Retratos: Falla. Michel Camilo en Clásico

Publicado: 6 noviembre, 2011 en Música
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Auditorio Nacional de Música. Sala Sinfónica. Madrid 5 de Noviembre de 2011

No, no voy a hacer un retrato de este genial compositor español, sino una crónica del primer concierto de un ciclo denominado Retratos, promovido por el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) y que en su primera edición está dedicado a Manuel de Falla. Una serie de cinco conciertos y una exposición. El de ayer fué el segundo.

El concierto se desarrolló sobre un recorrido de cuatro obras de 4 compositores, con los que se trató de reflejar los ambientes parisinos de la primera posguerra del siglo XX…bueno, pues vale…yo no estuve allí, así que admitámoslo como dogma de fe.

Empezamos con O. Respighi (1879-1936) y sus  Impressioni brasiliane (Impresiones brasileñas). En general me gusta Respighi. En particular, la obra seleccionada me resultó bastante sosa, y desde luego no supe captar la esencia brasileña por ninguna parte. De hecho Canzone e danza me recordaban mucho más a México que a Brasil.
Cuando finalizan la pieza, se levantan la mayoría de los músicos y se van del escenario, un piano de cola negro y brillante hacía su aparición en primer plano del escenario. Es que el señor Don Michel Camilo iba a deleitarnos con parte de su arte.
Las Bachianas brasileiras del igualmente brasileiro Hector  Villa-Lobos (1887-1959), en concreto la  nº 3, A388, fué la seleccionada para continuar con el concierto y comenzar con este genio del piano. Esto ya sonaba a otra cosa. Pasión desbordante por los cuatro costados. Un piano vigoroso y contundente, un sonido muy parejo al estilo de Camilo, una sinergia estupenda. El Aria comienza como si de un reencuentro romántico y apasionado se tratara para dar paso a una fantástica evolución sonora y un ritmo inigualable. Brasil desborda por todas partes. Tocata con un comienzo y pinceladas que bien podrían formar parte de una de nuestras grandes zarzuelas, y de nuevo Don Michel saltando de un extremo a otro del teclado con un frenesí y una pasión increibles. Fantástico. Este señor es realmente grande. El público comienza a aplaudir con rabia, tanto que se hace un bis igualmente rabioso y poderoso fuera de programa y antes del descanso.
No he dicho ni mu sobre la orquesta ni sobre su director. Pero es que ambos son grandes conocidos, y desde luego ambos están más que a la altura. He tenido la suerte de ver al Señor Don Jesús López-Cobos hacer su trabajo en varias ocasiones, y desde luego es un auténtico placer y privilegio escuchar lo que sale de sus manos. Los resultados siempre son espectaculares. Y en eso también influye por supuesto la profesionalidad y buen hacer de los integrantes de la Orquesta Nacional de España.
Después del descanso, una de mis piezas favoritas de todos los tiempos, Rhapsody in Blue, de G. Gershwin (1898-1937). Un grande, grande, grande. Y que pasa cuando juntas a un genio, con otro genio y con otro genio…pues genialidad a raudales. Los vellos se me erizaron desde el primer acorde y fue una auténtica experiencia sensorial, espiritual y mística. Sólo recordarlo me vuelvo a estremecer. Que maravilla. Impresionante como Camilo ejecutaba con maestría la partitura de Gershwin pero a la vez se la llevaba a su terreno y le daba un toque personal e intransferible. Maravilloso. Nunca lo había visto así, pero hubo partes donde el piano estaba solo y bien podría haber sido Albéniz en lugar de Gershwin, el que compusiera esos acordes…no se si fue por Michel Camilo o fue por mi imaginación desbordante…pero ahí estaba la imagen. Jazz, flamenco y ortodoxia clasicista sonando al unísono. Un orgasmo sonoro.
De nuevo el público se vuelve loco…nos volvemos locos, aplaudiendo y gritando…de nuevo se marca una pieza fuera de programa, vivaz y salvaje, unos minutos más de gloria. Michel Camilo se despide como un torrente. Nunca le había visto interpretar obras que se podrían tildar de clásicas, y definitivamente es un pianista como la copa de una sequoya.
El concierto finaliza, como no podía ser menos, con una obra de Manuel de Falla (1876-1946), El sombrero de tres picos, suites nº 1 y 2. Sobrio, elegante, sonoro. Impecable. Una percusión excepcional, como no podía ser menos. Los efectos de taconeo simulados por los golpes de arco, la entrada ordenada e increscendo de los instrumentos, un fagot memorable…realmente estás dentro del vórtice sónico que se crea…
En definitiva, un gran concierto

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comentarios
  1. axax12 dice:

    Completamente de acuerdo con la crónica. Michel Camilo grande como las obras elegidas. López Cobos sigue siendo muy grande. Ha dejado aparcada su pasión por los compositores germanos y está mostrándonos a otros grandes autores del siglo XX. Que noche la de este día.

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