Los Hombres de Maíz

Publicado: 30 octubre, 2011 en Viajes
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Guatemala es el corazón del mundo maya. Los mejicanos acabaron asumiéndolo. Las grandes capitales y ciudades mayas están repartidas principalmente por la zona del Petén, pero no en exclusividad. Restos por descubrir están repatidos por todo el país. Miles de yacimientos detectados vía satétile esperan su turno para salir a la luz…la inmensa mayoría de ellos no lo harán. La belleza de las construcciones semidestruidas, sumergidas entre rincones de selva espesa y exuberante hacen de la experiencia arqueológica algo emocionante, excitante y sublime.

El pueblo maya sigue vivo. Sigue manteniendo tradiciones. La cultura maya sigue respirando, adaptada a los nuevos tiempos. Decía una de las magníficas personas que nos hemos encontrado por el camino que a los señores mayas se les estudia por los restos arqueológicos…y al pueblo maya se le estudia por la basura que queda alrededor de estos…Siglos despues, muchos de los aspectos que definían la jerarquía y la clase social maya siguen candentes hoy en día. Sigue habiendo señores y vasallos, y no sólo en este pequeño trozo del planeta.

La cultura y la mitología maya son fascinantes, y cuando vas visitando los diferentes yacimientos, vas aprendiendo pequeñas cosas que luego montas en tu cabeza, conectando todas las piezas sobre un rico puzle, complejo y diverso. El origen de la cultura maya  lo medio conocemos gracias al Popol Vuh, un libro encontrado en la iglesia de Chichicastenango, que pudo sobrevivir a las feroces llamas de Fray Diego de Landa, que se cargó toda la documentación escrita relacionada con este pueblo que consideraba satánico….en fin…

El Popol Vuh relata unos cuantos mitos que explican el origen de la naturaleza y de los seres humanos. Hay curiosas coincidencias con otros mitos y religiones. Por ejemplo, el hecho de que una de las mujeres primigenias diera a luz a unos gemelos siendo virgen, o que hubo un diluvio que mató a los hombres de madera, por vanidosos, y entonces los dioses primigenios hicieron a los hombres de maíz, cuyos herederos son los que pueblan el planeta hoy en día. Por ello los mayas se reconocen a sí mismo y se autodenominan como los hombres de maíz.

El primer yacimiento que visitamos fue Zaculeu. Está a las afueras de Huehuetenango. Es un experimento fallido que demuestra como una mala restauración puede cargarse un entorno. Los habitantes de la ciudad lo utilizan como sitio de recreo y divertimento. La verdad es que para hacerte una idea de cómo eran las estructuras antes de su deterioro es un buen ejercicio. Pero la mala restauración llevada a cabo le quita gran parte del encanto.

Luego, cruzamos la frontera de Honduras, y apenas a unos kilómetros se encuentra Copán. Esto ya empieza a ser una maravilla. Las ruinas se diseminan por una zona selvática. Hay pirámides semienterradas, por una parte ves una montaña de musgo y vegetación, por la otra ladera, vislumbras los escalones. El museo de Copán es imprescindible, porque te da una visión extra que complementa estupendamente lo que luego ves en las ruinas de la ciudad. Hay una escalinata repleta de jeroglíficos que es una auténtica maravilla, puedes tirarte horas fijándote en cada uno de los escalones. Maravilloso

De vuelta a Guatemala, el siguiente yacimiento que vimos fue Quiriguá. Este sitio es famoso por tener las estelas más grandes de las que se tiene constancia. Las estelas son unos grandes bloques de piedra, tallados con figuras de reyes, guerreros, hechiceros, siempre algún señor maya importante. Los bloques se colocan en vertical, en posiciones que tienen algún significado astronómico concreto. Los mayas tenían uno conocimiento extremadamente avanzado sobre astronomía. En Quiriguá mataron al rey más famoso de Copán, conocido como 18 conejo (aunque debería ser 18 cotusa). Este rey fue invitado a Copán, y sin sospecharlo, allí fue hecho prisionero y asesinado. En los restos de Quiriguá puedes ver en las estelas alusiones a este hecho. Y un altar de sacrificio, realmente espeluznante, donde se supone que cometieron el magnicidio. Tiene la figura postrada del rey y unos canales horadados por los que se supone que circularía la sangre….

Luego fuimos a Tikal, la ciudad más grande, mas hermosa y mas completa. Tiene un montón de templos, palacios y casas que hacen necesario un mínimo de 5 horas para pasear por la selva en busca del siguiente montón de piedras. Los monos aulladores te siguen por todo el camino con un ruido ensordecedor, y los monos arañas protegen sus territorios de maneras poco ortodoxas. La zona de el mundo perdido de Tikal es espectacular. Subir a uno de los grandes templos y contemplar la vista desde el cielo es alucinante. Toda la selva a tus pies. Solo ves una alfombra infinita y mullida de verdes copas de árboles, y a lo lejos, las cúspides de los dos templos más elevados. Recuerda el paisaje vagamente a Bagan, en Myanmar. La Ceremonia maya multitudinaria que nos encontramos en la Gran Plaza de Tikal, fue una nota inesperada y emotiva de color que engrandeció aún más la experiencia.

Navegando por el Río de la Pasión y la laguna de Petexbatún se llega a dos entornos realmente espectaculares y mágicos. Por el entorno en sí y por los restos que te encuentras. Tienen un encanto especial. Unido al hecho de que el acceso no es apto para todos, y que por el poco turismo y la lluvia lo vimos completamente solos, y eso añade un valor dificilmente calculable. A pesar de que los caminos estaban inundados y nos tuvimos que meter por selva profunda, a pesar de los mosquitos y arañas que nos acribillaron, y a pesar de la lluvia, que no nos dejó ni un momento de tregua, disfrutamos como nunca. En ambos enclaves, las estelas son de una delicadeza, una belleza y una originalidad, que no encontramos en ninguno de los demás sitios.

Ceibal, como su propio nombre indica está lleno de Ceibas. Para llegar al yacimiento, desde el río hay que subir unas escaleras cubiertas de moho resbaladizo que luegon da paso a una escalera mucho mas bonita que el tiempo y la naturaleza han ido formando con las raíces de los árboles. Mientras seguimos ascendiendo alucinamos con la fauna y la flora del entorno, espectacular. La plaza central del yacimiento es pequeña, pero tiene muchísimo encanto. Es una ciudad increíble, y en la maqueta que encontramos al final del recorrido lo pudimos comprobar.

Aguateca, mi favorita. Para llegar al yacimiento desde el río hay que subir unas empinadas escaleras y luego puedes ir directamente a ver las ruinas o bien darte una vuelta por la selva de unas dos horas. Empieza subiendo un buen trecho por la ladera de una colina. La ciudad está protegida por una falla y un acantilado, que no ves si vas directamente al yacimiento, y ambas son impresionantes, no puedes perdértelos. Por este motivo fue el lugar escogido por los habitantes de Dos Pilas, otro yacimiento cercano que no pudimos visitar. Estuvieron 70 años sin parar de guerrear ni uno solo de ellos…aún así tiene una zona residencial de casas y palacios impresionante. Los monos aulladores nos estuvieron siguiendo por gran parte del recorrido, menuda banda sonora…

Ambos yacimientos están siendo restaurados con nuevos métodos arqueológicos. Los árboles que crecen en medio de las estructuras se dejan tal cual están, de manera que las raíces ayudan a soportar las propias estructuras en deterioro. Algunas zonas siguen cubiertas por la selva, ya que se conservan mejor que al descubierto, por lo que la mayor parte del entorno son montículos selváticos.

Mis favoritos:

  • Chaak, el dios de la lluvia, omnipresente, está por todas partes, en máscaras propias, en los tocados, en los glifos de las estelas…hasta en las sandalias!!!
  • Los dientes de jade. Tenían la costumbre de hacer grandes trabajos dentales, y muchos morían en el intento. Era típico que los grandes señores tuvieran todos sus dientes recubiertos de jade, que era la piedra real por excelencia, tenía poderes mágicos y curativos.
  • Los tocados que llevan los señores maya en la cabeza. Desde plumas de quetzal hasta hojas de palma, con coronas de dos y tres pisos. Al parecer, a los señores mayas, de pequeño, les deformaban la cabeza, de manera que los tocados les sentaran estupendamente.
  • El polen lisérgico que aspiraban para entrar en trance. Conocían un montón de drogas psicoactivas para contactar con el inframundo y con los cielos…aparece como un micrófono al lado de la boca del señor maya.
  • El símbolo de la palabra, aparece a veces al lado de la boca en algunas estelas. El símbolo es como una espiral rodeada de puntitos…Me emocioné al saber lo que significa. ¡Qué hermoso!

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