Archivos para junio, 2015

Ciudadano YO se encuentra atravesando tiempos convulsos. Se ve inmerso en un profundo océano azotado por una decepcionante pluralidad de hechos políticos que generan cambios sociales y económicos dispares, frustrantes e indignantes. Ciudadano YO se siente asfixiado por la CORRUPCIÓN y la IMPUNIDAD que rodea nuestra realidad política más cercana.

La pasividad y apatía de los potenciales votantes es un hecho demostrable estadísticamente en todos los sistemas democráticos del planeta. El porcentaje de participación en las elecciones suele ser bastante bajo. Cuanto más maduro está un sistema democrático, más desengañado está el electorado y menos acuden a las urnas. Los políticos no representan al pueblo que le ha votado, representan un cúmulo de intereses privados; y el pueblo, desengañado, no participa de algo de lo que no se siente parte. Esto provoca un perverso juego en el que participan mayoritariamente los que apuestan por un status quo que perpetúe el poder de un grupúsculo de privilegiados.

Privilegiados a los que les llegó su posición mediante artes  emponzoñadas que se descubren con sólo retroceder al origen del poder que ostentan. Repasando la Historia es la historia de siempre, ricos y pobre, gobernantes y esclavos. La Clase Media es un invento del mundo moderno, de ese Estado del Bienestar que agoniza mientras se imponen las directrices del capitalismo neoliberal salvaje que nos somete. La idea de que todo ser humano tiene derecho a un hogar y trabajo dignos, una sanidad y una educación “gratuitas” y unas infraestructuras “también gratuitas” que faciliten el intercambio de mercancias e ideas libremente, se está yendo a pique por inviable. Lo “gratuito” es la aportación de todos los trabajadores al sistema mediante los impuestos establecidos. Seguimos pagando cada vez más impuestos, que son los que nos permiten disfrutar de manera “gratuita” de cada vez menos prestaciones. Porque nuestros impuestos son gestionados por jerarquías de corruptos y corruptores que no encuentran diferencia entre el dinero público y el dinero privado. Ciudadano YO contempla impávido como parte de su dinero es robado sistemáticamente por la maquinaria del Estado. En la mayoría de sistemas políticos que alguna vez han sido puestos en práctica en contextos históricos concretos, el fallo no ha sido el sistema, sino los seres humanos. La falibilidad y finitud de la que adolecemos por definición, nos hace corruptos por conformación. Cuando el individuo toma contacto con el poder se pudre. Pocos individuos están capacitados para ejercer el poder de manera honesta y eficiente. Ciudadano YO siente náuseas.

La ciudadanía responsable ha quedado marginada y los derechos sociales están en franca involución debido a la ignominiosa instrumentación que del poder político realizan la panda de apandadores que nos gobiernan, la ley mordaza está en ciernes y nadie parece darse cuenta de que tendremos que volver a luchar por recuperar la libertad de expresión. Puede que nunca más se vuelva a luchar por algo así, porque ya se sabe que… Money talks and people listen… Ciudadano YO acaba cristalizado en este sistema donde sólo importa la pasta. Macroganadores y Microestafados.

Ciudadano YO se llena de indignación, rabia, ira e impotencia, cuando los políticos se expresan, asesinando la lengua, humillando a la retórica y la dialéctica, y ultrajando la dignidad del votante. El político no es una raza superior en ningún sentido. Menos aún intelectualmente. Los votantes no son niños pequeños que necesitan de supervisión y tutoría. Cuando a Ciudadano YO le tratan de gilipollas se siente ultrajado y se plantea seriamente si los políticos son unos hijos del mal o si se rien del pueblo. Ciudadano YO se teme ambas opciones. Y llora mientras en la sociedad se van volatilizando los derechos, y se difuminan sutilmente dentro del mar de los derechos que ya se han perdido, afectando de diferentes maneras a diferentes Ciudadanos Yo, porque todos jugamos a un juego de equilibrios que no es realmente limpio. Están los fuertes y los débiles, los listos y los tontos, los que se aprovechan y los que dejan que se aprovechen. Pierden los de siempre. Ciudadano YO quiere ejercer la ciudadanía pero ¿cómo?.

Los Conservadores plantean ciudadanos superfluos, que no tienen capacidad de legitimar el sistema político; ciudadanos absorbidos por las prácticas “privadas”, ya que otros agentes sociales que no sean el Estado recomponen una sociedad desarticulada que legitiman. Estamos hablando de iglesias, asociaciones de barrio, etc., que darían lugar a la confluencia de grupos que generarían un nuevo sentido de solidaridad o de pertenencia. Las estructuras intermedias cumplen una doble misión: paliar y mitigar los efectos perversos del sistema económico-político. Actúan como verdaderas instituciones de disciplinamiento con el objetivo de mantener los desajustes, las desigualdades y las jerarquías, que impone el sistema económico. Ciudadano YO no es amigo de las desigualdades ni de las jerarquías.

Los Neoliberales normalizan la sociedad con procesos que aplican de manera excluyente y asimétrica a los ciudadanos. Para solucionar la crisis del Estado del bienestar, los neoliberales apuestan por una separación lockiana entre Estado y Sociedad Civil que busca asegurar los derechos ya existentes a través de la conformación civil que conlleva al nacimiento del Estado. Este ha de velar para que tales derechos sean efectivos. El ciudadano es, propiamente, impolítico ya que el orden normativo que mantiene a los individuos en sociedad es el orden de un espacio y una situación primera natural, externa y previa a la sociedad civil y al Estado. El pueblo no está relacionado propiamente con ninguna cultura y política, existía previamente en una sociedad autónoma, independiente del Estado. La existencia de ámbitos de derechos pre-políticos, sobre todo lo relacionado con “la propiedad”, ha configurado a lo largo de la historia grupos de poderes privilegiados. Estas clases dominantes han sustraído, al interés general y a la transparencia del espacio público, la discusión y la determinación de tales derechos prepolíticos porque no pretenden establecer el equilibrio necesario entre lo particular y lo general. Al ciudadano no le importa la bondad de sus políticos ni de su gestión. Al contrario, el retorno de la sociedad civil supone su disciplinamiento, rompiéndose una vez más  la promesa de la autonomía de los sujetos. La política queda relegada al mero estatus de referente ideológico que ayuda a la identificación simbólica de ciertos complejos de problemas y facilita así el autogobierno del sistema. Ciudadano YO se estremece con la realidad neoliberal que vive.

Los Republicanos conciben al ser humano como ciudadano, alguien que se comprende en relación con la comunidad política, porque considera que la garantía de su libertad estriba en el compromiso con las instituciones republicanas y en el cumplimiento de sus deberes para con la comunidad. El ciudadano republicano atribuye igualmente un valor máximo a la libertad, pero no la entiende como ausencia de interferencia ajena, sino como autonomía frente a la dominación arbitraria de cualquiera. Esa autonomía no se basa en la existencia de barreras protectoras, sino en los recursos de poder que proporcionan las instituciones políticas que fundan el autogobierno de los ciudadanos iguales. Los derechos no son títulos anteriores a su reconocimiento por las instituciones políticas, sino derechos cívicos, creados por el proceso político de formación de voluntad. Puesto que la libertad está ligada positivamente a la ciudadanía, el republicano tiene el compromiso de ponerse a disposición del ejercicio activo de la ciudadanía en favor de la comunidad política y del interés público y se ejerce a través de la participación del ciudadano en la vida pública. Esta apelación a la virtud cívica exige presupuestos antropológicos diferentes a los del liberalismo. Supone que los ciudadanos no actúan únicamente por motivos egoístas y que es posible el desarrollo de disposiciones cívicas en un marco institucional y normativo adecuado.

La participación en la república democrática debe reunir la triple condición de ser reflexiva, crítica y deliberativa. El ciudadano republicano ha de atender a la vida pública cuidando de informarse, mantener distancia crítica frente a los poderes y establecer los acuerdos que hacen posible la república justa y estable a través de una deliberación abierta en condiciones de libertad y equidad.

Por ello, el ideal republicano conecta bien con las actuales propuestas de democracia deliberativa. En la senda de esta tradición pueden situarse las actuales propuestas de reconstrucción de una ciudadanía activa, cuyos pilares serían una sociedad civil realmente cívica, inserta en lo público, y el desarrollo de una cultura política de deliberación, la crítica y la participación propiciada por medio de la educación cívica.

El ideal republicano es loable, su implementación lamentable. Lo mismo sucede con el Comunismo o  el Socialismo. Es el ser humano corrompido por el poder el que ejecuta cualquier ideal. De nuevo es el ser humano el fallo, y no el sistema. El republicanismo, el marxismo, el capitalismo y el nacionalismo representan perspectivas parciales de lo que podría aceptarse como vida digna. Pero no hay una solución óptima universal sino que  dependería del orden de la realidad y de la actividad humanas por considerar.

Ciudadano YO aspira a un nuevo orden mundial con una nueva ciudadanía. El individuo debe convertirse en ciudadano y ejercer activamente la ciudadanía, y no vamos por el buen camino. Ni las nuevas generaciones tienen pinta de que vayan a interesarse por esto de ser ciudadano, ni los seres humanos tenemos pinta de dejar de ser futiles y corrompibles.

Las tecnologías pueden jugar un papel clave en el nuevo orden mundial. El ciudadano tiene participación activa en los procesos deliberativos de su comunidad política por medio de las tecnologías de la información y de la comunicación que posibilitarán los canales de participación activa y acceso a toda la información pública. Los nativos digitales, esa generación Conectada deberían exigir a sus políticos el acceso a sus servicios. El político es un trabajador público al servicio de los ciudadanos. Los ciudadanos conocen lo que hacen sus políticos y les exige resultados.

Son necesarios canales transparentes para que todos los ciudadanos accedan a la información de su comunidad política. Información en tiempo real en la que se detallen todos los proyectos que se están ejecutando y todos los flujos económicos que se están gestionando en la comunidad política a la que pertenece el ciudadano. El ministerio de Hacienda debe encargarse de auditar esos flujos para garantizar la autenticidad de las transacciones y evitar el fraude. Los gestores últimos del dinero no serían los políticos locales. Todo el sistema presupuestario estaría automatizado y sólo el proveedor final vería el metálico. Los políticos estarían al servicio de la ciudadanía, y no absorbiendo su fuerza. Aún así no sería suficiente. Porque siempre habría un grupúsculo de crápulas que se intentarán aprovechar de los demás.

Ciudadano YO apuesta por un modelo social en el que el ciudadano es el principal actor, y los políticos son servidores a cargo de esos ciudadano, que tienen la última palabra en todas y cada una de las facetas de las facetas que desempeñe las diferentes comunidades políticas a la que pertenezca. A Ciudadano YO le produce una pereza terrible enfrentarse a un entorno tan hostil, pero la única lucha que se pierde es la que se abandona. Y estoy no ha hecho nada más que empezar. Ciudadano YO espera que podamos.

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