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Esta receta está sacada del libro Notes from a Swedish Kitchen de Margareta Schildt-Landgren que me regaló una muy buena amiga mía que anda por los Estocolmos. Aprovecho para mandarle un besazo. Esta es la primera receta que hago del libro, y para empezar he escogido las famosas albóndigas suecas con salsa marrón. Si fuera asidua a los de la república independiente de mi casa sabría como va esto de las albóndigas suecas. Pero no. Así que el resultado fue un híbrido de receta sueca con estilo español. Ni que decir tiene que de rechupete.

Empiezo a leer los ingredientes de las albóndigas y veo carne picada mitad de cerdo mitad de ternera…anda mira, como me enseñó mi mare, migas de pan, pues va a ser que también, cebolla cortada…reutilizar juguillos de freírlas para luego hacer la salsa…y me empiezo a plantear… ¿Y qué tienen de suecas estas albóndigas?.

Cuenta Margareta, que su madre hacía albóndigas cuando le quedaban restos de patatas hervidas, comida muy habitual por aquellos lares. Es una comida de restos…y por lo que yo se, las comidas de restos son las mejores…¡benditas croquetas del puchero!…¡bendita ropa vieja!. En lugar de utilizar pan, utilizaba patatas.

Al final de la entrada tenéis ingredientes y manufactura, tal y como aparece en el libro. Aquí os cuento como lo hice yo, porque cambié algunas cosillas. Llevo fatal eso de seguir una receta al pie de la letra.

Se coge la carne picada y se mezcla con cebolla bien picadita, sal y pimienta. A continuación se añaden las patatas hervidas y peladas y se mezcla todo bien hasta que quede una pasta homogénea. Aunque la receta del libro se añade también miga de pan, yo no la añadí para imitar a la mamá de Margareta que seguro que era una señora sabia que sabía.

Carne picada cebolla sal y pimienta Carne picada con cebolla y patata

A continuación se hacen las albóndigas. Las bolas de las albóndigas suecas son pequeñitas y apretadas, yo que no soy sabia no lo sabía, así que las hice medianas.

Lo siguientes es freírlas. Los suecos las fríen en mantequilla. Yo me niego, así que las freí en aceite de oliva. Aquí hubo otra diferencia respecto a cómo lo hacen los suecos. A mí me gustan freírlas muy poco y en aceite no demasiado caliente, básicamente para que se quite el color de crudo, ya que luego van sumergidas en la salsa y con un tiempo de cocción que es el que las deja jugosas. Como la salsa marrón se sirve aparte, las auténticas albóndigas suecas se fríen mucho, hasta que queden muy doradas.

Albondigas en crudo Freir albondigas

Ahora vamos a preparar la salsa. Como ya había anticipado antes, se cuenta en el libro que para obtener la mejor salsa, hay que utilizar los jugos de haber cocinado la carne. Cosa por otra parte, que también he aprendido yo en mi familia y probablemente tú también en la tuya.

En la sartén de haber frito las albóndigas, utilizando los juguillos sobrantes añadimos agua, nata, salsa de soja, sal y pimienta. Que tampoco es que la soja sea muy sueca, pero en fín. Diluímos bien la harina en un poco de agua fría y la incorporamos. En la receta se añade la posibilidad de incluir un concentrado de carne, pollo, verduras…yo paso.

Salsa marron origen Salsa marron

Se deja a fuego medio bajo  removiendo continuamente hasta que tome la textura espesa de la foto. La verdad es que está riquísima.

Y aunque muy suecas muy suecas no fueron, estaban bien buenas. Personalmente me quedo con las albóndigas en salsa de almendras, incluso con las albóndigas en salsa de tomate…pero aún así, repetiré esta receta, esta vez, haciéndolas verdaderamente suecas, por aquello de que en la variedad está el gusto.

¡Buen provecho!

INGREDIENTES ( para 4)

Albóndigas (Kötbullar)

  • 200 gramos de carne picada de ternera
  • 200 gramos de carne picada de cerdo
  • 4 cucharadas de migas de pan
  • 2 cucharadas de cebolla rallada
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Mantequilla para freír

Salsa Marrón (Steksas)

  • 300 ml de agua hiriviendo
  • una cucharada de concentrado de carne, pollo, verduras (opcional)
  • 3 cucharadas de harina
  • 200 ml de nata
  • 1/2 cucharadita de salsa de soja
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

MANUFACTURA

  • Albóndigas
    • Se mezcla en un bol la carne picada, con la cebolla bien picadita, la miga de pan (o patatas hervidas) y se salpimenta.
    • Se hacen bolitas pequeñas y apretadas, se pasan por harina y se fríen hasta dorarlas en mantequilla.
  • Salsa Marrón
    • En la sarten de haber frito las albóndigas, conservando el jugo sobrante se añade agua, nata, soja, harina, sal y pimienta y se deja reducir a fuego medio bajo. Se sirve por separado.
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Atún en Granada

Publicado: 31 enero, 2013 en Cocina
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Lomo de atún salpimentado y  cocido en una reducción de zumo de granada. Y ya.

atun cocido en la reduccion de zumo de granada

Si el atún está güeno güeno déjate de ostias y a la plancha con sal y pimienta. Que no soy  partidaria de mucha manipulación al buen pescado. Esa soy yo. Y descubro el atún a la naranja, y me sorprende gratamente.Y me rompe algunos esquemas. Al final va a ser cierto eso de que hay excepciones que confirman la regla.

Allá que me hallaba yo en el califato Omeya  andalusí ya, recogiendo granadas y bayas ojú ya. Y pensando, que voy siega de papaya, como evito el regustillo ese a viaje que trae ya el atún desde la mar océana canalla. Con estos tres kilos de granada me hago un litro de zumo y lo peto.

Zumo de granada a reducirResumiendo. Me pareció una oportunidad excelente para romper la regla y crear una excepción. El Atún en Granada es la excepción que confirma la regla, a veces se puede cocinar el pescado. Lo primero es preparar la reducción de zumo de granada.

Así que si tienes paciencia y ganas exprímete un litro a base de granadas naturales y rememora. Y por favor luego me lo cuentas, porque me pudo la pereza. Valga a mi favor que era un experimento, tampoco lo vamos a hacer con gaseosa. Utilicé un litro de zumo de granada que se encuentra en la sección de refrigerados de algunas superficies comerciales, que no de otras.

lomo de atun salpimentaoVertemos el zumo en una cazuela, fuego fuerte y que empiece la reducción.

Por otra parte cogemos un lomo de atún, se limpia bien y se salpimenta. El tamaño depende de los comensales. Elegí cocerlo en una única pieza y luego partir las porciones, pero queda mas presentable si haces varios lomos cada uno del tamaño de tu comensal medio. Obviamente los tiempos serán menores en porciones más pequeñas.

El poderoso sabor de la granada concentrada es el absoluto protagonista. No sólo reducimos el zumo de granada, ontológica y gastronómicamente hablando reducimos el atún a actor secundario Bob.atun sumergido en reduccion de zumo de granada

El punto que le dí a la reducción era casi de caramelo, pero mucho más fluido. Si te fijas en la foto desde la cuchara verde se ve la marca inicial del zumo. A la altura del atún un pespunte de luz delimita donde ha llegado la reducción, que más o menos tiene la mitad de espesor que el lomo de atún. Es pura geometría. Y esto no va de fotografía.

Dejamos al lomo de atún bien limpito y bien salpimentado, con mucho amor, sobre la reducción y  cocer a fuego medio, vuelta y vuelta. El cuanto dure la vuelta depende de como te guste el atún. Puede ir desde unos segundos hasta unos minutos sobrepasando con creces el sacrilegio…peeeeeero cada uno con sus cadaunadas.

El sabor agridulce y brillante de la reducción del zumo de granada contrasta estupendamente con la textura y la esencia del atún. La combinación es tan poderosa como deliciosa. Sorprendente.

Una ensalada de escarola, ajo y limón  y unas regañás son un complemento ideal. Un arroz blanco tampoco desmerece.

cuchara de atun cocido en reduccion de zumo de grandada lateralSobró un trozo de lomo que guardé en la nevera. Dos días después tenía invitados y quería que lo probaran, a ver si les parecía tan rico como a mí. Sujetos de prueba asiduos de mis experimentos y jubilosos por ello. Todos en consenso. Muuu rico.

Realmente era poca la cantidad y para que no pareciera ridícula un pincho se presentaba como la mejor alternativa, así que  monté unas pequeñas cucharitas desmigando el trozo de lomo sobrante.

Otra alternativa podría ser sobre una pequeña tosta fina y crujiente, literalmente de chuparse los dedos.

INGREDIENTEScuchara de atun cocido en reduccion de zumo de grandada frontal

  • Lomo de atún
  • Sal y pimienta
  • Zumo de granada

MANUFACTURA

  • Se pone el zumo de granada en una cazuela a reducir. Fuego alto hasta que empiece a tender al punto de caramelo
  • A fuego medio se añade el lomo sobre la reducción, vuelta y vuelta

Garum

Publicado: 18 septiembre, 2012 en Cocina
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La primera receta imprescindible para cualquier plato romano era el garum. Romano de la Roma imperial. Pero el garum original es prácticamente irreproducible, ya que la base eran las tripas de pescado medio podridas medio en salazón. Así que esta es una receta que se asemeja bastante al sabor original del garum auténtico. Está extraída del libro de Recetas con Historia.

En la costa de Cádiz, hay unos restos arqueológicos muy interesantes en plena playa de Bolonia. Baelo Claudia es una ciudad de origen romano más o menos del siglo II antes de Cristo. Pero en realidad se asienta sobre restos de una ciudad púnico-fenicia mucho más antigua. En ese enclave en medio del Estrecho, obviamente era una ciudad portuaria importante.

Su actividad económica principal era la pesca y salazón de atún. Aaaagggghhhh me deshidrato solo pensando en los atunes de mi tierra. Y también era especialmente famosa por su fábrica de garum, conocida allende los mares. Uno de los restos mejor conservados del parque arqueológico es dicha fábrica, visita totalmente recomendable.

Desde pequeña siempre he soñado con probar ese manjar exquisito propio de los patricios más gourmets del imperio, porque obviamente los esclavos esto ni lo golían. Nunca he probado el garum auténtico, ni siquiera sé donde podría hacerlo, pero desde luego este sucedáneo está de rechupete.

Es una receta muy fácil de hacer, porque básicamente consiste en batir todos los ingredientes, si usas la procesadora es cuestión de un minuto o puede que incluso menos. El resultado es un dip sorprendente, gustoso, sabroso y original. Ideal para empezar una comida estupenda.

El ingrediente que hace de sustituto de las tripas de pescado serán anchoas en salazón, que utilizaremos incluido el aceite de la lata. Con una lata pequeña es suficiente. Ni que decir tiene que las anchoas deben ser en aceite de oliva. No es que vayas a utilizar las anchoas güenas güenas, pero las de lata de 2€ llenas de pelos, pues como que tampoco.

Tambien añadiremos a las anchoas una cucharada de miel más o menos colmada según gustos golosos, unas 20 aceitunas negras deshuesadas, una pizca de comino, de orégano y pimienta negra molida, dos cucharadas de vinagre de vino blanco, y dos cucharadas de soja.

Batimos todo hasta obtener una masa homogénea, si nos gustar una textura más líquida podemos ir incorporando el agua de las aceitunas hasta obtener la pastosidad deseada.

Dejar reposar antes de servir. Cubrir bien y conservar en la nevera. Acompañado de unas regañás o tostas finas y crujientes para untarlo es espectacular. Delicioso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • una lata de anchoas en aceite de oliva
  • dos cucharadas de vinagre
  • 20 aceitunas negras deshuesadas
  • orégano, comino y pimienta
  • dos cucharaditas de salsa de soja
  • una cucharada de miel

MANUFACTURA

  • batir todos los ingredientes, incluido el aceite de las anchoas
  • Si queda muy espeso se puede añadir un poco del agua de las aceitunas
  • Se pone en una cazuelita y se deja reposar.

Mil, lo que se dice mil, va a ser que no, pero utilicé todas las pimientas que tenía en casa, y son unas cuantas, así que el nombre, aunque pelín hiperbólico, es bastante aproximado 😉

Me encanta la pimienta, me apasiona. Es mi especia favorita, con mucha diferencia. Y aunque tengo debilidad por la pimienta negra vietnamita, cualquier tipo de pimienta merece toda mi atención y reconocimiento.¿Por qué no mezclarlas todas a ver que sucede? Pues un delicioso manjar, como se podía esperar.

Lo bueno de esta receta, aparte de su sabor increíble, es que como toda la pimienta queda fuera, si no eres picantón, con retirar la costra exterior, el interior del pavo te quedará con un toquecillo  perfumado pero sin picar ni agobiar, y si te va la marcha, pues te comes la costra de pimienta asada y te mueres de gusto. Así que esta receta es apta para todos los públicos.

En un mortero se añaden los granos de pimienta, de las mil pimientas o de las que tengas. Yo utilicé pimienta negra vietnamita, pimienta de Jamaica, pimienta rosa, pimienta de Sichuán, pimienta blanca, y no se si alguna más se me olvidará, tendría que revisar el especiero (ejem, los dos armarios).

En el mortero añadimos también un puñado de sal y comenzamos a majar para que los granos se vayan rompiendo. La idea no es obtener un polvo fino y ligero, entre otras cosas porque sería un arduo trabajo, pero sí conviene romper la mayoría de los granos para que las esencias de las diferentes pimientas se mezcle. Con la sal facilitamos la labor, y cuando esté casi hecha incorporamos un chorreón de AOVE y seguimos majando y removiendo.

Limpiamos bien el rotí y lo ponemos sobre una superficie limpia. Con una brocha vamos pintando toda la superficie del rotí con el majado de pimientas, cubrimos por completo y lo ponemos en una fuente de horno. Incorporamos en el fondo de la fuente un vaso generoso de vino de Oporto.

Ahora horneamos, utilicé el horno de vapor, que ya he contado miles de veces que para asados es espectacular, ya que los deja crujientes y dorados por fuera y jugosos por dentro, cosa que al pavo en especial le viene estupendamente. Con un programa de asado de aves y añadiendo el peso…oye que listo es, lo deja todo en su punto.

Si no hay horno de vapor, pues horno de toda la vida, rondando los 200 grados y calor arriba y abajo, hasta que el rotí coja un colo bonito, dependiendo del peso de la pieza, rondará una hora.

Se puede servir recién salido del horno, pero frío, incluso de la nevera también es una opción estupenda para ensaladas y bocadillos. Acompañado de patatas, pasta, ensalada, puedes combinarlo con casi cualquier salsa, pero tampoco es necesario, ya que el sabor de la pimientas y el aroma del Oporto lo dejan bastante equilibrado.

En cualquier caso, si esperas a que se enfríe un poco antes de partirlo en rodajas, será mucho más fácil que no se desmorone. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 rotí de pavo
  • pimientas de todo tipo
  • 1 vaso de oporto
  • Sal y AOVE

MANUFACTURA

  • En un mortero se majan los granos de pimienta
  • Se añade sal y AOVE a la mezcla y se remueve todo bien
  • Se pinta el rotí con las pimientas aderezadas
  • Se mete en una bandeja y se añade un vaso de vino de Oporto
  • En el horno de vapor alternamos en primer lugar aire caliente a 180 grados, a continuación mezca de aire caliente y vapor y para finalizar vapor. El tiempo total dependerá del tamaño del rotí, para una pieza de un kilo unos 5o  minutos.
  • En horno convencional calor arriba y abajo 190 grados unos 50 0 60 minutos, hasta que el pavo esté dorado por fuera

Gazpacho de Remolacha

Publicado: 3 septiembre, 2012 en Cocina
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En verano me alimento de gazpacho. Para dar un poco de variedad, esta alternativa es estupenda. Un color precioso y un sabor refrescante y ligero.

El gazpacho es maravilloso en verano, cuando los tomates están en pleno apogeo y el calor hace estragos. Una sopa fría ligera, fresquísima, el mejor tipo de alimento que puede tomarse en esta época. Cargado de vitaminas y minerales y delicioso.

La base de todos los gazpachos es el tomate, a mí me gusta usar tomates de rama, bien maduros. Los lavo, les quito el tallo y los parto por la mitad y cada mitad en variostrozos.

Se añade también un diente de ajo pelado y un  pimiento verde sin el capuchón y las semillas.

Por último incluimos un par de bolas de remolacha, de estas que vienen cocidas y envasadas al vacío.

Para aliñar un chorro generoso de AOVE, sal y vinagre de vino tinto al gusto. Batirlo todo muy bien hasta que quede una sopa espesa.

Ahora es el momento de pasarlo por el colador o el chino, es muy fácil y rápido si te ayudas de un cazo para ir aplastando el gazpacho contra el colador, de manera que caiga solo el zumo y se queden atrás pepitas y pieles. Esta opción es mucho más rápida que pelar previamente los ingredientes, además sale mucho más fino.

Meter en la nevera mínimo un par de horas, debe estar bien fresquito. Servir frío y disfrutar a tope. Cuanta más remolacha le pongas más impactante será el color fucsia que toma, prueba a variar cantidades de tomate y remolacha hasta encontrar tu sabor preferido. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Un kilo de tomates de rama maduros
  • 2 bolas de remolacha hervida
  • 1 diente de ajo
  • 1 pimiento verde
  • un chorrito de vinagre de vino tinto
  • Sal y AOVE

MANUFACTURA

  • Cortar los tomates en cuartos, pelar el diente de ajo y quitar la cabeza al pimiento
  • En un vaso de batidora grande colocar los tomates, el ajo, el pimiento, las bolas de remolacha, un buen chorreón de AOVE, una pizca de sal y un chorreón de vinagre de vino tinto
  • Batir todo bien
  • Colar con un chino para eliminar piel y pipas
  • Servir muy frío

Esta receta está sacada del libro Recetas con Historia, en concreto del periodo de la Grecia Clásica. Impresionante por su simplicidad y su delicado sabor. Exquisita.

Los ingredientes no pueden ser más básicos. En primer lugar prepararemos una bola de masa para que haga de base de la tarta.

Como era la primera vez que la hacía, seguí, cosa rara en mí, estrictamente la receta tal como aparecía, más por respeto a la historia que a la receta en sí. Abajo encontrais los ingredientes tal y como aparecen en el libro.

En un bol grande para amasar con comodidad ponemos dos tazas de harina y una pizca de sal, removemos bien con una espátula. Añadimos 2 cucharadas soperas de azúcar, yo utilicé azúcar morena, me gusta mucho más el sabor que le da, pero seguro que si eres de los golosones mejor blanquilla refinada. Probablemente para la próxima vez sustituiré el azúcar por miel. Se mezcla todo bien de nuevo y se añade 100 gramos de mantequilla a punto pomada. Por último se le añade un huevo y se mezcla todo bien para que quede absolutamente homogéneo.

Para mi gusto la masa quedó demasiado aceitosa, así que la próxima vez utilizaré unos 70 gramos de mantequilla. De nuevo es cuestión de gustos.

Comenzamos a amasar formando una bola, que dejaremos reposar con un paño húmedo cubriéndola, en la nevera, por lo menos una hora.

Mientras tanto procedemos a hacer el relleno. Para ello usamos una tarrina de medio kilo o algo menos de queso fresco batido, natural, sin azúcar ni sabores. Yo utilicé desnatado, pero seguro que con queso fresco batido entero sale aún más rica la torta.

En un bol grande vertemos la tarrina de queso fresco batido y le añadimos 100 gramos de azúcar, de nuevo utilicé azúcar morena, y probablemente cambie en la siguiente versión por miel. Se mezcla bien y se añade una cucharadita de canela molida. Cuidado de no pasarse con la canela porque te puedes cargar el sabor, pero si te quedas demasiado corta tampoco le añadirás el punto exótico.

De nuevo mezclamos bien y añadimos 4 huevos, uno por uno, lo incluimos y removemos bien, hacemos lo mismo con cada uno de los  huevos. Ya tenemos el relleno listo, así que procedemos a montar la tarta, una vez haya reposado la masa el tiempo suficiente en la nevera.

Cogemos el molde donde lo vayamos a hacer, y tomamos las precauciones necesarias para que no se pegue, papel encerado, harina y pan rallado, aceite…cada uno tiene su truquillo.

Sobre la base del molde extendemos la bola de masa hasta cubrir completamente la superficie de la base. A continuación incorporamos un puñado de nueces, partidas en grandes trozos cubriendo toda la masa.

Vertemos por encima la mezcla de queso fresco batido y cubrimos con semillas de sésamo. Estamos listos para hornear.

 Precalentamos el horno  a 180 grados, con calor arriba y abajo, horneamos la torta  hasta que el queso haya cuajado, unos 40 minutos. Dejar enfríar.

Esta será otra diferencia que incorporaré la próxima vez que la haga. En lugar de hornear directamente la masa con el relleno, creo que saldría mejor horneando previamente la masa, hasta que empiece a coger color y luego sacar la torta, incorporar el relleno y dejar que siga horneándose hasta que cuaje. Ya veremos, pero me pareció que la masa quedaba un poco cruda, y quizás algo más tostada y crujiente habría hecho la torta más gustosa.

 

Para servir, tal cual es una opción estupenda, pero le va muy bien alguna mermelada, casera mucho mejor. Yo utilicé mermelada de higos, que todavía me queda un poco. La combinación con mermelada de higos es sencillamente espectacular. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Para la masa
    • Dos tazas de harina y una pizca de sal
    • 100 g de mantequilla
    • un huevo
    • dos cucharadas soperas de azúcar
  • Para el relleno
    • 500 g de queso fresco
    • 100 g de azúcar
    • una cucharadita de canela en polvo
    • 4 huevos
    • media taza de nueces picadas
    • Un poco de sésamo para espolvorear

MANUFACTURA

  • Colocamos la harina en un bol con la sal, añadimos la mantequilla blanda, el huevo y el azúcar.
  • Amasamos hasta formar una masa compacta Si fuese necesario añadiremos un poco de agua templada
  • Hacemos una bola y la ponemos en la nevera cubierta con un paño húmedo al menos durante una hora
  • Batimos el queso con el azúcar, la canela y los huevos, uno a uno y reservamos.
  • Forramos con la masa el fondo de un molde de unos 25 cm, enharinado y engrasado.
  • Ponemos encima las nueces, cubrimos con el relleno de queso y espolvoreamos con las semillas de sésamo
  • Ponemos a horno precalentado y moderado durante 40 minutos
  • Comprobamos que el queso esté cuajado.
  • Dejamos enfríar y desmoldamos
  • Ideal con una confitura ligera de frambuesas o de higos

Aperitivo estupendo o cena ligera, original y diferente, porque para hacer las tostas no vamos a usar ningún tipo de pan…

Utilizaremos masa de empanadillas, que hornearemos tal cual, sobre papel de cera para que no se peguen. En unos 10 o 12 minutos estarán listas, con calor arriba y abajo a unos 170 grados.

Mientras se hornean las hojas de empanadilla iremos abriendo latas o botes.

Para montar las tostas pondemos la masa de empanadilla como base, sobre ella añadiremos unas tiras de pimiento rojo asado, unos trozos de melva canutera en aceite de oliva, una o dos anchoas en aceite de oliva, y espolvorearemos con queso feta desmigado.

Servir inmediatemente para que la tosta esté realmente suprecrujiente. Aperitivo original y sabroso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Masas de empanadillas grandes
  • Un lata grande de melva canutera en aceite de oliva
  • Un par de pimientos rojos asados
  • Unas anchoas en aceite de oliva
  • Un trozo de queso feta

MANUFACTURA

  • Horneamos las masas de empanadillas hasta que empiecen a coger color, unos 12 minutos a 170 grados con calor arriba y abajo
  • Abrimos las latas de anchoas y de melva
  • Sobre cada hoja de empanadilla, una vez horneadas, colocamos los ingredientes, comenzando por una cama de pimientos rojos, añadiendo encima un trozo de melva y una anchoa y espolvoreando trozos de queso feta
  • Servir inmediatamente

Sorprendente aperitivo, por lo original, lo vistoso y lo fácil y rápido de hacer. No fallas

El único ingrediente que necesitamos es queso. Para mis preferencias, el mejor queso para estas piruletas es un queso manchego bien curado, de oveja o quizás mixto oveja y vaca. Pero en realidad puedes usar el queso que te de la gana, manchegos menos curados, Gouda, Emmental. En esto del queso hay muchos gustos dispares. Uses el que uses, siempre sale sorprendentemente gustoso.

El queso que escojas hay que rallarlo, esta la parte más laboriosa de la receta, pero es que es la única que requiere un poco de esfuerzo. La cantidad de queso dependerá de las piruletas que quieras hacer y del tamaño de las mismas. Tira siempre por lo alto porque todos querrán repetir.

Una vez que tenemos el queso rallado, hay que poner, sobre una bandeja de horno cubierta con un papel encerado, las ralladuras, distribuyéndolas en diferentes montones, cada montón será una piruleta. Una vez que hemos hecho la distribución hay que añadir un palo que hará de soporte, una brochetas de madera finitas son ideales, y si acaso partirlas por la mitad. Un extremo del palo tiene que quedar más o menos en el centro de cada montón y luego procedemos a cubrir completamente el palo con las ralladuras de queso.

Una vez realizada esta operación con todas las piruletas ponemos otro papel de cera encima y sobre él algo que pese, una rustridera llena de agua o cualquier cosa.

El horno debe estar previamente calentado a 220 grados. Metemos la bandeja y dejamos hornear con calor arriba y abajo unos minutos.

Este es el paso fundamental. Al contrario que el crujiente de jamón, que está más bueno cuanto más lento se hace, el crujiente de queso requiere muy pocos minutos a fuego fuerte. Si te pasas tendrá un gusto a requemado que desmerecerá el aperitivo. Así que al loro que en cuanto empiece a coger tono dorado ya puede ser tarde. A mí se me pasaron un pelín 😦

Una vez que lo sacamos del horno, dejamos enfríar un poco y colocamos las piruletas como las vayamos a presentar. Lo ideal es clavarlas en algo, tipo corcho. Yo usé una pipa de Garuda, demonio birmano bastante pintón. Imaginación al poder.

Se consumen frías, así que no hay ningún problema en hacerlas con antelación. Ya verás como gusta y sorprende. Puedes usarla de aperitivo o también de acompañamiento de carnes. La única pega es que son bastante lujuriosas…¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Queso manchego curado

MANUFACTURA

  • Se ralla el queso
  • En una bandeja de horno se coloca un papel de cera y sobre él se distribuyen los trozos de queso rallado en diferentes zonas
  • Se introduce un palillo o brocheta de manera que quede un extremo en el centro y se cubre bien con todo el queso
  • Se coloca otro papel de cera encima y se pone peso
  • Al horno precalentado a 220 durante unos minutos. Ojo de no pasarse

Albóndigas ligeras y sabrosonas. Con estas tres palabras sobran las demás.

Me encantan las albóndigas, y esta forma de cocinarlas no es tan laboriosa como la tradicional, ya que te ahorras el tener que freirlas antes de meterlas en la salsa correspondiente. Pero siempre tienes la opción de incluir este paso, serán aún más sabrosas, pero ya no serán tan ligeras. Dura decisión.

La base de la albóndiga será el pollo, pechuga de pollo de corral picada, un par de ellas. Pero además vamos a combinar la carne del pollo con un tazón de sémola de trigo, que habremos preparado previamente sumergido en agua para que se hidrate. Una vez se vuelva turgente, quitamos el agua que sobre, escurriendo la sémola bien y la incorporamos a la carne picada de pollo en un bol.

Con la batidora, o con un mortero de toda la vida…ya sabes, tiempo y ganas…mezclamos un huevo, perejil, tomillo, romero, dos dientes de ajo y media cebolla. Lo mezclamos con la carne y la semola, añadimos sal y pimienta y amasamos bien, con las manos, no te cortes, para que todo esté bien mezcladito.

Hacemos las bolas de las albóndigas del tamaño que consideres oportuno, y se reservan. Si las vas a freír conviene pasarlas por un poco de harina y en una sartén con mucho aceite de oliva y muy caliente, pegarle un buen repaso para que se pongan doradas por fuera, pero no se cocinen en exceso por dentro.

Por otra parte vamos a preparar la salsa. En la cazuela con el fondo cubierto de AOVE vamos a sofreir una cebolla cortada en trozos grandes y cuando esté dorada se saca y se bate junto con 3 cucharadas de mostaza, unos 3 o 4 yogures naturales y el zumo de un limón. Yo utilizé una mostaza de semillas y chile, un poco picante y de sabor poderoso. Pero si te gusta la mostaza, cualquier variedad le viene bien, y si no te gusta mucho, usa una suavecita, como la mostaza rumana, o directamente pasa de la mostaza.

Una vez batida, se vuelve a poner la salsa en la cazuela, habiendo retirado previamente el aceite sobrante de haberlas frito. Se van incorporando las albondigas y si es necesario se añade agua para que queden bien cubiertas.

Se tapa y se cocina a fuego lento unos 15 o 20 minutos. Si están previamente fritas, con 10 minutos es suficiente. Para acompañar todo vale, ensalada, arroz, pasta, lo que más te guste, aunque recuerda que ya llevan las propias albóndigas su parte de hidratos con la sémola. Se puede congelar y se puede recalentar. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 2 pechugas de pollo de corral picadas
  • 2 cebollas
  • 1 diente de ajo
  • 1 manojo de perejil
  • unas ramitas de tomillo fresco
  • unas ramitas de romero fresco
  • 1 huevo
  • 200 gramos de sémola de trigo
  • 2 yogures naturales
  • el zumo de un limón
  • 2 cucharadas grandes de mostaza con semillas (tipo dijon) o una cucharada de semillas de mostaza
  • Sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Se bate el perejil con el tomillo y romero, un huevo media cebolla y dos dientes de ajo
  • Se mezcla con el pollo picado y la semóla hidratada y escurrida y se añade sal y pimienta
  • Se hacen las albóndigas del tamaño que gustes
  • Se fríe la cebolla en la olla y se aparta
  • Se meten las albóndigas en el mismo aceite para que pierdan el color de crudo
  • Se bate la cebolla frita con la mostaza, el yogurt y el zumo de limón
  • Se vierte sobre las albóndigas y se cubre el resto con agua
  • A cocinar a fuego lento unos veinte minutos o hasta que la salsa coja la consistencia adecuada

Receta fresquita fresquita, fácil de hacer y aún más fácil de comer.

Ingredientes básicos, y casi sin preparación. Un par de huevos que pondremos a cocer para que se pongan duros, unos 15 minutos. Unos pepinillos que trocearemos muy pequeñito, como el resto de ingredientes, que son un puñado de alcaparras, preferiblemente en sal, están mucho más ricas que en vinagre, una cebolleta mediana o cebolla dulce. Todo bien troceadito y bien chiquito.

Preparamos una mayonesa con un hueco, una pizca de sal, el zumo de medio limón, un diente de ajo y dos cucharadas de mostaza. La cantidad de aceite dependerá de la textura que le quieras dar a la mayonesa, si no tienes ni idea, medio vaso de agua es una buena referencia. Batimos bien hasta que coja buena consistencia.

Ponemos sobre una superficie las lonchas de salmón ahumado cubriendo huecos y las espolvoreamos con pimienta. Sobre ellas pintamos con la salsa de mayonesa, ayudados por una cuchara o un pincel de silicona, dependiendo de la cantidad que quieras añadir. Luego vamos espolvoreando los diferentes ingredientes picaditos, al gusto de cada uno, o si los preparamos de antemano pues tratando de equilibrarlos.

Una vez que hemos repartido todos los ingredientes vamos cerrando, poco a poco y apretando el rollito para que quede bonito. Aquí se desata una batalla atroz entre la gula y la estética, la que gane será la que te dicte la cantidad de relleno a poner sobre cada loncha de salmón. Quedarán más bonitos si echas poco relleno. Quedarán más sabrosos si añades más cantidad. Como podrás deducir por las fotos…me pudo la gula.

Servir inmediatamente y degustar a conciencia. Se pueden guardar en la nevera bien cubiertos con papel film o aluminio, pero recuerda que lleva mayonesa y no debe estar más de un par de días en la nevera…por si las moscas alias bacterias. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 250 gramos de Salmón ahumado
  • un puñado de alcaparras saladas
  • 2 huevos duros
  • 1 cebolleta
  • unos pepinillos
  • medio limón
  • 1 huevo
  • aceite de girasol
  • 2 cucharadas de mostaza
  • 1 diente de ajo
  • Sal y pimienta

MANUFACTURA

  • Se pica todo menos el salmón muy muy pequeño
  • Se prepara la mayonesa de mostaza con el huevo, aceite de girasol, un diente de ajo, dos cucharadas de mostaza, una pizca de sal y el zumo de medio limón.
  • Se coge una lámina de salmón y se pinta con la mayonesa de mostaza, a continuación se van añadiendo todos los ingredientes picaditos
  • Se enrolla apretando bien el relleno al ir dando la vuelta