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Garum

Publicado: 18 septiembre, 2012 en Cocina
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La primera receta imprescindible para cualquier plato romano era el garum. Romano de la Roma imperial. Pero el garum original es prácticamente irreproducible, ya que la base eran las tripas de pescado medio podridas medio en salazón. Así que esta es una receta que se asemeja bastante al sabor original del garum auténtico. Está extraída del libro de Recetas con Historia.

En la costa de Cádiz, hay unos restos arqueológicos muy interesantes en plena playa de Bolonia. Baelo Claudia es una ciudad de origen romano más o menos del siglo II antes de Cristo. Pero en realidad se asienta sobre restos de una ciudad púnico-fenicia mucho más antigua. En ese enclave en medio del Estrecho, obviamente era una ciudad portuaria importante.

Su actividad económica principal era la pesca y salazón de atún. Aaaagggghhhh me deshidrato solo pensando en los atunes de mi tierra. Y también era especialmente famosa por su fábrica de garum, conocida allende los mares. Uno de los restos mejor conservados del parque arqueológico es dicha fábrica, visita totalmente recomendable.

Desde pequeña siempre he soñado con probar ese manjar exquisito propio de los patricios más gourmets del imperio, porque obviamente los esclavos esto ni lo golían. Nunca he probado el garum auténtico, ni siquiera sé donde podría hacerlo, pero desde luego este sucedáneo está de rechupete.

Es una receta muy fácil de hacer, porque básicamente consiste en batir todos los ingredientes, si usas la procesadora es cuestión de un minuto o puede que incluso menos. El resultado es un dip sorprendente, gustoso, sabroso y original. Ideal para empezar una comida estupenda.

El ingrediente que hace de sustituto de las tripas de pescado serán anchoas en salazón, que utilizaremos incluido el aceite de la lata. Con una lata pequeña es suficiente. Ni que decir tiene que las anchoas deben ser en aceite de oliva. No es que vayas a utilizar las anchoas güenas güenas, pero las de lata de 2€ llenas de pelos, pues como que tampoco.

Tambien añadiremos a las anchoas una cucharada de miel más o menos colmada según gustos golosos, unas 20 aceitunas negras deshuesadas, una pizca de comino, de orégano y pimienta negra molida, dos cucharadas de vinagre de vino blanco, y dos cucharadas de soja.

Batimos todo hasta obtener una masa homogénea, si nos gustar una textura más líquida podemos ir incorporando el agua de las aceitunas hasta obtener la pastosidad deseada.

Dejar reposar antes de servir. Cubrir bien y conservar en la nevera. Acompañado de unas regañás o tostas finas y crujientes para untarlo es espectacular. Delicioso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • una lata de anchoas en aceite de oliva
  • dos cucharadas de vinagre
  • 20 aceitunas negras deshuesadas
  • orégano, comino y pimienta
  • dos cucharaditas de salsa de soja
  • una cucharada de miel

MANUFACTURA

  • batir todos los ingredientes, incluido el aceite de las anchoas
  • Si queda muy espeso se puede añadir un poco del agua de las aceitunas
  • Se pone en una cazuelita y se deja reposar.

Aperitivo estupendo o cena ligera, original y diferente, porque para hacer las tostas no vamos a usar ningún tipo de pan…

Utilizaremos masa de empanadillas, que hornearemos tal cual, sobre papel de cera para que no se peguen. En unos 10 o 12 minutos estarán listas, con calor arriba y abajo a unos 170 grados.

Mientras se hornean las hojas de empanadilla iremos abriendo latas o botes.

Para montar las tostas pondemos la masa de empanadilla como base, sobre ella añadiremos unas tiras de pimiento rojo asado, unos trozos de melva canutera en aceite de oliva, una o dos anchoas en aceite de oliva, y espolvorearemos con queso feta desmigado.

Servir inmediatemente para que la tosta esté realmente suprecrujiente. Aperitivo original y sabroso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Masas de empanadillas grandes
  • Un lata grande de melva canutera en aceite de oliva
  • Un par de pimientos rojos asados
  • Unas anchoas en aceite de oliva
  • Un trozo de queso feta

MANUFACTURA

  • Horneamos las masas de empanadillas hasta que empiecen a coger color, unos 12 minutos a 170 grados con calor arriba y abajo
  • Abrimos las latas de anchoas y de melva
  • Sobre cada hoja de empanadilla, una vez horneadas, colocamos los ingredientes, comenzando por una cama de pimientos rojos, añadiendo encima un trozo de melva y una anchoa y espolvoreando trozos de queso feta
  • Servir inmediatamente

Sorprendente aperitivo, por lo original, lo vistoso y lo fácil y rápido de hacer. No fallas

El único ingrediente que necesitamos es queso. Para mis preferencias, el mejor queso para estas piruletas es un queso manchego bien curado, de oveja o quizás mixto oveja y vaca. Pero en realidad puedes usar el queso que te de la gana, manchegos menos curados, Gouda, Emmental. En esto del queso hay muchos gustos dispares. Uses el que uses, siempre sale sorprendentemente gustoso.

El queso que escojas hay que rallarlo, esta la parte más laboriosa de la receta, pero es que es la única que requiere un poco de esfuerzo. La cantidad de queso dependerá de las piruletas que quieras hacer y del tamaño de las mismas. Tira siempre por lo alto porque todos querrán repetir.

Una vez que tenemos el queso rallado, hay que poner, sobre una bandeja de horno cubierta con un papel encerado, las ralladuras, distribuyéndolas en diferentes montones, cada montón será una piruleta. Una vez que hemos hecho la distribución hay que añadir un palo que hará de soporte, una brochetas de madera finitas son ideales, y si acaso partirlas por la mitad. Un extremo del palo tiene que quedar más o menos en el centro de cada montón y luego procedemos a cubrir completamente el palo con las ralladuras de queso.

Una vez realizada esta operación con todas las piruletas ponemos otro papel de cera encima y sobre él algo que pese, una rustridera llena de agua o cualquier cosa.

El horno debe estar previamente calentado a 220 grados. Metemos la bandeja y dejamos hornear con calor arriba y abajo unos minutos.

Este es el paso fundamental. Al contrario que el crujiente de jamón, que está más bueno cuanto más lento se hace, el crujiente de queso requiere muy pocos minutos a fuego fuerte. Si te pasas tendrá un gusto a requemado que desmerecerá el aperitivo. Así que al loro que en cuanto empiece a coger tono dorado ya puede ser tarde. A mí se me pasaron un pelín 😦

Una vez que lo sacamos del horno, dejamos enfríar un poco y colocamos las piruletas como las vayamos a presentar. Lo ideal es clavarlas en algo, tipo corcho. Yo usé una pipa de Garuda, demonio birmano bastante pintón. Imaginación al poder.

Se consumen frías, así que no hay ningún problema en hacerlas con antelación. Ya verás como gusta y sorprende. Puedes usarla de aperitivo o también de acompañamiento de carnes. La única pega es que son bastante lujuriosas…¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Queso manchego curado

MANUFACTURA

  • Se ralla el queso
  • En una bandeja de horno se coloca un papel de cera y sobre él se distribuyen los trozos de queso rallado en diferentes zonas
  • Se introduce un palillo o brocheta de manera que quede un extremo en el centro y se cubre bien con todo el queso
  • Se coloca otro papel de cera encima y se pone peso
  • Al horno precalentado a 220 durante unos minutos. Ojo de no pasarse

Un clásico de la gastronomía española, pero con ingredientes un poco diferentes. Por los ingredientes podrían llamarse empanadillas griegas, pero no tengo muy claro si en Grecia hacen empanadillas y si se parecen a estas.

Para preparar el relleno empezamos por poner en un cazuela el fondo de AOVE y añadimos unas cebollas a cascos medianos y una berenjena en cuadrados medianos. Vamos rehogando poco a poco a fuego medio. Cuando ambos estén rendidos le añadimos sal, pimienta y una lata de tomate triturado. Si tienes tomate frito casero muuuucho mejor.

Seguimos cocinando hasta que el tomate se haya frito y no quede casi nada de agua. En ese momento lo batimos pero no es necesario que quede perfectamente fino porque los trozos que nos podamos encontrar no van a quedar nada mal.

Mientras habremos puestos dos huevos a cocer, y cuando estén fríos los pelamos y los añadimos en trozos pequeños a la mezcla batida de verduras. También añadimos unos 100 gramos de queso feta o algo más…al gusto. Removemos todo con una cuchara y metemos la mezcla en la nevera para que al enfríarse coja consistencia y sea más fácil manejarlo.

Para rellenar las empanadillas ponemos una pequeña porción del relleno en un lado, cerramos sobre el otro lado y con un tenedor sellamos para que no se salga la mezcla y para que quede clásico de verdad.

Yo las hago al horno, con calor arriba y abajo, y me gusta dorarlas por las dos partes, las pintas de huevo batido y en la parrilla sobre papel de horno. Cuando estén doradas les das la vuelta y pintas por el otro lado. Unos 180 grados suficiente. Tardan unos minutos por cada lado. Hasta que cojan un bonito color dorado.

Por supuesto tienes la opción de toda la vida, que es freírlas, con aceite muy caliente y luego colocarlas sobre papel absorbente.

Se pueden servir recién hechas incluso frías. Es una aperitivo clásico y a la vez original, así que sorprenderás con los bocados. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 Cebolla
  • 1 berenjena
  • una lata de tomate triturado
  • 2 huevos duros
  • queso feta
  • láminas de empanadillas
  • Sal, pimienta, AOVE

MANUFACTURA

  • Preparamos el relleno sofriendo la cebolla con la berenjena en trozos medianos
  • Cuando estén cocinadas añadimos la lata de tomate triturado y esperamos a que el tomate esté bien frito
  • Pasamos por la batidora
  • Añadimos dos huevos duros en trozos pequeños y el queso feta desmigado y mezclamos todo bien
  • Metemos en la nevera y esperamos que enfríe
  • Rellenamos las empanadillas y las pintamos de huevo batido
  • Al horno 180 grados calor arriba y abajo hasta que se doren, por las dos partes

Un paté delicioso y sorprendente. Aunque el nombre de paté no sea del todo correcto, porque hígado no lleva y carne tampoco. Crema untable no suena muy glamouroso, así que nos quedamos con paté que nos vamos a entender tod@s.

Los ingredientes principales, como se intuye del título serán las setas y los pistachos. Setas las que quieras, las que más te gusten, frescas o congeladas. Incluso deshidratadas, con la precaución previa y obvia de la hidratación. Yo escogí un surtido de setas congeladas, y las descongelé a temperatura ambiente. Si las haces congeladas echan demasiada agua y para consumirla se cocinan más de la cuenta

Para darle textura vamos a utiliza un trozo de pan duro y unos pistachos, aunque también lo podrías hacer sin el pan y utilizar cualquier otro fruto seco,  incluso una mezcla de varios de ellos. Yo tenía unos pistachos por casa que ya no estaban muy finos, pero para cocinarlos estupendo, no se tira ná 🙂 .

En un cazo o sartén con el fondo de AOVE ponemos unos trozos de pan duro y unos dientes de ajo pelados y en trozos grandes. Doramos a fuego medio unos minutos y añadimos un puñado de pistachos, también pelados y con la piel quitada. Salteamos hasta que coja color y añadimos las setas y pimienta negra. Subimos el fuego fuerte para que no suelte mucha agua y lo salteamos un momentito, procurando que no haya mucho líquido.

Añadimos una pizca de sal y trituramos con la batidora. Lo ponemos en una tarrina o bol pequeño y a la nevera a que se enfríe.

Para untar en rebanaditas crujientes o para decorar y acompañar casi cualquier tipo de platos. Sencillo, rápido y muy rico. Apto para veganos, vegetarianos y omnívoros… ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Setas
  • un trozo pequeño de pan
  • 4 dientes de ajo
  • Un puñado de pistachos pelados
  • Sal, pimienta negra, AOVE

MANUFACTURA

  • Saltear los ajos pelados con el pan
  • Añadir los pistachos pelados y saltear un poco más
  • Añadir las setas, subir el fuego y salpimentar
  • Batir todo y en un bol a la nevera
  • Servir frío

Garbanzos, legumbre versátil y gustosa. Miles de maneras de prepararlos. Esta vez en forma de pequeña tapa o aperitivo.

Partimos de un puñado de garbanzos, que dependerá del número de raciones que queramos hacer. Tened en cuenta que es bastante explosiva, así que pequeñas dosis para que se queden con ganas de más…porque un hartazgo traerá consecuencias a la capa de ozono 😉

Yo utilizaré garbanzos del puchero, pero puedes usar garbanzos ya cocidos de bote, o cocerlos después de unas cuantas horas de remojo. Si utilizas esta última opción siempre le queda fenomenal unas hojas de laurel, un casco de cebolla pelada y un par de clavos de olor.

Una vez cocidos los garbanzos, se refríen con unos ajos picaditos y un poco de pimienta. Salteándolos ligeramente para que cojan el saborcillo.

Preparamos el alioli, que puede ser del de verdad,  ajo bien picadito, pizca de sal y aceite y majar, majar, majar hasta que tenga una textura consistente o bien la versión algo menos agotadora, pero también muy rica. Esta es la que voy a hacer.

En un vaso de la batidora se pone un huevo, mejor si lo sacas un rato antes de la nevera, un diente de ajo pelado, una pizca de sal, el zumo de medio limón, un buen chorreón de mostaza, la que más te guste, y medio vaso de aceite de girasol. Para las mayonesas es mejor utilizar el girasol, porque con oliva sale demasiado potente el sabor.

Se bate todo comenzando con la batidora en el fondo del recipiente a máxima potencia y sin moverla hasta que la salsa haya ligado. Una vez que veamos que va saliendo la mayonesa con buena textura empezamos a mover la batidora hacia arriba y abajo durante un minuto o poco más. La salsa estará lista.

Como lleva huevo crudo hay que tener cuidado con la conservación, usarla lo antes posible y si sobra taparla bien y meterla inmediatamente en la nevera. No dejarla nunca más de un par de días.

La versión vegana del plato sería utilizando leche de soja en lugar de huevo. Os aseguro que sale espectacular.

En unas cazuelitas individuales se ponen los garbanzos y se cubre con la salsa. Se mete a gratinar unos minutos hasta que quede de un dorado precioso. Servir inmediatamente. Aunque también tienes la opción de servirlo sin gratinar, que también está bastante bueno y evitas que la salsa se quede seca si la gratinas demasiado tiempo. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Garbanzos cocidos
  • zumo de medio limón
  • 1 huevo
  • un par de cucharadas de mostaza
  • medio vaso de aceite de girasol
  • sal

MANUFACTURA

  • Se saltean los garbanzos, ya cocidos, con un poco de ajo y pimienta
  • Se prepara la salsa batiendo el resto de ingredientes
  • Se ponen los garbanzos en cazuelas indiviudales y se cubren con la salsa
  • Se gratina hasta que estén dorados

Guacamole

Publicado: 11 mayo, 2012 en Cocina
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El guacamole es como el gazpacho, en cada zona tienen su forma particular de hacer, diría en cada casa. Esta receta me vino de una mamá venezolana. No tengo ni idea de si es como se hace en Venezuela, pero desde luego, por estas tierras no encuentro un guacamole mejor que este 😉

Por supuesto es fundamental unos buenos aguacates, bien hermosos y muy maduros. Aguacates verde no nos valen, si lo están envuélvelos en papel y déjalos madurar en un sitio seco.

Partimos de un par de tomates bien maduros y le quitamos la piel. Una cebolleta pequeña también pelada, un pimiento verde italiano al que quitamos el tallo y las pipas. Lo picamos todo en trozos medianos y lo ponemos junto con un manojo de cilantro bien lavado en la batidora. Batimos todo bien y lo vertemos sobre un bol grande.

Los aguacates los pelamos y reservamos los huesos. Añadimos trozos medianos del aguacate sobre el bol, el zumo de un limón, una pizca de sal y chile picante al gusto. Con un tenedor machacamos bien los aguacates mientras mezclamos con el resto de ingredientes, hasta obtener la textura deseada.

La versión original no usa batidora, es todo bien picadito y machacado a mano, como el gazpacho tradicional, pero en estos tiempos que corren donde el tiempo es oro, batir todos los ingredientes excepto el aguacate puede merecer la pena.

Una vez que está la salsa lista, si no la vamos a consumir inmediatamente introducimos dos o tres huesos de los aguacates dentro, y así evitamos que se oxide. Cubrimos bien y a la nevera.

Se puede servir acompañado de nachos, o de lo que te de la gana. Fresco, nutritivo y cargado de vitaminas y grasas buenas.

¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 3 o 4 aguacates muy maduros
  • un par de tomates muy maduros
  • 1 cebolleta
  • un pimiento verde
  • un manojo de cilantro
  • zumo de un limón
  • sal
  • chile picante

MANUFACTURA

  • Se pelan los tomates y la cebolleta 
  • Se pican en trozos medianos junto con el pimiento y el cilantro y se tritura todo
  • Se pelan los aguacates, reservando los huesos
  • Se mezclan trozos de aguacate con el batido anterior y se añade sal, el zumo de limón y el chile picante
  • Se machaca con un tenedor el aguacate hasta que coja la textura deseada
  • Se introducen dos o tres huesos del aguacate y se reserva tapado en la nevera hasta servirlo

Almendras Fritas

Publicado: 24 diciembre, 2011 en Cocina
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Las almendras son uno de los frutos secos más ricos que hay. Normalmente, como aperitivo se suelen tomar fritas o tostadas, y comprarlas ya hechas. Pero si las compras crudas y la fríes tu mism@, te sorprenderás con la diferencia. Será un aperitivo inesperado y quedarán encantad@s.

Hay que comprar por tanto unas almendras crudas. Busca que sean de buena calidad, porque así te garantizarás unos resultados estupendos.

Se trata de freírlas, y a priori parece algo sencillo, pero tiene su truco: precisión y rapidez.

En una sarten pequeña ponemos bien de aceite de oliva que esté limpio. La cantidad a ponerle tiene que facilitar que las almendras al freír queden flotando, así que mejor que sobre que no que falte.

Cuando el aceite esté muy caliente, tu ya tendrás preparado al lado un plato con papel absorbente, sobre el que habrás espolvoreado bien de sal.

Se echan las almendras, un puñado, que queden sueltecitas, mejor hacerlo en varias tandas. Sin parar de mover, continuamente para que se frían por todas partes. En cuestión de muy poco tiempo, empezarán a cambiar de color, y ahí es donde está el secreto. Hay que sacarlas rápidamente, porque almendra que se quema, almendra que irá a la basura, ya que toman un sabor amargo muy desagradable. Por lo tanto hay que priorizar la rapidez que el escurrir el aceite, de eso ya se encargará el papel aborbente.

Una vez que las hemos sacado todas del fuego, se vuelve a añadir sal por encima, y si tenemos más almendras seguimos fríendo, de manera que al sacarlas las echamos sobre las anteriores y ya irán cogiendo la sal de ellas, mientras seguimos salando siempre por encima.

Se dejan enfríar bien y se mueven para que la sal se esparza por entre todas las almendras. Hasta que no se enfríen, las almendras estarán algo lacias, por lo que no te preocupes que no lo has hecho mal. En cuanto cojan la temperatura adecuada, se volverán crujientes y deliciosas.

Si las guardas en un recipiente hermético te durarán bastante. Como aperitivo son excepcionales, o por ejemplo, como acompañamiento de una buena mojama cortada en lonchitas finas.

¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Almendras crudas
  • Sal
  • AOVE

MANUFACTURA

  • Se fríen las almendras en abundante AOVE limpio sin parar de mover
  • En cuanto cojan color se sacan sobre papel absorbente con sal
  • Se salan también por encima
  • Dejar enfriar

Bloody Marijuani

Publicado: 18 noviembre, 2011 en Cocina
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No es un Bloody Mary, pero se le parece bastante, así que de ahí el nombre…

Aperitivo delicioso, fresco y ligero. Estimulante. Fácil de hacer. La diferencia fundamental con El Bloody Mary es que el apio, en lugar de ponerlo como decoración, se licúa y se añade a la bebida. Parece una tonteria, pero la diferencia se nota.

Se licúan unos 2 tomates maduros por persona, y una rama de apio cada 4 personas. El zumo obtenido se vuelca en una jarra. Se añade sal y pimienta, un toque de salsa Worcestershire y un toque de tabasco. En principio, de estos dos condimentos una gota por persona, pero lo suyo es probar varias veces hasta que encuentres el que a tí te gusta…a mi me gusta con muuucha pimienta y mucho tabasco, picantona que es una. También se añade zumo de limón natural, un limón grande cada cuatro personas.

Esta mezcla se puede dejar en la nevera, pero no más de un día, y antes de usarla agitarla bien para que se vuelven a mezclar todos los ingredientes. Antes de usarlo se añade el vodka, un chupito por persona. De nuevo al gusto, es cuestión de ir probando, empieza por un chupito y luego ya subes o bajas.

Se pica hielo en abundancia y se llenan las copas con el hielo, se vierte encima el contenido de la jarra…y a disfrutarlo!!! Es perfecto como aperitivo…y para las resacas 😉 ya que tiene el toque ligero de alcohol para equilibrar, y zumo de tomate que es agua y vitaminas.

INGREDIENTES

  • Zumo de tomate natural, 2 tomates por persona
  • Zumo de apio natural, un apio cada 4 personas
  • Zumo de limón natural
  • Vodka al gusto
  • Unos golpes de salsa tabasco y salsa Worcestershire
  • Sal, pimienta negra
  • Hielo picado

MANUFACTURA

  • Licuar los tomates, el apio y el limón
  • Mezclar el zumo obtenido con sal, pimienta, tabasco, y salsa Worcestershire
  • Se pica hielo y se rellenan las copas
  • Se vierte la mezcla y se sirve inmediatamente

Sorpresas de Morcilla

Publicado: 6 noviembre, 2011 en Cocina
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Esta receta proviene de mi inspiración más profunda, y la he repetido un millón de veces, porque es un gran éxito en las cenas de amigos. Como su propio nombre indica te va a sorprender, si te gusta la morcilla gratamente. En especial, esta receta es la predilecta de una muy buena amiga mía, así que siempre que la invito a comer/cenar procuro hacérsela. Esta ocasión no fue diferente.

Como siempre, en todas las recetas hay un fundamento que garantiza el éxito, en este caso por supuesto es una buena morcilla. Pero esto de una buena morcilla es algo realmente complejo que puede generar horas de larga e infructuosa discusión que puede acabar en homicidos voluntarios e involuntarios. La única refencia que creo importante, es que si la morcilla en cuestión se puede comer cruda, mejor que no la uses, es preferible morcillas de las que hay que cocinar para comer, bien sea asadas, fritas, vuelta y vuelta…En este caso usé una morcilla de arroz de un pueblo de Burgos, regalo de una compi estupenda. Un besote desde aquí, realmente es impresionante.

Se coge la morcilla y se mete al horno unos 10 minutos, puede que algo más,  se pincha la piel para que la grasilla pueda rezumar. Una vez asada, se saca, se le quita la piel y se pone en el vaso de la batidora.

La hierbabuena debe estar bien fresca, porque su sabor y frescor neutraliza la pesadez de la morcilla. Se arrancan unas cuantas hojas limpias, al gusto, y se añaden al vaso de la batidora donde estaba la morcilla esperando.

A continuación, también añadimos un yogurt natural que le dará a la mezcla cremosidad y suavidad. Cuando todo esté procesado se pasa a un bol, y se añade un puñadito de piñones. Se mete en la nevera para que se ponga duro, si tiene buena textura y no te quemas adelante.

Ahora se cogen hojas de pasta brick, la de los rollitos de primavera, y como no vamos a hacer rollitos las partes por la mitad. Te quedan dos rectángulos. Pones cada rectángulo delante tuya, en vertical, es decir, las partes estrechas mirando hacia tí. En la esquina inferior izquierda pones una cucharadita de la masa y doblas hacia la derecha, como en la foto. Sigues doblando hasta el final, y así hasta que se te acabe la masa.

Luego pintas con huevo y al horno, a gratinar hasta que se dore, yo suelo hacerlo por los dos lados. También pueden hacerse en forma de saquitos, y queda más original aún. Se corta un cuadrado de masa, se coloca una cucharada de relleno en el centro y se cogen los extremos del cuadrado y se retuercen para sellar el interior.

Se sirve caliente inmediatamente y es un aperitivo muy original, diferente y sabroso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Morcilla
  • Hierba buena
  • yogurt natural
  • piñones
  • unas hojas de pasta brick
  • huevo

MANUFACTURA

  • Se hornea la morcilla unos minutos, pinchándola para que suelte grasa
  • Se bate junto con el yogurt y la hierbabuena
  • Se añaden piñones enteros
  • Se enfría la masa
  • Se rellenan las hojas de pasta brick y se pinta con huevo
  • Al horno a gratinar hasta que se doren