Crítica a la Metafísica

Publicado: 11 enero, 2012 en Filosofía
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EL EMPIRISMO INGLÉS

En el siglo XVII, Descartes, Gassendi, Hobbes y Espinosa llevaron a cabo la crítica del elemento clave de la Metafísica , el aspecto teológico, sustituyendo la estructura de Dios-Mundo-Hombre por la de sujeto cognoscente/naturaleza unificada/saber universal. El empirismo inglés tuvo un papel central en esta crítica.

El método histórico de Locke, con su rechazo de las ideas innatas y con su deducción de las ideas complejas a partir de las ideas simples, supone el primer ataque serio a nociones metafísicas centrales. La realidad queda reducida a la imagen percibida en el espíritu y que se supone producida por la potencia que tienen las cosas exteriores. La esencia de las cosas queda dividida en una esencia nominal, colección de ideas simples reunidas por el entendimiento y una esencia real, pero incognoscible en sus partes imperceptibles dotadas de potencia para producir ideas. Para Locke conocer es relacionar ideas.

Mas allá del conocimiento tenemos el juicio que relaciona las ideas pero sin evidencia desmotrativa, lo más que proporciona es diversos grados de probabilidad. La razón busca los medios y los aplica correctamente para descubrir la certeza del conocimiento y la probabilidad de la opinión.

Berkeley acaba con la noción de materia como algo inaccesible causante de las ideas de nuestra mente. Ser tiene dos sentidos: percibir y ser percibido. Nuestras almas perciben y las ideas son percibidas; rechaza la existencia de las ideas abstractas, hay ideas concretas y particulares que sustituyen a otras ideas particulares y así se convierten en generales.

Rechaza no sólo las cualidades secundarias, sino también las primarias, con lo que desemboca en el acosmismo. Las ideas de nuestra mente son la realidad completa. El ser percibido es el ser de las ideas y de las cosas que se reducen a ellas. La única cosa real es el espíritu que se capta a sí mismo mediante una intuición inmediata y capta los demás espíritus por analogía. Las ideas presentes en mi espíritu se me imponen dando lugar a un universo constante y unificado, me lleva a la conclusión de que existe un Espíritu que las produce y me las impone con necesidad. El mundo queda reducido a ser el lenguaje en el que Dios nos habla.

Para Hume, las relaciones de asociación, contigüidad, semejanza y causalidad son los únicos elementos constantes en el espíritu humano y por ello son la única y endeble base sobre la que apoyar la naturaleza humana. Las nociones metafísicas son ficciones creadas por el espíritu mediante reglas constantes y relacionadas entre sí mediante las leyes de la asociación. Las ideas abstractas son individuales, aunque pueden hacerse generales en la representación al unirlas con un término general. La noción de causalidad queda reducida a una relación de contigüidad, sucesión y conexión necesaria entre la causa y el efecto. Dado que no hay objeto que implique por sí mismo la existencia de otro, sólo por experiencia podemos inferir la existencia de un objeto de la de otro; por lo tanto la idea de causa y efecto se deriva de la experiencia.

No sólo las nociones de substancia y de causa son desprovistas de sus elementos metafísicos, sino que esta operación de purificación alcanza hasta el propio yo, sujeto o mente que queda reducida a un montón o colección de percepciones diferentes, unidas entre sí por ciertas relaciones y que se suponen, aunque erróneamente, dotadas de perfecta simplicidad e identidad.

LA FILOSOFÍA DE LAS LUCES: DEÍSMO Y ATEÍSMO

Con Hume la destrucción de la metafísica llega a un callejón sin salida. Se impone un nuevo comienzo y ese será el camino crítico iniciado por Kant. Demos antes un rápido paseo por el siglo de las luces, donde las tres ideas metafísicas fundamentales, Dios, Mundo y Yo, son sometidas a una crítica despiadada.

El deismo inglés plantea dos importantes aspectos:

  • Si la revelación es razonable y si es necesaria para la salvación
  • El aspecto histórico de la misma

El principio de tolerancia, opuesto al de autoridad, guiaba a los deístas. El núcleo del deísmo consiste en admitir una religión natural, racional, que coincide esencialmente con un cristianismo entendido como religión moral y desprovisto de los elementos mágicos y supersticiosos. El deísmo inglés fue popularizado por Voltaire, que aunque necesitaba a Dios como artífice inicial y además como conservador del Universo, no se priva de criticar como prácticas supersticiosas los cultos de las religiones positivas.

El ateísmo surge de forma tímida pero potente, camuflado a veces de panteísmo naturalista y materialista. El Testamento del abate Meslier es un intento de aniquilar toda Religión en incluso la natural, afirma que todas las religiones no son más que errores, ilusiones e imposturas aprovechadas por los políticos para sostener su poder. Rechaza las pruebas de la existencia de Dios basadas en la belleza, perfección o el orden del Universo, todas las cosas naturales se forman mediante el movimiento de las distintas partes de la materia.

El Barón D’Holbach hizo compatible el ateísmo con la moral, y reconoce que es difícil que el vulgo lo acoja por la ignorancia y el temor.

Como consecuencia del deísmo, y especialmente del ateísmo, la noción de Naturaleza cambia su significado, pasando de ser el conjunto de las cosas creadas a convertirse en un ser autónomo, en continuo movimiento, capaz por sí mismo de explicar todas las cosas.

Diderot, si bien en sus tempranos Pensamientos filosóficos defiende cierto deísmo basado en el orden maravilloso de los organismos, en De la Interpretación de la Naturaleza muestra ya una concepción dinamicista de la naturaleza que le lleva a considerar todos los fenómenos como el producto de un solo acto. El panteísmo difuso va dando paso a una concepción materialista y autónoma de la naturaleza, concebida como un eterno fluir de cosas dotadas de sensibilidad y vida.

Condillac analiza las operaciones del entendimiento humano, resaltando la dinamicidad de la vida espiritual que en su unidad originaria recoge todas las actividades que el pensamiento clásico asignaba a distintas facultades. Su empirismo sensista fue continuado por Helvetius en su obra Del Espíritu, donde afirma que es en la capacidad que tenemos de percibir las semejanzas o las diferencias en lo que consisten todas las operaciones del espíritu. Esta capacidad no es más que la propia sensibilidad física, todo se reduce a sentir. Podríamos clasificar a Helvetius de materialista psicológico de tipo sensualista que concibe el sujeto como una ficción basada en el narcisista deseo de estima.

La Mettrie con su obra El hombre-máquina permanece en el contexto del naturalismo mecanicista ampliado al hombre, mediante el rechazo de la necesidad de un alma para explicar las actividades psíquicas. Parte de la uniformidad reinante en la Naturaleza, el hombre es una máquina, en todo el universo no existe más que una única substancia diversamente modificada.

Este siglo llevó su furia antimetafísica también al método con su rechazo de los sistemas y las hipótesis. Newton distinguió netamente entre la investigación científica y la especulación metafísica, ambos unidos en los grandes sistemas filosóficos del S. XVII.

Rechazó la búsqueda las últimas causas y se negó a inventar hipótesis metafísicas para justificar su mecánica. La misma concepción metodológica se encuentra en Boerhaave, que aceptando que los principios de las cosas están ocultos, y que el único modo de conocimiento asequible al hombre se basa en los sentidos y la razón, incapaces de captar las causas y la naturaleza última de las cosas, distingue radicalmente el estudio científico en ciencia natural y en medicina de la especulación metafísica.

Condillac establece un método genético y crítico que analiza los mecanismos por los cuales se han introducido los errores en el pensamiento humano. Sitúa en la metáfora el mecanismo por el cual el hombre ha producido derivaciones indebidas en el paso de las palabras a las cosas y de las cosas a las palabras.

REPLANTEAMIENTO DE LA METAFÍSICA: KANT Y EL IDEALISMO ALEMÁN

La crítica antimetafísica del S XVIII obliga a replantear la Metafísica desde nuevas bases.

Kant lo hará, despues de haber demostrado la posibilidad de la matemática y la física como ciencias en la Estética Trascendental y la Analítica Trascendental respectivamente, plantea el problema de la posibilidad Metafísica como ciencia en la Dialéctica Trascendental, partiendo de la noción de la ilusión trascendental generada por el intento de ir más allá del uso empírico de las categorías. La ilusión trascendental tiene su sede en la razón pura y no puede evitarse por constituir una dialéctica inherente a la propia razón humana. Los conceptos puros de la razón, o ideas, son los incondicionados que están en la base de las síntesis categóricas y se corresponden con el Yo, el Mundo y Dios. El rechazo de la Metafísica como ciencia supone la imposibilidad de una Psicología, Cosmología y Teología racionales. La imposibilidad de una Metafísica como ciencia hace que las ideas de la razón queden limitadas a un uso regulativo. Dichas ideas regulativas tienen su paralelo práctico-moral en los postulados de la razón práctica: la inmortalidad del alma, la libertad y la existencia de Dios. La base de estos postulados no es el ser, sino el querer. Lo que no se puede obtener como resultado de la ciencia, se postula como principio de la moral.

Esta solución transitoria dada por Kant a la problemática metafísica fue soslayada rápidamente por el idealismo alemán: Fichte, Schelling y Hegel, que volvieron a dar un gran impulso al pensamiento especulativo que encuentra su culminación en Hegel, el cual resume y sintetiza el conjunto de la filosofía occidental hasta su época. Pero la crítica antimetafísica no se había olvidado, y como respuesta al hegelianismo surgen tres filosofías críticas:

  • El positivismo y un retorno a los hechos empíricos
  • La defensa kierkegaardiana del individuo
  • La crítica religiosa y política de la izquierda hegeliana que culminará en Feuerbach y Marx

FEUERBACH Y MARX

Feuerbach en La esencia del cristianismo, de 1841, plantea que la teología se muestra como antropología disfrazada. La religión y especialmente el cristianismo es el conjunto de relaciones del hombre consigo mismo. Las propiedades de Dios son las propiedades del hombre liberadas de los límites del individuo. La liberación de la alienación religiosa consistirá en invertir la teología, permitiendo al hombre la reapropiación de su esencia.

Define un ateísmo antropocéntrico posteriormente asumido por Marx. Bauer, la tercer figura de la izquierda hegeliana que contrapone al punto de vista de la substancia el punto de vista de la infinita autoconciencia, considera los Evangelios como la obra consciente de sus autores, expresando de manera consciente un grado de desarrollo histórico del Espíritu.

A esta crítica teológica se une la crítica metafísica propiamente dicha por parte de Feuerbach y Marx. El primero critica a Hegel, que comienza por el ser abstracto en lugar de por el ser real, su filosofía es especulativa y sistemática y no tiene en cuenta la escisión entre la naturaleza y el espíritu. Feuerbach pretende comenzar por lo finito, lo determinado, lo real y descubrir lo infinito en lo finito como su esencia. Propone el materialismo, el empirismo, el realismo y el humanismo como la esencia de los tiempos modernos; lo real en tanto que real es lo sensible que se capta en el espacio y el tiempo.

Marx retoma el humanismo materialista y ateo de Feuerbach, en la identidad postulada entre humanismo, naturalismo y comunismo, así como su crítica de Hegel, el cual según Marx ha cometido un doble error:

  • Erigir al filósofo, de forma especulativa, como la medida del mundo enajenado, cayendo en el positivismo acrítico y el idealismo también acrítico.
  • Considerar que la sensibilidad, la religión, el estado, etc. son sólo esencias espirituales, productos del espíritu abstracto.

Marx culmina la triple crítica que vimos en la ilustración al sujeto como alma, al mundo como criatura y a Dios como creador; su humanismo positivo, práctico y no teórico. Su naturalismo que concibe la naturaleza como el substrato y la condición posibilitadora del hombre que la transforma gracias al trabajo y su ateísmo humanista y naturalista, se conjugan en una crítica teórica y práctica de las nociones metafísicas clásicas.

NIETZSCHE

De Hegel y contra Hegel han surgido las líneas fundamentales de crítica a la Metafísica en los dos últimos siglos. Una que va por la izquierda hegeliana con Feuerbach y Marx, otras dos que son el positivismo y la que desde Kierkegaard lleva al existencialismo, y otra que aún mantiene su vigencia en nuestros días, y que va desde el último Bauer y Stirner hasta Nietzsche, y que para algunos como Habermas, sería la versión derechista del hegelianismo.

Nociones claves en Nietzsche como son su ateísmo y su idea de superhombre, encuentran su antecedente en el entorno teórico de Stirner. La noción de super-hombre pasó de aplicarse a Cristo a relacionarse con la idea de la muerte de Dios y el surgimiento de un pensamiento post-cristiano y post-humanista por obra de Nietzsche.

Reconoce a Hegel el mérito de haber introducido el devenir y la historicidad en el pensamiento. Critica la Metafísica como una lógica de la ficción que ha puesto un mundo verdadero por encima del aparente, de manera que éste, que es el único real, ha sido suplantado por aquel, Nietzsche denuncia los conceptos metafísicos y científicos como ficciones útiles para controlar pragmáticamente la realidad, pero que al ser considerados como verdaderos, dan lugar a una lógica de la inversión realmente peligrosa. El descubrimiento de que por detrás de los conceptos metafísicos está una voluntad de poder que valora la realidad, da pie al surgimiento de un pensamiento afirmativo, creador de nuevas tablas de valores, que supone la ruptura con toda la metafísica dualista anterior, dado lugar a un pensamiento de la pluralidad y la diferencia, postmetafísico.

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comentarios
  1. Luis dice:

    Hola Silvia, como te dije me faltaba la entrada correspondiente al tema 2. Por motivos de completud (o “completitud”, que es el término que escoge el profesor cuando se refiere en el texto a la noción correspondiente) te informo de una errata en el apdo. de EL EMPIRISMO INGLÉS.
    El rechazo de Berkeley “no sólo las cualidades secundarias, sino también las primarias” le lleva al ACOSMISMO [y no al “aconismo”].

    Un saludo,
    Luis

  2. Javier. dice:

    la teología se muestra como antropología disfrazada. La religión y especialmente el cristianismo es el conjunto de relaciones del hombre consigo mismo. Las propiedades de Dios son las propiedades del hombre liberadas de los límites del individuo. La liberación de la alienación religiosa consistirá en invertir la teología, permitiendo al hombre la reapropiación de su esencia,

    Eso mismo.

    Cuando el hombre se de cuenta que es el que es, que es Dios y es único y omnipresente, que no es la biología ni la extensión ni el pensamiento sino el sujeto cognoscente, el que percibe, el que siente y nota , entonces deviene en superhombre.

    Cristo era un superhombre, yo soy Dios y el hijo de Dios, yo soy la Verdad, yo soy la vida, yo soy el camino.

    El hombre ha de devenir en superhombre, ha de trascender ya.

    Ha de ser Dios.(que de hecho ya lo es pero no lo sabe)

    Salud.

  3. Javier. dice:

    el solipsismo es la sabiduría.

    todo es una extensión, la realidad se explica a si misma, el ser se define a si mismo, yo soy la realidad, yo soy el ser.

    no estoy exento, no está la realidad por un lado y yo por otro lado.

    Yo soy real, no estoy exento de la realidad, yo soy la realidad y me explico a mi mismo, yo sopy la realidad que se pregunta por la realidad, yo soy el ser que escribe y que lee acerca del ser.,

    Si es obvio.

  4. Javier. dice:

    todo se entiende y se unifica, se entiende tooooodo y se convierte en ciencia, toda la filosofía, metafísica, ontología, religión , filosofía oriental, teología etc……… toooooodo se unifica y se entiende a la perfección.

    Porque es una extensión mia, leo acerca de mi, y me entiendo a la perfección, todo queda unificado y la filosofía se convierte en ciencia, en sabiduría, porque se convierte en ciencia Verdadera.

    Pero ojo, a ver a que le llaman solipsismo, pues no es lo que pone la definición , ya que la definición la habrá hecho alguien que no es solipsista de esos, puesto que el solipsismo es la sabiduría y la definición buena solo la puede hacer un solipsista.

    Salud.

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