Hong Kong es la Noche

Publicado: 20 diciembre, 2012 en Cadaunada, Viajes

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Siempre quise ir a HK. Desde pequeña ha sido una ciudad para mí muy atrayente…muy sugerente. Mi primer recuerdo consciente de Hong Kong está asociado a Bruce Lee. El cine por aquella época era un medio estupendo de conocer el mundo, lo que había fuera de tu pueblo. Y no, no soy tan vieja como pueda parecer, soy de la generación bola de cristal. Pero cuesta tanto ya hacerse a la idea de un mundo sin internet…Había libros -atlas-, los 40 principales, el VHF y algunos afortunados hasta el UHF. De manera que está bastante claro que este primer contacto con Hong Kong no fue tanto por freak china cudeira sino más bien por imperativo categórico.

Por supuesto que con estos antecedentes, una visita al paseo de las estrellas, haciendo fotos a lozas de metal y cerámica donde aparecen nombres como Jackie Chan, y pararse un ratico en la estatua del amigo Bruce, era imprescindible en una visita a Hong Kong. Pero esto hay que hacerlo de día. Y ya de paso, te sientas a tomar unas cervezas a precio de oro, contemplando desde la costa de Kowloong la costa de Hong Kong. Merece la pena pagarlas.

Hong Kong es una región administrativa del sur de China, que incluye un trozo de península y varias islas. Una de ellas también se llama Hong Kong. Kowloong está justo en frente, a 10 minutos de ferry o de metro. Por el día las vistas son muy interesantes desde ambas orillas. Pero adentrarse orillas adentro en los dos extremos también resulta una experiencia gratificante. Alguna que otra visita a algún que otro templo y mercado, también hay que hacerlas de día.

Pero Hong Kong es la noche. Hong Kong se disfruta mucho más cuando los neones multicolor y omnipresentes inundan las calles, y suben por las paredes. Cuando los neones de los edificios configuran la silueta de la ciudad elevándose hacia el cielo. Cuando el calor te da un respiro y todo se vuelve más agradable.

El ajetreo bullicioso y ruidoso que inundan las calles hasta altas horas de la noche a veces te hace sentir como dentro de un hormiguero. Las tiendas están abiertas y abarrotadas. Los restaurantes abiertos y abarrotados de gente comiendo. Los hongkonitas comen a todas horas, compran a todas horas.

Nathan Road, una calle larga y concurrida, no te la puedes perder, especialmente cuando el sol ya ha desaparecido. Los alrededores son igualmente interesantes y estresantes. Tanta gente, tanta luz, tanto ajetreo. Desde luego si buscas tranquilidad y solitud, no es el sitio adecuado.

Puedes llegar a cabrearte profundamente con el ritmo de la ciudad, los ciudadanos son agresivos, maleducados, despreocupados, egocéntricos. Como son todos los ciudadanos de las grandes ciudades. Si vives en una, sabrás de lo que hablo. En las grandes ciudades se vive en una aceleración permanente, si eres consciente y eres capaz de controlarlo, sobrevives dignamente. Si estás de vacaciones en una gran ciudad notas mucho más esta aceleración, porque es diferente a la que tú estás acostumbrado…y porque estás de vacaciones. Deduces que son agresivos y maleducados cuando en realidad son hormigas actuando en su sistema, no menos agresivo ni maleducado que tu hormiguero residente. Tampoco más. Diferente.

De noche se hace más candente, porque de noche estás más alerta. De noche las luces que bañan hasta ahogar la ciudad te ofrecen muchos más estímulos que el sol que siempre anda inmerso en una bruma fantasmagórica. Los sonidos se acentúan, el bullicio se matiza, los olores se vuelven corpóreos. La luz de Hong Kong hipnotiza, la noche es lo que hace brillar a la ciudad y transportarte a una ensoñación extraña y cotidiana a la vez. Sorprendente.

Cuando cae la madrugada, la ciudad se va poco a poco a dormir, sólo quedan viajeros en busca de un avión tempranero, trabajadores esporádicos que van o vienen de sus labores, borrachos y/o derrotados de una noche loca, y algún que otro grupúsculo con reminiscencias hamposas.

Visitar Hong Kong en el festival de otoño es toda una experiencia. Dragones de fuego y lámparas de colores sorprenden por la vistosidad. Es una fiesta familiar que merece la pena disfrutar. Nosotros nos la encontramos por la aleatoriedad cósmica y alineación planetaria, vamos de chiripa, pero la disfrutamos un montón. Comimos los típicos mooncake, agujeros negros de glucosa y paseamos entre miles de hongkonitas disfrutando el ambiente.

Todas las noches a las 8, en el puerto de Kowloong está el espectáculo Simphonies of lights. Pues hay que verlo. Los primeros minutos son emocionantes. Es un espectáculo multimedia, o sea, luces y sonido. Los edificios principales de HK juegan con luces mientras  la música suena. A veces el sincronismo es estupendo, otras brilla por su ausencia. Comienza presentando a los edificios que van a participar con una música de esas que dan ganas de formar parte del equipo, y empiezas a pensar, estos chinos son la ostia la que van a liar. Se pasa pronto. Sobre todo porque la música es terrible. Terrible…infame en ocasiones. Terrible. La sincronización entre luces y sonido a veces es anárquica, pero estás tan alucinado con la horterada de música que ni te das cuenta. En cualquier caso, es muy vistoso, y merece la pena contemplarlo al menos una vez.

Pero lo mejor sin duda son las vistas desde el monte Victoria. Se encuentra en la isla de Hong Kong, y desde allí hay una vistas imprescindibles. Totalmente imprescindibles. Si puedes sube de día y espera allí que se haga de noche. Si tienes que elegir, indiscutiblemente de noche. Además las vistas son mucho mejores desde el lateral izquierdo. Existe un pequeño mirador a la derecha donde va todo el mundo, se peta. Las vistas no están mal, pero hay tanta gente que no puedes disfrutarlo. Si coges un camino que sale por la izquierda, justo donde los baños, y andas como unos 20 minutos acabarás flipando con lo que te encuentres. Impresionante. Las luces que cambian de color, el oro de los edificios sin neones, los neones de los edificios….Honk Kong es la noche.

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comentarios
  1. Anónimo dice:

    Me quedé con las ganas d visitarlo. Estuve en Shanghai, q es lo más parecido, y muy cerca en guangzhou, pero no llegamos a HK.
    Está claro q hay q volver .

  2. A mí me encantó. Es toda una experiencia. Al menos hay que ir una vez en la vida. Yo probablemente repita, además es un punto de intercambio de aviones bastante habitual cuando se viaja a Asia. Repito seguro 🙂

  3. Anónimo dice:

    Filo la del comentario anterior soy yo , inma…jaja…con la emoción se me ha pasao.

    FELIZ lo q cada uno quiera a todos…

  4. Lorena dice:

    Imponentes las fotos! QUIELO LECETAS OLIENTALES! (yo sigo en lo mío)

  5. Anónimo dice:

    Yo quise ser Bruce Lee, pero luego al crecer se me perdió la envidia.
    Fotos fascinantes, ¡viva el asombro!

  6. pulgano dice:

    Este último era mio, las cosas del gravatar y de las ondas con las ramas de los árboles

  7. pulgano dice:

    Je, je. Y hablando de esto, ¿adónde has metido lo de Popper que no lo encuentro?

  8. Antonio Lorenzo dice:

    Pues pinta interesante, sí… 🙂
    Me ha gustado lo de “reminiscencias hamposas”. Es que el “hampa” no deja de tener cierto encanto ortográfico… 🙂

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