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El segundo sexo

Publicado: 29 junio, 2011 en Filosofía
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Simone de Beauvoir no era feminista cuando escribió este libro. A raíz de él no sólo devino feminista sino que se convirtió en uno de sus principales estandartes.

El segundo sexo es una obra clave del pensamiento, no solo feminista, sino del siglo veinte. De ella surgen los nuevos temas del feminismo, una vez agotado el periodo de las vindicaciones primordiales (derecho al voto y a la educación). Se analiza la condición de la mujer desde los diversos puntos de vista desde los que se la conceptualiza: ontológico, sociológico, cultural, científico, histórico.

El libro tiene ya mas de 60 años, y  por lo tanto está algo desfasado. Muchas de las cosas que dice ya no aplican, algunas pueden incluso indignar si se pierde de vista el contexto de la obra. Muchas otras siguen siendo una triste realidad. Recientemente salió una lista de los países que eran mas perjudiciales para las mujeres. En la mayoría del planeta la mujer sigue siendo el segundo sexo, lo otro. La alteridad que puso de relevancia Simone en este libro desgraciadamente sigue siendo una realidad.

” No se nace mujer, se llega a serlo”, nos transmite que el género es una construcción cultural sobre el sexo. Y, por tanto, no existe una esencia femenina, algo que caracterice a la mujer como tal. Este llegar a ser está condicionado por una cultura y una sociedad que ha adjudicado a las mujeres el estatus de otras. La alteridad es una categoría que recorre todo el libro y que sirve para indicar como las mujeres están oprimidas y como están en una posición de inferioridad con respecto a los varones. Toma esta categoría de La Fenomenología del Espíritu de Hegel.

Sulamith Firestone consideró sin embargo innecesario el haber recurrido a la categoría hegeliana de la otra para explicar la opresión de las mujeres, ya que planteó que el problema tiene unas raíces más simples que están en la propia biología. Las clases sexuales surgen de la propia realidad biológica, y si bien tal diferenciación no exigiría por si misma el desarrollo de un sistema de clase, es decir, de dominación de un grupo por otro, tal sistema surgió como una consecuencia de las funciones reproductivas basada en tales diferencias.

Otro tema relevante que plantea es la inmanencia impuesta a la mujer. Partiendo de una afirmación netamente existencialista, diríamos que todo sujeto se afirma concretamente a través de los proyectos como una trascendencia. Hacerse ser consiste en realizar acciones que son cumplimiento de los proyectos y fines que se ha propuesto. Si no realizamos proyectos nos quedamos como estábamos, vivimos en la inmanencia, seguimos siendo como éramos, un ser que no se trasciende. Esta caída en la inmanencia puede ser consentida por el propio sujeto que acepta su cosificación y se convierte en un sujeto inmoral; o bien puede ser que algo desde fuera nos impide realizarla y en este caso se llama opresión. Para Beauvoir las mujeres estamos oprimidas en esta sociedad patriarcal que nos condena a vivir en la inmanencia y por lo tanto no podemos realizar nuestra transcendencia, porque la cultura y la sociedad nos lo impiden.

Y esta es la causa fundamental por la que no hay en la historia mujeres artistas, ni folósofas, por ejemplo. El arte, la literatura, la filosofía, son tentativas para fundar de nuevo el mundo sobre una libertad humana: la del creador; en primer lugar, es preciso plantearse uno mismo, sin equívocos y como una libertad para alimentar semejante pretensión. Las restricciones que la educación y la costumbre imponen a la mujer limitan su aprehensión del Universo; Cuando, por fin, le sea posible a todo ser humano colocar su orgullo más allá de la diferenciación sexual, en la difícil gloria de su libre existencia, solamente entonces podrá confundir la mujer su historia, sus problemas, sus dudas y sus esperanzas con los de la Humanidad; solo entonces podrá intentar descubrir en su vida y sus obras toda la realidad y no únicamente su persona. En tanto que tenga que seguir luchando para convertirse en un ser humano, no podrá ser una creadora.

El feminismo de Beauvoir es un feminismo radical, su propuesta es cambiar no sólo el papel de la mujer sino también el del hombre y conseguir una sociedad en donde ningún sexo se oprima y ambos sean libres. Cuestionamos la idea de la mujer, y también cuestionamos la idea del hombre, pretendemos deconstruir los dos. Los hombres son una construcción social al igual que las mujeres y esto forma parte, no de la herencia de El Segundo Sexo de Beauvoir, sino de la radicalización de Beauvoir después de haber escrito El Segundo Sexo. La solución está en considerarnos por encima de todo seres humanos.

Texto completo: http://wp.me/P1Bnwz-I

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