Un Antropólogo Visita el Laboratorio

Publicado: 5 febrero, 2012 en Antropología, Ciencia, Filosofía
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Según Latour y Woolgar, cuando un observador antropológico entra en el campo, una de sus preconcepciones más fundamentales es que tarde o temprano será capaz de dar sentido a las observaciones y notas que registre. Después de todo, éste es uno de los principios básicos de la investigación científica.

La organización que hace el observador de las cuestiones, indicaciones y notas está constreñida inevitablemente por las afinidades culturales. La noción de recién llegado, al completo es irrealizable en la práctica. En el otro extremo, sería insatisfactorio que el observador confiara completamente en las versiones que dan los científicos de la vida en el laboratorio.

En la práctica, los observadores están a medio camino entre los dos papeles extremos del completo recién llegado, que sería el ideal alcanzable, y el del participante completo, que al convertirse en nativo es incapaz de comunicarse con éxito con su comunidad de colegas observadores.

En mi opinión, el pretender que un recién llegado sin ningún tipo de conocimiento sea el ideal de observador, es demasiado ambicioso, y sólo válido para analizar la experiencia social determinada bajo la influencia del laboratorio en cuestión, pero no la intelectual. Sin ningún tipo de conocimiento científico es imposible priorizar y analizar, con el fundamento necesario, las diferentes actuaciones que se realicen en los distintos grupos de trabajo. Analizar una actividad intelectual no puede equipararse a analizar un marco de referencia cultural. Los científicos que se encuentran bajo el mismo marco intelectual pueden tener referencias culturales diferentes, y eso afectar en aspectos secundarios al desarrollo de la actividad puramente científica.

La cultura del laboratorio

La mitología mediante la que una cultura se representa a sí misma no es fiable, por falta de objetividad,  pero tampoco es necesariamente falsa del todo. Sin embargo, la mitología de su desarrollo raras veces se menciona durante las actividades cotidianas de los miembros del laboratorio, al igual que no se suele hablar del lenguaje cuando se habla.

Entendiendo como mitología el conjunto de relatos que forman parte de una cultura, y entendiendo por cultura la comunidad científica del laboratorio, las creencias centrales de la mitología no son conflctivas y se dan por supuestas. Sólo se producen discusiones durante las breves visitas guiadas al laboratorio que hacen algunos legos, ya que esa mitología tiene que ser transmitida a personas ajenas al grupo cultural. En el laboratorio resulta difícil determinar si nunca se alude a la mitología simplemente porque es un vestigio sin importancia y remoto del pasado, o porque ahora es un aspecto bien conocido y generalmente aceptado del folclore. En mi opinión, de nuevo se trata de la falta de necesidad. Para hablar no se necesita hablar del lenguaje.

Según Latour y Woolgar, la literatura proporcionaba un principio organizador mediante el cual el observador podía dar sentido a sus observaciones sin confiar solamente en las explicaciones de los participantes. Literatura se refiere tanto a la importancia central adscrita a una serie de documentos como a la utilización del equipo para producir inscripciones que se considera versan sobre una sustancia y que se utilizan en la producción posterior de artículos y trabajos. Es decir, se trata de fuentes de conocimiento externas a la comunidad y compartida por comunidades similares que marcan, en cierto sentido las directrices de la actividad a desarrollar. Queda por lo tanto de manifiesto que la comunidad por sí sola no establece pautas totalmente únicas y diferenciadas del resto de comunidades equivalentes.

Aún teniendo en cuenta que las conclusiones específicas de este laboratorio podrían valer como referencia para analizar el marco intelectual de otros laboratorios similares, de nuevo nos encontramos ante la inconsistencia de extrapolar conclusiones hacia otros entornos científicos donde la literatura es completamente ajena e incluso indescifrable por miembros de esta comunidad.

Gaston Bachelard se centra en dos ideas capitales de la epistemología, mutuamente relacionadas: la ciencia es fenomenotécnica y la ciencia inventa sus conceptos La producción de fenómenos con arreglo a esos conceptos certifica su idoneidad. Bachelard concibe la ciencia fenomenotécnica como un proceso interactivo, albergado y alentado por la comunidad de los investigadores, algunos de los cuales inventan conceptos matemáticos que se usan para “modelar” fenómenos – esto es, representarlos simplificada e idealizadamente – mientras que otros trabajan en producir en sus laboratorios fenómenos que realicen los modelos construidos usando esos conceptos.

La realidad artificial, que los participantes describen en términos de una entidad objetiva, ha sido de hecho construida utilizando instrumentos de inscripción. Semejante realidad, que Bachelard denomina la fenomenotécnica, adquiere la apariencia de un fenómeno en virtud de su construcción mediante técnicas materiales.

El laboratorio está compuesto de muchas herramientas y materiales necesarios para llevar a cabo los experimentos. Pero está claro que hay elementos del equipo que son más cruciales para los procesos de investigación que otros. En este sentido, se refería Bachelard al aparato como teoría reificada. El instrumento de inscripción proporciona inscripciones que se pueden utilizar para escribir artículos o hacer afirmaciones en la literatura sobre la base de la transformación de argumentos establecidos en elementos del aparato. A la vez, esta transformación permite la generación de nuevas inscripciones, nuevos argumentos y potencialmente nuevos elementos del aparato.

Cada acto en el laboratorio se basa, pues, de algún modo en otros campos científicos. Yo más bien matizaría que se basa, además, y en ocasiones de manera determinante, en tecnologías que no siempre implican desarrollos científicos.

Puesto que el escenario material representa la reificación del conocimiento establecido en la literatura de otro campo, existe necesariamente un lapso entre la discusión de la teoría en un campo y la aparición de la técnica correspondiente en otro.

Sin embargo, la acumulación de prácticas y teorías materiales de otros campos depende de cierta capacidad de fabricación. Evidentemente la utilización de un equipo presupone su fabricación. Los instrumentos de inscripción se evalúan de acuerdo con la medida en que facilitan una transmisión rápida del trabajo artesanal a las ideas.

Mientras otras tribus creen en dioses o en mitolgías complicadas, los miembros de esta tribu insisten en que no hay que asociar su actividad con creencias, cultura o mitología. Afirman que sólo les interesan los hechos concretos. No todos estarían de acuerdo con esta apreciación.

Resumen crítico del Capítulo 2 de La vida en el laboratorio. La construcción de los hechos científicos. Bruno Latour y Steve Woolgar

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