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Moonspell

Sala Arena. Madrid 4 de Mayo de 2013

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Virando costas ao Mundo

Orgulhosamente sós

Glória Antiga, volta a nós!

Alma mater !

Tema no, temazo. Conciertazo no, Decepción. ¡Cómo viene la primavera, saaanto dioos, cómo viene!. Esto es un no parar. Así no tengo claro si mi alteración sanguínea es resultado de la oblicuidad de la eclíptica o de la sobredosis sónica a la que ando expuesta, ¡cáspitas!.

Andaba yo en plena expansión metálica cuando los Moonspell sacaron el Wolfheart, allá por el 95. Discazo. Me cautivó. Probablemente fue el primer disco en el que nos encontramos @DisorderStrange y yo, ella gótica, yo heavy. A poco listo que seas ya te imaginas que Moonspell hacían algo así que bautizaron como metal gótico. Eso sí, con su puntito de doom para hacerlo aún más oscuro. Con los años, todos los mundos del rock y de lo que no es rock se han fusionado para ofrecer una increíble amalgama de estilos que compartimos ambas dos. Pero recordareis lo de las tribus urbanas, la segregación y la diferenciación. O gótico o heavy, tú eliges, pero no ambos dos. ¡No hija no!

Al año siguiente sacaron el Irreligious, que también me gustó bastante y a partir de ahí el metal gótico empezó a saturarme, demasiado coro, demasiado tierno, yo estaba de grind hasta las orejas, y las canciones del medievo con flauta pagana incluida me empezaban a parecer una pastelada, brutica que es una. Pero como me gusta más un concierto que a un político deconstruir la ciudadanía, y tocaban al lao de mi casa, y la compañía era inmejorable, y en sábado….pues no me los voy a perder, debe ser una señal. O algo. Vamos a ver  a una gran banda, que seguro que algo bueno se saca. Aunque copón como se cotizan, casi 30 leuros la entrada, ¡pardiez con los portugueses!.

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Como era de esperar tocaron bastante del último disco, yo no lo he escuchado a fondo, pero de gótico ya les queda poco, tal y como reflejaba el público asistente al evento, mucho parche y poco tul. Pero sorprendentemente también tocaron bastante de los dos primeros discos. El concierto lo acabaron con Alma Mater, el  bis lo empezaron con Wolfsahde, para mí temazo donde los haya. También cayeron Ataegina y Trebaruna, pero estas son de las que me gustan regular por no decir que no me gustan para nada…la flauta pagana sintetizada me sobra, el jolgorio de juglares y coros….fffffff…Del Irreligious cayeron temazos como Opium y Awake!, o Mephisto y Full Moon Madness con las que terminaron el concierto. Pues un gran set list la verdad.

Moonspell Sala Arena 4 Mayo 2013_2Ahora vamos a la verdad de la buena. Creo que nunca he escuchado un sonido peor en la sala Arena. La batería sonaba a lata de galletas oxidada, la voz como si saliera del fondo del váter y al bajista porque es bien majo y no paró de moverse, porque oir, lo que es oir…yo no lo oí. Bueno, también es verdad de la buena que a la gente no le importó demasiado, no oí a nadie quejarse, ni protestar, ni siquiera comentarlo…a mí me jodió el concierto. A Disorder ni te cuen.
El público estaba super entregado. Encima el cantante estaba malito, pero sinceramente no creo que eso influyera mucho porque la verdad es que lo dieron todo. quizás más de la cuenta porque se pasó de cansino agradeciendo.Puntazo que salió al escenario con casco plateado reluciente yo soy de Esparta…pero vamos, que le duró poco.

En el último tema salieron los finlandeses Insomnium que tocaron de teloneros y a los que no oímos. En definitiva, muy simpáticos, muy entregados y muy campechanos. Pero sonido apestoso y vomitivo que me hizo salir con una decepción bastante acusada. Mierda :(. Juzga tú mismo.

PD1: Detalle bonito que el cantante se acordara de Peter Steel, al que por cierto se asemeja bastante en según que tema, y de Jeff Hanneman, que deben estar liándola parda por el sur del cielo. Por cierto, que reescuchando Wolfshade (A Werewolf Masquerade), el doom maravilloso que abre el primer disco de los Moonspell, me llegaron reminiscencias melódicas evocadoras del Dead Skin Mask. Claro, la tuve que escuchar. Dos veces. Mi pequeño duelo a los insuperables Slayer.

PD2:Todo el material gráfico es de @DisorderStrange. ¡Muac! Gracias por no liarte a ostias con el técnico de sonido y por evitar que yo lo hiciera 😉

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Baby Woodrose + Kadavar

Sala El Sol, Madrid. 2 de Mayo de 2013

Kadavar son de Berlín, ¿es que ya no te acuerdas?  Seguro que estaban por Kreuzberg una madrugada de un invierno hostil, como todos los inviernos berlineses, y decidieron juntarse a tocar algo por pasar el rato. El espíritu de Black Sabbath andaba por allí, sin duda. Y si no echa un vistazo a las portadas de sus dos discos. No tienen desperdicio.

Abra KadavarKadavar

Conocí a Kadavar hace unos meses cuando empecé a golismear el cartel del Roadburn, del que básicamente desconocía un 70%. Con eso de que ya que vas te lo curras, empiezas a averiguar quién toca qué, cómo y cuándo. Y los Kadavar hacen algo que venía yo reclamando hace tiempo. Con lo interesante, potente y la de posibilidades que tiene el rock progresivo, ¿cómo no triunfan más grupos que lo hacen? Porque haberlos haylos. Siempre los ha habido. Bueno y tú me entiendes con triunfar lo que quiero decir…Este trío de neo hippies ( ¿o se dice post?) tienen pinceladas desde los King Crimson hasta los Sodom. Y un arte que no se pué aguantá….que sí que son alemanes, cosas que pasan.

KadavarEn el Roadburn no los pudimos ver enteros, por esto de corre corre que te pillo, algo más de la mitad del concierto, pero sinceramente, no me entusiasmaron como esperaba despues de haber escuchado unas cuantas veces su primer disco homónimo. Me parecía una auténtica pasada. Como una ya es perra vieja, con todo lo mal que suena, tuve clarísimo que era el contexto. Estás en un festival con 4 conciertos simultáneos durante 12 horas y 3 días…el síndrome de Stendhal no es ninguna tontería, y a menos que los artistas te levanten ampollas, pasas por delante de conciertazos como quien come pipas. Con sal.

También cuenta que un par de semanas despues tocaban por estos lares, con lo que ya vas más relajá…a poco que me guste los vuelvo a ver en Madrid. A mi amiga del alma y compañera de Roadburn no le hicieron mucho tilín, a mí me decepcionaron un poco, pero tenía claro que iba a volver a verlos, porque estaba segura de que tenían un directo mucho más impresionante del que estaba viendo.

Y ya te digo. Menudo conciertazo que se marcaron en la sala El Sol. Menudo conciertazo. Iban de teloneros, qué cosas, si miro hacia atrás he ido a muchos más conciertos a ver a los teloneros que a ver a los cabezas de cartel. Llegamos justitas justitas y la sala no estaba abarrotada, pero sí un gran aforo. Y empezaron.

La peña estaba volcadísima, no tengo muy claro si gran parte había ido a verlos a ellos o se los encontraron por el camino, pero la respuesta del público fue excepcional, y los Kadavar la aceptaron encantados y lo vibraron. Y se produjo la magia, esa magia que siempre busco como una yonkee del sonido, mi dosis de directo para seguir sobreviviendo.

Baby WoodroseSupongo que gran parte de los asistentes estaban allí para ver a los Baby Woodrose, lisérgicos daneses que llevan algo más de una década destilando psicodelia y stoner todo a una. Nunca les presté mucha atención la verdad, algún disco que otro había escuchado pero sin más trascendencia. Tienen un directo muy bueno, y algunos temas son realmente buenísimos. Pero me dió la impresión de que la peña lo flipó más con Kadavar.

Los berlinitas, recién salidos de su máquina del tiempo, tocaron a una. El señor de la guitarra de cuatro cuerdas es un animal, pero es que el baterista es una bestia parda. El cantante y guitarra no se queda atrás ni mucho menos, y alternan virguerías psicodélicas, ritmos super rockeros y caña de la buena a dosis justas y equilibradas. Tocaron bastante del segundo disco, recién salido del horno Abra Kadavar, pero no se olvidaron del primero.
Es lo que tiene ir a ver a un grupo con dos discos, que más o menos vas a conocer todas las canciones. Y no cómo me pasa últimamente, que voy a conciertos de revival, de grupos que me ponían muy bruta cuando era chiquitita, que han seguido sacando discos a cascoporro, pero que yo me quedé en los primeros….El tema Black Sun para mí fue especialmente brillante.

kadavar 1 kadavar 2

Nos lo pasamos estupendamente, cosa que al día siguiente vivo en inconsistencia, por un lado sonrisote del gustico y por otro un dolor de cuello nada agradable. Es lo que tiene el headbangueo y el cuarentañismo. Si bien tengo que decir que a diferencia del último concierto que estuve, de metal extremo, en este no era ni mucho menos de las viejunas, más bien al contrario…lo que no tengo claro es si eso es bueno o malo. En cualquier caso, conciertazo. Y para muestra un par de bocaditos.

Todo el material gráfico es de  @DisorderStrange. Junto con ternasco power, aparte de disfrutar de un conciertazo…Nos pasamos unas risas 😉

Ciclo de Jazz del Auditorio Nacional

Ambrose Akinmusire

Madrid, 17 de Marzo de 2012

Ambrose Akinmusire. Nombre peculiar donde los haya. Probablemente nunca lo hayas escuchado, cuesta un pelín aprenderse el apellido del tal Ambrose, pero una vez que lo escuchas…imposible olvidarlo. Si te gusta el Jazz, jazztás tardando 😉 .

Este pedazo de músico tocó anoche en el auditorio Nacional de Música, un escenario completamente a su altura, dentro del ciclo de Jazz organizado por el CNDM, Centro Nacional Para la Difusión Musical. Sí, la música de calidad tiene que estar subvencionada. Es una pena, pero es así. Aunque la pena de verdad es que las subvenciones son cada vez menores y los melómanos al final son los que salimos perdiendo.

El señor Ambrose Akinmusire, que toca la trompeta, iba acompañado de un elenco de músicos habitual: Walter Smith III, saxo tenor, Harish Raghavan al contrabajo,  Sam Harris, piano y Justin Brown a la batería. Formato de quinteto para una velada de la que esperaba algo más.

Un poco de contexto para los amantes de los orígenes y los porqués. Antes de cumplir 17 años, cuando la mayoría de sus congéneres se entretienen con la consola y el facebook, este caballero ya había compartido escenario con Joe Henderson, Joshua Redman o Steve Coleman. Llamarlo niño a lo mejor sería excesivo, pero prodigio no suena descabellado.

A los 25, es decir en 2007, ganó la Thelonious Monk International Jazz Competition, cuyo jurado incluía a músicos como Quincy Jones o Roy Hargrove, principiantes y neófitos como quien dice… Un año después, publicó su primer disco como solista, Prelude to Cora (Fresh Sound), por el que recibió excelentes críticas. Disco muy recomendable, sorprendente en la primera escucha, porque trae reminiscencias setenteras, un poco de psicodelia quizás, pero tras unas cuantas escuchas, prestando atención a los detalles, ves como detrás hay un compositor muy muy interesante y un intérprete aún más, y como el título anuncia, fresco, muy fresco.

Recientemente ha tocado con artistas como Herbie Hancock o Wayne Shorter. Queda claro que su proyección es más que una realidad, y salió de la rampa de lanzamiento con soltura. El año pasado recibió dos de los premios otorgados por la Jazz Journalist Association: como Artista Revelación y como Trompetista del Año. ¿Te ha quedado claro ya, no? Por reconocimientos y premios no será. Pero por talento y genialidad tampoco.

Ambrose Akinmusire fichó por Blue Note, no podía ser de otra forma, y publicó When the Heart emerges glistening, donde compone 10 de los 12 temas. Este segundo disco, en mi opinión es aún mejor, mucho más intenso y creativo, los derroteros por los que desparrama son más duros que en su primera obra, pero sigue evidenciando la maestría de este trompetista. No es bop, no es free, pero es jazz del mejor calibre. Desde el primer al último tema, la trompeta es espectacular.

¿El concierto?…fffffffffffffuuuuuuuuu!!!!!! Frío. Entraron muy tímidos y muy serios, quizás demasiado serios. A la mitad del concierto, cuando Akinmusire presentó a su banda (el no fue presentado así que me quedé con las ganas de saber como suena su apellido…), se relajaron un poco y hasta se le vió aparecer un par de veces una sonrisa blanca y amplia. Pero no se prodigaron en carantoñas. Disfrutando cada uno en solitario, sin mucha comunicación entre ellos, sin mucho feeling.

El primer tema muy buen sabor de boca, una trompeta vibrante, emocionante y tierna, seguido de un diálogo entre la trompeta y el piano, quieto y sostenido. Luego se unen todos durante un ratillo y mientras Akinmusire se retira al fondo del escenario, cosa que hizo en mi opinión demasiadas veces, el saxo cogía el protagonismo. Batería y contrabajo sonando como un muro rítmico lleno de matices metálicos y contundentes. En definitiva, una presentación excepcional que parecía anticipar lo bien que nos lo íbamos a pasar.

Pero fue como si mostraran todas sus cartas en estos primeros 12 minutos. El piano fue bastante neutro todo el tiempo, no le ví ni un sólo momento de brillantez, fue el único instrumento sin hacer solo y mostraba tendencias más clásicas que jazzísticas…un tanto soso :(.

El batería muy bueno, muy muy bueno. Pero siempre estaba ahí, no hubo ni un sólo segundo sin su presencia, cierto es que tocaba todos los vértices y todas las superficies que tenía a su disposición, y con cierta delicadeza y originalidad, y cierto que hizo un solo que fue como una marabunta, como la mayor apisonadora del planeta. Pero debería saber cuando no hay que estar.

El contrabajo también parecía interesante, y luego no aportó mucho más que lo que mostró en el primer tema. Hizo un solo un tanto extravagante y en mi opinión decepcionante.

El saxo elegante y correcto pero sin ser excepcional, aunque tuvo un par de momentos muy muy buenos.

El concierto tuvo un par de momentos realmente álgidos, en el tercer tema la trompeta fue realmente transgresora,  sonando como con múltiples voces  que se reclamaban espacio entre ellas, creo que fue lo que más me gustó, sin duda. También algunos ramalazos de desarmonía total entre saxo y trompeta, en el segundo tema, que me gustaron mucho. El bis a base de solos con el que terminaron…no me parece un adecuado fin de fiesta…

La calidad de la trompeta de Akinmusire es indudable, realmente es un virtuoso de la velocidad y la fluidez, tiene una increíble habilidad para generar nuevos patrones e intervalos y hay momentos en los que parece que te habla en un lenguaje nuevo. Pero no tuvo mucho protagonismo. Se quedó en segundo plano más veces de lo que sería conveniente para un artista de su talla y más teniendo en cuenta que el grupo lleva su nombre, dejando todo el peso a una banda, que siendo, por supuesto como no podía ser de otra forma, buenos músicos, no están a su altura, o cuanto menos no fueron capaces de enseñárnoslo. No había calidez ni emoción, no estaban vibrando al unísono, no había pasión.

Si Akimusire hubiera sido realmente el alma mater del concierto, como se refleja sobre todo en su segundo disco, habría sido un conciertazo, y no dejó de ser, una agradable noche de jazz, que probablemente recordaré cuando Akinmusire se convierta en leyenda…

The Groovin’ Flamingos

Sala El Sol

Madrid 5 de Enero de 2012

Pues no las tenía yo todas conmigo, porque no he sido lo que se dice una niña muy buena…además que no tengo yo muy buenas relaciones con la monarquía…pero ¡sorpresaaaaaa! Se han portado. La noche de Reyes tuve un regalo sensacional: pedazo de concierto de los Groovin’ Flamingos…hasta pudieron con mi ejército de estreptococos.

El escenario, la sala El Sol. Blanco, rojo y negro y espacio para todos. Blanco de camisas, de cortinas  y de focos, de sonrisas y de sonido. Rojo de guantes, hammond y cortinas, rojo de rabia, de fuerza y de corazón. Negro de corbatas, de trajes y de cortinas. Negro de alma. Tengo la hipótesis de que todos y cada uno de los integrantes tuvieron en alguna reencarnación pasada un cuerpo negro, y el alma negra les sigue y persigue allá por donde van. Afortunados nosotros!.

La familia ha crecido, no se si será algo temporal, pero desde luego, son bienvenidos, 11 pedazos de artistas en el escenario, 11, ni uno más ni uno menos.

Una nueva trompeta y nuevo trombón, que acompañaron al veterano Javi al saxo, con momentos realmente estelares. Si tan solo tuvieron un día y medio de ensayos, me pregunto cuanto tiempo necesitan para saltarse la barrera del sonido.

También incorporaron nuevo percusionista, que en realidad es bajista…muy bien, muy en su sitio, aportando, no robando, y con toques curiosos, comedidos y originales. Bien, mu bien.

Además, los de siempre, The Waterbottles Vocal Trío, que estuvieron excepcionalmente brillantes, Susana, Blanca y Chato, cubriendo todo el registro que una voz humana puede alcanzar.

Super Miguel al bajo, castigando a las 4 sin piedad,  y por supuesto el triunvirato de la muerte. Yoyo, el PierdoCuatroKilosCadaVezQueSuboAlEscenario, desde luego que los pierde, y con esto de que la materia y la energía no se crean ni se destruyen, sino que se transforman, te puedes ir haciendo una idea de cuánta energía se puede obtener a partir de de 4 kilos de una materia de primera calidad…luego me lo cuentas. Super Kike Hammond, que decía un país africano de moda, con bastante excitación, que había sido tocado esa noche por un ángel…que su actuación había sido especialmente buena…no sé chico, a mí me parece que este señor se maneja siempre por todo lo alto, ya más altura no es vértigo, es suicidio. Y por supuesto super Gofer, con un alma más negra que nunca. Yo creo que hasta le cambió el tono de la piel. Me dijeron las malas lenguas que estaba con un trancazo estupendo, y  pa mí que fue una de las noches que mejor lo he oido cantar, lo de guitarrear como siempre va por las alturas, no se le puede chistar ni una. Lo mismo ha conseguido hacer simbiosis con los virusis y es como el EPO de los artistas… Desde luego,con estos músicos no puede salir nada malo. Seguro que en Alemania lo petaban 😉

En realidad, creo que fue una noche mágica para todos. El escenario daba mucho juego, la combinación de blanco, rojo y negro en músicos y accesorios fue estupenda, dotó de una estética adicional muy acorde. Sobria y elegante. Los músicos pudieron moverse a su antojo y lo disfrutaron de lo lindo, se lo pasaron pipa y nos lo transmitieron. Siempre hay muy buen feeling con el público, y la gente suele, solemos, bailar bastante, pero la otra noche hubo momentos de verdadero hardcore. La peña brincaba poseída por el rythm’ n’ blues, no hubo moshers de milagro…

Repertorio, pues como siempre espectacular, los tres primeros temas empalmados, sin tregua, shabadaba y uh uh! a cascoporro. No sabría destacar alguna sobre las demás…en We can make a deal me gustó mucho la aportación del nuevo percusionista y la voz quebrada y bourbónica de Mr Gofer, es un tema que me parece un tanto distinto al resto en cuanto a construcción y cómo se desarrolla, susurros de saxo dando pie al resto de las horns, coros tenues que acaban en locura…y todo empalmado con Just  a little fun donde los vientos y el hammond se marcan una conversación de lo más interesante…

Un poco de relax, por decirlo de alguna manera, con las deliciosas voces de los Waterbottles en Hold on y luego mas bailoteo salvaje.

Tema nuevo, que no cogí el título, algo de locura…no se, a mí me sonaba como un clásico, un tema de siempre, de los buenos de toda la vida, de los que perduran y sobreviven a las modas…pero no, era tema nuevo, que cosas.

Cerca de las estrellas, uno de mis temas favoritos, no puedo evitar el puntito lisérgico, gamberro y magistral. En general, me parece que los Groovin’ hacen canciones muy visuales, muy acorde con los títulos. La sinestesia les va estupendamente…en A por las suecas te ves correteando detrás, en la del oeste ves pasar los bolones, eso sí, de flecos y purpurinas, en Callahan sientes la Magnun en la chaqueta… Esa es la auténtica magia de la música, pero no es fácil de conseguir.

Devil on the roof me pareció excepcional, con un coro gamberro como nunca y una panda de frenopáticos descarriados en la cuarta pared….A la hora y cuarto se despiden pero va a ser que no, nos quedan aún otros 45 minutos más…gloriosos minutos….por supuesto love love love para todos, este tema levanta pasiones y culos, el guiño a nirvana anuncia el apocalipsis y con My Mojo Workin’ todos morimos. Creo que es la vez que mejor han tocado este tema, trompeta cojonuda, vibrante, saxo brillante y tremoroso, trombon sensual y elegante, Gofer más negro que nunca…garra, ganas y poder…inmejorable. Acaban con Deeper in my soul, tequila pide ron y este concierto pide otro…siempre igual, nunca acabará este ansia de querer siempre más, más buena música, más bailoteo y más pasión.

Se me olvidaba, que tienen single y en breve disco…que buen regalo de Reyes, o de cumpleaños, o de porque tú lo vales…desde luego ellos sí que lo valen…sí señor,  sí señor!!!

Mariscal Rock Presenta a

Fuego Cruzado, La Máquina y Bajo Licencia

Sala Arena. Madrid 9 de Diciembre de 2011

La sala Arena, pasó a llamarse sala Heineken y ahora es Marco Aldany, así que para mí y mis futuras referencias se va a quedar como sala Arena y nos dejamos de espónsores variables según los mercados y las modas.

Concierto rock con tres vertientes distintas, cada uno con sus cadaunadas. Pero el rock siempre de forma y de fondo. No podía ser de otra forma.

Abrieron el cartel  Fuego cruzado, Heavy Metal con bastante influencia ochentera. Despues de dos años en dique seco vuelven a la carga de nuevo, con ganas, mucha fuerza y cantante de estreno. Empezaron con una intro guapísima y a continuación una versión de Breaking the law, de los venerables y venerados Judas. Menudo estreno para el nuevo fichaje, Alfredo, ex Miss, grupo tributo a Queen…eso ya dice bastante. Muy bien,  muy correcto y muy buenos agudos, Haldford no lo vería nada mal. Sin tregua ninguna pasaron a Fuego y siguieron a continuación con Hoy no voy a ganar. El sonido por ahora era bastante perro, el ambiente un poco frío por sentimiento y por termostato, eran las 8 y poco de la tarde y en la sala apenas había público, y como sucede en estos casos, andaba muy desperdigado. Pero los chicos de Fuego Cruzado lo estaban dando todo. El sonido poco a poco fue mejorando, y confome avanzaron los temas también fue mejorando el ambiente. La gente finalmente se metió de lleno, el grupo empezó a relajarse que dos años sin tocar pesan mucho,  y empezaron a disfrutarlo y a generar un ambiente guapísimo.

Para mí, Tu recuerdo es la más flojita del set list, lo mismo algo ganaba cambiando la línea vocal, suena un tanto raro y no acaba de entrarme.

El amigo Lomas guitarrea como los ángeles, del infierno se sobreentiende, y el bajista Juli castiga las 5 que no 4 cuerdas sin piedad ninguna. Suenan muy compactos y los solos de guitarra muy limpios. Con No soy nada sin tí los riffs se vuelven aún más potentes y metalicos.

Nos deleitan con una versión de Crazy Train del gran Ozzy, la voz mantiene el tipo, aunque un poco irregular, sólo necesita unos cuantos conciertos más de rodaje y este compañero será todo un espectáculo. Con Chernobyl parece que nos tranquilizamos pero es mentira, porque de nuevo un metálico riff, una seccion ritmica muy buena  llegando a las tripas y unas luces verdes muy radiactivas te meten de lleno en el tema. Tiene un punteo original y muy acorde con la tematica. Un final con las líneas melódicas de las dos guitarras  paralelas y un fin de fiesta de desparrame. Me gusta mucho este tema. Para finalizar Black wind, fire & steel, de los Manowar.

Una hora escasa donde se fueron ganando al público y ellos relajándose y disfrutando cada vez más. El público pide otra, ¡Fuego a tope! y el público manda, así que broche final con Las puertas del cielo de Saratoga. Alfredo la canta fenomenal, muy bien, muy bien.

A continuación salen a la palestra La Máquina, con una intro bastante larga y curiosa, con motores por ahí danzando, como no podía ser menos. Rock’n roll sureño y motero, no es mi estilo. Además con un punto machista que no me moló nada de nada, quizás por eso no presté demasiada atención. Hicieron una versión de Tino Casal, que para mí fue desmerecer el tema. Otra versión de Loquillo, que no estuvo nada mal.

Eso sí, el sonido ahora es estupendo, no sólo porque los técnicos se han debido poner las pilas, sino porque ellos suenan muy bien, muy compactos. La sala también está bastante llena a estas alturas. Buenos cambios de ritmo, buenos riff y buenos punteos. Definitivamente rock’n roll. Me sonaban un poquito así, como al fondo, a La Frontera, pero con más distorsión.

Cuando tocaron la increible versión que hicieron del Last Caress de los Misfits, increible de veras, y la versión también bastante  buena de Aces of Spades de los infinitos Motörhead, se ganaron todo mi respeto. No es mi estilo, pero lo cortés no quita lo caliente…

Los últimos en salir Bajo Licencia, rock calimocho sin complicaciones, para pasar un buen rato. Sorpresa al principio, porque llevan trompeta, que por cierto me encantó tanto cuando tocaba como cuando hacía los coros, y porque el cantante tenía un gran parecido con el gran Evaristo, uno de mis ídolos de años años ha. Me engancharon por completo desde el principio. Bailongos, divertidos, y ostias con el bajista, que bueeeeeeeno, muy bueno.

La polla y Barricada de vez en cuando afloraban, los coros muy punkies muy salvajes, riffs sencillos pero con los toques de trompeta muy bien engrasados. Muy divertido, muy bien. Un temazo titulado Ojos tristes, con un invitado que le dió un toque flamenco y moruno al asunto. Me gustó un montón. Un grupo sin complejos, sanos y directos.

Yo iba a ver a Fuego Cruzado, a los que ya he visto unas cuantas veces, he perdido la cuenta. No conocía a ninguno de los otros dos componentes del cartel, pero la noche estuvo interesante. Siempre da gusto escuchar buen rock’n roll en directo.

Además, la manera de salvar la música no es pagando a la SGAE un dinero que luego los músicos no ven ni de lejos, es acudiendo a conciertos, no sólo de las estrellas consagradas, sino de los grupos que se buscan la vida por las escasas e ingratas salas de Madrid, o de la ciudad en la que estés. Así que va por ellos.

Salud y Rock’n Roll

PD: Gracias muchas a María por las fotos.

Tankard

Sala Marco Aldany. Madrid 26 de Noviembre de 2011

En esta vida hay dos tipos de personas, los que dicen haz lo que digo pero no lo que hago, los más habituales, y los que practican con el ejemplo. Tankard son de estos últimos. Nunca he visto a nadie dar tantos ejemplos de su mensaje. Estaban los roadies pululando por el escenario, ultimando los detalles antes de que salieran, y uno de ellos se dedicaba exclusivamente a ir dejando botellas de cerveza por rincones estratégicamente situados del escenario.

Tankard son los padres del alcoholic metal. Bueno, me vais a perdonar mi ignorancia pero yo no conozco a ningún otro grupo de este estilo. En verdad hacen thrash metal, rápido y contundente, pero como su temática fundamentalmente es alcohólica…Con Kreator, Sodom y puede que Destruction, formaron parte del olimpo de los dioses germanos del metal. Maravillosa década de los 80, en la que además de hombreras y cardados, nacieron esta panda de energúmenos embrutecidos por el alcohol que harían las delicias de mi adolescencia…no estaba sola, desde luego. Hordas de heavies bullían por aquellas. Ahora, haberlas haylas, sigue siendo esto del metal un movimiento más que vivo, pero se alimenta de grandes glorias fundamentalmente. La edad media del concierto rondaba los 35-40 años, como suele pasar cuando te vienen bandas que celebran sus 25 años. Este era el caso de los Tankard, 25 años desde la salida de su primer disco, Zombie Attack. Ahora tenemos zombies hasta en la sopa, pero de aquella, solo unos cuantos freaks jugueteaban con el tema.

Teniendo en cuenta que era gira aniversario, pues no se porqué pensé que el concierto sería revival total, dando prioridad a los primeros discos, que como siempre me pasa, son los que más me gustan. Pero no fue así, el set list me decepcionó un poco, pero para nada el concierto. Fue estupendo.

Estos señores realmente están conservados en alcohol, y el alcohol conserva requetebien. Tienen un aspecto increible, a pesar de que Gerre, al final del concierto decía esto de la última ya, que tienen el pelo gris y se cansan antes. Si metes la tralla que metieron ellos durante la hora y media que duró el concierto, hasta con 20 años acabas cansado…destrozado. Se mueven increiblemente bien, saltan, brincan, lo dan todo, que es mucho.

El concierto comienza con humo en el escenario y una introducción de tan melódica que casi roza la ñoñeria…todo para cortarla de un hachazo implacable con los primeros riffs que iluminan un fondo de pantalla con su logo. Poderosos, contundentes y en esto que sube el primer mosher al escenario, joe que pronto. Desde luego el comienzo fue como una apisonadora de muchas toneladas cruzando por tu alma, durante los 15 primeros minutos ni uno solo de tregua.

The morning after, temazo donde los hayas, a la velocidad del rayo. No se que les pasa a los alemanes, pero en directo se aceleran de la ostia, quizás demasiado, no te da tiempo a disfrutar de los acordes. Me pasó con el concierto que dieron los Kreator en la misma sala hace unos cuantos años, y me pasó con los Sodom…Por cierto, el sonido bastante pésimo, especialmente al principio. Luego lo mejoraron algo pero seguía sonando regulero. Y esta sala no suele sonar mal. Aunque ahora se llama sala Marco Aldany (¿?), antes se llamaba sala Heineken, y antes Sala Arena…ahora te suena mas ¿a que si?.

El escenario  parecía el metro, casi había más mosher que músicos, y el pipa que antes repartía las cervezas por el escenario, ahora se dedica amablemente a incitar a los chavales a que bajen del escenario, eso sí, con una sonrisa medio carcajada que no se le quitó durante todo el concierto, a pesar de que al final resultaron bastante pesados, nunca he visto tanto lanzamiento de peludo desde el escenario, y eso que ni siquiera era un concierto de hard core…

Tocaron unas cuantas del último disco, Volume 14, mientras se bebían las cervezas como el agua y Gerre besaba con arte y simpatía a todas las moshers que iban subiendo, que fueron unas cuantas.

The beauty and the beast,  Slipping from reality, Stay thisrty…riffs brutales uno detrás de otros, y un buen rollo de Gerre con el público que lo convierten en un frontman estupendo, es un bailongo total, mueve las caderas, mueve el esternón, es un cachondo…fantástico.

Retrocedemos hasta el 94 y tocan el Nation over Nation, del Two faced. Ahora ya casi no se ven a los músicos de la cantidad de peña que no para de subir y lanzarse, eso sí, Gerre no deja ni una viva, toda la que sube se lleva abrazo cuanto menos, y ellas encantadas claro…y sin parar ni un solo segundo, al terminar este tema empalman con uno de mis favoritas…666 Packs….ooooohhhhhhh ¡¡¡mítico!!!!

Vuelven al último disco y se marcan Rules for Fools y al acabar tocan Alcohol de los Gang Green….otro gran aaaaaaaaagggggghhhhhhh ¡qué temazo! ¡qué fiesta!

Pero esto acaba de empezar, porque suena Maniac Forces, del Zombie Attack, el centro del público parece una olla a presión, es un hervidero de headbangers a punto de sublimación. Uno de mis temas favoritos de la noche.

Al fondo aparece la portada del Alien y se marcan del tema del mismo nombre, y siguen con Die with a beer in your hand. Ya lo de los moshers es excesivo, pero el pipa sigue haciendo su trabajo con una elegancia y un buen rollo digno de admiración. Esta segunda parte del concierto me está gustando más, porque están tocando temas más antiguos y porque han bajado un poco el acelerador, y es más fácil y agradable seguir los temas…Terminan con Chemical Invasion, otro temazo acojonantemente interpretado, el bateria tenía un halo de brillo alrededor de su cabeza, el bajista era contundente como pocos, la guitarra la ostia, suenan como una auténtica piña…con este tema me meto hasta la cocina y el flashback es absoluto, sigue estando ahí, sigo siendo más heavy que una lluvia de hachas. No os lo perdais que se marcan un que Viva España la mar de cachondo y hardcore, y se piran, por un momento les poseyó el espíritu de SA, cuanto menos.

Por supuesto un pis, tanta cerveza no incita a otra cosa. Se marcaron un pis de 3 temas, Zombie Attack, Space beer y sin lugar a dudas el gran fin de fiesta, el concierto acaba con Empty Tankard…y Gerre que se lanza al público cuando acaba. No podía ser de otra forma. Guenísimo

Desde luego, salimos del concierto con un surco imborrable en el cerebro…We need another beeeeeeeeeer!

Ciclo Victoria 400: Misa Pro Victoria

Ministriles de Marsias y Schola Antiqva

Auditorio Nacional de Madrid. Sala de Cámara. 22 de Noviembre de 2011

Tomás Luis de Victoria vivió durante la segunda mitad del siglo XVI. Está considerado el mayor polifonista del Renacimiento español. Hacía una música vanguardista para su tiempo, y antes de que llegara el Barroco, él ya lo intuía en sus innovadoras  composiciones. El 27 de Agosto se celebró el 400 aniversario de su muerte, y para conmemorarlo, el CNDM Centro Nacional para la Difusión Musical ha montado un ciclo de interesantes conciertos, y ha editado junto a la Fundación Caja Madrid una colección de CD que recopilan las obras completas del Maestro Victoria. Un total de 10 CD al asequible precio de algo menos de 30 euros por CD. Así llega la música al pueblo…

En aquella época, a pesar de que el Renacimiento supuso un importante giro antropocéntrico, la mayoría de las manifestaciones artístícas estaban estrechamente ligadas con la religión. Por lo tanto, sin salirse del tiesto, Victoria compuso exclusivamente música sacra. Oficios, misas, motetes y pasiones cubren su amplio e interesante repertorio.

Los intérpretes fueron Schola Antiqva, dirigido por Juan Carlos Asensio y Ministriles de Marsias. Schola Antiqva es un reputado grupo que se dedica a difundir, investigar y divulgar el canto gregoriano, el canto mozárabe y la polifonía primitiva. Ministriles de Marsias no llevan tanto tiempo en esto, pero están despuntando por momentos. Marsias era un sátiro que paseando se encontró un aulos, instrumento de viento inventado por Minerva y desestimado por hinchar en exceso sus hermosos carrillos. Sintióse Marsias tan bien al tocarlo que retó a Apolo  con su lira, a ver cual de los dos era mejor en esto de la interpretación musical. Las Musas decidieron en favor de Apolo, no porque fuera semidios, o fullguapo, sino porque el aulos era bastante más difícil de tocar que la lira. No contento con su victoria, Apolo decidió desollar a Marsias, por haber tenido la osadía de desafiar a un semidios, y al derramarse, su sangre se convirtió en el río Marsias, aunque en otras versiones, se dice que ganó por tocar la lira del revés, cosa que no se podía hacer con el aulos, al final acaba igualmente desollado. Pobre Marsias. Ya con esto te puedes hacer una idea de por qué han cogido estos señores este curioso nombre para la formación.

El programa de este concierto consistió fundamentalmente en la Missa Pro Victoria, a 9 voces y órgano en dos coros. A pesar de  escribir música sacra, los entendidos consideran esta obra como la más mundana de Victoria. Mundana en el sentido humano, y no divino, ya que se basa en La Guerre de Clément Janequin, principal maestro de la chanson francesa del siglo XVI, por ello se dice que pertenece al género de las misas de batalla…¡cuantas cosas quedan por aprender! Pero no solo sonó la misa. Las diferentes piezas que la componen fueron alternándose con otras, como La bataille de Marignan, perteneciente precisamente a La Guerre de Janequin,  Tiento sobre la batalla de Morales y Praefatio de Francisco Correa de Arauxo, y la procesión de entrada y el introitus de Ensalada, de Sebastián Aguilera de Heredia, estos dos últimos contemporáneos de Victoria.

El concierto fue un recorrido detallado sobre las pautas de la polifonía renacentista, el contrapunto es el alma mater del asunto, y la herencia del canto gregoriano que la precede fue evidente en muchos momentos. La música polifónica de esta época es de una suave sonoridad, por dos motivos fundamentales. Por una parte la aceptación del intervalo de tercera como intervalo armónico consonante, selecto club fundado en el Edad Media al que sólo pertenencian como miembros fundadores quintas y octavas. Por otro lado, el progresivo aumento del número de voces, todas de igual importancia y regidas por las reglas del contrapunto, que resumiendo lo que viene a señalar es la independencia de las voces, preparación y resolución de las disonancias, uso de terceras y sextas paralelas, exclusión de las quintas y octavas paralelas, etc…todo lo que conlleva la ortodoxia harmónica de la época.

Normalmente cada voz apenas supera una octava, aunque el conjunto de voces, incluyendo los intrumentos, que podrían ser interpretados indistintamente como voces, ya que siguen la misma línea melódica, supera ampliamente las dos octavas. Pero las voces no se cruzan.  Se persiguen unas detrás de otra, en diferentes tiempos y espacios. Dos sopranos, suficiente para equilibrar el resto de tenores, barítonos y bajos que conformaban los dos coros, el de la Schola y el de los Ministriles.

La Misa Pro Victoria se acerca como  ninguna al estilo policoral que empezaba a hacer furor por la época, los venecianos eran lo más cool haciendo música policoral. Esto aporta a la cadencia un aspecto muy silábico y homofónico. Aquí es donde Victoria se adelantaba a su época, buscando contrastes más propios del Barroco que del moribundo Renacimiento.

Los ministriles impresionantes. La verdad es que pocas veces he oido sonar instrumentos tan particulares,  sacabuche, chirimías, bajoncillo, corneta, clavicímbano…y el gran órgano de la sala, con el que comenzaron el concierto. Todos estos instrumentos te transportaban con su sonido a una justa medieval, hasta sentía el cono de seda sobre mi cabeza, con el pañuelo colgando desde su punta, todo vaporoso. Y después del torneo, a palacio, a hacer el baile este que me gusta tanto donde nos cambiamos de pareja y vamos correteando con parsimonia por todo el salon cogidos de la mano. Momento Ivanhoe absoluto. Música deliciosa.

Los cantos llanos y los motetes inundaron la noche, transmitiendo una tranquilidad reveladora. Las voces, angelicales, bordaban el mensaje divino. Toda una experiencia. Este tipo de música es ideal para relajarse, pensar o dejarse llevar. Los intérpretes estuvieron excepcionales, y el público así lo agradeció, con aplausos sobrios pero intensos, y algún que otro tímido bravo. Tanto se prolongaron que no tuvieron más remedio que hacer un bis a 8 voces, Regina Coeli de Tare, también del Maestro Tomás, estrella invitada e indiscutible de la noche. Al volver a casa una gran serenidad invadía mi alma. Todavía hoy, quedan residuos de paz.

Christian McBride Trío

XXVIII Festival de Jazz de Madrid

Auditorio Conde Duque, 18 de Noviembre de 2011

Bueno, bueno, bueno. Uno de los que pasan a la historia de conciertazo mítico. Pero mítico.

Christian McBride es un icono del jazz, pero no sólo toca jazz, aunque el concierto de anoche, salvo un homenaje a James Brown, con el que tocó hace unos años cumpliendo uno de sus sueños, y en el que hizo una pequeña incursión en el funky, fue jazz. Puro y duro. Del mejor. Sin contemplaciones. Sin miramientos. Pura diversión, puro disfrute.

McBride ha tocado con otros grandes, como por ejemplo Pat Metheny, Maceo Parker o Hank Jones, al que por cierto pude ver, de manera totalmente inesperada y sorpresiva, en el Birland, un club de Nueva York. Fuimos a ver a Joe Lovano y nos dimos cuenta de que había un señor muy mayor al que todo el mundo le hacía honores, estaba cenando. Dedujimos que era alguien importante de la escena, pero no teníamos ni idea de quien era. En esto que sale Lovano al escenario y le invita a que toque con él, pero no un tema, no. Todo el concierto. La cara del pianista oficial era un poema. Se pidió una cerveza junto a nosotros en la barra y disfrutó como un niño. Impresionante…oooooooohhhhhhhh que momento, otro de los míticos, míticos.

Volviendo al concierto de ayer, McBride apareció en el escenario, con una camiseta rapera, es decir, 5 tallas más grande que la suya, y este señor es bien grande en todas las dimensiones. Debajo una camisa blanca y una corbata. Muy peculiar. Una sonrisa que no le desapareció en todo el concierto, y una simpatía que irradiaba a raudales. ¡Vaya tio majo! Educado y elegante en la palabra y en el arte.

Los músicos que le acompañan son Ulysses Owens como baterista y Christian Sands al piano, según comentó McBride llevan juntos sólo 5 meses. Increible. Ulysses es la simpatía y la precisión personalizada. Se lo pasaron increiblemente bien tocando, pero Ulysses estaba continuamente jugando  con los demás instrumentos, en una improvisación gamberra y permanente en la que se perseguían unos a otros. Su sonrisa grande, limpia y brillantemente blanca fue continua, incluso en algunos momentos su carcajada sonora acompañaba como un instrumento más. Este señor puede tocarlo todo, tenía un estilo y una delicadeza sublime, y a la vez un punto de locura imprescindible para ser un buen baterista de jazz, y sin duda, uno de los mejores baterías de swing del momento. No lo digo yo, lo dice Christian Mcbride que lo presentó como swinger (y no se refería al intercambio de parejas). Lo es, muy bueno. Gran precisión, pero no metronómica, totalmente pasional, el ritmo es suyo, el lo inventó. Lo de Christian Sands no tiene nombre. 22 años, ni uno más ni uno menos. 22 años y nunca he escuchado a nadie que se parezca más a Oscar Peterson. Pero no el de los discos, sino el de los conciertos de Montreaux, el de verdad.No tengo muy claro cuando el gran Peterson se fué, pero desde ayer creo en la doctrina de la transmigración de las almas, porque Sands es la reencarnación de Peterson. Nunca he visto a alguien tan joven parecer tan maestro. Cualquier repertorio, cualquier estilo, cualquier ritmo, todo con una naturalidad pasmosa, un ritmo, una elegancia, una alegría y una fuerza que envuelven por completo. Sands va a ser muy grande. Ya lo es.

Los temas escogidos, fantásticos. Empezando por Thelonius Monk, unos acordes al más puro clásico y ortodoxo para dar paso a una obra maestra con un contrabajo que parecía un pura sangre en la carrera de su vida. Los dedos de McBride se fusionaban con las cuerdas, está claro que ha nacido para esto. El baterista delicado y salvaje a la vez. Despues de Monk, Killer Joe de Golson y a continuación nos soprenden con un impresionante My favorite things de Coltrane…es entonces cuando la sensación de dioooooos que suerte tengo de estar aquí presenciando esto sube como un chupinazo desde el centro de la pituitaria y se difunde por todo el cuerpo. Vellos erizados, endorfina a chorros…¡como me gusta esta sensación!

Despues, el baterista se nos marca un solo de los de quedarse sin aliento y continuan con un tema tranquilo, relajado, un blues de estos que te apetece escuchar una tarde lluviosa con un buen libro y una mantita…rrrrrrrrrr. Maravilloso, sublime, el tipo de temas con los que no se atreven todos para no dormir al personal, desconfianza más de su pericia que de la espectación que causan en los enfervorecidos seguidores del jazz.

Tiramos la manta, saltamos del sofá lanzando el libro al aire, porque llega Ellington y su Sophisticated Lady, y luego Horace Silver con Juicy Lucy. Con este repertorio y estos músicos no se puede fallar.

Para el último tema eligen Get into it, homenajeando a James Brown, con un desparrame final con el baterista palmeando, el pianista de pie rasgando las cuerdas dentro del marco, y el contrabajo golpeando las cuerdas con los dedos juntos y perpendiculares al traste. Se despiden con una ovación estupenda, que por supuesto les hace salir a los minutos para marcarse un bis. Empiezan a tontear con acordes de los Jackson Five, de Michael Jackson…y se lanzan con gran elegancia y humor a su última cabalgada explisova de la noche…

El concierto fue diversión, desenfreno, simpatía, carcajada, emoción, distensión. Los músicos se lo pasan de miedo, con piques entre ellos y un humor de lo más sano y estupendo. No solo son grandes músicos, son grandes showmen, y hasta me atrevería a decir que son grandes personas. Maravilloso. Estupendo. ¡Conciertazo!

Auditorio Nacional de Música. Sala Sinfónica. Madrid 5 de Noviembre de 2011

No, no voy a hacer un retrato de este genial compositor español, sino una crónica del primer concierto de un ciclo denominado Retratos, promovido por el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) y que en su primera edición está dedicado a Manuel de Falla. Una serie de cinco conciertos y una exposición. El de ayer fué el segundo.

El concierto se desarrolló sobre un recorrido de cuatro obras de 4 compositores, con los que se trató de reflejar los ambientes parisinos de la primera posguerra del siglo XX…bueno, pues vale…yo no estuve allí, así que admitámoslo como dogma de fe.

Empezamos con O. Respighi (1879-1936) y sus  Impressioni brasiliane (Impresiones brasileñas). En general me gusta Respighi. En particular, la obra seleccionada me resultó bastante sosa, y desde luego no supe captar la esencia brasileña por ninguna parte. De hecho Canzone e danza me recordaban mucho más a México que a Brasil.
Cuando finalizan la pieza, se levantan la mayoría de los músicos y se van del escenario, un piano de cola negro y brillante hacía su aparición en primer plano del escenario. Es que el señor Don Michel Camilo iba a deleitarnos con parte de su arte.
Las Bachianas brasileiras del igualmente brasileiro Hector  Villa-Lobos (1887-1959), en concreto la  nº 3, A388, fué la seleccionada para continuar con el concierto y comenzar con este genio del piano. Esto ya sonaba a otra cosa. Pasión desbordante por los cuatro costados. Un piano vigoroso y contundente, un sonido muy parejo al estilo de Camilo, una sinergia estupenda. El Aria comienza como si de un reencuentro romántico y apasionado se tratara para dar paso a una fantástica evolución sonora y un ritmo inigualable. Brasil desborda por todas partes. Tocata con un comienzo y pinceladas que bien podrían formar parte de una de nuestras grandes zarzuelas, y de nuevo Don Michel saltando de un extremo a otro del teclado con un frenesí y una pasión increibles. Fantástico. Este señor es realmente grande. El público comienza a aplaudir con rabia, tanto que se hace un bis igualmente rabioso y poderoso fuera de programa y antes del descanso.
No he dicho ni mu sobre la orquesta ni sobre su director. Pero es que ambos son grandes conocidos, y desde luego ambos están más que a la altura. He tenido la suerte de ver al Señor Don Jesús López-Cobos hacer su trabajo en varias ocasiones, y desde luego es un auténtico placer y privilegio escuchar lo que sale de sus manos. Los resultados siempre son espectaculares. Y en eso también influye por supuesto la profesionalidad y buen hacer de los integrantes de la Orquesta Nacional de España.
Después del descanso, una de mis piezas favoritas de todos los tiempos, Rhapsody in Blue, de G. Gershwin (1898-1937). Un grande, grande, grande. Y que pasa cuando juntas a un genio, con otro genio y con otro genio…pues genialidad a raudales. Los vellos se me erizaron desde el primer acorde y fue una auténtica experiencia sensorial, espiritual y mística. Sólo recordarlo me vuelvo a estremecer. Que maravilla. Impresionante como Camilo ejecutaba con maestría la partitura de Gershwin pero a la vez se la llevaba a su terreno y le daba un toque personal e intransferible. Maravilloso. Nunca lo había visto así, pero hubo partes donde el piano estaba solo y bien podría haber sido Albéniz en lugar de Gershwin, el que compusiera esos acordes…no se si fue por Michel Camilo o fue por mi imaginación desbordante…pero ahí estaba la imagen. Jazz, flamenco y ortodoxia clasicista sonando al unísono. Un orgasmo sonoro.
De nuevo el público se vuelve loco…nos volvemos locos, aplaudiendo y gritando…de nuevo se marca una pieza fuera de programa, vivaz y salvaje, unos minutos más de gloria. Michel Camilo se despide como un torrente. Nunca le había visto interpretar obras que se podrían tildar de clásicas, y definitivamente es un pianista como la copa de una sequoya.
El concierto finaliza, como no podía ser menos, con una obra de Manuel de Falla (1876-1946), El sombrero de tres picos, suites nº 1 y 2. Sobrio, elegante, sonoro. Impecable. Una percusión excepcional, como no podía ser menos. Los efectos de taconeo simulados por los golpes de arco, la entrada ordenada e increscendo de los instrumentos, un fagot memorable…realmente estás dentro del vórtice sónico que se crea…
En definitiva, un gran concierto

No es la primera vez que veo a estos músicos. Desde luego no será la última. ¿Cómo es posible sonar cada vez mejor si desde el primer momento sonaba a gloria bendita? No lo se, ni idea, pero es posible. La mezcla de Funk, Soul y R&B que hacen los Groovin’ Flamingos cada vez suena mejor. Y eso ya es mucho.

Siempre que voy a ver un concierto de estos pedazos de artistas, sé a ciencia cierta que me lo voy a pasar bien, que voy a bailar y que voy a disfrutar a pesar que el funky no es de mis estilos musicales de cabecera…soy bastante más rockera. Pero siempre que acabo el concierto, tengo una sonrisa de oreja a oreja y una grata sensación de sorpresa…es que me lo he pasado mejor aún de lo que esperaba.

La sala Tempo, pequeña, caliente, setentera y lo mejor de todo, al lado de mi casa…jeje, nooo, lo mejor de todo es que suena muy bien. Copas caras, olor a antro, pero suena requetebien. Con la pasta que ganan de nuestros cubatas y de lo que no dan a los músicos, podrían comprar algunos ambientadores zen o pino marino, por lo menos para maquillar las mucosas…

Los músicos en el escenario se divierten y disfrutan como pocos, y eso se transmite indiscutiblemente. Si añades un público respetuoso y entregado (como pocos sueles encontrarte ultimamente), y que son unos profesionales como la copa de una ceiba  (que son más altas que los pinos)…pues el show y el placer extremo están garantizados.

Empecemos por el principio, que son 9 pedazos de músicos subiendo al escenario, a la derecha The Waterbottles Vocal Trío, que a veces son dúo, pero en esta ocasión estuvieron al completo. Chato Martín, Susana y Blanca de la Plaza. A mí me va a permitir la señorita Susana llamarla Susana Theremin, porque nunca oí a nadie que fuera capaz de simular de manera tan extraordinaria el susodicho instrumento. ¡Santo Dios que agudos!. Y lo de Blanca no tiene nombre, es increíble el registro, la confianza y la aparente falta de esfuerzo que necesita para cantar, su forma de cantar es muy natural y auténtica, tiene timbre sólido y cálido. Me gustan los Waterbottles.

A la izquierda The Groovin’ Horns, nada que envidiar a las horns de jericho. El escandalosamente joven Santi Fernández a la trompeta, y Javi Garcia al saxo. Dos metales que valen su precio en oro, y que poco a poco van encontrando como hacerse un hueco en el sonido Flamingo. Están llegando a un nivel de aportación que roza la excelencia. No hay acordes de más ni de menos. Son vientos directos, bailongos y divertidos. Me gustan los horns.

Al fondo, el señor don Yoyo. Cada vez estoy más convencida que esto del ritmo es cosa genética. Debe haber unas cuantas aminobases que codifican un metrónomo interior. Pues Eulogio las debe tener todas por duplicado. Algo que siempre me sorprende es como se apaña con esa bateria minimalista, acostumbrada yo al doble bombo y a tambores, timbales y redoblantes a tutiplen. Con cuatro cajitas y dos palitos la lía parda.  Delante Miguel Hernández III, que debe ser familia del rayo que no cesa, porque aunque suene repollo, y esté tan a güevo, este caballero escribe poesía en cuatro cuerdas. Sólo que es una poesía dicharachera y pragmática.  Siempre me gusta fijarme mucho en la sección rítmica, me parecen el esqueleto de un grupo, son los que marcan los tempos y la energía. Estos dos señores hacen un tándem muy bueno. No hay funk sin ritmo, y de eso andan sobraos. Me gustan

A la izquierda Mr. Kike Blanco, el Ayatollah del Hammond. La elegancia personalizada. Tranquilo y sereno desparrama como nadie en  blanco y negro. Los acordes corretean dando forma a unas melodías estupendas que conforman las canciones de los Groovin’. Me gusta

En el centro y pa dentro Big Gofer, voz, guitarra y prestancia. Desgarrador, suave, tremendo. Todas las formaciones en las que ha participado han sido grandes en calidad y diversión. Si has seguido la música negra en España, seguro que le has escuchado. Funky, Soul, Blues, Rock, se atreve con todo y lo hace genial. Me gusta.

Los temas, pues unos cuantos y todos buenos, hasta nos deleitaron con algunos nuevos, estreno absoluto. Empezaron con Manifesto, seguido  Grooving’ at the Flamingo…yeah yeah yeeeeeaaaah…Al tercer tema ya desparramábamos en un frenesí shabadaba…Surfaloo es una gamberrada divertida. Seguida de We can make a deal, con un gran comienzo sonido Hammond y la voz in crescendo hasta poco a poco llegar a un estribillo que se hace esperar…Muy buena, buenísima. Ya no puedo parar, una vez que se empieza a bailar…no hay marcha atrás.

Seguimos con Just A Little of fun y a continuación el primer tema nuevo, Il cavalieri goes to Hollywood, donde sonaron en exclusiva sección rítmica, teclas varias y guitarreo.  Bajamos un poco la temperatura con una Blanca limpia y potente correteando por todo su registro en Hold on little babe, un tema también nuevo y más tranquilito (por decir algo), como un paseo, un suave traqueteo que acaba con unos gorgoritos apoteósicos de Susana. Los pies se van solos…no se donde pero se piran.

Despues una de mis favoritas, Callahan 10.4, ¡que grande!, te metes de lleno en una persecución al más puro estilo Eastwood, con Magnun 357 incluida, que mítica, con punteo blusero a mitad del camino, fantástica. Ahora son las caderas las que acompañan a los pies…la están liando.

A continuación Bang! y Devil on the roof, según mi amiga Nata la mejor canción de la noche, con los Groovin’ Horns haciendo palmas y hasta coros. Diversión en el tejado, desparrame funky rockero….estoy empapada en sudor de tanto bailar…

Spy cowboy, gran mezcla entre Brokeback Mountain y Spaghetti Western. Viva Leone Morricone,  Hammond y la madre que los parío a todos juntos y revueltos. Aparición estelar de una trompeta excepcional que daba paso a la muerte con el precio incluido. El tema sube, sube sube y aparecen el  bueno, el feo y el malo…al final todos desparramando, el funky y el público, que aplaudíamos a rabiar. Estoy al borde de la deshidratación. pero…¡Quiero mas!

Por supuesto que más, llegamos hasta cerca de las estrellas. ¡Dios! como me gusta esta versión de los Pekenikes, como la disfruto, el toque lisérgico es extraordinario, y si la conoces habrás deducido que de ahí le viene el mote a la señorita Susana. Desde aquí un beso, si no te gusta, pues lo quitamos, pero me parece que te va al pelo. Susana Theremin. Sus toques de Star Trek, provocan la separación de los dedos de las manos en tres grupos, pulgar, índice y corazón y anular y meñique. Eso es, el saludo vulcaniano.

Otro tema nuevo, Supermirafioris Superstar, manteniendo el nivel y la diversión de composiciones anteriores y del concierto, como comentaba el maestro de ceremonias, Sidney Poitier buscando a los malos, sonido Hammond sempiterno, imprescindible. Esto no puede parar…Goin’ crazy y St.Tropez lo confirman. Mítica, mítica, mítica, no tenían ni idea el trío calavera landa/velasco/leblanc de lo que su obra maestra repercutiría en la salud mental de las siguientes generaciones. Los Jipiloyas es una de las grandes creaciones de la naturaleza, y tanto Nirvana como Shaft quieren formar parte de ellos. Ahora ya sí que me vuelvo loca del todo…pero no sólo yo, el umbral del dolor superado en múltiples ocasiones por los pitidos de la peña desbordada de placer…otraaaaaaa otraaaaa. Porque se iban pero no.

Así que ¿no querías mas? pues más, 3 tazas: Black cat con un funky limpio y directo, sin esfuerzo aparente ni complicaciones efectistas…y por supuesto bailongo. Mojo Workin’ de Muddy Waters, Mister Big Gofer blueseando con categoría y elegancia, con un saxo excepcional, unos vibratos trompeteros y el señor Blanco haciendo alarde de esa extensión de su cuerpo que son las teclas…¡cómo disfruta este muchacho tocando!…si es que la tragedia se está mascando a golpe de tequila y con la coctelera del dinero completamente vacia…Tragedia porque con Deeper finalizaron. Realmente se quedan bien dentro del alma los sonidos y la fiesta. Que bién me lo pasé anoche…que suerte si estuviste…Ya me puedo morir, estoy satisfecha…aunque mucho mejor aprovechar el subidón y seguir la fiesta…

Si no conocéis al grupo estáis tardando. Soul-Jazz, Funky, R’n’B (del de antes, el más cercano al Blues que a la música de Giorgio Moroder, como el moderno). Por cierto, que tienen disco a la venta y no estaría de más que lo escucharas, de forma legal, por supuesto. Pero si de verdad quieres pasar una gran noche, no te los pierdas en el próximo concierto. Sin duda, allí nos veremos.

Por último, perdón perdón perdón, por las pésimas fotos. El móvil no da para más. Si algún alma caritativa dispone de material gráfico que esté dispuesto a compartir, y a la altura de los artistas, estaré encantada de insertarlas en lugar de estas abominaciones. Chato, a ti perdón doble, porque eres el único que no conseguimos que saliera… 😦