Pro Victoria: Ministriles de Marsias y Schola Antiqva

Publicado: 23 noviembre, 2011 en Música
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Ciclo Victoria 400: Misa Pro Victoria

Ministriles de Marsias y Schola Antiqva

Auditorio Nacional de Madrid. Sala de Cámara. 22 de Noviembre de 2011

Tomás Luis de Victoria vivió durante la segunda mitad del siglo XVI. Está considerado el mayor polifonista del Renacimiento español. Hacía una música vanguardista para su tiempo, y antes de que llegara el Barroco, él ya lo intuía en sus innovadoras  composiciones. El 27 de Agosto se celebró el 400 aniversario de su muerte, y para conmemorarlo, el CNDM Centro Nacional para la Difusión Musical ha montado un ciclo de interesantes conciertos, y ha editado junto a la Fundación Caja Madrid una colección de CD que recopilan las obras completas del Maestro Victoria. Un total de 10 CD al asequible precio de algo menos de 30 euros por CD. Así llega la música al pueblo…

En aquella época, a pesar de que el Renacimiento supuso un importante giro antropocéntrico, la mayoría de las manifestaciones artístícas estaban estrechamente ligadas con la religión. Por lo tanto, sin salirse del tiesto, Victoria compuso exclusivamente música sacra. Oficios, misas, motetes y pasiones cubren su amplio e interesante repertorio.

Los intérpretes fueron Schola Antiqva, dirigido por Juan Carlos Asensio y Ministriles de Marsias. Schola Antiqva es un reputado grupo que se dedica a difundir, investigar y divulgar el canto gregoriano, el canto mozárabe y la polifonía primitiva. Ministriles de Marsias no llevan tanto tiempo en esto, pero están despuntando por momentos. Marsias era un sátiro que paseando se encontró un aulos, instrumento de viento inventado por Minerva y desestimado por hinchar en exceso sus hermosos carrillos. Sintióse Marsias tan bien al tocarlo que retó a Apolo  con su lira, a ver cual de los dos era mejor en esto de la interpretación musical. Las Musas decidieron en favor de Apolo, no porque fuera semidios, o fullguapo, sino porque el aulos era bastante más difícil de tocar que la lira. No contento con su victoria, Apolo decidió desollar a Marsias, por haber tenido la osadía de desafiar a un semidios, y al derramarse, su sangre se convirtió en el río Marsias, aunque en otras versiones, se dice que ganó por tocar la lira del revés, cosa que no se podía hacer con el aulos, al final acaba igualmente desollado. Pobre Marsias. Ya con esto te puedes hacer una idea de por qué han cogido estos señores este curioso nombre para la formación.

El programa de este concierto consistió fundamentalmente en la Missa Pro Victoria, a 9 voces y órgano en dos coros. A pesar de  escribir música sacra, los entendidos consideran esta obra como la más mundana de Victoria. Mundana en el sentido humano, y no divino, ya que se basa en La Guerre de Clément Janequin, principal maestro de la chanson francesa del siglo XVI, por ello se dice que pertenece al género de las misas de batalla…¡cuantas cosas quedan por aprender! Pero no solo sonó la misa. Las diferentes piezas que la componen fueron alternándose con otras, como La bataille de Marignan, perteneciente precisamente a La Guerre de Janequin,  Tiento sobre la batalla de Morales y Praefatio de Francisco Correa de Arauxo, y la procesión de entrada y el introitus de Ensalada, de Sebastián Aguilera de Heredia, estos dos últimos contemporáneos de Victoria.

El concierto fue un recorrido detallado sobre las pautas de la polifonía renacentista, el contrapunto es el alma mater del asunto, y la herencia del canto gregoriano que la precede fue evidente en muchos momentos. La música polifónica de esta época es de una suave sonoridad, por dos motivos fundamentales. Por una parte la aceptación del intervalo de tercera como intervalo armónico consonante, selecto club fundado en el Edad Media al que sólo pertenencian como miembros fundadores quintas y octavas. Por otro lado, el progresivo aumento del número de voces, todas de igual importancia y regidas por las reglas del contrapunto, que resumiendo lo que viene a señalar es la independencia de las voces, preparación y resolución de las disonancias, uso de terceras y sextas paralelas, exclusión de las quintas y octavas paralelas, etc…todo lo que conlleva la ortodoxia harmónica de la época.

Normalmente cada voz apenas supera una octava, aunque el conjunto de voces, incluyendo los intrumentos, que podrían ser interpretados indistintamente como voces, ya que siguen la misma línea melódica, supera ampliamente las dos octavas. Pero las voces no se cruzan.  Se persiguen unas detrás de otra, en diferentes tiempos y espacios. Dos sopranos, suficiente para equilibrar el resto de tenores, barítonos y bajos que conformaban los dos coros, el de la Schola y el de los Ministriles.

La Misa Pro Victoria se acerca como  ninguna al estilo policoral que empezaba a hacer furor por la época, los venecianos eran lo más cool haciendo música policoral. Esto aporta a la cadencia un aspecto muy silábico y homofónico. Aquí es donde Victoria se adelantaba a su época, buscando contrastes más propios del Barroco que del moribundo Renacimiento.

Los ministriles impresionantes. La verdad es que pocas veces he oido sonar instrumentos tan particulares,  sacabuche, chirimías, bajoncillo, corneta, clavicímbano…y el gran órgano de la sala, con el que comenzaron el concierto. Todos estos instrumentos te transportaban con su sonido a una justa medieval, hasta sentía el cono de seda sobre mi cabeza, con el pañuelo colgando desde su punta, todo vaporoso. Y después del torneo, a palacio, a hacer el baile este que me gusta tanto donde nos cambiamos de pareja y vamos correteando con parsimonia por todo el salon cogidos de la mano. Momento Ivanhoe absoluto. Música deliciosa.

Los cantos llanos y los motetes inundaron la noche, transmitiendo una tranquilidad reveladora. Las voces, angelicales, bordaban el mensaje divino. Toda una experiencia. Este tipo de música es ideal para relajarse, pensar o dejarse llevar. Los intérpretes estuvieron excepcionales, y el público así lo agradeció, con aplausos sobrios pero intensos, y algún que otro tímido bravo. Tanto se prolongaron que no tuvieron más remedio que hacer un bis a 8 voces, Regina Coeli de Tare, también del Maestro Tomás, estrella invitada e indiscutible de la noche. Al volver a casa una gran serenidad invadía mi alma. Todavía hoy, quedan residuos de paz.

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    !Habéis gente pa to!

  2. betica dice:

    ¡¡Pues sí que ha cambiao el cuento!!
    Comenzó con una misa a 9 voces con órgano y deriva en la actualidad en una misica rociera.
    ¡¡Toma ya!!

  3. proaonuiq dice:

    “Todos estos instrumentos te transportaban con su sonido a una justa medieval, hasta sentía el cono de seda sobre mi cabeza, con el pañuelo colgando desde su punta, todo vaporoso. Y después del torneo, a palacio, a hacer el baile este que me gusta tanto donde nos cambiamos de pareja y vamos correteando con parsimonia por todo el salon cogidos de la mano. Momento Ivanhoe absoluto. Música deliciosa”.

    ¿ Que sientes con estas Folias de Sanz ?: http://www.youtube.com/watch?v=IwJYnArCdwM&feature=related

    Por cierto un blog de gran interés sobre el abulense:

    http://ivcentenariotomasluisdevictoria.blogspot.com/p/avila-1548-1565.html.

    ¡ Para que luego digan que en Castilla no había burguesía !

    • Gracias por las referencias, te cuento en unos días
      Un saludo

    • Pues mira tú que cuando lo he empezado a escuchar me he visto en plena serranía de Ronda, con una navaja de metro y medio en plan Curro Jiménez, sí, se que no tiene nada que ver, pero es lo que hay.

      Luego he pasado de nuevo a una justa medieval, pero en vez de Ivanhoe, más castizo, tipo El Cid, tampoco es que tenga mucho que ver, pero es lo que hay.

      Por último baile, pero no en un salón de palacio, ni con numerosos danzantes, algo como más íntimo y reverencial…que cosas provoca la música…¿fascinante o preocupante?

      Por cierto, el blog efectivamente muy interesante, para verdaderos fans del maestro. Gracias por el enlace.

  4. proaonuiq dice:

    En definitiva, que no te ha dicho mucho (el caso es que a la melodía de Curro Jimenez si tiene un aire, sí).

    Yo con estas Folias de Sanz, concretamente con esta versión (no he conseguido saber de quien es), si sentí un “dejà ecouté” de una profundidad de siglos, pero abstracto, no asociado a ninguna imagen. Por eso me llamó la atención tu comentario. Solo me ha pasado otra vez esto, con el Orfeo de Monteverdi en versión de Harnoncourt (primera y posiblemente mejor opera de la historia).

    Luego deconstruyendo la sensación, el “déjà ecouté” seguramente viene de que las Folias se han utilizado cómo BS en varias películas que he visto, y la profundidad debe ser por la guitarra barroca, con un sonido tan peculiar.

    • Bueno, yo no diría que no me ha dicho mucho, era la primera vez que lo escuchaba y me centré en las emociones visuales, tendría que escucharlo con más detenimiento.
      Respecto a las óperas, yo soy mas heavy, mi estilo de favoritas es tipo Elektra de Strauss.

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