Soy una Headbanger Cuarentañera

Publicado: 8 noviembre, 2012 en Cadaunada

Hola, me llamo Silvia y soy una headbanger cuarentañera. Orgullosa de ello. Sí, …creo, …vaya.

El proceso está depurado. Son muchos años de experiencia y una se fija en las cosas. La headbangez es una posesión del metal, que en mi experiencia de poseida, he dividido en tres fases:

  • Primera Fase o De a Poquito. Empieza con la puesta a buen recaudo de accesorios con alto índice de volaera. Dícese principalmente los pendientes. Tienes claramente identificado cuando está comenzando la posesión. Se trata de una fase controlada por una aceleración suave y sostenida. De a poquito. De ahí su nombre. Los pies comienzan a despegarse entre ellos, la air guitar deja de ser tímida y con los air baquetazos que das haces palanca.
  • Segunda fase o Lanzaera. El  nombre le viene de los cobetes. El proceso incrementa la aceleración de manera zarvahe, por lo que hay que poner a buen recaudo accesorios que, volar vuelan menos, pero llegan más lejos. Dícese principalmente las gafas.
  • Tercera fase o Meltdown. El núcleo del reactor se fusiona y se va tó a tomá por culo. La posesión en sí. Ahora es cuando la posesión está en una cúspide que no es picuda. Es una meseta plana que dura más o menos atendiendo a una serie de parámetros. Ahora es cuando estás poseid@ por el metal y trasciendes espacio y tiempo. La música es la máquina del tiempo, el agujero de gusano que te ayuda a romper en mil pedazos las reglas del universo. Venga ya con las ostias. Parámetros:
    • Viejunidad. Clarísimo.
      • Que seas headbanger con 16 pues es normal, si eres XX es menos normal, pero vamos tampoco eres la puta excepción. Al día siguiente del headbangeo te sientes como Robocop. Cierto, el movimiento  de las clavículas para arriba queda en un bloque. Pero eres fuerte y poderoso. Normal, has estado una media de 1:23  horas dándolo todo. A jierro. Todo el rato. Razonablemente normal.
      • Conforme he ido creciendo he visto como la música no ha cambiado los efectos que me produce, a todos los niveles. Amplias, diversificas, te saturas, pero siempre está ahí. Ahora tengo 40.  Ahora lo sigo dando todo, pero al día siguiente del headbangeo me siento Piltrafilla Gusarapa. Yo ya no estoy pa estos trotes. Ya no estás a jierro todo el tiempo. Jeje, ni de coña. Pesan los años y los kilos, en vez en cuando hay que tomar un respiro…¡¡Es agotadoooooorrrrrrr!!
    • Necesidad. La posesión es en sí y no hay más ostias. Ni pinchas ni cortas. Es la necesidad ante la contingencia. Ha llegado el metal y te ha poseido. Por la puta cara.
      • ¿Cuando no es posesión? También es cierto que a veces no siento la necesidad. Porque no todos los temas son demonios del metal que te poseen. A estas alturas, y mira que me lo he currao pa entenderlo, no se qué es lo que tiene un tema o un grupo para que sea un demonio del metal. Unos temas te resbalan, otros te hacen mover tímidamente los pies, la cabeza incluso una tímida air guitaaaaar. Otros en cambio te arrebatan por completo. Es una posesión infernal y celestial a la vez. Es autónoma y poderosa. Y gustosa. Si es posesión lo sabes.
    • Motivación. Claro, yo no escucho metal como lo escuchaba hace 20 años, mi evolución musical afortunadamente ha sido amplia y ecléctica. Pero siempre es un género que me ha interesado con extrema intensidad. Extrema. Con lo cual, cuando voy a conciertos, que la mayoría son de grandes clásicos del género, pues me suelen gustar las canciones de los primeros discos, y según el concierto a veces cae alguna, una o ninguna. O a veces el bis entero, las 4 putas últimas canciones de un concierto pestoso. Por cierto, los Ministry es uno de los pocos grupos que no son metal y me hacen headbangear. Aaaaaaaaro.
      • Esto de la evolución de los grupos es pa otra entrada, porque vaya tela. Debería calcular el porcentaje de grupos que se me quedaron en el primero, segundo, tercer disco y sucesivos. Están casi casi todos. Pocos pocos pocos han conseguido llegar hasta el final, porque la banda se disolvió o porque invoevolucionó.

    Me planteaba el otro día que afortunadamente nunca me he visionado a mí misma poseída por el metal. Y lo agradezco infinitamente, porque mi pudor y sentido del ridículo vencerían al demonio. Y no quiero un exorcismo. Ni de coña. Es el más potente chorro de excitación y sublimación. Una necesidad  tan poderosa como la satisfacción que produce. Ambas en un ciclo infinito de creación y destrucción. Ni de coña quiero un exorcismo.

comentarios
  1. joe dice:

    Hola!. Es verdad, después del primer álbum, más glam rockero, ministry se dedicaron al blue grass más paleto. Ya, esto de las etiquetas, pero es que metal no es solo la nwobhm, ni el thrash, ni el speed, ni el power, ni el nu, ni el emo, ni el industrial… cuanto más avanzas de atrás hasta ahora más absurdas me parecen aunque todas sean metal. Pues eso, metal creo que nos pondríamos de acuerdo. Guitarra, bajo, batería y voz?, quizás algo electrónico?, si incluso ukelele bien metido. Por qué?, por qué tiene tralla de una forma u otra, riffs, distorsión y mala leche?, vale. Pues entonces ministry son metal. De todas formas filo es que hoy me ha apetecido “perder” el tiempo expresando una opinión por la que tampoco me sienta “concienciado” de la importancia de la misma. Yo también llego a los 40 y tengo bajo la etiqueta de rock desde burzum, caspar brotzmann o discharge, hasta david bowie o roxy music y a quien le interese el debate que hable de su disco duro. Yo podría seguir poniendo ejemplos hasta llegar casi al absurdo… Un saludo.

  2. ternasco power dice:

    mu bien explicao, pero sobre to me jartao de reir.eres mu grande filo!

  3. poniol dice:

    Uf, yo también soy casi cuarentañera y muy fan de Ministry, les he visto dos veces, una de ellas en festival y embarazada, y como disfruté!!!! Qué duros los buenos conciertos, como te sientes las cervicales la mañana siguiente durante el trabajo, esa es la escala de un buen concierto de rock. Hace poco que descubrí tu blog, chispeante, gracias.

  4. esther dice:

    Peraté que eso no es todo, aluego de estar poseida por el metal, durante horas y horas de pie, danzando y danzando (por darle un calificativo) nus vamos de marcha cubatil a esos antros nocturnos de mala muerte donde las cucarachas ya nos saludan al entrar, sip, no esta mal tener… casi cuarenta 🙂
    Tu churri

  5. Joseba dice:

    Siempre dije que la buena musica ( va en gustos, no soy quien para decir cual es buena o mala) hace que tu cuerpo reaccione. Si no lo hace estas muerto.
    Tambien es cierto, que aunque sea mas pequeñajo, el mundo de la musica lo veo como el buen gruñon que soy, y me sigo quedando con mis tiernos 90 musicalmente hablando.
    Para muestra? la we rock. Mujeres con la ropa mas apretada que los tornillos de un submarino, “guaperas” de salon mas falsos que un programa de Iñigo y los unicos verdaderamente autenticos, los borrachos. Solo esos ya reaccionan de una manera visceral. Aunque acaben tirando copas o por los suelos.

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