Significado, Estereotipo y Clases Naturales

Publicado: 20 marzo, 2012 en Filosofía
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Introducción

La obra de Putnam y Kripke comparten un conjunto de concepciones semánticas de partida. Su núcleo lo constituye un conjunto de tesis sobre la referencia de tipos de expresiones lingüísticas y se extraen aplicaciones a problemas de otras disciplinas filosóficas. La teoría de la referencia de los nombres propios de Kripke está ligada a la defensa del esencialismo y el rechazo del materialismo. En Putnam, tanto la filosofía de la psicología como la epistemología configuran lo que se conoce como realismo interno. La obra de Kripke está basada en una teoría de la referencia que tiene su origen en el análisis de los nombres propios. Las tesis semánticas de Putnam surgen de su análisis de los nombres comunes, de los términos generales y en particular aquellos que designan lo que se conoce como clases naturales. La dimensión puramente semántica de su obra analiza cómo se produce la referencia de los nombres comunes, cuáles son sus condiciones de posibilidad y las consecuencias que se pueden extraer de ello.

La crítica del análisis tradicional

En 1970, Putnam demuestra en “Is semantic possible?” que:

  • Las teorías tradicionales del significado son incapaces de dar cuenta de las propiedades semánticas de este tipo de términos.
  • Los lógicos formalizan las teorías tradicionales del significado incorporando errores conceptuales en los que se encuentran inmersas
  • Los lingüistas semánticos originan nueva terminología pero sin corregir errores.

Según Putnam el significado viene dado mediante una conjunción de propiedades tales que han de constituir un análisis del concepto ligado al término; no pueden consistir en propiedades que describen el concepto en su conjunto. La posesión de tales predicados es lo que determina que una entidad individual caiga bajo un determinado concepto. En términos más modernos, la estructura del concepto entendida como conjunción de predicados, determina su extensión, en el sentido de Carnap, es decir, conjunto de individuos a los cuales se aplica.

  • Desde el punto de vista epistemológico las propiedades que constituyen un concepto son los criterios para su aplicación correcta.
  • Para el positivista verificacionista, las propiedades que se apliquen a un objeto pertenece o no a una determinada extensión conceptual.
  • Para los semánticos seguidores de Wittgenstein basta con que se le aplique una parte importante de ellas, que están estructuradas jerárquicamente en forma de racimos.

Estas eran versiones mas o menos refinadas de la teoría tradicional cuyos rasgos principales según Schwartz (1977) son:

  • Cada término significativo tiene un significado, concepto, intensión o racimo de características asociadas a él. Ése es el significado conocido o presente en la mente cuando se comprende el término.
  • El significado determina la extensión, en el sentido de que algo se encuentra en la extensión del término si y sólo si tiene las características incluidas en el significado, concepto, intensión o, en el caso de la teoría del racimo, suficientes rasgos. En muchas versiones contemporáneas, el significado o concepto del término puede incluir sólo criterios observables para la aplicación del término.
  • Las verdades analíticas se basan en el significado de los términos. Si P es una propiedad en el concepto de T, entonces el enunciado “Todos los T son P” es verdadero por definición. Locke expuso esta teoría tradicional en términos menos formales en su Ensayo sobre el entendimiento humano. Los conceptos generales constituían ideas abstractas que eran a su vez una combinación de ideas simples provocadas por la experiencia. Conformaban la esencia del concepto, una esencia nominal que no había que confundir con la esencia real que es la naturaleza de la cosa, incognoscible.

La teoría de Frege corrigió el sesgo psicologista de la de Locke, postulando un carácter objetivo o intersubjetivo a los conceptos. No modificó la concepción semántica básica: los conceptos son entidades abstractas estructuradas por conjuntos de propiedades organizadas.

Putnam puso como primera objección los miembros anormales. Existen propiedades modificables o accesorias en la definición de un concepto, es más, el mismo hecho de la existencia de propiedades comunes apunta a una naturaleza esencial de la cual se derivarían pero no es un asunto lingüístico. Incluso si se admite una diferenciación entre propiedades definitorias esenciales y accidentales, la definición no constituiría un enunciado analítico, las propiedades esenciales se descubren en la investigación científica. Según Putnam, la teoría tradicional semántica de los términos de clase natural es idéntica a los definidos por una propiedad o criterio.

Las propiedades definitorias del significado de un término no suelen coincidir con las propiedades esenciales de la clase que designa, tampoco se puede admitir la tesis tradicional de que el significado (la intensión) determina la extensión. La extensión de un término es la que es, independientemente del esquema conceptual bajo el cual se categorice. No puede ser determinada por un conjunto de propiedades resultado de la aplicación de un marco conceptual a la realidad.

Katz (1972-1975) fue portavoz de la teoría semántica ortodoxa de la lingüística generativo-transformatoria. En la caracterización de Putnam, la teoría de Katz implica las siguientes tesis:

  1. Cada término tiene un significado definido por marcadores semánticos
  2. Los marcadores indican conceptos, procesos psicobiológicos
  3. Cada marcador está extraído de una colección de universales lingüísticos, existen conceptos de carácter universal, de donde se extraen los propios de una lengua natural y se definen conceptos complejos propios de una cultura. Cada concepto es una noción innata resultado de la aplicación a la experiencia de una preprogramación del cerebro humano
  4. El significado de entidades lingüísticas complejas se construye mediante la aplicación de reglas recursivas a partir del significado de expresiones simples en los marcadores semánticos.
  5. La representación semántica ha de permitir una definición de la clase de las oraciones analíticas, sinónimas y semánticamente anómalas.
  6. La analiticidad se puede definir en términos de inclusión de marcadores semánticos, “todos los solteros son no casados” es analítica porque el concepto CASADO forma parte de la definición soltero.

Putnam critica la teoría de Katz, su objección mas general es que la teoría es una tosca traducción en un lenguaje matemático de la teoría tradicional. El núcleo de la crítica es que la teoría de Katz reproduce los defectos y las consecuencias indeseables de la teoría tradicional sobre los términos generales. Supone que se pueden dar definiciones analíticas de los términos generales cuando en realidad no sucede así, en particular en los que designan clases naturales. El problema en la teoría semántica es abandonar la imagen del significado de una palabra como si fuera un lista de conceptos, no formalizar esa imagen errónea.

El significado de significado

El concepto pre-científico de significado es, según Putnam el problema de la teoría semántica tradicional y de la semántica en general y trata de elaborar una noción de significado que sea una base firme para la semántica. La filosofía tradicional intentó mejorar la noción ambigua de significado descomponiéndola en nociones más precisas y rigurosas. Frege y Carnap distinguieron entre:

  • INTENSIÓN: Componente Referencial, la realidad que designa el término.
  • EXTENSIÓN: Componente Conceptual, las propiedades que connotan el término

Entre los problemas que Putnam achaca a la extensión se encuentran:

  • La polisemia, representación fonológica idéntica con diferentes acepciones, nos impide afirmar sin más que un término tiene extensión. Es el sentido el que media la relación entre una representación fonológica y una entidad extensional.
  • Las entidades extensionales están en correspondencia con funciones características definidas. Las palabras de una lengua no son tan rigurosas.

En consecuencia la noción de extensión es demasiado precisa para reflejar el funcionamiento referencial de los términos generales. Se puede remediar modificando la definición de conjunto, como en el caso de la teoría de conjuntos borrosos y su correspondiente lógica asociada que refleja, mucho mejor que la teoría ortodoxa, la naturaleza formal de los conceptos naturales.

Por lo que respecta a la intensión, es una noción tan vaga e imprecisa como la de significado. Recurrir a la intensión o concepto para explicar el significado es una explicación que no aclara nada porque los términos en que plantean tal aclaración son aún más indeterminados.

Los conceptos o son entidades psicológicas o son objetivas, pero captadas mediante actos psicológicos. La comprensión del significado de un término requiere que el hablante se encuentre en un determinado estado psicológico. Esta consecuencia es incompatible con el hecho de que la intensión determina unívocamente la extensión.

En el solipsismo metodológico los estados psicológicos son entidades unívocas (adscribibles a una única mente) y autónomas (no implica la existencia de más de un individuo), por lo tanto son predicados monarios y no relaciones entre varias entidades individuales. El estado psicológico determina la intensión del término y a fortiori, su extensión. El solipsismo metodológico no impide que algunas personas puedan estar en el mismo tipo de estado psicológico. Lo que descarta es que dos personas capten una intensión de modo diferente y estén en el mismo estado psicológico o que dos hablantes se encuentren en el mismo estado psicológico y se refieran a extensiones diferentes. Y precisamente según Putnam, esto es posible ya que la extensión no se encuentra determinada por el estado psicológico.

La extensión de un término no está determinada por las creencias sino que es la que es de forma independiente. Fijar la extensión de un término no es algo de la competencia del hablante común, sino una tarea asignada a individuos concretos, los especialistas. El uso adecuado del término no requiere la determinación de lo que es o no es por parte de quien lo usa. Tales capacidades y conocimientos pueden ser poseídos por una comunidad lingüística considerada como un organismo colectivo. Putnam avanza la tesis de su universalidad: Toda comunidad lingüística posee algunos términos cuyos “criterios” asociados sólo son conocidos por un subconjunto, y cuyo uso por el resto depende de una cooperación estructurada entre ellos.

Significado y estereotipo

La extensión de un término se fija socialmente y es asunto de especialistas, de manera que caben dos opciones

  • Abandonar la tesis de que el significado determina la extensión.
    • Para los términos deícticos, como los pronombres personales, la referencia está completamente determinada por el contexto, la extensión no tiene nada que ver con el significado.
    • En el caso de los términos generales, en los que se desearía decir y se dice, puede que dos personas no entiendan lo mismo o que empleen las mismas palabras con distinto significado.
  • Negar que el significado tenga que ver con los conceptos que los hablantes poseen. Putnam identifica significado con un par ordenado, posiblemente una n-tupla de entidades, una de las cuales es la extensión. Abandona la correspondencia biunívoca entre significado y estados psicológicos, ya que a un mismo estado psicológico pueden corresponder significados distintos.

Los problemas de la definición del significado son de dos clases:

  • Determinación de la extensión mediante la división del trabajo lingüístico.
  • Descripción de la competencia individual, lo que el hablante sabe acerca del término general para utilizarlo correctamente.

Putnam señala la diferencia respecto a los nombres propios, ya que para utilizar un nombre propio no es preciso saber nada acerca de su referente. Es la comunidad lingüística la que exige un mínimo de conocimiento para admitir como correcto el uso de un término general. Todas las comunidades tienen pautas para valorar y varían con respecto a un mismo término, de una cultura a otra.

Según Putnam, la aceptación de que alguien usa correctamente un término general requiere:

  • Que su uso sea socialmente aceptado como correcto
  • Que su forma total de ubicación en el mundo y en su comunidad lingüística sea tal que la extensión socialmente determinada del término tigre sea el conjunto de los tigres.

Esto nos ilustra la posición ontológica de Putnam, aunque una sociedad empleara homogéneamente la palabra tigre para referirse a tigres, leones y leopardos, no conocería el significado y no la usaría correctamente. Porque la extensión de tigre es la que es, el conjunto de los tigres, independientemente de las creencias colectivas. Que se crea que los leones son tigres aunque sea una creencia universalmente compartida, no hace tigre a leones. Adquirir el uso de una palabra no es una cuestión de sí o no.

Se puede conocer parcialmente su significado, ciertas ideas verdaderas y otras erróneas, esto pasa en las conversaciones cotidianas y no por ello deja de producirse la comunicación. En la comunicación efectiva lo que funciona no son los conceptos, sino los estereotipos, ideas convencionales que tiene una comunidad lingüística sobre una determinada realidad. Esas ideas pueden ser equivocadas pero se encuentran ligadas a propiedades de ejemplares prototípicos. Estas propiedades estereotipadas atribuidas a una realidad no la definen. Si los tigres perdieran sus rayas no dejarían de ser tigres.

Desde el punto de vista de la comunicación los estereotipos funcionan, organizan procesos de intercambio de información, conllevan información que se transmite entre los miembros de la comunidad a través de la educación. Cuando un niño pregunta lo que es un tigre se le responde con el estereotipo. Esto no quiere decir que el niño aprenda a utilizar la palabra tigre, pero accede a una representación colectiva de carácter imperativo de la comunidad para sancionar la competencia lingüística de cualquiera de sus miembros. Ese contenido obligatorio es variable de una cultura a otra, pero funciona como núcleo de información necesario para el uso correcto del término.

Nombres comunes, clases naturales y rigidez

Cuando se enseña el significado de un término general se suelen hacer dos cosas:

  • Acto ostensivo, indicar una realidad a la cual se aplica. Es un acto definitorio que requiere una considerable competencia comunicativa. Por señalamiento se emplea un designador rígido, el hablante designa una realidad que, sea cual sea la situación contrafáctica imaginable, permanece constante. Lo que designan los términos con la misma extensión está en la relación transmundana de identidad.
  • Descripción, mencionar las propiedades de la palabra en cuanto perteneciente a un sistema semántico o rasgos de los objetos a los cuales se aplica el término. Se suele proporcionar una descripción del estereotipo.

Estas propiedades funcionan como criterios para el reconocimiento de los objetos a que se aplica el término general. Las consecuencias filosóficas son paralelas a las de Kripke: las definiciones de la extensión de los términos naturales son enunciados necesarios a posteriori. Las consecuencias lingüísticas se resumen en la siguiente teoría:

  • Las palabras tienen intensiones
  • La intensión determina la extensión, no puede ser verdadera de términos de clase natural por la misma razón que no pueden serlo de deícticos.

Los dos tipos de consecuencias están íntimamente ligados entre sí y relacionados con una concepción realista del significado y de la verdad.

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