Cranstoun Band

Madrid, 22 de Septiembre de 2011.  Sala RocKitchen

Ya tenía ganas de conocer la sala RocKitchen, ubicada en el mismo espacio que la mítica sala KTedral, y ante más mítica Universal Club, y que por ahora iba teniendo más pena que gloria, por problemas de acondicionamiento, ventilación…bueno estos problemas parecen que están solventados. El sonido, muy bueno, aunque al técnico un par de veces se le fue la olla y no se como conseguía unos ecos de ultratumba de flipar, pero en líneas generales, bastante bien, me gustó. Sólo una pega: señores de la Rockitchen, las luces del escenario son para iluminar a los artistas, no para cegar al público…DURANTE TODO EL CONCIERTO.

El concierto lo abrió un Grupo Invitado, cuyo nombre desconozco y del que no voy a  comentar prácticamente nada, tan sólo el hecho de que, probablemente fue el peor concierto de mi vida. No voy a cometer un sincericidio, por respeto a los individuos que se subieron al escenario, que no dejan de ser seres humanos respetables. Pero un músico, o una persona que aspire a ello, lo mínimo que tiene que ser es consciente de sus limitaciones, y ante dos artistas como los que venían a continuación, aunque no puedas estar a la altura, tampoco puedes sonar como si hubieras montado la banda media hora antes de subir al escenario.

Al acabar, y mientras esperábamos el siguiente grupo, estupefactos y conmocionados por la experiencia vivida, empezó a sonar el Powerage de AC/DC y todo empezó a cobrar sentido de nuevo. ¡Viva el Rock’n Roll!

Después de esta experiencia, la cual confío en que mi capacidad de supervivencia elimine lo más rápidamente posible, salió al escenario Si Cranstoun Band e inmediatamente se olvidó todo lo demás.  No tenía ni idea de quienes eran ni a qué sonaban, aunque aplicando la lógica, al ser los teloneros de Ray seguro que no iban de grind core. Bueno la lógica, y una pequeña visita a su página Web, un ratico antes del concierto, por lo menos para verle el careto al artista. Pues el tal Si, sí, así se llama, Si, es guitarrista y vocalista, del sur de londres, y según Jamie Cullum podría competir en igualdad de condiciones con cualquier cantante soul de los 60, de los grandes claro. Y yo estoy de acuerdo. Es un Jackie Wilson renacido, aunque baila un poco peor.

Qué desparpajo, qué simpatia,  qué divertido, y qué pedazo de voz. Desde el primer momento transmitió una energía que invadió a todos los asistentes inmediatamente. Elegante y dicharachero, con unos movimientos bailongos sensacionales. Este señor iba acompañado de su banda, que no se quedaba nada atrás. Un contrabajo que usaba un toque bastante peculiar para percutir las cuerdas, unos metales impecables, trompeta y  saxo especialmente brillante. Un baterista metronómico y un guitarrista de guardia. A todo eso le añades que el señor Si, además de cantar y hacerlo requetebien, también toca la guitarra y ya tienes construida la Si Cranstoun Band. Vaya pedazo de concierto y vaya sorpresa más agradable. Su música, una mezcla de swing  y rythm’ n blues, con toques leves y puntuales de ska y Jamaica en algunos temas. Fresca, directa y divertida. Tocó canciones del último disco y acabó con dos grandes clásicos que bordaron: con el Reet Petite y el Twistin’ The Night Away. Sublime.

Cuando terminaron, nos siguieron amenizando con el Powerage de AC/DC. Y después de un buen rato, cuando dábamos por hecho que ya salían los cabeza de cartel, se nos presenta The freak show, dos macizas en performance…Tengo que reconocer que las chicas hacían bien su trabajo, pero no me pareció que fuera el momento. Eran casi las 12, llevábamos en la sala desde las 9 y lo que queríamos era Swing.

Finalizaron con un gran aullido masculino generalizado, el despelote es lo que tiene, ya no sonó más AC/DC, ahora fueron Armstrong y Fitzgerald los que amenizaron la espera, que no fue corta, para que salieran los Ray Gelato Giants. Los roadies empezaron a sacar al escenario atriles de carton con el nombre de la banda a todo lo largo…los pelos se iban erizando por momentos…esto tiene pinta de que va a molar y mucho.

Ray Gelato canta y toca el saxo,mamando la buena música desde chiquitito, no podía ser de otra manera. Su padre era un melómano empedernido, y le sonorizó su vida con grandes clásicos del jazz en general y del swing en particular. Seguro que a su papá le gustaba un montón Louis Prima, aunque me apostaría algo a que le gustaba más Keely Smith.

Estudió, como no podía ser menos, saxo, y se codeó con lo mejorcito del lugar…Lester Young, Coleman Hawkings o  Ben Webster le influyeron de manera decisiva en su forma de tocar el saxo…y así lo toca el muchacho.

La primera banda con la que estuvo, comenzando allá por el 1982, se llamó The Chevalier Brothers, que se dedicaron a reavivar el swing de los 40 y 50…vamos que lo tenía clarito meridiano desde el principio: “me gusta el swing”. Luego montó Ray Gelato and the Giants of Jive, en el 88, 7 cabezas conformando una fórmula ganadora, que es la que sigue usando a día de hoy. En el 94 formó The Ray Gelato Giants, que es el formato actual: Ray cantando y tocando el saxo, 3 metales (saxo, trompeta, trombón), baterista, teclista, contrabajista.

Empiezan a salir los músicos, con elegante atuendo, como no puedo ser menos para una banda de estas características, el ambiente se calienta y enseguida sale el jefe, con un pelo blanco inmaculado que riete tú de Leslie Nielsen, actor mundialmente conocido como “el del pelo blanco”. Y empieza el show, empieza la diversión.

A la segunda se lanza con Sinatra, y continua con una As time goes by frenética. El sonido es arrollador, compacto, sólido. El ritmo trepidante. Esto suena increíble y los pies se van solos. Maravilloso.  When you’re smiling a continuación, ya no sólo son los pies, todo el cuerpo se vuelve autónomo poseido por el swing, y por fin aparece Louis Prima con una apoteosis de metal que es lo más parecido a un duelo de titanes que nunca he visto.

Sale Si al escenario y después de divertirse un rato cantan Oh babe! juntos. Un poquito de calma, pero solo un poquito con La vie en rose y por supuesto otro Prima seguido del  Carosone más internacional Wanna be americano…que desparrame, sólo Kerry King es capaz de coger esa velocidad vertiginosa que llevaba el trombón…con el pequeño matiz de que el amigo Kerry es guitarrista y toca en Slayer, que si no te suenan tocan thrash metal, que si no te suena lo buscas en la wikipedia.

De nuevo un desparrame cachondo al mas puro estilo Prima que no podia acabar sino con Angelina, que por supuesto lo que hizo fue continuar el desparrame cuando rozábamos las 2 de la mañana.  El teclista lo lleva flipando todo el rato y mucho. La banda en general se lo pasa en grande, pero el teclista lleva todo el concierto super emocionao. Y yo flipando viendole el careto…¡que ganas de pasarlo bien!

Se van pero salen inmediatamente. En los bises dos superclásicos supertemazos: Everybody loves somebody sometime…y I’m just a gigolo…definitivamente Ray es el primer avatar de Louis Prima en la tierra, y de aquí extraemos un inevitable corolario, ambos comparten la esencia de la divinidad, cualquiera que estuviera allí lo corroboraría. Hemos sido los elegidos, porque lo que presenciamos anoche fue una hierofanía.

He dormido 3 horas, pero estoy con una sonrisa de oreja a oreja y un bienester interior que sólo drogas como la buena música te pueden producir. ¡Que gustazo!

Este arroz  parte de una receta anterior, Rabo de Toro.  Siempre que cocino rabo, calculo algo más de cantidad para que me quede lo suficiente para hacer esta delicia. El Rabo estofado me vuelve loca, pero es que este arroz es un pecado…no sé de verdad cual de los dos me gusta más.

Como partimos de restos que ya tenemos en la nevera o en el congelador, se hace en dos minutos. No se puede tardar menos tiempo y obtener algo más delicioso.

Partimos por lo tanto, de los restos de Rabo de Toro, que se han deshuesado. Toda la salsa y la gelatina que sobre es esencial para este arroz, ya que será lo que le de la sustancia, porque no lleva un refrito adicional, aunque bueno, puedes hacerlo si lo consideras oportuno. Unos ajos sería suficiente, si añades pimientos o tomate…quizás hasta estropearía un poco la esencia del sabor.

En una cazuela, sarten o donde suelas hacer los arroces, ojo que al ser un arroz meloso, hay que echarle más líquido de lo habitual, se echa el rabo de toro deshuesado, y la salsa, se da unas vueltas para que la gelatina se derrita y se le añade el arroz y unas hebras de azafrán. El arroz si puede ser tipo bomba, mejor. No le pega nada arroces integrales, salvajes, tampoco los aromáticos como el basmati o el jazmin. El azafrán le aporta la delicadeza y el aroma justo. Se remueve todo un poco , para que el arroz suelte algo del almidón y haga la salsa aún más melosa. Un puñado de sal y el agua. La cantidad de agua dependerá de la cantidad de salsa que te haya quedado del rabo, pero yo suelo echar el doble de las medidas del arroz,  más dos, cuando se trata de arroces melosos.

Se cuece a fuego medio hasta que el arroz esté tierno. Conviene no dejarlo reposar demasiado, porque se puede consumir el caldo y pasar de ser arroz meloso a ser emplasto informe. Por lo tanto es importante servirlo en seguida. Es una maravilla de plato. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Restos de Rabo de Toro Estofado
  • Arroz bomba
  • Hebras de azafrán
  • Sal

MANUFACTURA

  • Se desmenuza el rabo y se echa en una cazuela hasta que la gelatina de la salsa se derrita
  • Se añade el arroz y el azafrán y se le da unas vueltas
  • Se añade el doble de medidas de agua que de arroz, más dos de regalo
  • Se cocina hasta que el arroz esté en su punto
  • Se sirve inmediatamente

Ars Vivendi

Publicado: 22 septiembre, 2011 en Cadaunada
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No me gusta la gente que odia los domingos

No me gusta la gente que tiene síndrome post vacacional

No me gusta la gente que a mitad de las vacaciones recuerda que ya queda menos de lo que se ha disfrutado

En realidad no hay tanta gente que no me gusta, porque el que odia los domingos en general y los domingos por la tarde en particular, es la misma gente que cuando vuelve de vacaciones está deprimido porque ya no está de vacaciones, y es la misma gente que cuando llega a la mitad de las vacaciones y de ahí en adelante, sólo piensa en que queda un día menos.  En lugar de carpe diem (et carpe noctem) se dedican a la agonía de lo que viene.  La expectativa del futuro les asfixia el presente, impidiéndoles disfrutar de lo que están viviendo, aterrados por lo que les  queda por vivir, que siempre es una carga. Al final tu vida es un pasado continuo y pesado.

Este tipo de personas no valora lo que tiene, y no sabe disfrutarlo. No sabe apreciar el lujo que implica poder romper tu rutina, tener un fin de semana o irte de vacaciones y que encima te paguen. Esto del estado del bienestar que todos tenemos tan asumidos, y que sólo disfruta un núcleo reducido de la población del planeta, ahora empieza a hacer aguas por todas partes. Cuando acabe cayendo, será cuando muchos de nosotros valoremos lo que antes teníamos, en lugar de hacerlo ahora, porque sí, porque yo lo valgo. En realidad tú no lo vales, nadie lo vale.

Pero espera un momento, es que además…

No me gusta la gente que tiene doble rasero

No me gusta la gente que no hace lo que dice

Si tu exiges que te traten de una manera determinada, lo menos que puedes hacer es ser recíproco, no puedes pedir respeto si tú no respetas, no puedes pedir credibilidad si tu no eres creíble. No puedes pedir honestidad si tú no eres honesto. Nadie es más que nadie, ni menos. El respeto hacia nuestros congéneres debería ser el gran  leit motiv de nuestras vidas, y en lugar de eso, nos dedicamos a vilipendiar y destripar, sin fundamento, en una orgía de voracidad que nunca será satisfecha. Es más fácil pensar que el trabajo del otro es peor, que la opinión del otro es la que está equivocada. Es más fácil mirar a nuestro alrededor que mirar en nuestro interior. Mirar en nuestro interior es mirar a un abismo desconocido, que te acabará arrastrando en un vértigo infinito. Mirar en nuestro interior implica asumir lo que no te gusta y hacer todo lo posible por cambiarlo…¡Agotador! Además está oscuro. Mucho mejor mirar hacia fuera y criticar todo lo que está lejos del alcance de tu voluntad, porque así la culpa no será tuya.

No me gusta la gente alienada

No me gusta la gente alineada

La gente gris busca su personalidad  por analogías, se fija en modelos. A veces busca esos modelos, la mayoría de las veces los encuentra por el camino. La multimedia que nos rodea facilita tremendamente la asunción de modelos que ni siquiera te planteas, sino que adoptas sin pensarlo. Escuchas la música que suena en la radio, ves las películas que echan por la tele, vistes con la ropa que está de moda. Estás montado en la barca de la vida social convencional, y te dejas arrastrar por la corriente, sin pararte a pensar quién provoca esa corriente. Es más, sin pararte a pensar que puede haber otros ríos, incluso que tú te puedes construir tu propio río de tu vida.

 Es normal que nos rodeemos de gente afín a nosotros. Buscamos amig@s que compartan con nosotros intereses, aficiones, visiones del mundo. Si eres gris, tus amigos son grises, y por eso triunfan masivamente las redes sociales, porque los cables no entienden de colores y hasta el más gris puede pasar por un arco iris, porque sólo te da las ventajas sin ninguno de los inconvenientes de la realidad, y sobre todo, porque… ¡es tan cómodo!…Tener personalidad, ideas propias, principios…exige esfuerzo, exige un trabajo diario de saber lo que hay en el mundo y lo que te rodea, y además de tener las herramientas necesarias para que la interpretación sea productiva. Y sobre todo de ser coherente y consecuente…¡uffff agotador!

Si te has identificado con algunos de los no me gusta, me parece respetable. Como siempre digo, copiando miserablemente a Ortega, cada uno con sus cadaunadas, y tus cadaunadas son igual de miserables y gloriosas que las mías, porque nadie te garantiza que el río en el que te montas o el que te construyes sea mejor que el río donde la masa se desplaza. Pero igualmente respeta mis circunstancias y respeta que no me gusten tus cadaunadas. Respeta mi diferencia.

El arte de la vida es el arte de sacar el máximo partido a cada momento, de buscar siempre una perspectiva que nos permita respirar, en lugar de cubrirse del barro que uno mismo genera. Y sobre todo el arte de dejar a los demas que expresen su mismidad.  La vida es un arte, y no todo el mundo es artista.

Además, he tenido una semana mala, y me ha salido la vena misántropa…¿qué pasa?

¿Qué es lo que nos hace seres humanos? ¿Qué es lo que hace que nos reconozcamos como tales, a pesar de las diferencias culturales e individuales? ¿Cómo podemos establecer algún tipo de orden entre estas diferencias, para así entenderlas mejor?. Respuestas múltiples pueden obtenerse. Desde el origen divino: dios nos creó, hasta el origen único: todos venimos de los primates, la evolución nos creó. Si tratamos de buscar la respuesta desde un horizonte de análisis científico, y no puramente especulativo, desde luego las posturas de Claude Lévi Strauss son un buen comienzo.

Claude Lévi Strauss y el Estructuralismo

Las respuestas que Lévi Strauss nos ofrece a las preguntas anteriores, son realmente interesantes:

  • Su análisis parte de la diversidad cultural para llegar a lo universal, y no al revés, que sería tratar de abarcar la diversidad desde una idea metafísica, y ya sabeis lo que me mola la metafísica…pero vale para lo que vale.
  • Sus posturas tienen como base la etnografía, en lugar de ideas preconcebidas, es decir, que toma como fundamento realidades, que aunque sean puntuales, no son conceptos.
  • Utiliza la diferencia como forma de conocer lo humano, no como un problema.

Lévi Strauss fue el fundador de la antropología estructural, que se basa en establecer una analogía entre los sistemas sociales y los sistemas simbólicos. Más que de una corriente, se trata de un enfoque metodológico para las ciencias humanas, con importantes implicaciones filosóficas. Lévi Strauss definió las condiciones que implican el concepto de estructura:

  • Implican el carácter de SISTEMA. Ya sabeis, esto de que el todo es más que cada una de las partes y que los integrantes están interrelacionados, de manera que la modificación de cualquiera de ellos implica una modificación de todos los demás. Si quieres saber más sobre el enfoque sistémico, pincha
  • Como todo modelo, pertenece a un grupo de TRANSFORMACIONES, cada una de éstas se corresponde con un modelo de la misma familia, de manera que el conjunto de estas transformaciones, constituye un grupo de modelos.
  • Las propiedades enunciadas previamente permiten PREDECIR, de qué manera reaccionará el modelo en el caso en que alguno de sus elementos se modifique.
  • El modelo debe ser construido de tal manera que su FUNCIONAMIENTO pueda dar cuenta de todos los hechos observados.

Una estructura no es una realidad empírica observable, sino un modelo explicativo teórico, construido no como inducción, sino como hipótesis. Se diferencia así “estructura” de “acontecimiento”. En la estructura no se considera a los términos en sí mismos sino a sus relaciones, es por lo tanto, un sistema de relaciones y transformaciones, regulado por una cohesión interna que se revela en el estudio de sus transformaciones.

¿Qué es la ciencia para Lévi Strauss?

La ciencia para Lévi Strauss no tiene que ver con la búsqueda de la verdad, con la independencia del pensamiento humano, con la especialización profesional o con la secularización de la vida, sino que hace referencia a operaciones estructurales (mentales e inconscientes), con las cuales el hombre se aproxima y recibe a la naturaleza. Se trata de una actividad universal que se encuentra en la base de las acciones y pensamientos humanos.

Las clasificaciones que hacen los diferentes grupos indígenas de colores, animales, plantas…son realmente complejas. Estas clasificaciones no solían ser consideradas lógicas, basándose en que el pensamiento primitivo conoce las cosas porque le son útiles.  Según Durkheim, la estructura social es la que se plasma en las representaciones cognitivas sociales. Lévi Strauss comprueba que no, que se las declara útiles porque primero se las conoce. Es decir, el medio natural antes de ser bueno para comer es bueno para pensar. No hay, por tanto, ninguna prioridad de la estructura social. La necesidad de orden de la mente humana es más básica que la necesidad de ordenar las relaciones sociales o las especies biológicas. Por lo tanto existe algo que precede al hecho de conocer: un ordenador lógico que posibilita tal acción. Este instrumento, que no es otro que la mente humana,  sirve para oponer, clasificar, separar, jerarquizar y unir los elementos del mundo, para poder conocerlos y hacer patentes sus relaciones, ya sean reales o míticas; operaciones en las que la ciencia moderna también tiene su fundamento.

Este planteamiento es básico, ya que las operaciones antes nombradas, están en la base de todo pensamiento, por lo que estamos hablando de una ciencia primera más que primitiva, esto es, que la ciencia no deviene de un proceso evolutivo de sustitución de un pensamiento por otro, sino que es la forma misma de operar del pensamiento. Esta ciencia primera, a la que Lévi Strauss llama “ciencia de lo concreto”, responde a necesidades intelectuales, y actúa, en términos de operaciones mentales, de la misma forma que la ciencia moderna.

El problema no es discutir un juicio de verdad, sino descubrir los cimientos de todo pensamiento, incluyendo a la ciencia moderna. Además, resaltando el hecho, de que en la base de la actividad de pensar, se encuentra la necesidad de orden, lo cual hace posible que puedan darse combinaciones, que de otro modo, podrían parecer irracionales. Esta ciencia es la que permite que el mundo pueda ser ordenado de muchas maneras, ya que según Lévi Strauss, la mente humana opera como un reductor que condensa el mundo en el cerebro, y que a su vez, con las operaciones antes enumeradas, abre el camino para que puedan ir juntos hechos y elementos que, en la realidad objetiva, no lo están.

Esta ciencia, además de las satisfacciones intelectuales que genera, tiene también resultados concretos, en tanto que toma los elementos de sus clasificaciones de las propiedades sensibles de las cosas y de las transformaciones que de ésta se generan, lo cual, por ejemplo, permite asociar olores y texturas con plantas, colores o enfermedades.

Esta ciencia de lo concreto es extremadamente eficiente en sus objetivos, ya que ha posibilitado la supervivencia del ser humano, proporcionándole un sustrato de conocimiento básico para no partir de cero cada vez, sino tener un repositorio de experiencias que pueden usarse para cuando sea necesario. La ciencia en Lévi Strauss tiene más que ver con operaciones lógicas universales, que con la búsqueda actual de conocimiento.

Resumiendo, la ciencia para Lévi Strauss es una cualidad del cerebro humano, universal, que posibilita actuar en el mundo, porque une, separa, jerarquiza y clasifica sus elementos. Los prejuicios que indican diferencias entre la mentalidad primitiva y la moderna, oponen a la ciencia con la ciencia de lo concreto, como si se trataran de actividades muy distanciadas, y no se reconoce, por lo tanto, la unidad de la acción y del espíritu humano (el cerebro). A diferencia de otros aspectos, la ciencia es fundamentalmente un ejercicio de orden intelectual, lo que deja de lado cualquier interpretación utilitarista, en el sentido de que la ciencia pueda entenderse como una satisfacción de necesidades. Así, las diferencias entre la ciencia y la ciencia de lo concreto tienen que ver más con el interés que con las operaciones, lo que hace posible que puedan ir juntas. Podríamos definir a la ciencia como un conjunto de operaciones mentales universales que oponen, clasifican, separan, jerarquizan y unen, los elementos del mundo para poder conocerlos y hacer patente sus relaciones, ya sean reales o míticas, lo cual iguala la actividad de la taxología moderna con las clasificaciones indígenas de plantas o animales.

Desmontando a Lévy-Bruhl

Para Lévi Strauss, es la mente humana la que da unidad a la especie, y la que, al mismo tiempo, provoca su diversidad, es decir, lo que tenemos tod@s en común y lo que nos diferencia. La convicción central de Lévi-Strauss en El Pensamiento Salvaje, libro que por cierto estamos destripando, es que no hay nada inferior, ni siquiera distintivo, en los recursos cognitivos básicos de quienes construyen narraciones míticas, si los comparamos con el pensamiento racional que muestran las empresas intelectuales de la ciencia. El pensamiento primitivo se ocupa generalmente de asuntos distintos de los de la ciencia, pero, según Lévi Strauss, “supone acciones intelectuales y medios de observación comparables”. En una breve alusión a Lévy-Bruhl, sostiene que el “salvaje” posee conocimientos complejos y es capaz de hacer análisis y demostraciones. Sin embargo, según la doctrina general de Lévi Strauss, esto no tiene en principio por qué ser así. El advierte que, cada cultura cree de sí misma, que en ella se manifiestan todo el sentido y dignidad que pueda poseer la humanidad, pero por su parte afirma, que el hombre no consiste en lo que está contenido en una cultura o en un momento histórico particulares, sino que se expresa en la variedad de ellos. De modo que podría ocurrir, que los conocimientos complejos, el análisis y la demostración fueran atributos de alguna cultura y algún momento histórico. Lévi-Strauss no abre esa puerta de indagación, quizá porque piensa que en el fondo,  hay una esencia humana que incluye esas habilidades.

Procede a desmontar las características que Lévy-Bruhl había hallado definitorias de la mentalidad prelógica. La primera, la carencia de abstractos. Lévi Strauss argumenta, que es imposible que una mentalidad sea incapaz de hacer abstracciones, puesto que cualquier nombre común es una abstracción. Pero lo que Lévy-Bruhl dice no es que en el  pensamiento prelógico no haya abstractos, sino que los conceptos no aparecen como separados de las síntesis en las que figuran.

Por otro lado, Lévi Strauss parece pensar que, mediante perífrasis y construcciones que autorizan la sintaxis de una lengua, se puede expresar lo que explícitamente no figura en su vocabulario. De este modo, no solo refuta a Lévy-Bruhl, sino que las mentes, las lenguas y los sistemas de pensamiento de las culturas más discordantes son comparables, a pesar de que, las extensiones e intensiones de los conceptos o, como dice Lévi-Strauss, la división conceptual, varíen de una lengua a otra. Y si esas diferencias están determinadas por los intereses de las culturas que construyen semejantes sistemas, eso no conlleva que, en el caso de las culturas “primitivas”, tales intereses sean exclusivamente los concernientes a la subsistencia material, sino que son también de naturaleza intelectual.

El argumento que emplea es una especie de dilema implícito junto con una inferencia de la mejor explicación.  Primero hace acopio de autoridades, en especial Conklin, el gran estudioso de las taxonomías folk, que hacen ver que los sistemas de clasificación de muchas culturas poseen cantidades enormes (cientos o miles) de taxones, agrupados en jerarquías de varios niveles, y distinguidos y descritos mediante extensos acervos de caracteres. Este conocimiento es además, en ocasiones, objeto de la discusión de los expertos de la comunidad y tema privilegiado de sus conversaciones.

Luego, pone al lector ante la apreciación que hacen algunas de esas autoridades, de que tan ingente cantidad de conocimiento, no puede obedecer a intereses materiales, económicos o prácticos de la sociedad de que se trate, y sugiere al lector que comparta esa apreciación, sobre la base de que el interés ha de ser intelectual o práctico. Y ésta es la base implícita del dilema: el interés es intelectual o es práctico. Este es un punto muy importante de la argumentación, pero, sobre todo, del pensamiento de Lévi-Strauss.

Por un lado, tenemos la sensación de que la riqueza de los conocimientos excede lo que podrían requerir las “necesidades prácticas”. Parecen asociadas en esta argumentación las necesidades de subsistencia, las necesidades prácticas y la garantía que pudiera dar la ciencia, a las creencias en la forma de corroboración empírica, y por eso el primer cuerno del dilema, el aspecto práctico, es poco convincente.  Las necesidades de subsistencia son, se supone, las condiciones necesarias de la subsistencia de un grupo, porque si fueran de un solo individuo, esa estirpe de conocimientos dejaría de transmitirse. Un grupo de individuos de una especie social necesita conocer cosas de su entorno para subsistir, y quizá sea necesario que en él haya secciones o individuos que tengan conocimientos acerca del propio grupo. Las necesidades prácticas son más extensas, se supone, que las necesidades de subsistencia, pero es difícil decir cuánto más extensas. En todo caso, si las recetas mágicas fueran realmente eficaces, no habría más que hablar: por ejemplo, la asociación que realizan los Yakutos entre el pico del pájaro carpintero y los dientes, serviría realmente para curar las enfermedades dentales mediante el contacto del pico y el diente enfermo. Como tal bendición no ocurre en realidad, y a pesar de todo, se mantiene el interés por los pájaros carpinteros y la creencia en una relación entre el pájaro y los dientes, hay que buscar una explicación alternativa.

Aparece por tanto el otro cuerno del dilema: el interés por el pájaro no es práctico sino intelectual, y ese interés procede de una exigencia de orden en el cosmos, que la cultura de los Yakutos encuentra irresistible.

En realidad, toda mente humana necesita el orden. De hecho, la exigencia de orden es más poderosa en las culturas salvajes que en la cultura científica, puesto que ésta deja lugares al azar y al desconocimiento.

Ciencia y Magia

Además de los ordenamientos, es característico que las culturas salvajes establezcan relaciones entre entidades que corresponden a diferentes ámbitos de la realidad. Así, la magia y la brujería relacionan entidades de órdenes diferentes, sociales, biológicos, tecnológicos, geográficos, etc. Pero Lévi-Strauss declara que estas relaciones, correctas o no desde un punto de vista científico, no son el producto de “un frenesí asociativo” de los practicantes de la magia o de la brujería. Lévi Strauss habla de ambas en el curso de su discusión, sin considerarlas diferentes en los aspectos cognitivos. Un sentido que podría tener el ordenamiento mágico es para empezar, que un orden sea el que sea, es mejor que ninguno, porque contar con una manera de clasificar las cosas del mundo sirve, al menos, como inventario y ayuda de la memoria.

Lo que diferencia a la ciencia de la magia no es el tipo de operaciones mentales que emplean, sino el tipo de fenómenos de los que se ocupan. La magia se ocupa del mundo sensible, mientras que la ciencia se ocupa de abstracciones matematizadas. Según Lévi-Strauss, el pensamiento científico es un pensamiento que trata, más bien, con abstracciones, que a la larga pueden explicar el mundo sensible, como hace la química, pero que en su origen considera el mundo de lo sensible o de las cualidades secundarias como algo irreal. El modo de pensamiento que produce la magia es también, según Lévi-Strauss, el que produce el conocimiento empírico característico de la revolución neolítica. De modo que una diferencia central entre la magia y la ciencia es que ésta habla de entidades teóricas y sus explicaciones están expresadas en términos de ellas, mientras la magia, la brujería y el pensamiento neolítico, aunque involucren alusiones a entidades no perceptibles, tienen como su objeto el mundo sensible. Que Lévi-Strauss haga esta diferenciación tajante entre mundo sensible y mundo de las abstracciones matemáticas, puede ser entendido si situamos a Lévi-Strauss en su época, en la cual seguía siendo un dogma de la filosofía de la ciencia la distinción entre conceptos teóricos y empíricos, como lo había sido, durante la revolución científica, la distinción entre cualidades primarias y cualidades secundarias, a la que se refiere Lévi-Strauss.

El ingeniero y el mañoso: la ciencia del bricolage

Tenemos por lo tanto la ciencia de lo concreto, pero además también hay una forma de actividad científica que no se limita a lo dado, y a ésta Lévi Strauss le llama la ciencia del bricolage. La ciencia del bricolage no nos la enseña nadie, nos remite a acciones pasadas para dar respuesta a situaciones actuales, pero se trata de acciones que no tienen que estar necesariamente relacionadas entre ellas.

Lévi-Strauss trata de explicar, por qué las culturas que piensan en estilo mágico, tienen unas limitaciones intelectuales distintas de las de la ciencia. La respuesta que da es ingeniosa y muy influyente en el pensamiento antropológico posterior. El pensamiento salvaje hace en el nivel cognitivo, lo que el mañoso hace en el terreno de las obras y las reparaciones. A saber: arreglarse con lo que hay, para ejecutar un proyecto que en parte está determinado por sus deseos y en parte por lo que tiene a mano.

Lévi-Strauss distingue entre el mañoso y el ingeniero, que en mayor grado puede organizar, disponer y transformar los materiales para que se ajusten al proyecto. Las diferencias siguen en el plano de los conocimientos, atendiendo a factores cognitivos y factores sociales. Los conocimientos del ingeniero están basados, en parte, en teorías generales y que aluden a entidades abstractas o a condiciones ideales, además dichos conocimientos proceden de escuelas en las que se enseñan resultados de las ciencias, que sistemáticamente ofrecen abstracciones que pueden ser instanciadas por una variedad de recursos materiales, mientras que el chapuzas obtiene su conocimiento, como sus materiales, de donde le cae o donde lo atrapa. El ingeniero y el mañoso se diferencian, por último, por la familiaridad con el ámbito empírico de su actividad. El ingeniero está en ventaja cuando el proyecto tiene que ver con algo de lo que nadie tiene experiencia, como construir una nave espacial, y claramente queda detrás allí donde el conocimiento tradicional ha tenido éxito: no les enseñes a plantar patatas a los bolivianos.

Despedida y Cierre

Lo que Lévi-Strauss lleva a cabo es una regimentación del pensamiento analógico: no toda analogía puede ser generada, sino sólo las analogías estructurales. Esta es una conclusión muy fuerte que puede ser cuestionada desde muchos puntos de vista, pero también, si es acertada en cuanto descripción de los modos de conceptualizar de algunas culturas, puede abrir amplios campos de investigación sobre la historia de las ideas, de las tecnologías y de las organizaciones sociales.

Para Lévi Strauss el pensamiento, las ciencias humanas, no deben constituir una idea fija de hombre. Ni siquiera su horizonte debe ser el del hombre: “El fin último de las ciencias humanas no es constituir al hombre, sino disolverlo”.

Con esta sencilla afirmación, que abrirá una vía seguida por gran número de autores (Althusser, Lacan, Foucault, Deleuze), Lévi Strauss se desmarca de la finalidad humanística de la antropología y de las ciencias humanas al completo. Las ciencias humanas no deben girar en torno a la obsesión humanista, sino que deben disolver las pretensiones totalizadoras de esa idea de hombre y atender, comprender, analizar y comparar sus diferencias, sin reducirlas a epifenómenos empobrecidos.

Wok Sukiyaki de Verduras

Publicado: 21 septiembre, 2011 en Cocina
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La salsa sukiyaki es un clásico en la comida japonesa. Cuando se habla de Sukiyaki a secas se trata de una especie de estofado de carne y verduras en salsa sukiyaki, donde los ingredientes se van preparando y comiendo sobre la marcha, añadiéndolos a la olla y sacándolos cada uno al punto que le gusta. Por eso hay que tener un hornillo para llevar a la mesa, y como yo no tengo, sólo lo tomo en restaurantes. Pero la salsa sukiyaki tiene los usos que tú quieras darle, y para woks queda estupendamente. Así que esta noche una cena ligera a base de verduras y salsa sukiyaki.

La salsa sukiyaki consiste fundamentalmente en salsa de soja, mejor la japonesa que la china. A la salsa de soja le añadiremos sake, mirim y azúcar, las propociones de referencia las puedes encontrar abajo, como siempre, se trata de experimentar y modificarlas al gusto. También se le puede añadir dashi.  Vale, son unos cuantos nombres raros, pero el mirim y el dashi son fundamentales en la comida japonesa, se usa para casi todo. El mirim es como una especie de vino de arroz, que aporta un toque dulce. El dashi es un caldo de pescado que suele encontrarse concentrado, en pastillas, en polvo….. Los puedes encontrar fácilmente en los supermercados chinos. Si aún así te da una pereza increíble, o lo vas a usar una vez en tu vida…o dos…siempre puedes comprar la  salsa sukiyaki ya preparada,  en bote de cristal… no es lo mismo, pero te saca del apuro y sigue saliendo bastante rico.

Verduras las que hay en la nevera, en este caso, pimientos, calabacines, berenjenas y ajos. Puedes echarle lo que te de la gana, imaginación al poder. Todas las verduras van bien en el wok, y con esta salsa. Eso sí, los cortes para el wok conviene siempre que sean finos,en tiras, o como se dice profesionalmente: en juliana, es lo que mejor se adapta a esta forma de cocinar, aunque los pimientos y las cebollas en aros también quedan estupendamente. Unas guindillas nunca pueden faltar en un wok que se precie. Si utilizas brócoli o coliflor, procura que los arbolitos sean pequeños.

El procedimiento para hace un  wok, de lo que sea, siempre es el mismo, se calienta a fuego muy fuerte hasta que echa humo. Se cubre con aceite, yo uso de sésamo, y se mueve para que el aceite bañe toda la superficie del wok, ya que se cocina con toda la sartén no sólo en el fondo. Una vez que está caliente y con aceite, el justo, se van añadiendo las verduras por grado de dureza, es decir, en primer lugar las que necesiten más tiempo de cocción, y en último las que menos. Cada vez que echas una verdura remueves sin parar, y en cuestión de un minuto o menos, echas la siguiente. A mi me gusta echar las guindillas al principio para que el sabor impregne bien por todos los ingredientes. Cuando todas las verduras están en el wok se añade un buen chorreón de la salsa sukiyaki y pimienta negra molida. No hace falta sal, la salsa de soja ya sala lo suficiente.  Se le da un par de vueltas más para que la salsa se distribuya homogéneamente y listo para comer.

Yo no le eché nada más, pero igualmente puedes añadir unas semillas: sésamo, lino, mostaza, amapola…lo que quieras, y mejor al principio para que tuesten un poco..

Se sirve recién apartado, te vale de primer plato, de acompañamiento de carnes, pescados, huevos…lo que quieras, una cena ligerita y cargada de vitaminas. ¡Bueno provecho!

INGREDIENTES

  • Verduras varias cortadas en juliana
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de sésamo
  • Guindillas
  • Salsa Sukiyaki
    • 1/3 de una taza de salsa de soja,
    • 3 cucharadas de sake,
    • 4 cucharadas de azúcar,
    • 3/4 partes de una taza de caldo dashi

MANUFACTURA

  • Se lavan y trocean en juliana las verduras
  • Se caliente el wok y se unta con aceite
  • Se van añadiendo las verduras una tras otra, sin parar de remover y cada minuto o menos entre cada una
  • Al final se añade la pimienta y la salsa sukiyaki, un par de vueltas más y listo

Rabo de Toro

Publicado: 18 septiembre, 2011 en Cocina
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El rabo de toro es un manjar desconocido, poca gente lo ha probado y menos aún lo cocina, cuando se trata de una delicia culinaria muy fácil de preparar, y no es demasiado complicado encontrarlo en las carnicerias, al menos de encargo.

El mejor rabo de toro que se puede guisar es el de toro de lidia, español por supuesto. Pero este sí que es complicado de encontrar, porque no hay mucho y se cotizan muy caros. Suelen ser para restaurantes y clientes VIP. Desde luego si tienes la oportunidad de conseguir alguno, no lo dudes.

En su lugar podemos encontrar rabos de vaca, de toro viejo, incluso de buey, y no sólo español, de  Irlanda por ejemplo se trae mucho. Normalmente se pueden encontrar en bandejas ya limpios y en rodajas, pero yo prefiero encargárselo al carnicero y que los corte él, en rodajas gruesas, como de 3 o 4 dedos.

Yo voy a seguir la receta que me enseñó mi madre, porque he probado diferentes tipos de estofarlo, y sin lugar a dudas ésta es mi favorita, podría decirse que es prácticamente a la cordobesa, pero con matices. Así que vamos allá.

Un rabo de toro o dos, en rodajas, limpio y salpimentado. Calcula un rabo como para 3 personas como mucho, depende también de lo grande que sea el rabo y de si lo vamos a usar como plato único o no. En este caso van a ser dos rabos, que pesan poco más de 2 kilos.

Se pelan un par de cebollas bien hermosas, en trozos medianos y 6 zanahorias, que  después de pelar se trocean en rodajas no muy gordas. Se echa al fuego la cebolla, se rehoga un par de minutos, se añade la zanahoria, se rehoga otro par de minutos.

Se añade unos clavos de aroma, unos granos de pimienta negra entera y  3 hojas de laurel. Se vuelve a rehogar un par de minutos. Todo esto con fuego medio tirando a un poco fuerte, ya que luego va a estar tanto tiempo cocinando que la verdura se integrará en la salsa, mezclándose con la gelatina del rabo y creando una textura increíble. Se añade un poco de sal y pimienta molida.

Se van incorporando los trozos de rabo y se les va dando vueltas hasta que pierdan el color de carne cruda. En ese momento se añade un gran vaso de vino amontillado y otro de coñac. Se añade agua hasta cubrir completamente todos los ingredientes y se cierra la olla exprés. El tiempo de cocción depende del rabo, es imposible saberlo a priori, pero una hora no se la quita nadie, así que lo suyo es dejarlo una hora desde que empieza a dar vueltas. A la hora, se aparta, y se abre la olla, ojo, ésto hay que hacerlo bien porque puede ser peligroso, hay que dejar salir el vapor primero antes de abrirla. Con un tenedor se toca la carne. El punto del rabo está cuando al tocarla con el tenedor se separa fácilmente del hueso central que tiene. Si no es así, se mira que tenga suficiente líquido, para que no se pegue y se vuelve a poner, tres cuartos de hora,  media hora, 20 minutos….lo que estimeis que necesita. Mejor quedarse corto y volver a ponerlo que arriesgarte a que se te pegue y cargarte el rabo y la olla. Se repite la operación hasta que el rabo esté tierno. Llegado ese momento, si veis que hay mucho líquido y no ha quedado una salsa espesita, con la olla abierta y a fuego muy fuerte lo seguís cociendo hasta que consuma el agua suficiente para coger la textura que os gusta.

Se sirve muy caliente. Para acompañarlo, sin lugar a duda unas patatas cortadas a cascos y fritas, que se incorporan a la salsa. Como a casi todas las carnes, las ensaladas o el arroz le viene también estupendamente.

Este plato sin vino tinto sería un pecado, y hay muchíiiisimos que le pueden venir bien. Nosotros lo disfrutaremos con una botella de Orden de Ondarre del  2007.

¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 2 cebollas
  • 6 zanahorias
  • clavos de olor, pimienta negra en grano y molida y laurel
  • Sal
  • AOVE
  • Rabo de toro
  • Vino amontillado o semidulce
  • Brandy

MANUFACTURA

  • Se sofríen las cebollas con las zanahorias, los clavos y los granos de pimienta y las hojas de laurel
  • Se añaden los trozos de rabo salpimentados y se rehogan hasta que pierda el color crudo
  • Se añade el vino, el brandy y agua para cubrirlo todo
  • A la olla exprés de 1 a 3 horas…¡incluso puede que mas!

Curry de Patata y Calabaza

Publicado: 17 septiembre, 2011 en Cocina
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Este plato es un clásico en la India, sobre todo en el Norte. Al menos allí es donde yo aprendí a hacerlo. Pero supongo que lo podrás encontrar por todo el país, y por supuesto cada zona le dará un toque diferente, como pasa siempre con la cocina.


Si no tienes tiempo, ni ganas, puedes usar un curry ya preparado, pero sale mucho más rico si tú mism@ preparas el curry y son sólo 5 minutillos más…el problema sería tener todos los ingredientes. En este caso, el curry que voy a preparar lleva cardamomo, semillas de cilantro, canela en rama, clavos, cúrcuma,  guindillas y semillas de mostaza, preferiblemente amarilla. No son ingredientes demasiado difíciles de encontrar.

Todos los ingredientes, excepto las semillas de mostaza, se incorporan a un mortero y se procede a machacarlos, hasta obtener un polvo ligero, y se reserva.

Cortamos la cebolla en juliana. Pelamos las patatas y la calabaza y se trocean en cuadraditos medianos.

En una sarten profunda o en una cazuela se añade aceite. En la India se usa una grasa llamada ghee, que es parecida a la mantequilla pero más ligera, lo que ocurre es que es difícil encontrarlo fuera de allí, así que utiliza la grasa más conveniente, desde mantequilla a aceite de oliva, girasol, sésamo…tú mism@.

Cuando el aceite esté caliente añade las semillas de mostaza, pero unos segundos nada más, que tuesten y en seguida añades la cebolla y el polvo de curry. Se dan unas vueltas hasta que la cebolla está dorada, y entonces es cuando se añade las patatas y la calabaza. Se rehoga unos minutos y se añade agua, hasta que cubra más o menos la mitad de los ingredientes, o poco más. Se tapa y se deja cociendo unos 15 minutos más o menos. La idea es que la patata esté tierna. La salsa debe quedar espesita, pero sigue tu gusto. Lo único,  es tener mucho cuidado de no pasarse de tiempo porque la patata se desmorona y pierde un poco de fuerza el plato, conviene que quede enterita.

Para una comida ligera es estupendo, si lo quieres más completo, siempre se puede acompañar de arroz, por supuesto basmati, al vapor o hervido. Con pan ácimo tipo naan o chapati sería ya totalmente indio, pero tampoco hay que pasarse ¿no?

¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 calabaza pequeña
  • 1 cebolla mediana
  • 2 patatas medianas
  • unas semillas de mostaza amarilla
  • AOVE, Sal y Pimienta
  • Para el curry
    • 2 vainas de cardamomo,
    • 3 clavos de olor,
    • 1 cucharadita de cúrcuma,
    • guindilla al gusto
    • 1 ramita de canela
    • 4 o 5 semillas de cilantro

MANUFACTURA

  • Se pelan la calabaza y las patatas y se cortan en cuadritos no demasiado pequeños.
  • Se machacan bien en un mortero todos los ingredientes del curry, excepto las semillas de mostaza
  • En aceite caliente se tuestan un poco las semillas de mostaza y se añade la cebolla cortada en juliana y el curry molido, se le da unas vueltas, hasta que la cebolla esté dorada.
  • A continuación se añade las patatas y la calabaza y se salpimenta. Se añade agua sin llegar a cubrir los ingredientes
  • Se cocina hasta que la patata esté tierna.
  • Se sirve caliente con arroz basmati al vapor o tal cual

La sala puttanesca es una de mis favoritas. Ligera  y deliciosa. El secreto como siempre está en el tomate, una buena salsa de tomate es la gran diferencia. Se puede partir de tomate triturado o entero al natural, en lata siempre es más cómodo, pero si utilizas tomates frescos pues muuuucho mejor. Personalmente me encanta con los tomatitos cherry, le dan un toque estupendo.

En una sartén o mejor cacerola se añade el fondo bien de aceite, que lo cubra. Me gusta usar aceite de guindilla que suelo tener preparado, porque el toque picante es imprescindible en este plato…excepto para el que no le guste claro!. Si no se tiene aceite de guindilla, pero gusta el pique, pues se puede añadir peperonccini, o guindillas, siempre al gusto y con cuidado de no pasarse. Se pica ajo en rodajas, 4 dientes grandes o más, al gusto.

Se pica una lata de anchoas en trozos pequeños y se echa después de los ajos. Los ajos se cortan según guste, finitos o medianos, incluso gruesos, pero la anchoa conviene cortarla bien pequeña porque la idea es que desaparezca en la salsa.

Se va dando vueltas hasta que el ajo esté rendido y la anchoa prácticamente haya desaparecido. No conviene fuego muy alto porque el ajo se quema. A continuación se echan los tomatitos cherry ( o la lata de tomate natural), sal y una pizca de azúcar que contrarresta la acidez del tomate, así que si te gusta ácido pues no se la echas. Se va dando vueltas y a los 10, 15 minutos se añade aceitunas negras y alcaparras, pimienta, orégano y a seguir dando vueltas hasta que el tomate esté frito. Las alcaparras en sal están mucho mas ricas que las alcaparras en vinagre, pero son más caras y más dificiles de encontrar. Pero si tienes la oportunidad te lo recomiendo.

Se añade la salsa puttanesca a la pasta…una vez cocida claro ; )…Esta salsa va mejor con las pastas largas, tipo tallarines, espaguettis, cintas, pero ya sabemos, cada uno con sus cadaunadas.

Y  buen apetito! . ¡Qué rico!