Cryptopsy, Cattle Decapitation, Decrepit Birth…todo un alegato al Metal Extremo

Publicado: 28 abril, 2013 en Música
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Cryptopsy, Cattle Decapitation, Decrepit Birth

Sala Cats, Madrid, Miércoles 24 de abril de 2013

Esto va de música ligera…Yo iba a ver a los Cryptopsy…y me encontré con los Cattle Decapitation, que me gustaron más. Además tocaban Decrepit Brith y dos bandas invitadas, pero a la primera no la vimos, y la segunda no nos convencieron. Lo único destacable era la increible cantante, al más puro estilo Sabina Classen, menuda voz.

Hace ya unos diez años, puede que algunos más, dejé de seguir de cerca la escena del metal extremo. Mi mundo musical estaba en plena expansión conquistadora y el jazz se estaba abriendo camino a bocaos. Sin embargo, no la perdí de vista, la seguía en la distancia. Ahora es la realidad la que da bocaos, y me lleva por derroteros en los que no puedo encontrar mejor acompañante que el metal extremo.

Y heme aquí, recién aterrizá del Roadburn, que todavía no he asimilao, y me voy a ver a los Cryptopsy, uno de los que resaltaba en ese seguimiento en la distancia. Muy técnicos, muy buenos, muy interesantes. A los Cattle Decapitation los descubrí mucho más tarde y no les presté la atención que se merecían, según aprecio ahora después de haberlos visto en directo. Conciertazo.

Los Decrepit Birth fueron una sorpresa muy agradable, estos sí que no fueron seleccionados por mi algoritmo de seguimiento en la distancia. Ni puta idea. El cantante es un homeless con rastas, lo que viene siendo la versión californiana de un sadu de  los que pululan por los ghats entre el Varuna  y el Asi. Salvando las distancias de espacio, tiempo y espíritu, una versión bastante bien concebida que maneja la energía del concierto de una manera admirable. Una mirada super poderosa, una energía muy directa. El batera increíble. Me lo pasé estupendamente. Brutal vale, Death ok, pero Progresivo no hij@ no. Los voy a escuchar a ver si confirmo el buen feeling que me dieron en concierto. Tocaron sólo media hora y me supieron a muy poco, me dejaron con muchas ganas.

Luego salieron los Cattle Decapitation. Brutos, brutos, brutos, brutos. Locos, locos, locos, locos. ¡Qué pedazo de concierto, cómo me lo pasé! Qué puto enfermo el cantante, qué puto enfermo. Era pura provocación continua, poses histriónicas, gestos obscenos, escatología….¡todo un showman!. El guitarrista un friki de la galaxia; un mechón largo y lacio en medio de una cabeza totalmente rapada, una guitarra fea de cojones pero con encanto de lo fea, y una mala leche rasgando las cuerdas que daba escalofrío. Monolith of Inhumanity es un discazo impresionante. El batería es impresionante. Probablemente el metal más extremo que he escuchado en directo, grind death brutal gore…., y conste que la escena grind core de los 90 me la comí enterita recién aterrizá en Madrid con el ansía viva en la carne y en el espíritu. Aunque ahora que lo pienso, Ash Borer no se quedan atrás…puede que incluso sean aún más extremo. Y a estos americanos los ví en el Roadburn, pero sólo pude estar media hora porque se solapaba con Godflesh. Y yo había ido al Roadburn a ver a Godflesh….aunque esa es otra historia que será contada en otro momento.

Los Cryptopsy sonaron impecables, son lo que esperaba de ellos, pero la actitud no me convenció. Recién visto al gurú de los chakras y al psicópata del matadero, me sale ahora el pelazo pantene que no he visto un pelo tan largo, tan brillante y tan bonito en mi pura vida de headbanger, y empieza a hablar de la experiencia Cryptopsy…Pues… como pelín endiosaos éstos. La técnica de composición y de ejecución de estos canadienses es magistral. Donaldson, al más puro estilo Kerry King, hizo todo un despliegue de técnica, velocidad, precisión, elegancia embrutecidas y elevadas al extremo máximo de intensidad. Fué un gran concierto, pero a mí no me engancharon como los anteriores. Curioso porque musicalmente me gustaron mucho más Cryptopsy que Decrepit, pero la magia que tuvo el concierto de los Decrepit no la sentí…Es lo que pasa cuando hay muchas ganas y muchas expectativas. Con el deseo, el listón es  tan alto que un conciertazo lo asimilas como no tan conciertazo. En cambio, algo que no querías perderte pero tampoco era el objetivo principal, te sorprenden con un subidón de patada voladora Bruce Lee style. Justo eso es lo que me pasó con los Cattle Decapitation. Salí volando.

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comentarios
  1. farris dice:

    ah y ahora veo que gusta del metal. interesante blog, entre por una consulta pero tal vez lo vuelva a visitar. felicitaciones

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