Los Personajes Conceptuales

Publicado: 9 abril, 2012 en Filosofía
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Una aproximación al personaje conceptual

El personaje conceptual aparece por sí mismo en contadísimas ocasiones, o por alusión. Pero aún innominado, subterráneo, siempre tiene que ser reconstituido por el lector. A veces, cuando aparece, tiene nombres propios. Sócrates es el personaje conceptual principal del platonismo. Pero ojo, no hay que confundir a los personajes de los diálogos con los personajes conceptuales, ya que sólo coinciden nominalmente, no desempeñan el mismo papel. El personaje de diálogo expone conceptos.

El personaje conceptual no es el filósofo, es incluso su contrario: el filósofo no es más que el envoltorio de su personaje conceptual principal y de todos los demás, que son sus intercesores, los sujetos verdaderos de su filosofía.

El personaje conceptual no tiene nada que ver con una personificación abstracta, con un símbolo o una alegoría, pues vive, insiste. El filósofo es la idiosincrasia de sus personajes conceptuales. El destino del filósofo es convertirse en su o sus personajes conceptuales, al mismo tiempo que estos personajes conceptuales se convierten ellos mismos en algo distinto de lo que son histórica, mitológica o corrientemente. El personaje conceptual es el devenir o el sujeto de una filosofía, el que asume el valor del filósofo. En los enunciados filosóficos no se hace algo diciéndolo, pero se hace el movimiento pensándolo, por mediación de un personaje conceptual. De este modo los personajes conceptuales son los verdaderos agentes de enunciación.

Muy pocos son los filósofos que han trabajado con personajes conceptuales tanto simpáticos (Dioniso, Zaratustra) como antipáticos (Cristo, el Sacerdote, los hombres superiores). Nietzsche, claro ejemplo, creó algunos conceptos inmensos e intensos (fuerzas, valor, devenir, vida, resentimiento, mala conciencia…), igual que estableció un plano de inmanencia nuevo (movimientos infinitos de la voluntad, de la voluntad de poder y del eterno retorno) que trastoca la imagen del pensamiento (crítica de la voluntad de verdad). Pero nunca en su caso quedan sobreentendidos los personajes conceptuales implicados.

Los personajes conceptuales no son personificaciones míticas, ni personas históricas, ni héroes literarios o novelescos. La diferencia entre los personajes conceptuales y las figuras estéticas son varias:

  • Unos son potencias de conceptos y los otros potencias de afectos y perceptos
  • Unos operan sobre un plano de inmanencia que es una imagen de Pensamiento-Ser (noúmeno), los otros sobre un plano de composición como imagen de Universo (fenómeno)

Rasgos de los personajes conceptuales

Los personajes conceptuales se encargan de manifestar los territorios, desterritorializaciones  y reterritorializaciones absolutas del pensamiento. Los personajes conceptuales son unos pensadores, únicamente unos pensadores, y sus rasgos personalísticos se unen estrechamente con los rasgos diagramáticos del pensamiento y con los rasgos intensivos de los conceptos.

No hay que creer que las desterritorializaciones y reterritorializaciones del pensamiento trascienden las psicosociales, pero tampoco que éstas se reducen a ello o son una abstracción de ello, una expresión ideológica. Se trata más bien de una conjunción, de un sistema de retornos o de relevos perpetuos. Los rasgos de los personajes conceptuales tienen, con la época y el ambiente históricos en los que aparecen, unas relaciones que únicamente los tipos psicosociales permiten valorar.

Ninguna lista de los rasgos de los personajes conceptuales puede ser exhaustiva, puesto que éstos nacen constantemente, y  puesto que varían con los planos de inmanencia. Y sobre un plano determinado, se mezclan categorías distintas de rasgos para componer un personaje. Hay rasgos páticos, relacionales, dinámicos y existenciales.

El personaje conceptual y el plano de inmanencia están en presuposición recíproca. Ora el personaje parece preceder al plano, ora sucederle. Y es que interviene dos veces.

  • Por una parte se sumerge en el caos, del que extrae unas determinaciones de las que hará los rasgos diagramáticos de un plano de inmanencia: es como si se apoderara de un puñado de dados, en el azar-caos, para echarlos sobre una mesa.
  • Por la otra hace corresponder con cada dado que cae los rasgos intensivos de un concepto que viene a ocupar tal o cual región de la mesa, como si ésta se hundiese en función de las cifras.

Con sus rasgos personalísticos, el personaje conceptual interviene entre el caos y los rasgos diagramáticos del plano de inmanencia, pero también entre el plano y los rasgos intensivos de los conceptos que vienen a poblarlo. Los personajes conceptuales constituyen los puntos de vista según los cuales unos planos de inmanencia se distinguen unos de otros, o se parecen, pero también las condiciones bajo las cuales cada plano se encuentra llenado por conceptos de un mismo grupo. Los conceptos no se deducen del plano, hace falta el personaje conceptual para crearlos sobre el plano, como hace falta para trazar el propio plano, pero ambas operaciones no se confunden en el personaje conceptual, que se presenta a sí mismo como un operador distinto.

La trilogía del construccionismo

La filosofía presenta tres elementos de los que cada cual responde a los otros dos, pero debe ser considerada por su cuenta:

  1. el plano pre-filosófico que debe trazar (inmanencia)
  2. el o los personajes pro-filosóficos que debe inventar y hacer vivir (insistencia)
  3. los conceptos filosóficos que debe crear (consistencia)

Trazar, inventar, crear constituyen la trinidad filosófica. Rasgos diagramáticos, personalísticos e intensivos. Hay grupos de conceptos, según resuenen o tiendan puentes móviles, que cubren un mismo plano de inmanencia que los conecta unos a otros. Hay familias de planos, según que los movimientos infinitos del pensamiento se plieguen unos dentro de otros y compongan variaciones de curvatura, o por el contrario seleccionen  variedades que no se pueden componer. Hay tipos de personajes, según sus posibilidades de encuentro incluso hostil sobre un mismo plano o en un grupo.

Como ninguno es deducible de los otros dos, es necesaria una co-adaptación de los tres. Se llama gusto a esta facultad filosófica de co-adaptación y que regula la creación de conceptos. Si llamamos Razón al trazado del plano, Imaginación a la invención de los personajes y Entendimiento a la creación de conceptos, el gusto se presenta como la triple facultad del concepto todavía indeterminado, del personaje aún en el limbo, del plano todavía transparente. El gusto filosófico es el amor por el concepto bien hecho.

Las tres actividades son estrictamente simultáneas y las únicas relaciones que tienen son inconmensurables. La creación de los conceptos no tiene más límite que el plano que van a poblar, pero el propio plano es ilimitado, y su trazado sólo concuerda con los conceptos que se van a crear, a los que tendrá que enlazar o con los personajes que se van a inventar, a los que tendrá que sostener.

Las tres actividades que componen el construccionismo se relevan sin cesar, se solapan sin cesar, una precediendo a otra, ora a la inversa, una consistiendo en crear los conceptos como casos de solución, otra en trazar un plano y un movimiento sobre el plano como condiciones de un problema, y otra en inventar un personaje como incógnita del problema. El conjunto del problema (del que la propia solución también forma parte) consiste siempre en construir los otros dos cuando el tercero se está haciendo.

Y es por ello que la filosofía vive en una crisis permanente. El plano opera a sacudidas, y los conceptos proceden por ráfagas, y los personajes a tirones. Lo que resulta problemático por naturaleza es la relación de las tres instancias.

No se puede decir de antemano si un problema está bien planteado, si una solución es la que conviene, es la que viene al caso, si un personaje es viable. Y es que cada una de las actividades filosóficas sólo tiene criterio dentro de las otras dos, y es por este motivo por lo que la filosofía se desarrolla en la paradoja.

La filosofía no consiste en saber, y no es la verdad lo que la inspira, sino que son categorías como las de interesante, notable o importante lo que determina su éxito o su fracaso.

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    La Ciencia es “saber”; la Filosofía es tan solo “preguntar-se” (toda la actividad previa), y aún la Ciencia debe lidiar con paradojas y confusos planteamientos de problemas. La Epistemología es solo una actividad más de la Filosofía, y en ocasiones no es “su” preferida, sino las categorías estéticas que mencionas. Hacemos filosofía con un cerebro humano; máquina que trabaja con neurotransmisores como información.

  2. Exactamente la misma herramienta que usamos para hacer ciencia, y para cualquier actividad que implique conocimiento.
    En mi opinión la ciencia no es saber, la ciencia es buscar explicaciones funcionales de las cosas. La evolución de la ciencia nos ha demostrado que no siempre una explicación que funciona es la verdadera.

  3. Maria Dolores Monagas Santana dice:

    La filosofía es un producto humano y como tal es relativo , es decir , nunca concluso , a medida que otras mentes se disponen a filosofar habrá otros planos de inmanencia , otros personajes conceptuales y otros conceptos creados , pero , como la plastilina estas tres categorías son maleables , ora más formadas ora deformadas , en un movimiento hacia la perfección , que será la perfección que cada generación considere como tal , por lo tanto , la estética o ideal de perfección también es un producto humano , de su imaginación , que no le queda otra que fluir por el cambio inmanente que concierne a todo lo humano o efímero , al igual que los pétalos de las flores ante una ráfaga de viento .

    • Sería interesante que la filosofía compartiera ese espíritu de “progreso” que tiene la ciencia, aunque realmente existe ese progreso, ya que los sistemas tanto filosóficos como científicos se basan en los sistemas anteriores, aunque sólo sea para criticarlos. Pero ese aproximarse a la verdad no se ve tan claro en la filosofía. Los diferentes planos de inmanencia son diferentes aproximaciones, ni mejores ni peores.

  4. […] personajes conceptuales son las percepciones y afeccciones de los propios conceptos fragmentarios: a través de ellos los […]

  5. Javier. dice:

    ¿que pasa cuando el filósofo se convierte o transmuta en el personaje conceptual?

    ¿que pasa cuando el pano pre-filosófico, es el personaje pro-filosófico y el concepto filosófico?

    Yo soy el plano inmanente que creo el concepto de mi mismo y hablo en primera persona.

    ¿que pasa cuando sucede eso?

  6. Javier. dice:

    Jajajaja, mira si lo soy:

    YO

  7. Javier. dice:

    Hay religión cada vez que hay trascendencia, Ser vertical, Estado imperial en el cielo o en la tierra, y hay Filosofía cada vez que hay inmanencia.

    Cuando es trascendente, vertical, celeste, producida por la unidad imperial, el elemento trascendente tiene que inclinarse o someterse a una especie de rotación para inscribirse en el plano del pensamiento-Naturaleza siempre inmanente: la vertical celeste se reclina sobre la horizontal del plano de pensamiento siguiendo una espiral. Pensar implica aquí una proyección de lo trascendente sobre el plano de inmanencia. La trascendencia puede estar totalmente vacía en sí misma, se va llenando a medida que se inclina y cruza niveles diferentes jerarquizados que se proyectan juntos sobre una región del plano, es decir, sobre un aspecto que corresponde a un movimiento infinito. Lo mismo sucede cuando la trascendencia invade lo absoluto, o cuando un monoteísmo sustituye a la unidad imperial: el dios trascendente permanencería vacío, si no se proyectara sobre el plano de inmanencia de la creación el que traza las etapas de su teofanía. En todos estos casos, unidad imperial o imperio espiritual, la trascendencia que se proyecta sobre el plano de inmanencia lo cubre o lo llena de Figuras. Se trata de una sabiduría o de una religión. La figura posee un referencia plurívoca y circular. Se define por una tensión interna que la relaciona con lo trascendente sobre el plano de inmanencia del pensamiento. La figura es esencialmente paradigmática, proyectiva, jerárquica y referencial

    eL Pueblo por venir es el de los sabios, la filosofía se convierte en ciencia, en sabiduría, porque hay religión cada vez que hay trascendencia, ser vertical, Estado imperial en el cielo o en la tierra,

    el dios trascendente permanencería vacío, si no se proyectara sobre el plano de inmanencia de la creación el que traza las etapas de su teofanía.

    YO

  8. Javier. dice:

    el dios trascendente permanencería vacío, si no se proyectara sobre el plano de inmanencia de la creación el que traza las etapas de su teofanía.

    Esto viene a decir lo mismo que la tierra permanecería vacía, como un todo en si mismo, absoluto, si no se proyectara sobre el plano de inmanencia de la creación el que traza las etapas de su teofanía.

    Territorializándose, conceptulizándose, en el plano.

    Yo es un concepto, para referirme al que soy, el cual no es un concepto ni el concepto de los conceptos, soy la tierra que me proyecto en el plano.

    El plano viene a ser el choque entre el yo y el ello, entre tierra y territorio.

    Si me veo reflejado a mi mismo en el plano entonces me ilumino.

    Yo

  9. En todo caso tú serías personaje conceptual, el que posibilita la desterritorialización, pero tú nunca serás el plano de inmanencia y tú nunca serás concepto.
    El ser es un concepto, tu no lo eres. Tu eres el agente que posibilita los movimientos de DT y RT, tu podrías llegar a trazar un plano de inmanencia y a crear tus propios conceptos, pero no eres ni lo uno ni lo otro.
    Saludos

  10. Javier. dice:

    Yo soy una trinidad, la tierra, el plano y el territorio.

    espíritu-alma-cuerpo-

    Padre-espíritu santo-hijo.

    Una trinidad, pero el que verdaderamente soy es la tierra, el espíritu, el padre.

    Lo demás solo es proyecciones, imagen y semejanza.

    ¿que pasa cuando el pano pre-filosófico, es el personaje pro-filosófico y el concepto filosófico?

    YO.

    Yo, es un concepto, ¿si? tambien es un personaje pro-filosófico, y tambien es pre-filosófico, puesto que yo soy sin necesidad de decir yo, sin necesidad de crear el concepto de mi mismo para referirme a mi mismo.

    Esa trinidad se une.

    Si hablo en primera persona, pues digo yo soy infinito, inmutable, eterno, omnipresente etc…..

    por eso te pregunto ¿que pasa cuando el pano pre-filosófico, es el personaje pro-filosófico y el concepto filosófico?

    Ya te he puesto un ejemplo de eso:

    YO.

    Saludos.

    • Javier
      No estoy nada de acuerdo con tu argumentación, mezclas conceptos y llegas a conclusiones de manera precipitada. Y al hacer el paralelismo con la santísima trinidad me has hecho darme cuenta de que ni tengo tiempo ni me interesa departir tus argumentos. Me parecen totalmente fuera de lugar. La filosofía es una búsqueda, y tú no buscas, tú encuentras. Tienes las cosas tan sorprendentemente claras que no me veo capaz de hacerte entender nada diferente.
      Puede que tomando unas cañas, pero desde luego no en este foro.
      Saludos

  11. Javier. dice:

    Dices que El ser es un concepto, tu no lo eres.

    Pero yo soy y soy es ser.

    el ser no es un concepto ni el concepto de los conceptos, puesto que para que hayan conceptos debe haber quien los cree, y ese que los crea es el ser.

    el ser crea su propio concepto para referirse a él mismo.

    Al igual que plano inmanente es un concepto, porque si lo lees es que es un concepto, pero es un concepto creado para referirse a lo que no es un concepto y sin embargo es.

    ¿donde surge la idea para crear el concepto plano inmanente y donde se instaura el concepto plano inmanente? en el plano inmanente el cual no es un concepto, en el que es.

    Al igual que yo es un concepto para referirme a mi, y yo no soy un concepto.

    Ser es un concepto para referirse al que es.

  12. Javier. dice:

    Bueno oye, no te enfades, ¿que culpa tengo yo de haber buscado y haber encontrado?

    porque el que busca encuentra, ya te aseguro yo que el que busca encuentra, y el que no encuentra es porque simplemente no busca, se evade.

    Me negarás que plano inmanente es un concepto, aún leyéndolo y viendolo escrito ahí,¿me negarás que es un concepto?

    Pero es un concepto para referirse a lo que no es un concepto, al igual que yo es un concepto para referirse a lo que no es un concepto.

    bueno ya está explicado en el post anterior.

    y te aseguro que el que busca encuentra y que el que no encuentra es porque no busca, se evade directamente.

    Quizás le de miedo encontrar.

    Dijo Jesús: «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo».

    Y no es broma no.

    Salud.

  13. Javier. dice:

    Bueno pues no alucines tanto y responde:

    ¿donde surge la idea para crear el concepto plano de inmanencia o plano inmanente?

    ¿donde se instaura ese concepto?

    Bien, pues ya tenemos dos de las tres: ¿que pasa cuando el pano pre-filosófico, es el personaje pro-filosófico y el concepto filosófico?

    Ya tenemos que el plano prefilosófico es el concepto filosófico, ¿si? es obvio,.

    Ahora falta la tercera, que tambien sea el personaje pro-filosófico.

    Y la tercera se soluciona dicendo yo soy el plano inmanente, o sea que el plano inmanente sea el personaje pro-filosófico tambien.

    Yo soy infinito, me extiendo al infinito, en mi surgen ideas, y todo eso.

    Y ya lo tenemos.,

    Y por eso te pregunto nuevamente, ¿que pasa cuando el pano pre-filosófico, es el personaje pro-filosófico y el concepto filosófico?

    Pues ya te he demostrado que eso es posible.

    Salud.

  14. Ines dice:

    Una nota brillante.
    Deleuze se “hace continuamente”desde los nuevos conocimientos que adquiere el lector.Fantástico Deleuze y tú pareces estar unido a él por intensidades y afectos.

  15. Javier. dice:

    Bueno, la filosofía de Deleuze es una herramienta, como lo puede ser un martillo, que se le puede dar muchos usos, no solo para clavar clavos.

    Pero aquí nadie me responde a las preguntas.

    ¿que pasa cuando el pano pre-filosófico, es el personaje pro-filosófico y el concepto filosófico?

    Gracias.

  16. No hay una unidad idéntica ni en el plano, ni en el concepto. La fórmula para adentrarse en Deleuze no es “YO soy el plano” sino “YO es otro”.

    En todo caso lo que dice javier se puede entender como que hay una trinidad metafísica material como estado meta-estable y en su ceno emergen, como burbujas, pequeñas islas de indeterminación que son los cerebros. Lo que llamamos YO, el personaje de ficción con el cual nos representamos nuestra propia actividad, no es nuestra actividad propiamente dicha sino su representación o determinación, forma parte de un teatro cuyo escenario (no físico sino ontológico) es esa trinidad metafísica en una de sus constantes condensaciones o cristalizaciones en el plano social. El actor que interpreta un papel (que hace de YO, representado como ser pasivo) y el escenario que le da sentido a su actuación son uno y el mismo sistema. En tal caso es más exacto decir “YO es un subproducto o residuo de un proceso de producción social como teatro clásico” que decir “YO soy el plano”, pero si se lo entiende de esa forma no está errado salvo en la oscuridad con la que se expresa la idea.

    Javier dice: “Yo soy infinito, me extiendo al infinito, en mi surgen ideas, y todo eso”. En efecto, soy una actividad indeterminada que funda la determinación de sí misma bajo la forma de un ser pasivo en el tiempo (“en mi surgen ideas” en lugar de “produzco ideas”). Pero el YO ontológico o primordial es actividad y no pasividad. Por eso “YO es otro”.

    En todo caso, la trinidad no sería el plano sino un corte triple en el plano, se puede proceder por otros cortes para obtener otras disposiciones de conceptos. Lo que tiene de pre-filosófico el plano es que no se deja reducir a los conceptos de ningún sistema, pero todo sistema es aproximable desde un plano de inmanencia que distribuye conceptos y personajes conceptuales. Este plano es uno entre tantos posibles en el devenir de la duración, no es un sistema sino un piso o suelo donde todo sistema se funda, es un plano de fundación y no de fundamento.

  17. Lo que rescato de los mensajes de Javier es la parte que dice “la verdad no es empírica”. Es desde ahí que hay que leerlo y a su constante no poder escapar de si mismo y de la propiedad privada. “Siempre estoy yo” parece un reclamo, quito todo lo que tengo, me deshago de mis circunstancias hasta perderme, pero sigo siendo yo, eso es inmutable. Quito el mundo entero y aun estoy, el colmo de descartes es no poder descartarse a si mismo. ¿Pero que pasaría si comienzo por descartarme a mi mismo? ¿puede haber salida para el pensamiento javierano?-
    Kant propondría justamente que yo es otro, que no importa cuanto me sea patente un yo mismo, cuan evidente sea que hay un yo existiendo, siempre es otra cosa, diferente a mi. Si yo mismo soy el propietario (y la víctima) de mis circunstancias, entonces es otro el que sale de esa situación para rehacerse, el que se des-territorializa en algo diferente, el que no tiene propiedad ni nada que lo ate. Ese otro es una nada como decía Sartre, una isla de indeterminación, de no ser, de pura libertad.

    Y me gustó la defensa de bloodykefka de la religión, aunque lo que quería defender era la teología. Es que los teólogos de la edad media no eran personas que intentaban justificar un dios o que recurrían a su autoridad para fundamentar verdades. Los teólogos se trenzaban en juego espartano (parafraseando al indio Solari), arriesgaban la vida por sus ideas acerca del ser o de las cualidades de dios. No defendían ninguna religión ni dios, los utilizaban para trabajar ideas y pensamientos que son tan filosóficos como pre o proto científicos.

    Gracias por los pensamientos, hay que aceptar el reto entonces.

  18. Perdón, el último mensaje no era para este artículo. Jaja, que tonto.

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