Paracelso y los Iatroquímicos

Publicado: 25 octubre, 2013 en Ciencia
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Si estuviéramos en los 70 y tuviera una banda  yeyé le pondría este nombre, ¿no me digas que no suena cool?.  Paracelso y los Iatroquímicos…Paracelso

¿Alguna vez has oído hablar de Theophrastus Philippus Aureolus Bombastus von Hohenheim? El amigo Bombastus, además de un gran nombre se consideraba a sí mismo con un gran talento,y no se le ocurrió otro alias para ponerse que Paracelso, literalmente superior a Celso.  El tal Celso era un compilador romano del siglo I del que se conservaban sus 8 libros de medicina. El tal Paracelso andaba por la primera mitad del siglo XVI. Paracelso era un personaje tan estrambótico como su nombre. Despreciaba el saber médico tradicional hasta el punto de empezar sus clases quemando libros de Avicena y Galeno en un brasero de azufre y nitro. Muy fan. Obviamente se ganó el odio acérrimo de la mayoría de médicos de la época que eran masivamente galenistas y se pasó gran parte de su vida errando por Europa…por sus tabernas para ser más precisos.

A pesar de esta carta de presentación, el amigo Paracelso era un buen cirujano y un médico experto en remedios metálicos para enfermedades como las propias de los mineros, las heridas de las novedosas armas de fuego y la sífilis, recién estrenada en Europa y a la que combatía con mercurio. Paracelso enseñaba y dictaba sus doctrinas, pero adolecía de maneras de mago. El secretismo formaba parte intrínseca de su personalidad por lo que nunca llegó a publicar nada. No perdáis de vista que estamos en una época donde magos, médicos y químicos formaban una extraña fauna difícilmente clasificable.

Innovador e iconoclasta, gran experimentador e investigador de nuevos remedios, se guíaba por la idea de que la enfermedad estaba provocada por los residuos venenosos de las reacciones químicas gracias a las que nuestros cuerpo funciona. De esta manera, las medicinas se orientaban a neutralizar esos residuos indeseables mediante arcana inorgánicos. La fisiología química de cada sistema orgánico estaba conectada con una realidad astral del macrocosmos, y mediante un espíritu independiente o archeus, controlaba la transformación de los alimentos en la digestión. Embebido de Platón, de la Biblia y de vino, interpretaba la creación del macrocosmos en el Génesis como una gran obra alquimista; las sustancias elaboradas eran una transformación creadora más que una mera combinación de materiales que se conservan en el compuesto.

La teoría paracelsiana de la materia trata más de principios abstractos que de corpúsculos materiales concretos. Se trata de una teoría de principios comunes a todas las sustancias, como los cuatro elementos clásicos, cuya unión da lugar a cuerpos con una nueva forma sustancial. La química medieval había complicado el esquema básico aristotélico con las emanaciones seca o húmeda de los Meteoros, responsables de la formación de minerales en las entrañas de la Tierra. Los árabes habían considerado el azufre y el mercurio principios que daban lugar a los metales según su proporción y calidad, que en el caso óptimo proporcionaba oro.

Sal azufre mercurioParacelso partió de estas ideas y añadió la sal al mercurio y al azufre para formar la Tria prima, principios no sólo de los metales sino de todas las suTria primastancias. La Tria prima es el trasunto microcósmico de la trinidad macrocósmica, siendo el cuerpo la sal, el alma el azufre y el espíritu el mercurio. Estos principios son arquetipos espirituales tan diversos como las sustancias que forman, por lo que no tenían mayor utilidad analítica, ya que cada cuerpo calcinado da una sal diferente y emite un espíritu distinto.

Los médicos seguidores de Paracelso conservaron un vago neoplatonismo y un gusto por las interacciones simpáticas entre macro y microcosmos, pero eso no quería decir que aceptaran necesariamente las doctrinas concretas de Paracelso, sino que hacían más bien hincapié en los aspectos prácticos e innovadores de su mensaje iconoclasta, frente al conservadurismo de los colegios de médicos y las universidades, apoyados por la Iglesia católica y sus jesuitas, opuestos a cuanto sonase a magia y religión no controlada. Por este motivo, el paracelsismo prosperó sobre todo en las zonas protestantes de Países Bajos y Alemanía y entre los hugonotes franceses.iatroquimica

Los iatroquímicos no eran ratas de taberna como el tarambana de su padre, Paracelso, sino dignos médicos profesionales que debían satisfacer a sus clientes con medicinas eficaces. Esto llevó a mitigar un tanto el misticismo y oscuridad del maestro para centrarse en los esquemas reformistas tendentes a promover la investigación farmacéutica y a producir recetas claras y precisas. Con ello desarrollaron un cierto eclecticismo tendente a dar la bienvenida a cualquier cosa aprovechable de Paracelso o Galeno. Paulatinamente los químicos empezaron a aparecer en las instituciones científicas e incluso en algunas universidades. Pero esa es otra historia que será contada en otra ocasión, porque Paracelso y los iatroquímicos no fueron una banda yeyé, fueron los padres de la Química.

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