Archivos para junio, 2012

Vistoso, delicioso y nutricioso. Receta de gallo un poco más elaborada pero sin complicarnos demasiado y con resultados sorprendentes

El gallo es un pescado que suele gustar a todo el mundo, porque es fácil presentarlo en filetitos sin espinas y el sabor de su carne es delicado. Los filetes de gallo empanados o rebozados son un clásico de la gastronomía de costa, apta para todos los públicos.

Pero yo suelo hacerlo más al vapor. Y como esto del pescado a vapor suena a castigo divino, hay que darse las vueltas y encontrar modificaciones que enriquezcan el sabor sin dejar de perder de vista que queremos algo ligero y rico.

Esta receta es una solución estupenda. Se compra un gallo bien hermosos y se le dice al pescadero que nos lo haga filetes. Obtendremos cuatro hermosos filetes que enjuagaremos bien y salpimentaremos por ambas partes.

En una sarten con el culo pintado de AOVE saltearemos unos espárragos trigueros, a los que habremos quitado la parte dura y habremos limpiado bien de tierra. Cada espárrago lo partiremos en 3 o 4 trozos dependiendo del tamaño de los mismos. Pizca de sal, pizca de pimienta y con fuego fuerte un salteo de un par minutos sin parar de mover la sartén. Una guindilla nunca está de más 😉 .

Extendiéndolo con la parte de la piel (que ya no estará) hacia arriba, en un extremo añadimos los espárragos salteados, un puñadito, e iremos envolviéndolos con el filete de gallo apretando bien para que quede consistente. Si es necesario añadimos un palillo para cerrar el rollito.

Ponemos los rollitos en la bandeja de horno y lo pulverizamos con AOVE. Al horno de vapor unos 20 minutos. En horno convencional puedes elegir una temperatura suave, unos 170 o 180 grados con calor arriba y abajo o incluso con aire caliente. Será menos tiempo, unos 12 o 15 minutos.

Se sirve recién salido del horno. Como acompañamiento espectacular, un alioli de mostaza es una combinación sin parangón. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 gallo hecho filetes
  • un manojo de espárragos trigueros
  • una guindilla
  • sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Los espárragos se lavan y se cortan los tallos
  • En una sartén con un poco de AOVE se saltean los espárragos durante unos 5 minutos con un poco de sal y pimienta y una guindilla
  • Se ponen los filetes de gallo con la parte de la piel hacia arriba y se salpimentan
  • Se reparten los espárragos agrupándolos en la parte más ancha de los filetes
  • Se  enrollan apretando bien fuerte para que los espárragos queden atrapados por la carne del pescado
  • Se salpimentan los rollos y se pulveriza con AOVE
  • Al vapor unos 20 minutos
  • Servir acompañado de un alioli de mostaza

La tierra y el territorio

Para Deleuze, el sujeto y el objeto dan una mala aproximación del pensamiento. Pensar no es un hilo tensado entre ambos, ni una revolución de uno entorno al otro. Pensar se hace más bien en la relación entre el territorio y la tierra.

La tierra procede sin cesar a un movimiento de desterritorialización in situ a través del cual supera cualquier territorio: es desterritorializante y desterritorializadora, llegando a confundirse ella misma con el movimiento de los que abandonan en masa su propio territorio. La tierra no es un elemento cualquiera entre los demás, aúna todos los elementos en un mismo vínculo, pero utiliza uno u otro para desterritorializar el territorio. Los movimientos de desterritorialización no son separables de los territorios que se abren sobre otro lado ajeno, y los procesos de reterritorialización no son separables de la tierra que vuelve a proporcionar territorios.

Se trata por tanto de dos componentes, el territorio y la tierra, con dos zonas de indiscernibilidad, la desterritorialización (del territorio a la tierra) y la reterritorialización ( de la tierra al territorio). No puede decirse cuál de ellos va primero.

Los filósofos son extranjeros, pero la filosofía es griega

Deleuze se pregunta en qué sentido Grecia es el territorio del filósofo, o la tierra de la filosofía.

Aunque los Estados se han definido a menudo como territoriales, esto no es del todo cierto. Los grupos constituidos en linajes que lideran un Estado pueden cambiar de territorio, mientras que el Estado o la Ciudad proceden a una desterritorialización, adaptando el territorio a una extensión geométrica prolongable en circuitos comerciales.

En los Estados imperiales, la desterritorialización es de trascendencia, tiende a llevarse a cabo verticalmente, el territorio se convierte en tierra desierta y un extranjero viene a refundar el territorio, a reterritorializar la tierra. En la Ciudad en cambio la desterritorialización es de inmanencia, se establece un mercado internacional en las lindes de Oriente que se organiza entre una multiplicidad de ciudades independientes aunque vinculadas entre sí, donde artesanos y mercaderes hallan una libertad y movilidad que los imperios les negaban.

Estamos hablando de extranjeros que huyen, en proceso de ruptura con el imperio y colonizados de Apolo. ¿Qué encuentran estos inmigrantes en el mundo griego? Según Deleuze tres cosas fundamentales que podrían convertirse en las condiciones de hecho de la filosofía:

  • una sociabilidad pura como medio de inmanencia
  • un cierto placer de asociarse, que constituye la amistad, pero también de romper la asociación, que constituye la rivalidad
  • una inclinación por el intercambio de opiniones

Inmanencia, amistad, opinión. Nos toparemos una y otra vez con estos tres rasgos griegos. La rivalidad encierra muchas crueldades, la amistad muchas rivalidades, la opinión muchos antagonismos y vuelcos sangrientos.

Desterritorialización relativa y absoluta

Física, psicológica o social, la desterritorialización es relativa mientras atañe a la realción histórica de la tierra con los territorios que en ella se esbozan o desvanecen, a su relación geológica con eras y catástrofes, a su relación astronómica con el cosmos y el sistema estelar del cual forma parte. Pero la desterritorialización es absoluta cuando la tierra penetra en el mero plano de inmanencia de un pensamiento.

Pensar consiste en tender un plano de inmanencia que absorba la tierra, más bien la adsorba. La desterritorialización de un plano de esta índole no excluye una reterritorialización, pero la plantea como creación de una tierra nueva futura. No obstante, la desterritorialización absoluta sólo puede ser pensada siguiendo unas relaciones por determinar con las desterritorializaciones relativas, no sólo cósmicas, sino geográficas, históricas y psicosociales. Siempre hay un modo en el que la desterritorialización absoluta en el plano de inmanencia asume el relevo de una desterritorialización relativa en un ámbito determinado.

Aparece una diferencia importante según que la desterritorialización relativa sea de inmanencia o de trascendencia:

  • Cuando es trascendente, vertical, celeste, producida por la unidad imperial, el elemento trascendente tiene que inclinarse o someterse a una especie de rotación para inscribirse en el plano del pensamiento-Naturaleza siempre inmanente: la vertical celeste se reclina sobre la horizontal del plano de pensamiento siguiendo una espiral. Pensar implica aquí una proyección de lo trascendente sobre el plano de inmanencia. La trascendencia puede estar totalmente vacía en sí misma, se va llenando a medida que se inclina y cruza niveles diferentes jerarquizados que se proyectan juntos sobre una región del plano, es decir, sobre un aspecto que corresponde a un movimiento infinito. Lo mismo sucede cuando la trascendencia invade lo absoluto, o cuando un monoteísmo sustituye a la unidad imperial: el dios trascendente permanencería vacío, si no se proyectara sobre el plano de inmanencia de la creación el que traza las etapas de su teofanía. En todos estos casos, unidad imperial o imperio espiritual, la trascendencia que se proyecta sobre el plano de inmanencia lo cubre o lo llena de Figuras. Se trata de una sabiduría o de una religión. La figura posee un referencia plurívoca y circular. Se define por una tensión interna que la relaciona con lo trascendente sobre el plano de inmanencia del pensamiento. La figura es esencialmente paradigmática, proyectiva, jerárquica y referencial.
  • Cuando la desterritorilización relativa es en sí misma horizontal, inmanente, se conjuga con la desterritorialización absoluta del plano de inmanencia que lleva al infinito, que impulsa a lo absoluto los movimientos de la primera transformándolos (el medio, la opinión, el amigo). La inmanencia se duplica. Entonces ya no se piensa por figuras sino por conceptos.

El concepto

El concepto es lo que llena el plano de inmanencia. Ya no hay proyección en  una figura, sino conexión en el concepto, por eso el propio concepto abandona cualquier referencia para no conservar más que unas conjugaciones y unas conexiones que constituyen su consistencia. El concepto no tiene más regla que la vecindad, interna o externa. Su vecindad o consistencia interna está garantizada por la conexión de sus componeentes en zonas de indiscernibilidad; su vecindad externa o exoconsistencia está garantizada por los puentes que van de un concepto a otro cuando los componenetes de uno están saturados. Y eso es efectivamente lo que significa la creación de los conceptos: conectar componentes interiores inseparables hasta su cierre o saturación de tal modo que no se pueda añadir o quitar ningún componente sin cambiar el concepto: conectar el concepto con otro, de tal modo que otras conexiones cambiarian la naturaleza de ambos. La plurivocidad del concepto depende únicamente de la vecindad (un concepto puede tener varias).

El concepto no es paradigmático, sino sintagmático, no es proyectivo, sino conectivo, no es jerárquico sino vecinal, no es referente, sino consistente. Resulta obligado entonces que la filosofía, la ciencia y el arte dejen de organizarse como los niveles de una misma proyección, y que ni siquiera se diferencien a partir de una matriz común, sino que se planteen o se reconstituyan inmediatamente dentro de una independencia respectiva, una división del trabajo que suscita entre ellos relaciones de conexión.

¿Hay que decidir una oposición radical entre las figuras y los conceptos? Unas veces se confiere a los conceptos el prestigio de la razón, mientras se relegan las figuras a la oscuridad de lo irracional y a sus símbolos; otras se otorga a las figuras los privilegios de la vida espiritual, mientras se relegan los conceptos a los movimientos artificiales de un entendimiento muerto. Y sin embargo surgen perturbadoras afinidades sobre un plano de inamencia que parece común a ambos.

Lo trascendente produce por proyección una absolutización de la inmanencia. Pero la inmanencia de lo absoluto que reivindica la filosofía es completamente distinta; las figuras tienden hacia los conceptos hasta el punto de que se aproximan infinitamente a ellos.

Las religiones sólo llegan al concepto cuando reniegan de sí, las filosofías sólo llegan a la figura cuando se traicionan. Entre las figuras y los conceptos existe una diferencia de naturaleza, pero también todas las diferencias de grado posibles. Pensar se hace en un plano de inmanencia en el que pueden morar tanto las figuras como los conceptos. Este plano no es exactamente filosófico, sino pre-filosófico. Es tributario de lo que mora en él, y que actúa sobre él, de tal modo que sólo se vuelve filosófico bajo el efecto del concepto: supuesto por la filosofía, aunque no obstante instaurado por ella, se desarrolla dentro de una relación filosófica con una no-filosófica. En el caso de las figuras, por el contrario, lo pre-filosófico pone de manifiesto que el plano de inmanencia en sí mismo no tenía como destino inevitable una creación de concepto o una formación filosófica, sino que podía desarrollarse en unas sabidurías y unas religiones siguiendo una bifurcación que conjuraba de antemano la filosofía desde la perspectiva de su propia posibilidad.

La filosofía es una geofilosofía

Para que la filosofía naciera fue necesaria la conjunción de dos movimientos de desterritorialización muy diferentes, el relativo y el absoluto, cuando el primero ejercía ya una acción en la inmanencia. Fue necesario que la desterritorialización absoluta del plano del pensamiento se ajustara o se conectara directamente con la desterritorialización relativa de la sociedad griega.

La filosofía es una geofilosofía, exactamente como la historia es una geohistoria desde la perspectiva de Braudel. La geografía no se limita a proporcionar a la forma histórica una materia y unos lugares variables. No sólo es física y humana, sino mental. Desvincula la historia del culto de la necesidad para hacer valer la irreductibilidad de la contingencia.

No se puede reducir la filosofía a su propia historia, porque la filosofía se desvincula de esta historia incesantemente para crear conceptos nuevos que revierten nuevamente a la historia pero no proceden de ella. Sin la historia, el devenir permanecería indeterminado, incondicionado, pero el devenir no es histórico. Los tipos psicosociales pertenecen a la historia, pero los personajes conceptuales pertenecen al devenir.

Si la filosofía surge en Grecia, es más en función de una contingencia que de una necesidad, más de un ambiente o de un medio que de un origen, más de un devenir que de una historia, de una geografía más que de una historiografía, de una gracia  más que de una naturaleza.

Cuando la filosofía se aproxima a la utopía

La conexión de la filosofía antigua con la ciudad griega, o la conexión de la filosofía moderna con el capitalismo no son ideológicas, ni se limitan a impulsar hasta el infinito determinaciones históricas y sociales para extraer de ellas figuras espirituales.

La filosofía moderna es tan poco amiga del capitalismo como lo era la filosofía antigua de la ciudad. La filosofía lleva a lo absoluto la desterritorialización relativa del capital, lo hace pasar por el plano de inmanencia en tanto que movimiento de lo infinito, o lo suprime en tanto que límite interior, lo vuelve contra sí, para apelar a una tierra nueva, a un pueblo nuevo.

Está más cerca de lo que la Escuela de Frankfurt designaba como utopía. La utopía es la que realiza la conexión de la filosofía con su época, capitalismo europeo, pero también ya ciudad griega, es con la utopía con lo que la filosofía se vuelve política y lleva a su máximo extremo la crítica de su época. La utopía no se separa del  movimiento infinito: designa etimológicamente la desterritorialización absoluta.

Lo que cuenta no es la supuesta diferenciación entre un socialismo utópico y un socialismo científico, sino más bien los diversos tipos de utopía. Siempre existe en la utopía, como en la filosofía, el riesgo de una restauración de la trascendencia, con lo que hay que distinguir entre las utopías autoritarias, o de trascendencia, y las utopías libertarias, revolucionarias, inmanentes. La palabra utopía designa por tanto esta conjunción de la filosofía o del concepto con el medio presente: filosofía política.

La revolución es la desterritorialización absoluta en el punto mismo en el que ésta apela a la tierra nueva, al pueblo nuevo. La desterritorizalición absoluta no se efectúa sin una reterritorialización. La filosofía se reterritorializa en el concepto. El concepto no es objeto, sino territorio.

Los griegos dominaban el plano de inmanencia que construían desbordantes de entusiasmo y arrebatos, pero tenían que buscar con qué conceptos llenarlo, para no caer de nuevo en las figuras de Oriente. Nosotros tenemos conceptos, creemos tenerlos, tras tantos siglos de pensamiento occidental, pero no sabemos muy bien dónde ponerlos, porque carecemos de auténtico plano, debido a lo distraídos que estamos por la trascendencia cristiana. Los griegos de Platón contemplan el concepto como algo que está todavía muy lejos y muy arriba, mientras que nosotros tenemos el concepto, lo tenemos en la mente de forma innata, basta con reflexionar.

Schelling decía que los griegos vivían y pensaban en la Naturaleza, pero dejaban el Espíritu en los misterios, mientras que nosotros vivimos, sentimos y pensamos en el Espíritu, en la reflexión, pero dejamos la Naturaleza en un profundo misterio alquímico que no cesamos de profanar.

El catolicismo no nos dejó filosofar

No sólo el filósofo tiene una nación, en tanto que hombre, sino que la filosofía se reterritorializa en el Estado nacional y en el espíritu del pueblo. Así fundó Nietzsche la geofilosofía, tratando de determinar los caracteres de la filosofía francesa, inglesa y alemana. Pero, ¿por qué únicamente tres países fueron colectivamente capaces de producir filosofía en el mundo capitalista?

Italia presentaba un conjunto de ciudades desterritorializadas y un poderío marítimo capaces de renovar las condiciones de un milagro, y marcó el inicio de una filosofía inigualable, pero que abortó, y cuya herencia se transfirió más bien a Alemania (con Leibniz y Schelling). Tal vez se encontraba España demasiado sometida a la Iglesia, e Italia demasiado próxima de la Santa Sede; lo que espiritualmente salvó a Alemania y a Inglaterra fue tal vez la ruptura con el catolicismo, y a Francia el galicanismo. Italia y España carecían de un medio para la filosofía, con lo que sus pensadores seguían siendo unos cometas, y además estos países estaban dispuestos a quemar a sus cometas.

Italia y España fueron los dos países occidentales capaces de desarrollar con mucha fuerza el concettismo, es decir, el compromiso católico del concepto y de la figura, que poseía un gran valor estético pero disfrazaba la filosofía, la desviaba hacia una retórica e impedía una posesión plena del concepto.

La filosofía se reterritorializa tres veces

Tenemos los conceptos. Mientras que los griegos no los tenían todavía, y los contemplaban de lejos, o los presentían: de ahí deriva la diferencia ente la reminiscencia platónica y el innatismo cartesiano o el a priori kantiano. Pero la posesión del concepto no parece coincidir con la revolución, el Estado democrático y los derechos del hombre. La historia de los hombres y la historia de la filosofía no tienen el mismo ritmo.

Se impone la tarea de pensar lo que no se puede hacer. En cada caso, la filosofía encuentra dónde reterritorializarse en el mundo moderno conforme al espíritu de un pueblo y a su concepción del derecho. Así pues, la historia de la filosofía está marcada por unos caracteres nacionales, o mejor dicho nacionalitarios, que son como opiniones filosóficas.

Donde hay conceptos hay costumbre, y las costumbres se hacen y se deshacen en el plano de la inmanencia de la conciencia radical: son las convenciones. Cuando la filosofía se territorializa en el Estado de derecho, el filósofo se vuelve profesor de filosofía, pero el alemán lo es por institución y fundamento, el francés por contrato y el inglés por convención.

Si no existe un Estado democrático universal, a pesar de los sueños de fundación de la filosofía alemana, es debido a que lo único que es universal en el capitalismo es el mercado.

Los derechos del hombre son axiomas: pueden coexistir con muchos más axiomas en el mercado, particularmente en lo que a la seguridad de la propiedad se refiere, que los ignoran o los dejan en suspenso mucho más aún de lo que los contradicen.

Los derechos no salvan a los hombres, ni a una filosofía que se reterritorializa en el Estado democrático. Nada dicen los derechos del hombre sobre los modos de existencia inmanente del hombre provisto de derechos. Y la vergüenza de ser hombre no sólo la experimentamos en las situaciones extremas, sino en condiciones insignificantes, ante la vileza y la vulgaridad de la existencia que acecha a las democracias, ante la propagación de estos modos de existencia y de pensamiento para el mercado, ante los valores, los ideales y las opiniones de nuestra época.

La ignominia de las posibilidades de vida que se nos ofrecen surge de dentro. Este sentimiento de vergüenza es uno de los temas más poderosos de la filosofía. No somos resposables de las víctimas, sino ante las víctimas.

Aunque la filosofía se reterritorializa en el concepto, no por ello halla su condición en la forma presente del Estado democrático o en un cogito de comunicación más dudoso aún que el cogito de reflexión. No carecemos de comunicación, por el contrario, nos sobra, carecemos de creación. Carecemos de resistencia al presente.

La creación de conceptos apela en sí misma a una forma futura, pide una tierra nueva y un pueblo que no existe todavía. La europeización no constituye un devenir, constituye únicamente la historia del capitalismo que impide el devenir de los pueblos sometidos. El arte y la filosofía se unen en este punto, la constitución de una tierra y de un pueblo que faltan, en tanto que correlato de la creación. Las democracias son mayorías, pero un devenir es por naturaleza lo que se sustrae siempre a la mayoría.

Es la relación constitutiva de la filosofía con la no filosofía. El devenir siempre es doble, y este doble devenir es lo que constituye el pueblo venidero y la tierra nueva. La filosofía tiene que devenir no filosofía, para que la no filosofía devenga la tierra y el pueblo de la filosofía.

El pueblo es interior al pensador porque es un devenir-pueblo de igual modo que el pensador es interior al pueblo, en tanto que devenir no menos ilimitado. El artista o el filósofo son del todo incapaces de crear un pueblo, sólo pueden llamarlo con todas sus fuerzas. Un pueblo sólo puede crearse con sufrimientos abominables, y ya no puede ocuparse más de arte o de filosofía. Pero los libros de filosofía y las obras de arte también contienen su suma inimaginable de sufrimiento que hace presentir el advenimiento de un pueblo. Tienen en común la resistencia, la resistencia a la muerte, a la servidumbre, a lo intolerable, a la vergüenza, al presente.

La desterrotorialización y la reterritorialización se cruzan en el doble devenir. Apenas se puede ya distinguir lo autóctono de lo foráneo, porque el forastero deviene autóctono junto al otro que no lo es, al mismo tiempo que el autóctono deviene forastero, a sí mismo, a su propia clase, a su propia nación, a su propia lengua. Devenir forastero respecto a uno mismo, y a su propia lengua y nación, ¿no es acaso lo propio del filósofo y de la filosofía?

La filosofía se reterritorializa tres veces, una vez en el pasado en los griegos, una vez en el presente en el Estado democrático, una vez en el futuro, en el pueblo nuevo y en la tierra nueva.

La Obscenidad del Lujo Extremo

Publicado: 26 junio, 2012 en Cadaunada, Viajes

La semana pasada, por motivos profesionales que no vienen al caso pero que me valdrán para unas cuantas entradas tecnológicas, estuve en Monte Carlo.

No es mi primer contacto con sitios lujosos. He visitado Dubai y Abu Dhabi, con esos centros comerciales inmensos en medio del desierto, con pistas de nieve artificial incluidas y aire acondicionado en las paradas de autobuses de unas calles de homigón y cristal. Este lujo es irracional, no me produjo obscenidad, simplemente me pareció barroco y pretencioso. Surrealista y por tanto incluso divertido. Curioso como se pasa de la jaima al lujo en cero coma.

El lujo de Monte Carlo es el lujo extremo. Es el rancio abolengo de los ricos muy ricos. Tampoco es mi primer contacto con este tipo de lujo. Cuando era pequeña, algunos fines de semana íbamos a visitar Puerto Banús, a darnos una vueltica y tomarnos un helado mientras alucinábamos con los testarrossa y los superyates. Los ochenta era pleno apogeo de Puerto Banús y Marbella, toda la jet de Europa veraneaba por allí y toda la realeza árabe también se desplaza allí con su cohorte de miles. Cuando eres pequeño ves las cosas de otra manera, y no recuerdo aquél lujo extremo como obsceno. Cuando eres pequeño eres feliz, no entiendes de prima de riesgos ni de cuanto ha tenido que pagar tu padre por comprarte el helado. No entiendes lo que significa realmente tener un estatus social y mucho menos económico. La inocencia de cuando eres niño te hace envidiar al ferrari igual que al muñeco de tu vecino.

En estos tiempos que corren, con la que está cayendo, la semana que he pasado en Monte Carlo me ha provocado una desazón interior y la palabra obsceno clamaba al cielo y al infierno sin cesar.

Cuando viajé por primera vez a la India, sentí que estaba en otra planeta. Era tan diferente la cultura, las costumbres, los olores, los colores, los sonidos….estaba en otro planeta, pero ese planeta estaba poblado por seres humanos. Monte Carlo está habitado por una raza superior de gente alta, guapa, perfecta y rica. No hay gordos, bueno, alguno sí que hay, pero no hay gordas. No hay feos, bueno, alguno sí que hay, pero no hay feas…No hay gente normal. Ni siquiera la camarera que te limpia la habitación, ni el barman que te sirve la cerveza a 15 euros.

El hotel en el que me alojaba es el Fairmont, que aunque nunca hayas estado en Monte Carlo ni te interese las revistas del corazón, si eres seguidor de la Fórmula 1 lo reconocerás inmediatamente. El túnel por el que pasan los coches no es un túnel. Son los pilares del hotel que se clavan en el mar. En el otro lado del hotel, la curva del Casino, mítica donde las haya.

El hotel es mileurista, como muchos españoles, solo que el hotel es mileurista al día, como muy pocos españoles. De día chancletas y pantalones cortos, difícil diferenciar, de noche chicas neumáticas y tacones de aguja, difícil purificar. Curioso como a lo largo del día va cambiando la fauna. La gente rica de día hasta parece normal, pero llega la noche y se transforman. El bolso de las bodas, ese bolso ridículo en el que casi ni te cabe el paquete de tabaco, es el bolso de las mujeres neumáticas. Como si no pagaran…

Paseas por el puerto y la sucesión de yates, todos con sus tres plantas, con sus jacuzzis en cubierta, con sus maderas relucientes, impolutas. Toda la muchachada alrededor, recién salida de un anuncio de Tomy Hilfiger, restaurantes de vino a 3000€ la botella. Concesionarios de Rolls Royce, Ferrari, Lamborghini, Aston Martin. Tiendas de Prada, Moschino, Louis Vuitton…

No paraba de preguntarme de donde diablos había salido esa gente….y la respuesta que una y otra vez martilleaba mi cabeza era…de la misera que nos envuelve, de la desgracia que nos subyuga. Su dinero fue en algún momento nuestro dinero. Cada vez que nos suben la prima de riesgo, pueden pagar un par de días más de amarrar el yate en el puerto. Cada vez que alguien es deshauciado pueden comprar una nueva operación de estética para estar a la altura.

No paraba de preguntarme, si realmente son conscientes del mundo que le rodea, si viven la vida como señores feudales conscientes de la dominación de los siervos de la gleba, o realmente son como Buda cuando era Siddhartha Gautama, y no se enteran de la misa la media.

Tampoco importa demasiado. Acabé saturada y asqueada, con una gran pena en el alma, ¿por qué somos tan perros? ¿por qué están tan mal repartidos los recursos?¿por qué era todo tan obsceno?…De vuelta, en mi piso de 45 metros cuadrados, tercero sin ascensor, no echo de menos mi habitación con vistas al mar, pero sigo preguntándome ¿por qué tiene que ser así?

Receta de la mama y de la buela. Tradicional como pocas, nutritiva y deliciosa. Sin parangón.

Fíjate en la foto de ingredientes básicos, ajo y cebolla y pan duro, comida de pobres, espárragos trigueros que antaño se recogían salvajes en el campo. Este tipo de guisos de tanta tradición tienen mucho encanto, porque son muy sencillos, con ingredientes muy básicos y están increiblemente suculentos. Si no lo conoces tienes que hacerlo, y si lo conoces seguro que te lo he recordado y ya estás pensando en comprar espárragos…

Empezaremos en una cazuela grande, con el fondo cubierto de AOVE. Cuando esté caliente incorporamos una cebolla grande, 3 dientes de ajo y un buen trozo de pan duro. Luego vamos a batirlo todo, así que la cebolla y los ajos hay que pelarlos pero cortarlos en trozos grandes.

A fuego medio bajo vamos sofríendo hasta que los ingredientes empiecen a coger un tono dorado y bonito, sobre todo el pan, que empezará a tostarse. Entonces sacamos con la espumadera todos los ingredientes y los ponemos en el vaso de la batidora. La receta original es un majao en un mortero tradicional, si tienes herramienta, tiempo y ganas, desde luego es lo suyo. Si no, mete el turbo a la batidora y en un minuto estará listo. Añade agua para facilitar la labor.

En el mismo aceite echamos dos manojos de espárragos trigueros, a los que habremos limpiado, quitado el tallo y cortado en tres trozos cada uno. Se sube el fuego y se saltean como un par de minutos. A continuación bajamos el fuego y añadiremos una cucharadita de ñora molida y otra de pimentón. Damos un par de vueltas para que se mezcle todo bien e incorporamos el majao.

Subimos el fuego y añadimos sal y pimienta. Pelamos 3 patatas medianas y las cortamos en rodajas, que no sean demasiado finas, pero tampoco muy gordas. Las incorporamos a la cazuela y cubrimos todo con agua. Subimos el fuego para que empiece a hervir y en ese momento se baja y se tapa. Se deja haciendo chupchup una media hora. La patata debe quedar un poco tierna, pero tampoco demasiado.

Incorporamos el arroz, y si es necesario incorporamos más agua. Se deja destapado a fuego medio hasta que el arroz cueza. Se sirve inmediatamente.

Plato único excepcional, no necesita nada más. La única pega es que al llevar patatas no se puede congelar, aunque siempre se puede hacer el sofrito y reservar para congelar justo antes de incorporar las patatas. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES (4 personas)

  • 2 tazas de café de arroz
  • 3 dientes de ajo
  • una cebolla grande
  • un trozo de pan duro
  • 2 manojos de espárragos
  • 3 patatas medianas
  • una cucharada de ñora molida
  • una cucharada de pimentón
  • sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Se pelan los ajos y la cebolla y se parten en trozos grandes
  • En una cazuela con el fondo de AOVE se sofríen junto con el pan, hasta que cojan tono dorado
  • Se aparta al vaso de la batidora y se bate todo con un poco de agua
  • En el mismo aceite se echan los espárragos trigueros y se saltean a fuego vivo durante un par de minutos.
  • Se baja el fuego y se añade el pimentón y la ñora molida
  • Se salte un par de segundos y se añade el majado, sal y pimienta
  • Se incorporan las patatas peladas y cortadas a rodajas no demasiado finas
  • Se cubre con agua y se sube a fuego vivo hasta que empieza a hervir
  • Se baja el fuego se tapa y se deja cocinando media hora
  • Se incorpora el arroz y la cantidad de agua que haga falta
  • Se cuece el arroz y se sirve inmediatamente

Fácil, rápido y rico, ¿qué más quieres?…bastante ligero y resultón.

Partimos de setas frescas, yo escogí shiitake porque tenían una pinta estupenda y eran bastante grandes, cosa que nos interesa en esta receta. Pero puedes usar las setas que quieras y más te gusten. Unos champiñones seguro que quedan estupendos.

Las setas no deben ponerse bajo el grifo para lavarlas, yo le quito la piel a los champiñones, al resto de setas no. Se debe utilizar un paño húmedo para quitar con cuidado los restos de tierra que puedan tener. Esta parte es un poco más coñazo, pero si la seta tiene tierra es que lo mismo hasta la has cogido tú, y entonces el trabajo merecerá la pena porque estará deliciosa. Si las compras en el mercado, como la inmensa mayoría de los mortales, suelen venir bastante limpias.

A las setas les quitamos los pedúnculos, para que quede solo la copa, y si tienen mucha carne, horadamos con el cuchillo para hacer una especie de camita donde pondremos el relleno.

El relleno más fácil no puede ser, una tarrina de queso crema, si quieres ligero pues ligero, y unos 120 gramos de jamón serrano en taquitos. Se bate todo bien para que se homogeinicen los ingredientes.

Las copas de las setas las colocamos con la parte cóncava hacia abajo en una fuente de horno y las salpimentamos, ojo con la sal que luego lleva jamón, lo mismo hasta te puedes saltar este paso. También las pulverizamos con un poco de AOVE.

A continuación con una cucharita vamos repartiendo la mezcla de jamón y queso por todas las setas, para que queden más o menos igual. Yo le vuelvo a añadir un poquito más de pimienta y unas briznas de orégano.

Nos vamos al horno, con grill y aire caliente a unos 160 grados durante unos 12 o 15 minutos y luego damos otros 5 minutos sólo de grill. Cuidado de no pasarse con el tiempo, lo que nos interesa es que el relleno coja un color bonito, las setas necesitan en general muy poco tiempo de cocción y si nos pasamos pueden resultar correosas.

Servir caliente y disfrutar. Aperitivo, primer plato, cena…guarnición, lo que quieras. Delicioso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES (para 10 setas)

  • Setas Shiitake frescas, o cualquier otro tipo de setas o champiñones, medianos o grandes
  • Una tarrina de queso crema ligero
  • 120 gramos de tacos de jamón serrano
  • orégano
  • Sal, pimienta, AOVE

MANUFACTURA

  • Se limpian bien las setas, con un paño húmedo, y se cortan los pedúnculos dejando sólo la copa
  • En un bol batimos bien el queso crema con los tacos de jamón
  • Ponemos en una bandeja de horno las copas de las setas boca abajo, salpimentamos y pulverizamos con AOVE
  • Repartimos con una cucharada el batido de queso y jamón
  • Espolvoreamos con más pimienta y orégano o finas hierbas
  • Al horno con grill y aire caliente a 160 grados durante unos 15 minutos y luego otros 5 minutos de gratinado, hasta que cojan un color y aroma bonitos

Pastel de Queso Quark

Publicado: 10 junio, 2012 en Cocina
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Un pastel increiblemente ligero y delicioso. Postre suave y bajo en calorías.

En un bol grande para trabajar con comodidad vertemos una tarrina de queso quark y medio vaso de leche y batimos bien.

Añadimos 5 cucharadas de azúcar morena, si puede ser integral mucho mejor. Añadimos también media cucharada de harina de trigo y media de harina de maíz.

Para aromatizar usamos unas gotas de agua de azahar, pero sólo un par de gotas. Seguimos batiendo bien todos los ingredientes y añadimos por último un par de huevos. Batimos hasta que tengamos una consistencia semilíquida.

Vertemos la mezcla en un molde y vamos al horno, que ya estará a 180 grados durante unos 45 minutos…ya sabemos el punto de los pasteles, pinchamos y que salga limpio.

Hay que dejar enfríar antes de servir.

Yo lo acompañé de una mermelada de higos casera reducida con un poco de agua para que fuera de textura más ligera. Combinación perfecta. Fresco, fresco y rico, rico. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Una tarrina de queso quark (250 gramos)
  • medio vaso de leche
  • 5 cucharadas de azúcar morena
  • media cucharada colmada de harina
  • media cucharada colmada de Maizena
  • Ralladura de medio limón
  • 2 huevos

MANUFACTURA

Pollo en salsa, miles de forma de prepararlo, una de ellas.

Se necesita un pollo de corral entero, y le decimos al pollero que lo trocee en trozos como para freír, es decir, pequeños. Yo luego le quito la piel y lo lavo bien. Salpimentamos el pollo y lo reservamos.

En un cazuela grande ponemos el fondo con AOVE y añadimos una cebolla mediana cortada en juliana y 4 puerros grandes, a los que le habremos quitado la parte verde, la primera capa de piel y lo cortamos en rodajas no demasiado finas. Lo salteamos todo junto a fuego bajo durante un buen rato.

Cuando estén bien pochados añadimos los trozos de pollo y seguimos rehogando a fuego medio alto hasta que el pollo empiece a coger un tono tirando a dorado, pero sin pasarse. Si no te preocupan las calorías o las grasas, no le quites la piel al pollo y después de salpimentarlo lo pasas por un poco de harina y fríes los trozos. Los vas sacando y los dejas rservado, en el mismo aceite, que si es mucho tienes que quitar para que sólo quede el fondo de la cazuela, haces el sofrito con la cebolla y los puerros y luego añades los trozos de pollo ya fritos.

A continuación le añades sal, pimienta, un vaso de vino blanco y un buen chorreón de brandy de jerez, cubre el resto con agua o caldo de verduras, hasta que el pollo casi no se vea. Tapas y dejas cociendo a fuego muy bajo durante una media hora.

Luego destapas, subes el fuego fuerte y dejas consumir el caldo hasta que coja la consistencia que más te guste.

Servir calentito acompañado de lo que te de la gana, como es en salsa el arroz le va estupendamente, pero unas patatas fritas serían lujuriosas. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 cebolla mediana
  • 4 puerros
  • 1 pollo de corral en trozos pequeños
  • un vaso de vino blanco
  • un vaso de brandy de jerez
  • sal, pimienta negra y AOVE

MANUFACTURA

  • Lavar bien el pollo troceado y salpimentarlo
  • En una cazuela con AOVE sofreír la cebolla en juliana y los puerros en aros, a fuego bajo hasta que estén rendidos.
  • Añadir los trozos de pollo y subir el fuego, rehogar hasta que empiece el pollo a dorarse
  • Añadir, sal, pimienta, vino blanco y  el brandy de Jerez, cubrir con agua y tapar
  • Cocinar a fuego lento media hora
  • Destapar subir el fuego y consumir el caldo sobrante

¿Qué significa contrastar una teoría?

En la visión tradicional, las hipótesis o teorías son el centro de la adquisición de conocimiento. La investigación científica comienza con la formulación de problemas. Las hipótesis o teorías son respuestas, o intento de soluciones, a los mismos. Tales “soluciones” son conjeturas.
El objeto de la ciencia es la explicación y la predicción, para lo cual se requieren leyes universales. La estructura lógica de ambas formas argumentales es idéntica: consiste en deducir un enunciado singular observacional a partir de un conjunto de premisas que contienen al menos una ley y enunciados singulares pertinentes. A las hipótesis solo puede asignárseles un uso predictivo o explicativo si han sido convenientemente evaluadas. El primer paso de la evaluación es examinar su coherencia interna y con el cuerpo de conocimientos admitidos. El siguiente es el control empírico o contrastación. La contrastación combina el razonamiento lógico (deducción) y la observación empírica.

El método de contrastar críticamente las teorías y de escogerlas, teniendo en cuenta los resultados obtenidos en su contraste, procede siempre del siguiente modo.

  • Presentada a título provisional una idea, aun no justificada en absoluto, se extraen conclusiones de ella por medio de la deducción lógica;
  • esas conclusiones se comparan entre sí y con otros enunciados pertinentes, con objeto de hallar las relaciones lógicas (equivalencia, deductibilidad, compatibilidad, etc.) que existan entre ellas.

Procedimientos de constrastación de teorías 

Se pueden distinguir cuatro procedimientos de llevar a cabo la contrastación de una teoría:

  • Se encuentra la comparación lógica de las conclusiones unas con otras: con lo cual se somete a contraste la coherencia interna del sistema.

  • Se estudia la forma lógica de la teoría, con objeto de determinar su carácter: si es una teoría empírica –científica- o si, por ejemplo, es tautológica.

  • Comparación con otras teorías, cuya principal mira es averiguar si la teoría examinada constituiría un adelanto científico en caso de que sobreviviera a las diferentes contrastaciones a que la sometemos.

  • Analizando las aplicaciones empíricas de las conclusiones que pueda deducirse de ella.

Con el último punto se pretende descubrir hasta qué punto satisfarán las nuevas consecuencias de la teoría –sea cual fuere la novedad de sus asertos- a los requerimientos de la práctica, ya provengan éstos de experimentos puramente científicos o de aplicaciones tecnológicas prácticas. También en este caso el procedimiento resulta ser deductivo; así, con ayuda de otros enunciados anteriormente aceptados se deducen de la teoría a contrastar ciertos enunciados singulares –“predicciones”-; en especial, predicciones que sean fácilmente contrastables o aplicables. Se eligen de estos enunciados los que no sean deducibles de la teoría vigente, y, más en particular, los que se encuentren en contradicción con ella. A continuación tratamos de decidir en lo que se refiere a estos enunciados deducidos (y a otros), comparándolos con los resultados de las aplicaciones prácticas y de experimentos. Si las conclusiones singulares resultan ser aceptables, o verificadas, la teoría a que nos referimos ha pasado con éxito las contrastaciones: no hemos encontrado razones para desecharla. Pero si la decisión es negativa, o sea, si las conclusiones han sido falsadas, esta falsación revela que la teoría de la que se han deducido lógicamente es también falsa.

Conviene observar que una decisión positiva puede apoyar a la teoría examinada sólo temporalmente, pues otras decisiones negativas subsiguientes pueden siempre derrocarla. Durante el tiempo en que una teoría resiste contrastaciones exigentes y minuciosas, podemos decir que ha “demostrado su temple” o que está “corroborada” por la experiencia.

En el procedimiento que acabamos de esbozar no aparece nada que pueda asemejarse a la lógica inductiva. En ningún momento se ha asumido que podamos pasar por un razonamiento de la verdad de enunciados singulares a la verdad de teorías. Tampoco se ha supuesto que en virtud de unas condiciones “verificadas”, pueda establecerse que unas teorías sean “verdaderas”, ni siquiera meramente “probables”.

Iremos profundizando en entradas sucesivas, haciendo especial hincapié en los siguientes temas:

  • La verificación y la confirmación.
  • El falsacionismo de Popper.
  • Los experimentos cruciales y el problema de la carga teórica.
  • Convencionalismo, holismo y falsacionismo refinado.

El enfoque comunicativo de P. Achinstein

Achinstein plantea la explicación científica como un acto ilocucionario. Considera que el tema de la explicación científica es sumamente complejo ya que intervienen varios factores, desde la estructura lógica hasta los criterios de evaluación de las explicaciones.

Achinstein reinterpreta algunas de las teorías de la explicación (Hempel, Salmon y Brody) desde su propia concepción. Así su idea central es que la explicación científica constituye un acto ilocucionario, en el que pueden distinguirse el acto de explicación y el producto de dicho acto. Por tanto hay tres cuestiones que han de tenerse en cuenta en la explicación científica:

  1. ¿Qué es un acto de explicación?

  2. ¿Qué es el producto de una explicación?

  3. ¿Cómo deben evaluarse los productos de una explicación?

Los modelos de explicación propuestos hasta el momento se han centrado en los productos de la explicación: el modelo nomológico-deductivo de Hempel, el modelo de relevancia estadística de Salmon y la teoría pragmática de Van Fraassen responden a la segunda pregunta. En cambio, el criterio de poder unificador con el que hay que valorar una explicación propuesto por Kitcher respondería a la tercera. Todos estos modelos abordarían aspectos parciales de la explicación científica.

Achinstein duda de que exista un modelo de explicación si este debe ajustarse al conjunto de condiciones necesarias para determinar que el explanans explica el explanandum.

La adecuación de las teorías de Hempel ha sido discutida por otro autores en cuanto a las relaciones con las predicciones. A lo que él recurre es a la mala interpretación de las predicaciones.

Dos requisitos del modelo explicativo pueden ser:

  • Ningún conjunto de oraciones del explanans puede implicar el explananduns.

  • La única condición (empírica) del explanas es la de ser verdadera.

El resto de las condiciones son a posteriori. En el modelo N-D no funciona la condición citada, por lo que además de la verdad del explanans deben reunirse otros factores empíricos.

El modelo de Salmon exige condiciones empíricas a posteriori. El formato del modelo es el de relevancia estadística. El modelo de Salmon predice la probabilidad del explanadum.

Brody en cambio plantea un requisito en el que si el explanans corresponde a un enunciado que atribuye una propiedad esencial a una clase de objetos, el explanandum ha de estar en esa clase.

Las principales objeciones al modelo de Salmon fueron realizadas:

  • Van Fraassen: opone a Salmon que la mera relevancia estadística no es condición suficiente.

  • Cartwright y Achinstein: la relevancia estadística para ellos tampoco es condición necesaria.

Hay teorías en cualquier caso (o hechos) que no demandan explicación (o no pueden ser explicadas por lo que no pueden ser determinadas a priori.

Posibilidad de la existencia de un modelo de explicación

Un modelo de explicación sería un conjunto de condiciones bajo las cuales el explanans explicaría correcta y unívocamente el explanandum.

  • Condiciones a priori de los modelos de explicación. Según Achinstein sólo hay una condición a priori: un explanans explica potencialmente a un explanandum sólo si hay una ley universal o estadística válida que relacione al explanans con el explanandum.

  • Condiciones no a priori de los modelos de explicación. También siguiendo a Achinstein dos serían las condiciones no a priori (empíricas):

    • que el conjunto de enunciados del explanans pueda implicar el explanandum

    • la única consideración empírica del explanans es que sea verdadero

Para evitar la paradoja de la muerte en 24 horas después de ingerir arsénico quizá fuese necesario añadir que el explanandum debe ser verdadero (no tiene sentido explicar un hecho falso: quien ingirió arsénico se murió por accidente de coche al ir al hospital).

En el modelo de la propiedad esencial, Brody establece que el explanans atribuye alguna propiedad esencial a una cierta clase de objetos y que el explanandum contiene al menos uno de dicha clase de objetos.

En el modelo de la relevancia estadística, Salmon establece un modelo a partir de enunciados probabilísticos en el explanans mediante el que no se puede predecir el explanandum pero sí su probabilidad.

Van Fraassen objeta a Salmon aduciendo que la mera relevancia estadística no es suficiente. La muerte o la supervivencia de las malas hierbas después de aplicar un herbicida con el 90% de efectividad queda explicada por el mismo conjunto de enunciados del explanans (paradoja de la realización de lo improbable).

Gelatina de Plátanos y Fresas

Publicado: 4 junio, 2012 en Cocina
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Me sorprendió su sabor, me recordó a las papillas de frutas que nos daban para merendar cuando eramos chiquitos, solo que en versión ligera, porque ya somos demasiado grandotes ;).

Superfresco y superligero, un postre o complemento estupendo para una comida no tan ligera. Sorprendente y fácil de hacer.

Facilísimo, tanto como coger las fresas, los plátanos y una manzana, bien limpitos y pelados y batirlo todo.

Preparar la gelatina siguiendo las instrucciones y añadir la fruta batida. Remover bien y añadir el toque de dulzor, azúcar, fructosa, miel, edulcorantes varios….verter en moldes individuales y meter en la nevera hasta que coja consistencia, que será mínimo un par de horas, yo lo dejaría algunas más.

¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 sobre de gelatina
  • 6 fresas
  • 3 platanos
  • 1 manzana
  • azúcar, miel o edulcorante

MANUFACTURA

  • Preparar la gelatina siguiendo las instrucciones del sobre
  • En la batidora mezclar toda la fruta pelada
  • Añadir el dulzor que prefieras
  • Mezclar la papilla de frutas con la gelatina
  • Servir en boles individuales y a la nevera