El Americano Perfecto. Philip Glass

Publicado: 4 febrero, 2013 en Música
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Este año empiezo la temporada de ópera un poco tarde. Me estreno con El americano perfecto de Philip Glass. Muchas ganas.

El americano perfecto es Walt Disney. Un hombre cargado de prejuicios sociales, raciales y culturales cuyo único objetivo es ser cada vez más rico, cada vez más poderoso y cada vez más conocido. El americano perfecto aspira a superar la muerte y pasar a la eternidad como parte del imaginario del ser humano. Ese era Walt Disney. Muy buena gente no parecía no.

Glass y CiasLa obra de Glass se basa en un libro del mismo nombre escrito por el norteamericano Peter Stephan Jungk. A pesar de trascurrir en los últimos días de vida de Disney, no por ello suaviza o trata de evitar todo lo oscuro que había en el empresario. Tenía una personalidad bastante alejada de los que nos ha llegado a través de sus personajes más famosos.

En cualquier caso, el texto a mí me aburrió un poco. Muy pesado con Marceline, la ciudad natal de los hermanos Disney, un poco ñoño y un poco insustancial. Una historia al fin y al cabo dulcificada a pesar de ir a destajo con el “amigo” Walt.

Tampoco me gustó la música de Glass en un contexto operístico. No me pega nada la impostura típica de las voces de la ópera con el minimalismo soberbio y regio de Glass. Y creo que anda por las 25 óperas.  La música en sí me gustó, esas minutos de violas repitiendose sempitermanmente, esa percusión tan personal…me gusta Glass, pero esta no es precisamente de sus mejores obras. Es Glass a medio gas. La orquesta fue excepcionalmente grande. Y como siempre excepcionalmente buena. Son muy buenos los profesores de la Sinfónica de Madrid, en este caso dirigida por  Dennis Russell Davies.

Los intérpretes en cambio me parecieron bastante normalitos, y en muchos casos ahogados por la intensidad orquestal. Ninguno me llamó especialmente la atención.

LDisney y Lincolno mejor para mí sin duda fue la escenografía. Estupenda. Simple, sencilla, muy  muy acorde con la temática y sorprendente.  Phelim McDermott ha hecho un trabajo excepcional. La base de la escenografía residía en un par de grúas de cine con sus respectivas cámaras, que en realidad eran proyectores. Cortinajes blancos y telas en los laterales hacían las veces de base para la proyección de imágenes animadas muy curiosas e  interesantes. Me encantó la aparición del autómata de Lincoln. Me impresionó bastante su actuación. La conversación entre ambos fue de lo mejorcito.

En general me aburrí un poco, me gusta Philip Glass, me gusta la ópera, pero no me convence la mezcla de ambos. La anécdota de la noche, un Andy Warhol soberbiamente caracterizado con un traje de terciopelo morado semana santa y unos botines de charol naranja infierno. Mítiquísimo.

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