Archivos para octubre, 2011

No es la primera vez que veo a estos músicos. Desde luego no será la última. ¿Cómo es posible sonar cada vez mejor si desde el primer momento sonaba a gloria bendita? No lo se, ni idea, pero es posible. La mezcla de Funk, Soul y R&B que hacen los Groovin’ Flamingos cada vez suena mejor. Y eso ya es mucho.

Siempre que voy a ver un concierto de estos pedazos de artistas, sé a ciencia cierta que me lo voy a pasar bien, que voy a bailar y que voy a disfrutar a pesar que el funky no es de mis estilos musicales de cabecera…soy bastante más rockera. Pero siempre que acabo el concierto, tengo una sonrisa de oreja a oreja y una grata sensación de sorpresa…es que me lo he pasado mejor aún de lo que esperaba.

La sala Tempo, pequeña, caliente, setentera y lo mejor de todo, al lado de mi casa…jeje, nooo, lo mejor de todo es que suena muy bien. Copas caras, olor a antro, pero suena requetebien. Con la pasta que ganan de nuestros cubatas y de lo que no dan a los músicos, podrían comprar algunos ambientadores zen o pino marino, por lo menos para maquillar las mucosas…

Los músicos en el escenario se divierten y disfrutan como pocos, y eso se transmite indiscutiblemente. Si añades un público respetuoso y entregado (como pocos sueles encontrarte ultimamente), y que son unos profesionales como la copa de una ceiba  (que son más altas que los pinos)…pues el show y el placer extremo están garantizados.

Empecemos por el principio, que son 9 pedazos de músicos subiendo al escenario, a la derecha The Waterbottles Vocal Trío, que a veces son dúo, pero en esta ocasión estuvieron al completo. Chato Martín, Susana y Blanca de la Plaza. A mí me va a permitir la señorita Susana llamarla Susana Theremin, porque nunca oí a nadie que fuera capaz de simular de manera tan extraordinaria el susodicho instrumento. ¡Santo Dios que agudos!. Y lo de Blanca no tiene nombre, es increíble el registro, la confianza y la aparente falta de esfuerzo que necesita para cantar, su forma de cantar es muy natural y auténtica, tiene timbre sólido y cálido. Me gustan los Waterbottles.

A la izquierda The Groovin’ Horns, nada que envidiar a las horns de jericho. El escandalosamente joven Santi Fernández a la trompeta, y Javi Garcia al saxo. Dos metales que valen su precio en oro, y que poco a poco van encontrando como hacerse un hueco en el sonido Flamingo. Están llegando a un nivel de aportación que roza la excelencia. No hay acordes de más ni de menos. Son vientos directos, bailongos y divertidos. Me gustan los horns.

Al fondo, el señor don Yoyo. Cada vez estoy más convencida que esto del ritmo es cosa genética. Debe haber unas cuantas aminobases que codifican un metrónomo interior. Pues Eulogio las debe tener todas por duplicado. Algo que siempre me sorprende es como se apaña con esa bateria minimalista, acostumbrada yo al doble bombo y a tambores, timbales y redoblantes a tutiplen. Con cuatro cajitas y dos palitos la lía parda.  Delante Miguel Hernández III, que debe ser familia del rayo que no cesa, porque aunque suene repollo, y esté tan a güevo, este caballero escribe poesía en cuatro cuerdas. Sólo que es una poesía dicharachera y pragmática.  Siempre me gusta fijarme mucho en la sección rítmica, me parecen el esqueleto de un grupo, son los que marcan los tempos y la energía. Estos dos señores hacen un tándem muy bueno. No hay funk sin ritmo, y de eso andan sobraos. Me gustan

A la izquierda Mr. Kike Blanco, el Ayatollah del Hammond. La elegancia personalizada. Tranquilo y sereno desparrama como nadie en  blanco y negro. Los acordes corretean dando forma a unas melodías estupendas que conforman las canciones de los Groovin’. Me gusta

En el centro y pa dentro Big Gofer, voz, guitarra y prestancia. Desgarrador, suave, tremendo. Todas las formaciones en las que ha participado han sido grandes en calidad y diversión. Si has seguido la música negra en España, seguro que le has escuchado. Funky, Soul, Blues, Rock, se atreve con todo y lo hace genial. Me gusta.

Los temas, pues unos cuantos y todos buenos, hasta nos deleitaron con algunos nuevos, estreno absoluto. Empezaron con Manifesto, seguido  Grooving’ at the Flamingo…yeah yeah yeeeeeaaaah…Al tercer tema ya desparramábamos en un frenesí shabadaba…Surfaloo es una gamberrada divertida. Seguida de We can make a deal, con un gran comienzo sonido Hammond y la voz in crescendo hasta poco a poco llegar a un estribillo que se hace esperar…Muy buena, buenísima. Ya no puedo parar, una vez que se empieza a bailar…no hay marcha atrás.

Seguimos con Just A Little of fun y a continuación el primer tema nuevo, Il cavalieri goes to Hollywood, donde sonaron en exclusiva sección rítmica, teclas varias y guitarreo.  Bajamos un poco la temperatura con una Blanca limpia y potente correteando por todo su registro en Hold on little babe, un tema también nuevo y más tranquilito (por decir algo), como un paseo, un suave traqueteo que acaba con unos gorgoritos apoteósicos de Susana. Los pies se van solos…no se donde pero se piran.

Despues una de mis favoritas, Callahan 10.4, ¡que grande!, te metes de lleno en una persecución al más puro estilo Eastwood, con Magnun 357 incluida, que mítica, con punteo blusero a mitad del camino, fantástica. Ahora son las caderas las que acompañan a los pies…la están liando.

A continuación Bang! y Devil on the roof, según mi amiga Nata la mejor canción de la noche, con los Groovin’ Horns haciendo palmas y hasta coros. Diversión en el tejado, desparrame funky rockero….estoy empapada en sudor de tanto bailar…

Spy cowboy, gran mezcla entre Brokeback Mountain y Spaghetti Western. Viva Leone Morricone,  Hammond y la madre que los parío a todos juntos y revueltos. Aparición estelar de una trompeta excepcional que daba paso a la muerte con el precio incluido. El tema sube, sube sube y aparecen el  bueno, el feo y el malo…al final todos desparramando, el funky y el público, que aplaudíamos a rabiar. Estoy al borde de la deshidratación. pero…¡Quiero mas!

Por supuesto que más, llegamos hasta cerca de las estrellas. ¡Dios! como me gusta esta versión de los Pekenikes, como la disfruto, el toque lisérgico es extraordinario, y si la conoces habrás deducido que de ahí le viene el mote a la señorita Susana. Desde aquí un beso, si no te gusta, pues lo quitamos, pero me parece que te va al pelo. Susana Theremin. Sus toques de Star Trek, provocan la separación de los dedos de las manos en tres grupos, pulgar, índice y corazón y anular y meñique. Eso es, el saludo vulcaniano.

Otro tema nuevo, Supermirafioris Superstar, manteniendo el nivel y la diversión de composiciones anteriores y del concierto, como comentaba el maestro de ceremonias, Sidney Poitier buscando a los malos, sonido Hammond sempiterno, imprescindible. Esto no puede parar…Goin’ crazy y St.Tropez lo confirman. Mítica, mítica, mítica, no tenían ni idea el trío calavera landa/velasco/leblanc de lo que su obra maestra repercutiría en la salud mental de las siguientes generaciones. Los Jipiloyas es una de las grandes creaciones de la naturaleza, y tanto Nirvana como Shaft quieren formar parte de ellos. Ahora ya sí que me vuelvo loca del todo…pero no sólo yo, el umbral del dolor superado en múltiples ocasiones por los pitidos de la peña desbordada de placer…otraaaaaaa otraaaaa. Porque se iban pero no.

Así que ¿no querías mas? pues más, 3 tazas: Black cat con un funky limpio y directo, sin esfuerzo aparente ni complicaciones efectistas…y por supuesto bailongo. Mojo Workin’ de Muddy Waters, Mister Big Gofer blueseando con categoría y elegancia, con un saxo excepcional, unos vibratos trompeteros y el señor Blanco haciendo alarde de esa extensión de su cuerpo que son las teclas…¡cómo disfruta este muchacho tocando!…si es que la tragedia se está mascando a golpe de tequila y con la coctelera del dinero completamente vacia…Tragedia porque con Deeper finalizaron. Realmente se quedan bien dentro del alma los sonidos y la fiesta. Que bién me lo pasé anoche…que suerte si estuviste…Ya me puedo morir, estoy satisfecha…aunque mucho mejor aprovechar el subidón y seguir la fiesta…

Si no conocéis al grupo estáis tardando. Soul-Jazz, Funky, R’n’B (del de antes, el más cercano al Blues que a la música de Giorgio Moroder, como el moderno). Por cierto, que tienen disco a la venta y no estaría de más que lo escucharas, de forma legal, por supuesto. Pero si de verdad quieres pasar una gran noche, no te los pierdas en el próximo concierto. Sin duda, allí nos veremos.

Por último, perdón perdón perdón, por las pésimas fotos. El móvil no da para más. Si algún alma caritativa dispone de material gráfico que esté dispuesto a compartir, y a la altura de los artistas, estaré encantada de insertarlas en lugar de estas abominaciones. Chato, a ti perdón doble, porque eres el único que no conseguimos que saliera… 😦

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Guatemala es el corazón del mundo maya. Los mejicanos acabaron asumiéndolo. Las grandes capitales y ciudades mayas están repartidas principalmente por la zona del Petén, pero no en exclusividad. Restos por descubrir están repatidos por todo el país. Miles de yacimientos detectados vía satétile esperan su turno para salir a la luz…la inmensa mayoría de ellos no lo harán. La belleza de las construcciones semidestruidas, sumergidas entre rincones de selva espesa y exuberante hacen de la experiencia arqueológica algo emocionante, excitante y sublime.

El pueblo maya sigue vivo. Sigue manteniendo tradiciones. La cultura maya sigue respirando, adaptada a los nuevos tiempos. Decía una de las magníficas personas que nos hemos encontrado por el camino que a los señores mayas se les estudia por los restos arqueológicos…y al pueblo maya se le estudia por la basura que queda alrededor de estos…Siglos despues, muchos de los aspectos que definían la jerarquía y la clase social maya siguen candentes hoy en día. Sigue habiendo señores y vasallos, y no sólo en este pequeño trozo del planeta.

La cultura y la mitología maya son fascinantes, y cuando vas visitando los diferentes yacimientos, vas aprendiendo pequeñas cosas que luego montas en tu cabeza, conectando todas las piezas sobre un rico puzle, complejo y diverso. El origen de la cultura maya  lo medio conocemos gracias al Popol Vuh, un libro encontrado en la iglesia de Chichicastenango, que pudo sobrevivir a las feroces llamas de Fray Diego de Landa, que se cargó toda la documentación escrita relacionada con este pueblo que consideraba satánico….en fin…

El Popol Vuh relata unos cuantos mitos que explican el origen de la naturaleza y de los seres humanos. Hay curiosas coincidencias con otros mitos y religiones. Por ejemplo, el hecho de que una de las mujeres primigenias diera a luz a unos gemelos siendo virgen, o que hubo un diluvio que mató a los hombres de madera, por vanidosos, y entonces los dioses primigenios hicieron a los hombres de maíz, cuyos herederos son los que pueblan el planeta hoy en día. Por ello los mayas se reconocen a sí mismo y se autodenominan como los hombres de maíz.

El primer yacimiento que visitamos fue Zaculeu. Está a las afueras de Huehuetenango. Es un experimento fallido que demuestra como una mala restauración puede cargarse un entorno. Los habitantes de la ciudad lo utilizan como sitio de recreo y divertimento. La verdad es que para hacerte una idea de cómo eran las estructuras antes de su deterioro es un buen ejercicio. Pero la mala restauración llevada a cabo le quita gran parte del encanto.

Luego, cruzamos la frontera de Honduras, y apenas a unos kilómetros se encuentra Copán. Esto ya empieza a ser una maravilla. Las ruinas se diseminan por una zona selvática. Hay pirámides semienterradas, por una parte ves una montaña de musgo y vegetación, por la otra ladera, vislumbras los escalones. El museo de Copán es imprescindible, porque te da una visión extra que complementa estupendamente lo que luego ves en las ruinas de la ciudad. Hay una escalinata repleta de jeroglíficos que es una auténtica maravilla, puedes tirarte horas fijándote en cada uno de los escalones. Maravilloso

De vuelta a Guatemala, el siguiente yacimiento que vimos fue Quiriguá. Este sitio es famoso por tener las estelas más grandes de las que se tiene constancia. Las estelas son unos grandes bloques de piedra, tallados con figuras de reyes, guerreros, hechiceros, siempre algún señor maya importante. Los bloques se colocan en vertical, en posiciones que tienen algún significado astronómico concreto. Los mayas tenían uno conocimiento extremadamente avanzado sobre astronomía. En Quiriguá mataron al rey más famoso de Copán, conocido como 18 conejo (aunque debería ser 18 cotusa). Este rey fue invitado a Copán, y sin sospecharlo, allí fue hecho prisionero y asesinado. En los restos de Quiriguá puedes ver en las estelas alusiones a este hecho. Y un altar de sacrificio, realmente espeluznante, donde se supone que cometieron el magnicidio. Tiene la figura postrada del rey y unos canales horadados por los que se supone que circularía la sangre….

Luego fuimos a Tikal, la ciudad más grande, mas hermosa y mas completa. Tiene un montón de templos, palacios y casas que hacen necesario un mínimo de 5 horas para pasear por la selva en busca del siguiente montón de piedras. Los monos aulladores te siguen por todo el camino con un ruido ensordecedor, y los monos arañas protegen sus territorios de maneras poco ortodoxas. La zona de el mundo perdido de Tikal es espectacular. Subir a uno de los grandes templos y contemplar la vista desde el cielo es alucinante. Toda la selva a tus pies. Solo ves una alfombra infinita y mullida de verdes copas de árboles, y a lo lejos, las cúspides de los dos templos más elevados. Recuerda el paisaje vagamente a Bagan, en Myanmar. La Ceremonia maya multitudinaria que nos encontramos en la Gran Plaza de Tikal, fue una nota inesperada y emotiva de color que engrandeció aún más la experiencia.

Navegando por el Río de la Pasión y la laguna de Petexbatún se llega a dos entornos realmente espectaculares y mágicos. Por el entorno en sí y por los restos que te encuentras. Tienen un encanto especial. Unido al hecho de que el acceso no es apto para todos, y que por el poco turismo y la lluvia lo vimos completamente solos, y eso añade un valor dificilmente calculable. A pesar de que los caminos estaban inundados y nos tuvimos que meter por selva profunda, a pesar de los mosquitos y arañas que nos acribillaron, y a pesar de la lluvia, que no nos dejó ni un momento de tregua, disfrutamos como nunca. En ambos enclaves, las estelas son de una delicadeza, una belleza y una originalidad, que no encontramos en ninguno de los demás sitios.

Ceibal, como su propio nombre indica está lleno de Ceibas. Para llegar al yacimiento, desde el río hay que subir unas escaleras cubiertas de moho resbaladizo que luegon da paso a una escalera mucho mas bonita que el tiempo y la naturaleza han ido formando con las raíces de los árboles. Mientras seguimos ascendiendo alucinamos con la fauna y la flora del entorno, espectacular. La plaza central del yacimiento es pequeña, pero tiene muchísimo encanto. Es una ciudad increíble, y en la maqueta que encontramos al final del recorrido lo pudimos comprobar.

Aguateca, mi favorita. Para llegar al yacimiento desde el río hay que subir unas empinadas escaleras y luego puedes ir directamente a ver las ruinas o bien darte una vuelta por la selva de unas dos horas. Empieza subiendo un buen trecho por la ladera de una colina. La ciudad está protegida por una falla y un acantilado, que no ves si vas directamente al yacimiento, y ambas son impresionantes, no puedes perdértelos. Por este motivo fue el lugar escogido por los habitantes de Dos Pilas, otro yacimiento cercano que no pudimos visitar. Estuvieron 70 años sin parar de guerrear ni uno solo de ellos…aún así tiene una zona residencial de casas y palacios impresionante. Los monos aulladores nos estuvieron siguiendo por gran parte del recorrido, menuda banda sonora…

Ambos yacimientos están siendo restaurados con nuevos métodos arqueológicos. Los árboles que crecen en medio de las estructuras se dejan tal cual están, de manera que las raíces ayudan a soportar las propias estructuras en deterioro. Algunas zonas siguen cubiertas por la selva, ya que se conservan mejor que al descubierto, por lo que la mayor parte del entorno son montículos selváticos.

Mis favoritos:

  • Chaak, el dios de la lluvia, omnipresente, está por todas partes, en máscaras propias, en los tocados, en los glifos de las estelas…hasta en las sandalias!!!
  • Los dientes de jade. Tenían la costumbre de hacer grandes trabajos dentales, y muchos morían en el intento. Era típico que los grandes señores tuvieran todos sus dientes recubiertos de jade, que era la piedra real por excelencia, tenía poderes mágicos y curativos.
  • Los tocados que llevan los señores maya en la cabeza. Desde plumas de quetzal hasta hojas de palma, con coronas de dos y tres pisos. Al parecer, a los señores mayas, de pequeño, les deformaban la cabeza, de manera que los tocados les sentaran estupendamente.
  • El polen lisérgico que aspiraban para entrar en trance. Conocían un montón de drogas psicoactivas para contactar con el inframundo y con los cielos…aparece como un micrófono al lado de la boca del señor maya.
  • El símbolo de la palabra, aparece a veces al lado de la boca en algunas estelas. El símbolo es como una espiral rodeada de puntitos…Me emocioné al saber lo que significa. ¡Qué hermoso!

El brócoli es lo que se denomina un superalimento. O dicho con más glamour y paletismo…superfood…debido a su elevado número de propiedades beneficiosas, tanto nutritivas como antioxidantes. Esta es una forma de prepararlo deliciosa y que respeta casi todas sus propiedades. Te sorprenderás si no la conoces.

Si te hablo de indol-3-carbinol puede que te suene a chino mandarín, y del sulforano ni te cuento, pero además añado que ambos dos tienen increíbles propiedades antioxidantes y anticancerígenas…seguro que empiezan a caerte bien. El brócoli también es recomendable para la fibromialgia y otras enfermedades perras y malas, así que si no lo utilizas con regularidad, deberías empezar a planteártelo seriamente. Tiene alto contenido en vitaminas A, D, C y ácido fólico, estos dos últimos pueden degradarse según como lo cocinemos, así que cuidadin.

El secreto de esta receta está en el wok, que dejará el brócoli casi crudo, muy crujiente, con una textura deliciosa, por ello, es fundamental que el brócoli esté muy fresco, porque de lo contrario, quedará lacio y perderá parte del encanto.

Primero cogemos el  brócoli , y lo lavamos muy bien, y luego lo desmenuzamos en arbolitos pequeños.

Se pelan unos cuantos ajos y se parten en láminas lo más fina posible.

Se prepara en un bol pequeño una salsa con una buena cucharada de miel, un chorreón de salsa de soja, zumo de medio limón y pimienta negra molida.

Se ponen todos los ingredientes ya preparados y a mano, porque al tratarse de un wok, ya sabemos que hay que cocinar rápido.

Se caliente el wok hasta que eche humo, con AOVE bien extendido por toda la superficie del wok, como pintándolo.

Cuando esté listo añadimos en primer lugar los ajos, y a los 15 o 20 segundos los piñones, un puñadito al gusto. Todo el rato sin parar de remover, ya sabeis.  A los 20 segundos las semillas de lino y mover, mover hasta que coja color y olor estupendo. Se añade el brócoli, se le dan unas cuantas vueltas, unos 30 segundos, no mucho más. Se añade la salsa de miel, limón y soja, y otro minuto como máximo para que el brócoli se impregne bien. Es importante no tenerlo demasiado tiempo en el wok para darle la textura adecuada. No lleva sal, con la soja es más que suficiente y eso que nos ahorramos.

Se sirve inmediatamente, recalentado pierde bastante, no en el sabor, pero sí en la textura. Como primer plato o cena ligera es estupendo. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Brócoli
  • Ajos
  • Piñones
  • Semillas de Lino
  • Miel
  • Salsa de soja
  • Limón
  • Pimienta
  • AOVE

MANUFACTURA

  • Se parte el brócoli en arbolitos pequeños
  • Se pelan unos ajos y se laminan
  • En un bol pequeño se hace la salsa con miel, limón y salsa de soja, se le añade un poco de pimienta negra
  • Se pone un wok pintado con AOVE a calentar y cuando esté muy caliente se echan los ajos, sin parar de mover y cuando cojan color se añaden las semillas de lino y un par de vueltas mas
  • A continuación el brócoli y seguir moviendo durante unos 30 segundos
  • Añadir la salsa y seguir moviendo un minuto mas como máximo
  • Servir inmediatamente

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Guatemala mantiene una gran presencia de arquitectura colonial en la mayoría de sus pueblos y ciudades. Incluso en la aldea más recóndita puedes encontrar una iglesia de la época colonial, o lo que queda de ella.

La ciudad colonial por excelencia es La Antigua, declarada patrimonio de la Humanidad, y con razón. Más de 30 iglesias en diferentes estados de conservación pueblan esta ciudad, más bien pequeña, de unos de 45.000 habitantes. La Antigua es una ciudad tranquila, encantadora. Los 7 colores permitidos salpican las fachadas de las diferentes casas. Las ventanas enrejadas casi a ras del suelo, rebosantes de columnas y de flores están por todas partes. Las casas son de una sola planta, y las calles paralelas y perpendiculares, empedradas. Una cadena volcánica rodea la ciudad, la vigila y la mantiene en alerta. Es toda una delicia pasear por sus calles.

Fue en su momento la capital de Guatemala, pero los continuos terremotos y erupciones que la asolan y la abocan a una destrucción inevitable, hicieron que perdiera el protagonismo de otras épocas. La mayoría de las iglesias, en ruinas, son un fiel ejemplo de tanta violencia natural. En ruina arquitectónica y en ruina espiritual, porque la mayoría de los antigüeños se han pasado al evangelismo.

La Antigua se detuvo en el tiempo, paseando por sus calles no es muy difícil imaginarse que estás viviendo unos siglos atrás. Ahora ha pasado de capital del reino de Guatemala, a la ciudad por excelencia para aprender español, con lo que es uno de los sitios del país donde encontrarás más extranjeros, de habla inglesa fundamentalmente. Por ello, la ciudad dispone de modernas cafeterías y restaurantes que contrastan con la bruma colonial que la envuelve. Al pasear vas alternando casas preciosas, con casas abandonadas, iglesias y conventos, como las de San Francisco, La Merced, el hospital de San Pedro, la catedral de San José, la plaza de Armas, el ayuntamiento, el arco de Santa Catalina…

Otras iglesias de las que vimos, dignas de mención son las de Cobán y Lanquín. Blancas encaladas, pero cubiertas de líquenes negros que le dan un aspecto vetusto y cómplice. Todo pueblo que se precie tiene una plaza principal con su palacio de armas, normalmente rectangular y pespunteado de arcos semicirculares a lo largo de toda la fachada.

Pero la Iglesia más bonita del mundo se encuentra en San Andrés de Xecul. Cuando estás delante observándola no puedes creerlo. El amarillo de la fachada es de una brillante fuerza que magnetiza y enamora. La cúpula que cubre el altar mayor asemeja una carpa de circo. La iglesia está plagada de alusiones a la cultura maya. Es la mezcla perfecta de sincretismo entre en el catolicismo colonial y la mitología maya. La presiden dos jaguares que simbolizan a los gemelos que originaron el pueblo maya, por debajo a ambos lados, los Reyes Católicos, junto a borrachos, músicos, una virgen embarazada. Todo ello con colores vivos y formas naif redondeadas. Impresionante. Creo que es lo más hermoso que hemos visto, sin dudas.

También es digno de meción el pequeño pero coqueto fuerte de San Felipe, que separa el Río Dulce y el Lago Izabal, uno de los más grandes del país. Los españoles lo usaban como frontera para controlar el tráfico de mercancias. Fue quemado 3 veces por los piratas, pero ahí sigue, dando un encanto especial a la zona.

Guatemala no reniega de su pasado colonial, los españoles no somos rechazados y vilipendiados, sino que tienen un sereno recuerdo de lo que hicieron los conquistadores hace ya unos cuantos siglos, Fray Bartolomé de las Casas probablemente tenga bastante culpa de esa no del todo mala imagen que dejaron. Los guatemaltecos no odian, sino que compilan todas las etapas de su historia y las aglutinan para dar origen a una realidad única en la que viven.

Comienzo con esta entrada, un resumen del libro Análisis y Metafísica de Strawson. En primer lugar, abordaré la introducción del libro, a cargo de Vicente Sanfélix, donde se da una visión muy clara y acertada de la filosofía de Strawson. Espero que te sea útil e interesante.

En la tradición analítica es usual la referencia a los pensadores clásicos. Strawson es plenamente consciente de la historicidad del pensamiento filosófico. Frente a las veleidades antimetafísicas de los positivistas lógicos y de otros autores analíticos, Strawson siempre ha defendido que esta vieja y venerable disciplina constituye el núcleo de la actividad filosófica.

Retrocedamos un poco. Aristóteles nos da pie para dos concepciones muy diferentes de la Metafísica:

  • Por una parte se trata de una ciencia ocupada de un ámbito especial de la realidad, que trasciende o está más allá de lo físico. Sería el estudio de las sustancias inmateriales, Dios y el alma.
  • Por otra parte, se trata de una disciplina cuyo objeto sería clarificar los rasgos más generales de la realidad, el estudio de lo que es en tanto que es.

Se establece una complicada relación entre la metafísica especial o trascendente, y la general u ontológica. Baste con decir que Hume y Kant coinciden en reivindicar la segunda a la vez que se niega la viabilidad de la primera.

Cuando Strawson reivindica la metafísica no está reivindicando la metafísica especial o trascendente. A Strawson le debemos una de las críticas már rigurosas y exhaustivas de la concepción cartesiana de lo mental, de lo psíquico concebido como una entidad trascendente y separable de lo físico. Por lo tanto, la metafísica que Strawson reivindica es una metafísica general. Cuando él habla de metafísica lo que quiere decir es, en realidad, ontología. Su planteamiento ontológico es, como el de Kant o como el de Hume, reflexivo. Se trata de investigar la estructura general de la realidad partiendo de nuestra concepción de la misma.

Resumiendo, Strawson entiende que el núcleo de la filosofía es la metafísica, y por metafísica entiende en realidad ontología, y por ontolgía entiende a su vez, la tarea de presentar la estructura general de nuestro pensamiento sobre el mundo. Todo esto es compatible con una concepción metafísica que no es todavía la de Strawson, la histórica o historicista, semejante a la que defendió Collingwood, por eso es necesario seguir avanzando para perfilar la metafísica que Strawson defiende.

Concedamos el principio de que la tarea de la metafísica es presentarnos los rasgos generales de nuestro pensamiento sobre el mundo. Añadamos ahora la premisa de que nuestro pensamiento más fiable sobre el mundo es aquel que nos suministran las teorías científicas. Dado que éstas cambian a lo largo del tiempo, lo que nos queda es que la metafísica es, realmente, un estudio esencialmente histórico.

¿Qué objetar a la concepción historicista de la metafísica?. En primer lugar vamos a concederle

  • que la tarea que se propone no sólo es legítima sino probablemente de sumo interés, el enfoque historicista es legítimo.
  • que el recordar el carácter histórico de muchos de los conceptos con los que pensamos la realidad puede ayudarnos a no confundir, como le pasó a Kant, lo que son presuposiciones del pensamiento de una época con presuposiciones del pensamiento sin más.

Por lo tanto, historicismo sí, pero no sólo. Porque si una parte de los conceptos que utilizamos para comprender la realidad son de naturaleza histórica y mudable, otra parte no lo son en absoluto. Y es precisamente esta parte inmutable de nuestro pensamiento sobre el mundo la que, según Strawson, debe fundamentalmente preocuparse por sacar a la luz la ontología.

La concepción strawsoniana de la metafísica no es una metafísica especial, ni trascendente, tampoco es una metafísica historicista. Es una metafísica general, una ontología reflexiva que pretende describir el núcleo inmutable del esquema o sistema conceptual del que nos servimos para pensar la realidad. Strawson lo bautizó como Metafísica Descriptiva.

Strawson debe empezar por suministrarnos una lista de conceptos que según él son inmutables, y la da: espacio, tiempo, objeto, suceso, alma, cuerpo, conocimiento, verdad, significación, existencia, identidad, acción, intención, causalidad y explicación. No necesita postular la existencia de un concepto de alma o de cuerpo perfectamente invariable a través de todas las culturas y de todas las épocas históricas. Lo único que necesita es que estos conceptos, en su carácter más fundamental, no cambien.

Strawson apunta a un tipo de argumento conceptual al que acuden los que quieren oponerse a un relativismo radical. Si algo debe contar como un lenguaje diferente al nuestro, deberá ser inteligible. Y si es inteligible, es traducible al nuestro, por grande que sea la diferencia de los recursos conceptuales de los distintos lenguajes, debemos comprometernos con la existencia de un mínimo núcleo conceptual común que garantice la intertraducibilidad.

Esta réplica al historicista nos permite situar mejor a Strawson en el contexto de la tradición analítica. Es habitual colocarlo entre los filósofos del lenguaje ordinario, pero tal adscripción debe ser seriamente matizada. Para Strawson lo importante no es la concreción que cualquiera de esos conceptos cuya clarificación constituye el objeto de la metafísica descriptiva pueda tener en un lenguaje particular, sino el carácter más fundamental de los mismos, común a todos los lenguajes. Strawson no es un filósofo del lenguaje ordinario, es un filósofo del sentido común. No sólo reinvindica la figura de Moore, sino que cuando define la tarea de la metafísica le asigna la descripción de los conceptos más generales con los que pensamos la realidad de una manera no refinada, ordinaria.

La metafísica revisionista es una metafísica cuyo propósito no es describir esa estructura común con la que pensamos el mundo, sino producir una estructura mejor. La actitud de Strawson frente a ella es tan compleja y matizada como su actitud frente al resto de maneras de entender la metafísica. Strawson no condenó la metafísica especial, se limitó a manifestar su desinterés por parte de la misma -la teología-. Tampoco se deducía de la concepción strawsoniana de la metafísica la imposibilidad o falta de interés de la metafísica historicista. Esta misma actitud tolerante hacia los enfoques alternativos es la de Strawson con respecto a la metafísica revisionista.

Lo que el metafísico descriptivo tiene que decir al revisionista y al escéptico es que los conceptos del sentido común que él quiere clarificar son no sólo muy generales, sino también irreductibles a conceptos más básicos y necesarios, en el sentido trascendental de que cualquier imagen del mundo que quiera construirse, debe presuponer su validez; y también en el sentido naturalista de que ningún argumento, aún coherente, podría tener la consecuencia de hacérnoslo abandonar.

La crítica strawsoniana a la metafísica revisionista nos puede ayudar también a perfilar un poco más el sentido y la tarea de la metafísica descriptiva que él propone. Se trata de clarificar aquellos conceptos más generales con los que pensamos la realidad. Si los conceptos de los que trata la metafísica descriptiva son tan generales como Strawson pretende, entonces el científico también deberá servirse de ellos en su específica práctica científica. La clarificación conceptual de aquéllos resulta pues igualmente útil para ésta, y bien puede decirse que la metafísica descriptiva no traiciona el rol fundamental que respecto a las ciencias particulares siempre ha tenido la filosofía primera.

La irreductibilidad de los conceptos de los que trata obliga a que el análisis que de los mismos pueda suministrarnos sea conectivo: los conceptos se clarifican al mostrar sus mutuas relaciones. Nos topamos de nuevo con el cariz trascendental de la metafísica strawsoniana, el negocio único de una filosofía trascendental es sacar a la luz esas interconexiones entre los conceptos.

Kant saca a la luz la conexión existente entre nuestros conceptos, además de una función clarificadora, tendría una virtualidad antiescéptica. Los argumentos trascendentales, a la vez que nos muestran las relaciones entre determinados conceptos, fundan la validez objetiva de los mismos. Hay algo de chocante en el planteamiento kantiano. ¿Cómo puede un argumento que establece la necesaria conexión entre ciertos conceptos establecer, a la vez, que a los mismos les corresponde necesariamente algo en la realidad?¿cómo puede convertirse un argumento sobre nuestra forma de pensar en un argumento sobre la forma de la realidad?

Que Strawson combine la argumentación trascendental con una estrategia naturalista para oponerse al escéptico ya nos indica su desconfianza hacia este aspecto de la concepción kantiana de la filosofía trascendental. Las conexiones necesarias entre nuestros conceptos se convierten en rasgos necesarios de la realidad porque, según Kant, nunca podemos conocer la realidad como en sí misma es, sino sólo como se nos aparece conforme a la estructura de nuestra subjetividad.

Strawson siempre ha considerado que este idealismo es erróneo. Sin idealismo, la reflexión trascendental ya no nos garantiza la invulnerabilidad de nuestros conceptos frente a los ataques del escéptico. Sin embargo, a pesar de la enmienda, el proyecto strawsoniano de una metafísica descriptiva todavía conserva un fuerte sabor kantiano. El análisis conectivo strawsoniano, como la analítica trascendental kantiana, aspira a presentarnos los conceptos que hacen posible nuestra experiencia del mundo; un mundo, para Strawson ( y ahí está la diferencia con Kant) que ya no necesita calificarse de fenoménico, sino que es real tout court.

¿Cómo proceder sistemáticamente a ese análisis conceptual en que consiste la misma? El camino que Strawson propone vuelve a entroncar con una larga y vieja tradición. Si algo es un concepto, es fundamentalmente aquello que interviene en nuestras creencias, las cuales  a su vez expresamos en nuestros juicios. La lógica nos muestra algunos de los rasgos de la estructura fundamental de nuestros juicios, y por lo tanto del discurso y del pensamiento. La lógica nos suministra el hilo conductor para empezar a establecer cuáles son esos conceptos fundamentales.

Si queremos hacer ontología bueno será empezar por fijarnos en el logos, en la manera como hablamos. De todos los posibles usos del lenguaje, aquél que le interesa básicamente al metafísico es el uso descriptivo, aquél que está animado por una voluntad de verdad. Una oración es el resultado de lo que Strawson denomina la combinación básica de dos tipos diferentes de elementos: aquel que representa aquello de lo que algo es dicho -el sujeto- y el que representa aquello que es dicho de aquél -el predicado-. La estructura sujeto-predicado constituye un rasgo fundamental de cualquier lenguaje, y por ende, de cualquier pensamiento humano. He aquí la que quizá sea la tesis más básica de Strawson. La lógica nos suministra así el inicio del hilo conductor que puede dar a la metafísica descriptiva strawsoniana un carácter sistemático. Pero sólo el inicio. Y es que Strawson desconfió de la potencialidad filosófica de la lógica formal.

El lógico presupone que los símbolos que constituyen la combinación básica oracional tienen referencia y ésta sentido. Pero justamente porque lo presupone  no se preocupa de explicar cómo es ello posible. Así la lógica nos puede enseñar que la estructura sujeto-predicado es universal; puede incluso proporcionarnos una serie de diferencias formales entre el primero y el segundo, pero lo que no puede hacer es explicarnos en qué consiste la diferencia entre referirse a algo como sujeto y predicar algo de él.

Aunque el hablante sigue las reglas de la gramática, no tiene por qué ser consciente de las mismas ni capaz de formularlas explícitamente. Lo que la gramática filosófica se propone desentrañar es, precisamente, las reglas que relacionan determinados conceptos que, aunque implícitos o presupuestos en nuestro hablar y pensar, no tienen por qué resultarnos inmediatamente accesibles.

Recapitulando, la lógica formal nos enseña que la combinación de sujeto y predicado es la estructura de todo lenguaje y, por tanto, de todo pensamiento. Por eso es preciso pasar del terreno de la lógica formal al de la gramática filosófica y preguntarse qué es lo que subyace a esta distinción. Ella nos permitirá mostrar el orden sistemático de nuestro esquema conceptual, de nuestra concepción general de la realidad.

La tesis fundamental de Strawson: de entre todos los actos de referir y de predicar, hay uno que tiene carácter prioritario y paradigmático; aquél en el que nos referimos a entidades particulares espacio-temporales atribuyéndoles propiedades generales que nos permiten reconocerlas. Es la distinción ontológica entre particulares y universales, y la distinción epistemológica entre intuición y concepto, la que subyace a la distinción  lógica entre sujeto y predicado. Las oraciones que expresan nuestras creencias más básicas son aquéllas en las que nos referimos a entidades particulares intuibles para predicar de ellas conceptos de propiedades que permiten reconocerlas en el espacio y a través del tiempo. Strawson es bien consciente de que con esta tesis se vuelve a situar en el seno de una antigua tradición metafísica occidental, de la que Aristóteles fue su figura clave.

El carácter básico que las entidades particulares tienen en nuestro esquema conceptual explica las tendencias hacia el nominalismo, pero aunque Strawson comprende el impulso nominalista, no lo comparte, apostando de nuevo por una posición más tolerante, en la que sin caer en el realismo mitológico propio del platonismo, en el que lo más real sería justamente lo universal, se concede a éste una realidad derivada o secundaria.

De este modo, al ordenar los actos de referencia según su simplicidad o complejidad, Strawson pone también un orden sistemático en el ámbito de lo real. El ciclo se ha cerrado. De la lógica a la gramática, y de ésta a la ontología – la teoría de aquéllo que existe fundamentalmente-

Aristóteles, Hume y Kant son los clásicos que sin duda Strawson  más reconoce. Todos enraizaron la reflexión metafísica en la naturaleza o en la estructura de la razón humana. Se trata de una actividad cuya justificación estaría de más. En este aspecto el planteamiento de Strawson coincidiría con el de estos filósofos. Aunque la metafísica esté para todos ellos enraizada en la naturaleza humana, no es menos cierto que inscriben la misma en un contexto, que, por seguir a Strawson, podríamos denominar de edificación.

  • Aristóteles la ve como la disciplina liberal por antonomasia y como la actividad que culmina una ética de la excelencia.
  • Hume le exige una utilidad mundana que él cifra en su virtualidad antisupersticiosa y la inculcación en quien la practica de un carácter, por escéptico, tolerante.
  • Kant pretendía con su crítica limitar el conocimiento para hacer un sitio a la fe.

Si Strawson fuera coherente con sus declaraciones explícitas acerca del alcance de su metafísica descriptiva, en este aspecto estaría enmendando la tradición que en otros continúa. Enmienda que no consiste sino en un empobrecimiento de los objetivos perseguidos. Sin embargo, dudo de que la especulación strawsoniana carezca de todo propósito y significado edificante.

La metafísica descriptiva es tolerante con la metafísica especial, con la historicista y hasta con la revisionista. A todas ellas les reconoce Strawson su legitimidad e interés. Tolerante es también su ontología, en la que, aunque se conceda primacía a cierto tipo de entidades particulares, no por ello se destierra al  limbo de la ilusión las entidades de otro tipo. Tolerante, en fin, es como acabamos de ver su anticientificismo, que no pretende tanto negarle el pan y la sal a la perspectiva científica, cuanto defender los derechos filosóficos del mundo vivido.

La metafísica strawsoniana es un buen instrumento para la formación de la persona educada. Si en su origen tuvo este propósito, el círculo se habría cerrado definitivamente. La apuesta por la tolerancia habría llevado a la edificación de una metafísica que la ejemplifica y la justifica. Un círculo moral y filosófico cuya honestidad, como la de los círculos que genera el análisis conceptual que Strawson propone, dependerá, según el propio criterio del pensador británico, de la amplitud que pueda alcanzar.

Impresiones del Pueblo Chapín

Publicado: 27 octubre, 2011 en Viajes
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¿Por dónde empiezo y por dónde acabo?

Los chapines son un pueblo orgulloso de su origen y de su historia. La mantienen viva y adoptan una actitud integradora para casi todo. Son tranquilos, evitan las confrontaciones, tremendamente amables y educados, dispuestos a echar una mano a los demás.

Empecemos por la política. Estaban en el período entre la primera y segunda vuelta, por lo que las carreteras estaban sembradas de propaganda electoral y la política y los políticos era un tema habitual de conversación por todas partes. Hay algo que comparten, me atrevería a decir, todo el pueblo de Guatemala, y es algo que compartimos en más sitios del planeta. Los políticos son una mierda. Estamos hartos. Este lema aparecía de vez en cuando en la carretera, en grandes carteles. La política hace daño al corazón. Los políticos sólo tienen un objetivo, hacerse ricos a costa del pueblo. Lo asumen con una naturalidad pasmosa. No hay políticos buenos. El voto en el campo se compra por una bolsa de apenas 1o doláres de valor que contiene una manta y algunas semillas de frijoles, maiz…El campesino se siente reconocido, tenido en cuenta, reconfortado y ofrece a cambio fidelidad eterna. Es tan sencillo.

La Ciudad de Guatemala es una ciudad peligrosa, casi todos llevan un arma y los robos, atracos y autosecuestros son relativamente habituales. Pasear por el casco histórico de la ciudad es poco más que jugar a la lotería. Pero cuando te alejas a otras zonas del país, la cosa cambia. Aunque en la zona del Río de la Pasión estuvimos escoltados por la policia. Se habían incrementado de manera alarmante los atracos a lanchas con turistas. Claro, normal. La pobreza y el hambre hace estragos en algunas zonas del país, la falta de interes por mejorar y trabajar también se encuentra en algunas zonas, de manera que un asalto a una lancha de gringos te puede resolver un año. Nosotros no hemos tenido ningún problema. Cuestión de suerte o no, al final tienes que saber con quien tratas y donde te metes. No puedes jugar con el peligro. Hay que ser prudentes, y cautelosos. Pero esa es la actitud aconsejable cuando viajas a cualquier parte del planeta.

Para el transporte, lo que más usan son los school bus americanos, reciclados y tuneados. Los conductores de estos autobuses van como locos, y no es raro encontrarte accidentes por las carreteras, las cuales no suelen estar en muy buen estado debido a los hundimientos y desprendimientos continuos causados por las lluvias, los terremotos, los volcanes y los políticos, que al quedarse con el dinero, generan infraestructuras muy deficientes.

El pueblo guatemalteco es extremadamente religioso. Extremadamente. Es habitual encontrar iglesias y asambleas de Dios cada pocos kilómetros, en  medio de la nada. La religión católica está perdiendo adeptos a espuertas. Los evangelistas, mormones, testigos de Jehová y demás sectas se están repartiendo el pastel de la fe guatemalteca. Las iglesias católicas aparecen desiertas en muchos pueblos, mientras las asambleas evangelistas rebosan de fieles devotos. Es normal escuchar como bendicen la mesa antes de comer, o como preguntan con desparpajo interesándose por tu religión.

Se pueden distinguir tres tipos de paisanos. Los que tienen un origen maya, en mayor o menor medida. Hay muchos grupos mayas diferentes, cada uno con su propio lenguaje, y sus particularidades culturales: costumbres, fiestas, formas de vestir, y de celebrar. Quiché, Mam, Escuintla, Kekchi, Kakchiquel…En muchas zonas, el pueblo indígena está retomando la importancia que tenía antaño. La mayoría de mayas se dedican al comercio, además al carecer de intermediarios, y vender directamente sus productos en los mercados, es gente que sobrevive con bastante holgura y dignidad.  Normalmente el indígena es amable y cálido, pero ciertos pueblos como los que habitan en Santiago de Atitlán, los tzutuhil, son hoscos, hostiles y huraños. Tienen fama de indomables, hasta echaron a los españoles y a los guerrilleros de sus tierras…Las mujeres indígenas suelen ir ataviadas con sus huipiles típicos, según la zona y la etnia, diferentes formas y colores. Los hombres están abandonando su vestimenta típica y sólo en algunos lugares los encuentras ataviados a la antigua usanza.

Luego tenemos la cultura garífuna, centrada en la zona del Caribe. Negros cuyo origen se encuentran en las plantanciones de esclavos de hace un par de siglos. Cuando fueron liberados en Centroamérica, emigraron hacia las zonas caribeñas, y Guatemala no es una excepción. La cultura garífuna tiene grandes similitudes con el África negra, es gente que a pesar de la ignominia a la que fueron sometidos mantienen sus orígenes con gran orgullo, y madre mía como se mueven, genética pura. Luego están los mestizos, que no son aceptados socialmente ni por unos ni por otros, se llevan la peor parte.

No todo el mundo habla español. Quien quiere llegar a ser algo, tiene que aprender español. Te encontrarás gente que no tiene ni idea, gente que sabe lo justo para comerciar con gringos, y gente que habla un extraño español, que más o menos puede llegar a ser inteligible. Las palabras que usan muchas veces difieren considerablemente del castellano, pero es muy fácil entenderlas por el contexto.Tienen un español, super visual, muy divertido. Me ha encantado poder comunicarme con tanta profundidad con tanta gente. Está claro que si la barrera del idioma desaparece, la experiencia del viaje es mucho más profunda, rica e interesante.

Algo de caos y autonomía circula por el país. Cuando subíamos a los Cuchumatanes teníamos la intención de llegar hasta el pueblo de Todos Santos Cuchumatán, donde los hombres siguen vistiendo al estilo tradicional, con pantalones rojos a rayas blancas. Era día de mercado, con lo que el ambiente estaba asegurado. Pero la carretera estaba en construcción, y son los propios obreros los que deciden cuando y por cuanto tiempo se abre. Así que estuvimos una hora parados, esperando a que abrieran. Nos pusimos en marcha, y a los 10 minutos nos volvieron a parar. Ya no había nada claro, y ninguna probabilidad de que pudiéramos llegar al pueblo ni mucho menos de que pudiéramos salir ese día, con lo que decidimos dar la vuelta y bajar a Huehuetenango. Increíble pero cierto.

Mantienen las tradiciones ancestrales vivas, adaptadas a los nuevos tiempos pero con la esencia de sus antepasados. Tuvimos la inmensa suerte de ver una celebración Maya en la Gran Plaza de Tikal. Por lo visto, es habitual que los grupos mayas se reunan en los entornos que ellos consideran sagrados, para celebrar sus ritos y fiestas. Los entornos sagrados suelen ser espacios naturales o restos arqueológicos de antiguas ciudades mayas. La experiencia fue espectacular. Cientos de indígenas, ataviados con sus trajes típicos, rondando alrededor de una impresionante hoguera en la que kilos y kilos de copal ardían, generando un humo negro, denso y mágico. Los indígenas rondaban alrededor de la hoguera, danzando al ritmo de la marimba, y ofreciendo a la hoguera lo que más les gusta, el cacao, el café, licor…Un grupo de bailarines, ataviados con los trajes típicos, ejecutaron la danza de la conquista. la mitad de ellos iban con máscaras que simulaban las caras de los españoles, la otra mitad con máscaras de animales. Una experiencia maravillosa.

Una de las zonas míticas a visitar es el mercado de Chichicastenango, uno de los más antiguos e importantes de Centroamérica. Un poco decepcionante, porque las decenas de puestos, a pesar de explotar con un colorido maravilloso, presentaban todos la misma mercancía, enfocada directamente para el gringo. Sólo una pequeña zona, oscura, escondida en medio del mercado, estaba destinada a los productos que ellos comprarían. La gente, se apiñaba en las escaleras de la iglesia, donde se vendían flores y se platicaba sobre la vida. En el interior, pequeños rituales sincréticos. En la Iglesia de Chichicastenango se encontró el Popol Vuh, que sería el equivalente a la biblia de los mayas. El cementerio de Chichicastenango es multicolor, como en el resto del país, y cuando paseas por el, da una sensación de vitalidad y optimismo de la que carecen los cementerios a los que estamos acostumbrados. De nuevo ceremonias mayas con diferentes fines nos encontramos realizándose en su interior. Y muchas, muchísimas tumbas de niños pequeños. Escalofrío.

El Besugo es uno de mis pescados favoritos, al horno con verduras y hortalizas varias es toda una delicia.

Esta forma de cocinar el besugo también se llama Besugo a la Madrileña….no tengo ni idea de porqué, pero así es. Supongo que puede ser porque es el plato típico que comen en Madrid por Navidad, pero es una especulación pura y dura.

El fundamento del plato por supuesto es un besugo, hermoso y fresco, que brille la plata de las escamas y los ojos estén limpios. Tiene que estar bien limpio de tripas y escamas, y bien lavado bajo el grifo. Se le hacen unos pequeños cortes en el lomo y se le introduce unas rodajas de limón partidas a la mitad. Se reserva.

Primero hay que cocinar las verduras, porque al llevar patatas, el tiempo de cocción es mayor que el del pescado. A mí me gusta con patatas, pimientos verdes italianos, cebolla y tomate. Se pelan las patatas y se parten en rodajas. Los tomates también se parten en rodajas. Para la cebolla se puede escoger aros o juliana. Los pimientos mejor en aros o tiras. Se añade también un ramillete de perejil fresco bien picadito. Se mezcla todo sobre la bandeja de horno y se aliña con AOVE, sal, pimienta, el zumo de medio limón y un chorreón de vino. Se vuelve a mezclar todo bien, para que quede homogéneo el aliño, lo mejor es usar las manos, sin ningún pudor.

Se mete la bandeja en el horno de vapor a 160 grados entre 30 y 40 minutos. Si tienes un horno convencional, a 180 grados con aire caliente o calor arriba y abajo, el tiempo dependerá del horno. La idea es que las patatas queden tiernas. Además tendrás que añadirle algo más de líquido, más vino, agua o fumé de pescado, ya que la cocción evaporará el líquido.

Una vez cocinada las verduras, se saca la bandeja del horno y se pone encima el  besugo. Se le añade un poco de sal y pimienta, se pulveriza con un poco de AOVE y se echa un poquito de perejil. Se vuelve a meter al horno de vapor, con la misma temperatura y mezcla, 160 grados, aire caliente+vapor. Para un besugo de entre un kilo y kilo y medio con 30 minutos es suficiente. En un horno convencional, la temperatura sobre 170 0 180 y entre 30 o 40 minutos. El punto del pescado es importante, porque si nos pasamos queda seco. El horno de vapor consigue darle un punto excepcional, ya que al incluir el vapor de agua en la cocción, asegura que el pescado queda tierno y jugoso.

Hay que servirlo recién hecho, y es un plato completo, por lo que no necesita de nada mas y está delicioso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 Besugo de 1 Kg o algo más
  • 3 tomates
  • 2 cebollas
  • 2 pimientos verdes
  • 4 patatas
  • 1 limón
  • perejil
  • Vino
  • AOVE, sal y pimienta

MANUFACTURA

  • Se pelan las patatas y se cortan en rodajas y los tomates
  • Se cortan los pimientos en aros y la cebolla en juliana
  • Se mezclan todo y se añade un chorreón de AOVE, un buen chorreón de vino, sal, pimienta y el zumo de medio limón
  • Se pone al horno de vapor 30-40 minutos, a 160 grados combinando vapor y aire caliente
  • A continuación se saca la bandeja y se pone encima el besugo, se vuelve a poner unos 30 minutos más.

En la época de Aristóteles, allá por el siglo IV antes de Cristo, la Ciencia tal y como la conocemos hoy en día no existía. Por aquellos maravillosos años, lo más parecido que podíamos encontrar era lo que se conocía como Filosofía Natural.

Con un margen de error infinitesimal, podríamos afirmar que Aristóteles fue el primer Filósofo de la Ciencia. Escribió un libro titulado Los Segundos Analíticos, donde analiza diversos problemas relacionados con el enfoque científico, y con ello va y funda la Filosofía de la Ciencia.

En Los Segundos Analíticos expone que todo saber proviene de uno anterior, de un conocimiento preexistente. Pero sólo se posee conocimiento científico como tal, cuando se conoce su causa. Establece por tanto la Ciencia como un conocimiento demostrativo, tal y como hoy la concebimos.

Aristóteles consideraba la investigación científica como una progresión circular que iba desde las observaciones hasta los principios generales, para volver a las observaciones. Mantenía que el científico debe inducir principios explicativos a partir de los fenómenos que se observan y que se han de explicar, y después, deducir enunciados acerca de los fenómenos a partir de premisas que incluyan estos principios.

Por lo tanto, la explicación científica sólo se consigue cuando se deducen enunciados sobre fenómenos o propiedades a partir de sus principios explicativos. Es decir, la explicación científica es una transmisión desde el conocimiento de un hecho hasta el conocimiento de las razones.

Veamos todo esto con un poco más detalle.

El método inductivo-deductivo

El método inductivo-deductivo, que alumbra y vislumbra Aristóteles, se compone por lo tanto, de una primera etapa que se caracteriza por la inducción de principios explicativos a partir de los fenómenos observados, y después en una segunda etapa,  sobre estos principios se construyen enunciados que los contengan y se refieran a los fenómenos. Es decir, que la primera parte del proceso consiste en la creación de un cuerpo teórico que explique, a través de unos principios elementales, los fenómenos, y la segunda parte del proceso consiste en deducir leyes generales para los fenómenos, constituidas por el cuerpo teórico formado y válidas para explicar/aplicar los fenómenos. ¿Te suena, no?

Según Aristóteles, todo está compuesto de materia y forma. Es lo que se conoce como teoría hilemórfica. En el mundo material, ambos principios esenciales, la forma y la materia, están estrechamente relacionados: la materia no puede darse sin la forma, ni la forma sin la materia. La materia es lo que hace que un objeto particular sea un individuo único, y la forma es lo que hace que el objeto particular sea un miembro de una clase de formas similares. Especificar la forma de un objeto particular es especificar las propiedades que comparte con otros particulares. Es decir, que con la materia y la forma, somos capaces de distinguir entre el individuo y la clase a la que pertenece.

Etapa Inductiva

Para extraer de la experiencia sensible la generalización sobre las formas, se utiliza la inducción. Existen dos tipos de inducción, y ambas proceden de enunciados generales.

Tenemos por un lado la inducción simple, en la que la enumeración sobre objetos o acontecimientos individuales se toma como base para una generalización sobre la especie de la que son miembros. O, en un nivel más alto, los enunciados sobre especies individuales se toman como base para una generalización sobre un género. Caso típico de las taxonomías biológicas. En un argumento inductivo por enumeración simple, las premisas y la conclusión contienen los mismos términos descriptivos. Un argumento típico por enumeración tiene la forma:

a1 tiene la propiedad P

a2 tiene la propiedad P

a3 tiene la propiedad P

  Todos los ai tienen la propiedad P

Por otra parte, tenemos la inducción intuitiva o directa de aquellos principios generales que están ejemplificados en los fenómenos. La inducción intuitiva es una cuestión de perspicacia. Es la capacidad para ver lo que es esencial en los datos de la experiencia sensible. Se trata de ver los atributos genéricos y las diferencias de un espécimen.

Etapa Deductiva

En la segunda etapa de la investigación científica, las generalizaciones logradas por inducción se usan como premisas para las deducciones de enunciados sobre las observaciones iniciales. Aristóteles estableció una restricción para este tipo de enunciados que pueden aparecer como premisas y conclusiones de los argumentos deductivos en la ciencia, permitía sólo aquéllos enunciados que afirmasen que una clase está incluida en, o está excluida de, una segunda clase. Los enunciados permitidos por Aristóteles son:

TIPO    ENUNCIADO               RELACIÓN
A          Todos los S son P        S está totalmente incluido en P
E          Ningún S es P                S está totalmente excluido de P
I           Algunos S son P          S está parcialmente incluido en P
O         Algunos S no son P     S está parcialmente excluido de P

El más importante de todos es el Tipo A. Aristóteles creía que ciertas propiedades son esencialmente inherentes a los individuos de ciertas clases, y que los enunciados del tipo A reproducen la estructura de estas relaciones. Mantenía que una explicación científica adecuada debe darse en términos de enunciados de este tipo. Más específicamente, citó el silogismo en Bárbara como el paradigma de demostración científica. ¿lo cualo?…El silogismo en Bárbara está formado por enunciados del tipo A ordenados de la siguiente manera:

Todos los M son P
Todos los S son M
Todos los S son P
donde P, S y M son los términos mayor, menor y medio del silogismo.

Uno de los logros de Aristóteles fue establecer que la validez de un argumento viene determinada únicamente por la relación entre premisas y conclusión. Aristóteles interpretó la etapa deductiva de la investigación científica como la interpretación de términos medios entre los términos sujeto y predicado del enunciado que ha de probarse. La etapa deductiva constituye el paso desde el conocimiento de un hecho hasta la comprensión de la estructura del mismo fenómeno.

Requisitos empíricos para la explicación científica

Aristóteles exigía 4 requisitos extralógicos a las premisas de las explicaciones científicas:

  1. Las premisas han de ser verdaderas. Esto es lo que se conoce como un razonamiento apodíctico. Una explicación científica debe estar compuesta de premisas verdaderas, por lo que desde el principio, los silogismos válidos pero de premisas falsas, fueron descartados como explicaciones científicas aceptables. No es muy científico decir: todos los científicos son japoneses (falso), Hello Kitty es un científico (falso), por lo tanto Hello Kitty es japonesa (verdadero) ¿a que no? silogismo válido, con conclusiones válidas, pero no científico, porque sus premisas son falsas.
  2. Las premisas han de ser indemostrables. La existencia de algunos principios indemostrables dentro de una ciencia es necesaria para evitar una regresión infinita en las explicaciones. Por tanto, no todo el conocimiento de una ciencia es susceptible de ser probado. Son indemostrables las leyes más generales de la ciencia y las definiciones que estipulan los significados de los atributos propios de esa ciencia. ¿Te suenan esto de los axiomas?
  3. Las premisas han de conocerse mejor que la conclusión. Aristóteles sabía que un argumento deductivo no puede dar más información de la que implican sus premisas; asimismo, los primeros principios de demostración deben ser tan evidentes como las conclusiones extraídas de ellos. Es decir, la evidencia debe estar presente tanto en las premisas como en las conclusiones.
  4. Las premisas deben ser causas de la atribución hecha en la conclusión. Este es el más importante de los cuatro requisitos es el de la relación causal. Es posible construir silogismos válidos con premisas verdaderas de tal modo que las premisas no establezcan la causa de la atribución que se hace en la conclusión, y esos silogismos no tendrían validez científica.

Para Aristóteles la relación causal existe si:

  • el atributo (en la relación causal) es verdadero de todos los casos del sujeto.
  • es verdadero precisamente del sujeto y no de un todo mayor.
  • es esencial para el sujeto.

La estructura de una Ciencia

Aristóteles insistió en que cada ciencia particular tiene un género de sujetos y un conjunto de predicados distintivos. Destacó que una explicación satisfactoria de un fenómeno debe utilizar los predicados de la ciencia a la que pertenezca el fenómeno. Explicar la trayectoria de un misil en términos de mutación…no parece muy lógico…ni muy viable.

Sostenía asimismo, que una Ciencia individual es un grupo deductivamente organizado de enunciados.

  • En el nivel más alto de generalidad se encuentran los primeros principios de todas las demostraciones: los principios de Identidad, de No Contradicción y del Tercero Excluido. Estos son principios aplicables a todos los argumentos deductivos y son necesariamente verdaderos, al igual que sus consecuencias deductivas.
  • En el siguiente nivel de generalidad se encuentran los primeros principios y definiciones de la ciencia particular.

Los primeros principios de una Ciencia, no sujetos en ningún caso a deducción de otros principios más básicos, son los enunciados verdaderos más generales que pueden hacerse acerca de los predicados propios de la Ciencia. Como tales, los primeros principios son los puntos de partida de todas las demostraciones de la Ciencia. Funcionan como premisas para la deducción de las correlaciones que se encuentren en niveles más bajos de generalidad.

Además de señalar el objeto de cada Ciencia individual, Aristóteles trató de distinguir la Ciencia empírica, como un todo, de la Matemática pura. Ésta se ocupa de números y figuras en abstracto. Mantenía que, mientras el objeto de la Ciencia empírica es el cambio, el objeto de la Matemática pura es lo que no cambia.

Las cuatro causas

Por último, Aristóteles definió otro requisito adicional para las interpretaciones científicas. Una explicación adecuada de un proceso debe especificar cuatro aspectos de lo que constituye su causa. Los cuatro aspectos son:

  • la causa formal,  aquello que un objeto es
  • la causa material, aquello de lo que está hecho algo
  • la causa eficiente , aquello que ha producido ese algo
  • la causa final, aquello para lo que existe ese algo, a lo cual tiende o puede llegar a ser.

Aristóteles insistió en que toda explicación científica de un proceso debe dar cuenta de su causa final o telos. Las explicaciones teleológicas son las que usan la expresión “con el fin de” o equivalentes. Aristóteles exigía explicaciones teleológicas de todo proceso. Aunque la interpretación teleológica del proceso no implica conocimiento consciente del sujeto ni propósito cósmico. El principio básico de la física aristotélica es que todos los seres naturales se caracterizan por poseer una finalidad intrínseca, que reside en el propio ser natural, por ello es tan importante la causa final, ya que es la condición de todo proceso presente en función del acto ( lo que se es) y la potencia (lo que se puede llegar a ser). Sin embargo, las interpretaciones teleológicas presuponen que un estado de cosas futuro determina el modo en que se desarrolla su estado de cosas presente.

Resumiendo que es Gerundio

El método inductivo-deductivo, cuyo padre indiscutible es Aristóteles, es la base del método científico tal y como hoy lo entendemos. El método parte de los hechos, para inducir generalidad, de la que se vuelve a deducir los hechos.

Sólo poseemos conocimiento científico de una cosa cuando conocemos su causa, por lo cual se establece que la ciencia es un saber demostrativo. La demostración se fundamenta en un silogismo cuyas premisas son verdaderas, primarias, inmediatas y mejor conocidas que la conclusión. El término medio, que constituye la causa de una cosa, se presenta como el elemento central de la demostración, siendo la primera figura silogística, el tipo A, el verdadero tipo de silogismo científico.

El silogismo demostrativo puede tener unas premisas que a su vez sean conclusiones de otras demostraciones, y así sucesivamente, pero el proceso no puede ser infinito porque faltaría un fundamento último para la demostración. Así pues, hay unas verdades fundamentales que son indemostrables, evidentes y primeros principios de demostración, unas de ellos comunes a toda demostración, axiomas, y otras particulares a cada ciencia.

La mente individual llega a conocer las verdades fundamentales mediante la inducción de lo particular a lo general, pero es la intuición intelectual la que aprehende este universal.

¿Cómo lo ves?

Pollo de Corral a la Cerveza

Publicado: 27 octubre, 2011 en Cocina
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El pollo es uno de los ingredientes más versátiles que existen. Va bien con todo. Y con la cerveza ni te cuento.

Se trata de una receta de lo más fácil, sencilla y con unos ingredientes que siempre tenemos en la nevera, ajo, cebollas y cerveza. No puede ser más minimalista.

El pollo de corral no tiene comparación con el pollo de granja. El color es diferente y el sabor es completamente único. Suele ser un poco más duro, y más caro, pero desde luego la diferencia de precio se compensa por la calidad de la carne, por eso, siempre que puedas, utiliza pollo de corral en tus platos. Además, la carne es más saludable al estar alimentado de grano, tiene menos grasa y menos tóxicos.

Se le dice al pollero que nos trocee la pieza, el tamaño de los trozos al gusto del consumidor.

Se cogen un par de cebollas bien hermosas y se parte en juliana. Mientras tanto, se van friendo en la cacerola, unos ajos enteros, a los que se les ha dado previamente un golpe con una maza para romperlos. Cuando los ajos están cogiendo color se le añade la cebolla. A fuego lento se da vueltas de vez en cuando para que vaya cogiendo color despacito. Cuanto esté rendida la cebolla se añade el pollo, se salpimenta y se sube el fuego. Nos interesa quitarle al pollo el color de crudo. Cuando lo consigamos es cuando hay que añadir la cerveza. Seguiremos a fuego vivo hasta que la cerveza empiece a hervir, y en ese momento, bajamos el fuego, tapamos la cacerola y ha hacer chup chup hasta que el pollo esté tierno y la salsa quede con la consistencia que nos guste. Unos 45 minutos.

Se puede hacer una versión más vistosa y probablemente más sabrosa. Los trozos de pollo se salpimentan, se enharinan un poco y se fríen a fuego fuerte, para que se doren por fuera. Tendrá un colo más bonito, pero también tendrá bastante más grasa el plato. Así que cada uno elija los caprichos que pueda darse.

Sin apenas ingredientes conseguimos un pollo realmente rico y sabroso. Se puede acompañar de papas fritas aaaaggggghhhh…de arroz, de ensalada, de lo que te de la gana. Aguanta muy bien la nevera y el congelador. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Un pollo de corral en trocitos
  • Un par de cebollas
  • una cabeza de ajos
  • Medio litro de cerveza, o algo más
  • Sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Se golpean los ajos con camisa, para romperlos y se echan enteros a una cacerola con el fondo cubierto de AOVE.
  • Se da unas vueltas y cuando empieza a coger color se añade la cebolla cortada en juliana
  • Cuando la cebolla se rinde, se añaden los trozos del pollo de corral, se salpimenta y se le dan unas vueltas para que se quite el color a crudo
  • Se añade la cerveza y se deja cocienco a fuego lento durante unos 45 minutos, o hasta que la salsa quede con la consistencia deseada.
  • Acompañar de patatas, arroz, ensalada…

Bonito Con Tomate

Publicado: 26 octubre, 2011 en Cocina
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Un clásico donde los haya. Fácil y delicioso.

La base y éxito de la receta es un buen Bonito del Norte, fresco y hermoso. Se le pide al pescadero que lo corte en dados, o pides una rodaja bien hermosa de gorda y luego lo partes tú en casa al tamaño que te guste, pero que no sean demasiado pequeños. Las raspas las puedes reservar o congelar para hacer un fumé.

Se cortan un par de cebollas bien grandes, si son medianas o pequeñas mejor que sean tres. El corte en juliana le va estupendamente, pero también en aros. Si no gusta mucho encontrarse la cebolla pues también se puede partir en trocitos pequeños.

El pimiento verde italiano también le queda fenomenal, a mí me gusta cortarlo en aros para este plato, pero como siempre, al gusto.

En una cacerola, se cubre bien el fondo con Aceite de Oliva Virgen Extra y cuando esté caliente se añade la cebolla y a continuación el pimiento. Se baja el fuego, para que se vaya rindiendo poco a poco, siempre sale mucho más sabroso a fuego lento. Cuando la cebolla esté transparente se añaden los dados de Bonito del Norte y se salpimenta al gusto.

Es fundamental, para que el plato no quede seco, que el bonito se cocine el tiempo justo, así que para ello, subimos el fuego y lo rehogamos hasta que pierda el color de crudo, se queda como un blanco no muy bonito, pero si lo doramos quedará demasiado seco. Hay que procurar no moverlo demasiadas veces para que no se destrocen los dados.

Una vez que se ha quitado el color crudo, se añade el tomate frito, tiene que ser casero porque si no destrozas el plato. Si no tienes tomate frito casero, siempre puedes usar tomate natural triturado, que dentro de lo que cabe es un mal menor. Si es tomate ya previamente frito, con que esté unos 10 minutos haciendo chup chup junto con el bonito es suficiente. Si es tomate triturado, lo que tarde en freírse, que suele ser algo más.

Para hacer el tomate frito, a mí me gusta combinar los tomates con algo de cebolla, pimiento y zanahoria. Esta última equilibra la acidez del tomate y así no tienes que añadirle azúcar.

El plato se sirve bien calentito. Al ser un guiso aguanta estupendamente unos días en la nevera y el congelado no lo estropea demasiado. Como lleva tomate frito de rechupete, y lo del mojeteo es un placer, pues directamente con una buena rebanada de pan que nos lo comemos. Siempre se puede acompañar de arroz blanco o patatas al vapor, hervidas…como guste…Nosotros lo cenamos anoche con una ensalada de hojas frescas de espinaca, champiñones en crudo, laminados finitos, AOVE, sal y limón…le queda fenomenal…¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 Kg de Bonito del Norte
  • Tomate Frito casero
  • 2 Cebollas grandes
  • 1 Pimiento verde
  • AOVE, Sal y pimienta

MANUFACTURA

  • El bonito debe estar limpio y cortado en dados
  • Se corta la cebolla en juliana
  • Se corta el pimiento en aros
  • Se sofríen los dos juntos hasta que estén rendidos
  • Se añade los dados de bonito y se da unas vueltas hasta que pierda el color de crudo
  • Se añade el tomate frito
  • Se cocina todo junto unos 10 minutos
  • Se sirve caliente