La Naturalización de la Epistemología

Publicado: 2 diciembre, 2011 en Ciencia, Filosofía
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¿Qué es esto de la naturalización de la epistemología?

Según vimos en la entrada anterior, la crítica a la distinción de contextos, puede llevarse por varios caminos. Y uno de ellos, resulta ser el de la naturalización de la epistemología.

¿Que significa naturalización de la epistemología? Si estás siguiendo estas serie de entradas relacionadas con la Filosofía de la Ciencia, sabes de sobra lo que es la epistemología. Pero nunca está de más recordar el significado de estos palabros tan raros. Epistemología sería, resumiendo, la doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento en general, y del conocimiento científico en particular. Naturalizar la epistemología significa que esta doctrina asuma su condición de empírica, significa que se asuma un diálogo entre la teoría del conocimiento y las ciencias de la cognición. Veamos unas cuantas tesis que podrían suponerse asociadas al proceso de naturalización de la epistemología que tratamos de aclarar.

La primera de estas tesis es el supuesto ontológico de que los humanos se sitúan en un continuo con el resto de las criaturas vivas existentes. Esto quiere decir que todo lo existente es material, y lo humano es la materia compleja organizada de cierta manera. Sí, es cierto, la evolución ha dotado a los humanos de mayor capacidad de adaptación, pero la materia de lo que estamos hechos nos identifica con el resto de lo que existe. Nuestra complejidad u organización nos distingue. Esto significa ser materialista y comprometido con el naturalismo.

La tesis de la continuidad ontológica nos compromete con la continuidad metodológica, es decir, con la idea de que cualquier estudio sobre lo humano usará el método científico o tomará los resultados de la ciencia. Específicamente, la epistemología sólo puede usar los resultados de la ciencia o convertirse ella misma en una ciencia. Si esta segunda opción es la que se da, la epistemología se sustituiría por alguna ciencia como la psicología. Esta es la conocida tesis del reemplazo, planteada por Quine en algunas de sus obras y que veremos con un poquito más de detalle en breves párrafos.

Lo que da seguridad a nuestro conocimiento es la fiabilidad del método, y esta fiabilidad no se fundamenta en conocimiento empírico alguno, sino en la reflexión a priori. Por tanto, el epistemólogo que estudia el conocimiento, utilizando los desarrollos de la ciencia, utiliza la metodología científica, que es parte de la propia ciencia, para estudiar la ciencia misma. Parece un galimatías.

Si hablamos de epistemología naturalizada, significa que se ha de abandonar o, al menos, reformular la justificación de las creencias. La tarea esencial de la epistemología tradicional no es descriptiva, sino normativa, no describe ni explica las creencias, sino que trata de justificarlas. Para huir del escepticismo hemos de buscar un método o criterio que sirva para juzgar la verdad o la falsedad de nuestro conocimiento.

Muchos dirán que si renunciamos a esta búsqueda, ya no hablamos de epistemología, simplemente cambiamos de tema. Pero si estás en una posición naturalizada, o bien la tarea normativa debería quedar fuera de la epistemología, siendo la tarea epistemológica la descripción del conocimiento, o bien las consideraciones normativas se derivan de alguna manera de las descriptivas. Es decir, ya no hacemos leyes, si acaso, nos las encontramos por el camino…

¿Quién tuvo la culpa de este embrollo?

Como ya hemos dejado entrever, Quine es el cabecilla de esta nueva tradición analítica, promovida en cierta medida por el fracaso del programa reduccionista, el cual pretendía establecer un conocimiento fiable a partir de enunciados observacionales, es decir, reducir teorías a enunciados observacionales y su reconstrucción lógica. Este programa fracasó por la excesiva carga teórica de dichos enunciados, ya que mostraban una clara dependencia verificacionista del conjunto de enunciados de la teoría. Además, con la inducción no podemos encontrar certeza

Para Quine, el relevo evidente del programa epistemológico tradicional sería la psicología, lo que hemos comentado antes como la tesis del reemplazo y lo expone con el siguiente razonamiento:

  •  Una afirmación sobre el mundo no siempre tiene un fundamento separable propio de consecuencias empíricas.
  • Por tanto no se puede esperar una reducción por traducción de enunciados a enunciados en forma lógico-matemática-observacional.
  • Esta imposibilidad disipa la ventaja que una reconstrucción racional tiene sobre la psicología.
  • Para llegar a la misma construcción final mejor la psicología que un constructo artificial.

De esta forma, la epistemología pasa a estudiar un fenómeno natural: el sujeto humano físico, y se propone brindar una explicación acerca del conocimiento que éste posee.

Pero el ser humano elabora una descripción del mundo a partir de datos sensoriales. Para la mayoría de los filósofos esa base sensorial es insuficiente para conocer la realidad. Otros, sin embargo, otorgan a la Ciencia Natural carácter de verdad, y otros filósofos como Quine, establecen una relación entre Ciencia y Filosofía en la que ambas forman un continuo, ambas son tripulantes de un mismo barco y las dos contribuyen en mantenerlo a flote.

La epistemología antigua aspiraba a construir la ciencia natural sobre la sobre la base de los sentidos. La ciencia natural estaba contenida en la epistemología tradicional. La nueva epistemología propuesta por Quine está contenida en la ciencia natural.

 ¿Cómo lo hacemos?… ¿O mejor no lo hacemos?

Existen diversos programas para el estudio empírico del conocimiento, que se ubican en campos como la ciencia cognitiva, neurofisiología, epistemología evolutiva, epistemología genética o sociología del conocimiento. Todos ellos tienen su proyección sobre el conocimiento específicamente científico.

Lo primero que habría que garantizar es que efectivamente se pueda estudiar el conocimiento, y, en especial, el científico, en todos sus aspectos, y que no se imponga la reducción a uno de ellos, ya sea en el polo biológico o en el sociológico. Por esta razón, parecen más prometedores los programas naturalizadores moderados, es decir, aquellos que estiman la pertenencia de cierto enfoque sin postular su exclusividad.

Se le critica al programa naturalizador que presenta una incómoda y evidente circularidad. En la medida en que señala la ausencia de fundamento racional del conocimiento científico, su indiferencia respecto de la verdad o falsedad, su sujeción a las leyes naturales, está poniéndose a sí mismo en idénticas críticas, pues la epistemología es parte del conocimiento, es conocimiento sobre el conocimiento. Podríamos preguntarnos, pues, por qué habríamos de dar más crédito a una teoría del conocimiento (naturalista o no) que a otra.

Una objeción especialmente interesante, pues no sólo socava los programas naturalizadores fuertes, es la que se funda en lo que podría llamarse simetría de la subdeterminación. Para comprender el desarrollo del conocimiento las razones son tan importantes como las causas y hace falta emprender análisis filosóficos combinados. Lo que sí es tarea de las ciencias empíricas del conocimiento es determinar cómo las razones ejercen su indudable fuerza causal a través de agentes individuales o institucionales, y cualquier avance en este sentido será de gran interés para la filosofía de la ciencia, pues puede facilitar una deseable mejora causal de las razones.

Parece claro que el desarrollo del conocimiento humano está sometido a evaluación y cambio, posiblemente a mejora en cuanto a la verdad empírica, la coherencia lógica o la utilidad práctica; y es deseable que sea así.

Esta presunta mejora se consigue, eso sí, como recuerda Bacon, obedeciendo a la naturaleza. La posibilidad de cambio, de actuación, exige la evaluación, y la evaluación crítica es una función típicamente (aunque no exclusivamente) filosófica.

Una absoluta naturalización, además de un error empírico y un círculo lógico, es una mala política que justifica el inmovilismo o la cesión de la iniciativa humana a la dinámica de algo así como el espíritu hegeliano…Lo mismo no es tan oportuno naturalizar la epistemología…

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comentarios
  1. Juan Manuel dice:

    Veo, Silvia, que tu posición es que el empirismo no es la fuente del conocimiento y que de hecho a la verdad no se llega por la razón. Y, bueno, pues me queda la duda, entonces en tu perspectiva ¿cómo se llega a la verdad?

  2. Hola Juan Manuel
    esta entrada forma parte de los apuntes de Filosofía de la Ciencia, en concreto es un apartado del tema 3, el estatuto y los objetivos de la Filosofía de la Ciencia.
    Todo lo que se encuentre en apuntes es una recopilación objetiva de las fuentes bibliográficas recomendadas por el profesor de la asignatura, por lo que no hay nada de mi opinión en estos apuntes. Mi opinión se encuentra bajo el epígrafe de pajas mentales.

    Dicho esto, en mi opinión la verdad trasciende la razón, está ahí tanto si podemos alcanzarla como si no, por lo tanto la verdad trasciende el empirismo.
    Los sistemas filosóficos son razonados (la mayoría jeje) y llegan a “verdades” diferentes incluso contradictorias. No son verdades. Son conclusiones que algunos asumen como verdades.

    Las teorías científicas pueden estar contrastadas empíricamente, con lo que a priori parecen un reflejo de la “verdad”. Hasta que una nueva teoría o tecnología la convierte en falsa. ¿ha cambiado la “verdad”?, ¿o es que eran conclusiones que adoptábamos como verdaderas?

    Saludos

  3. JAvier dice:

    Hola!
    Quería hacer una pregunta muy breve, o mejor dicho, unas pocas (así que de breves no van a tener mucho.)
    En la asignatura de Filosofía Moderna, un texto de Francis Bacon afirma que el hombre no esta por encima ni por debajo de la naturaleza, y que su razón no es garantía de poder absoluto sobre la naturaleza. Como diría Spinoza, padecemos por pertenecer a la misma: no podemos ser sin ella. ¿Puedo interpretar la Epistemología Naturalizada como “herencia” o “respuesta” a esta idea? (no tengo a mano el texto, pero si lo encuentro volverépara poner la fuente)
    Por otro lado, en Teoría del Conocimiento (asignatura que me ha hecho llegar aqui) se habla sobre la “Cuestión de la Denominación” o “Erkenntnistheorie”, que, en ultima instancia (según epistemólogos británicos) promueve las ciencias naturales como verdadero progreso en la humanidad (sea por su demostración empírica, sea por otra cosa). ¿Esta relacionado de alguna forma con la Epistemología Naturalizada?
    Gracias de antemano, espero impaciente la respuesta. 😉

  4. Hola Javier

    Ante todo agradecerte las preguntas y pedirte disculpas por el retraso en las respuestas. Tengo la filosofía y el blog en general un poco de lado ya que no dispongo de tanto tiempo como antes.

    Dicho esto, Bacon proponía un conocimiento de la naturaleza empirista e inductista, es decir, corroborar mediante experimentación, y Hume fue su claro heredero. Bacon apostaba por los instantia crucis, es decir, los experimentos cruciales para corroborar las leyes naturales.

    En cambio, el programa naturalizador de la epistemología se basa en la ausencia de fundamento racional del conocimiento científico, su indiferencia respecto de la verdad o falsedad, y su sujeción a las leyes naturales “que se van encontrando por el camino”.

    Creo que la frase que comentas de Bacon va dirigida más en un sentido ontológico que epistemológico, ya que no creo que puedan considerarse a la naturalización de la epistemología como un claro heredero de Bacon.

    Por otra parte, la cuestión de la denominación está relacionada con el programa naturalista en el sentido en que ambas son aproximaciones epistemológicas.

    La epistemología naturalizada que propone Quine se enfoca hacia el estudio de un fenómeno natural: el sujeto humano físico, y se propone brindar una explicación acerca del conocimiento que éste posee.

    Considerando que el progreso es la acumulación, entre otros, de conocimientos tecnológicos y por ende científicos, la ciencia se convierte en el motor del progreso. Pero en realidad desconozco los detalles de la “Erkenntnistheorie”, por lo que quizás faltaría analizar con detalle a qué se está llamando progreso.

    Espero haberte sido útil, pero considera que probablemente no sea la persona más indicada para que te resuelva este tipo de cuestiones, que requieren de un conocimiento más profundo del que yo tengo. En cualquier caso, encantada de poder ayudarte.

    Saludos

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