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Omar Faruk y Tomatito

Publicado: 31 julio, 2012 en Música
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Omar Faruk y Tomatito

Teatro Circo Price. Madrid 29 de Julio de 2012

Omar Faruk, turco sufí, Tomatito almeriense flamenco. Si los juntamos…¿fusión?. Bueno, fusión fusión…lo que se dice fusión, regular, pero pedazos de músicos sí, bastante.

El mundo de la fusión es peliagudo, a cualquier cosa le llaman fusión y hay bastante mierda por ahí con esa etiqueta. Cierto es que cuando funciona el resultado es sublime. Cuando ví que tocaban estos dos monstruos de la música juntos, pensé, bueno bueno, a ver que han hecho estos juntos.  Y la verdad es que poco. El formato del concierto no fue lo que esperábamos. Eso no quitó para que el concierto fuera excepcional.

Salen a escena 12 músicos, 6 flamencos y 6 neosufíes (permitdme la etiqueta por simplificación). Por parte de Tomatito, dos guitarristas que apodamos los cherrys, porque eran francamente francamente jóvenes, y cuyo papel fue fundamentalmente acompañar y rellenar. Digo yo que están en proceso de aprendizaje y probablemente sean el germen de la nueva generación de guitarristas flamencos. Un percusionista, cajón fundamentalmente y dos palmeros cantaores. Por parte de Faruk, una guitarra, un kunan, un sintetizador y dos percusionistas con bendires, darboukas, jembes…lo que te puedas imaginar.

Empiezan los 12 con un tema que nos abre la boca a todos, lleno de ritmo, evoluciones dignas del rock progresivo más clásico…salvando las obvias apariencias, un jolgorio y unas ganas de pasarlo bien….esto promete. El segundo tema mucho más tranquilo y relajado no me gustó tanto.

Pero en esto que se levanta la sección flamenca y se queda Faruk diciendo…ahora tocamos nosotros y luego vuelven…Pues sí que tocaron sí. Espectacular. El primer tema en el que canta Faruk, empieza con un atmósfera muy mística, enigmática, mágica y envolvente, maravilloso. Empieza a emitir lamentos hipnóticos a ritmo de unos sentenciosos bendires, que podían ser perfectamente parte de un repertorio de flamenco arrastrao y de penumbras, muy profundo. Pensé, por aquí van a ir los tiros, pero no. Faruk cambiaba de instrumento constantemente, utilizó varios tipos de ney y principalmente un baglama. El tema fue evolucionando hasta convertirse en una juerga loca.

Tocaron una serie de temas, unos 45 minutos, a cada cual mejor, donde los instrumentos árabes dominaban la escena, salvo por un sintetizador, muy característico en la música de Omar Faruk y uno de los puntos por los que se hizo famoso al introducir tecnología en el mundo de la música sufí. Bahadir Sener, tocando el kanun, tuvo momentos en los que rozó la gloria. Impresionante como rasgaba las cuerdas de este instrumento.

Los bendires también resonaban marcando los a veces frenéticos y cortantes ritmos y en otras ocasiones susurrantes y tímidos. Por algunos momentos me transporté a las noches bererebes en el desierto, el mismo espíritu, la misma esencia. Música exótica y atrayente, a veces relajante, a veces no podías quedarte quieta en las incómodas sillas que habían colocado en la platea. Muy bien, muy bien, muy entrentenido, se pasó el tiempo volando.

Se levantan y se van, y entran los gitanos, a liarla parda como  no puede ser menos. Empieza Tomatito algo flojo, pero poco a poco se va metiendo en faena y madre mía la que lió. Unos rasgueos impresionantes, mientras el percusionista le seguía a pies juntillas. Quizás lo más flojo fueron los cantaores, pero probablemente sea más cuestión de gustos. A mí me va más el cante jondo puro e hiriente. En cualquier caso fue memorable, hacía tiempo que no disfrutaba de un concierto de flamenco y la verdad es que lo echaba de menos. Cumplidas con creces las expectativas. Soberbios.

Vuelven a salir todos juntos y terminan con unos cuantos temas, el primero más flojito, el segundo más moruno y con una evolución  muy buena y finalizan con un tema con el que realmente sí sentí que habían conseguido esa fusión que se respiraba en el ambiente. El resto de temas que tocaron conjuntamente no lograron ese sonido único y diferente producto de la fusión, básicamente fue música de Faruk con pequeños toques de Tomatito. Pero este último tema, rabia de no saber los nombres, realmente me abrió por completo. Esto es lo que había venido a escuchar.

El público puesto en pie aplaudió unos minutos hasta que consiguió hacer salir a los músicos, y se tocaron una versión del clásico Spain bastante interesante. Muy buen fin de fiesta. Muy buen concierto.

Un última reflexión, en su último disco, Tree of Patience, Faruk colaboró entre otros, con Morente, haciendo una primera aproximación al flamenco. Sin desmerecer lo más mínimo al Tomatito. ¿Que habría salido de una colaboración más cercana y profunda entre Morente y Faruk? Se me abren las carnes sólo de pensarlo…

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Ciclo de Jazz “Hands”: Dave Holland y Pepe Habichuela

Auditorio Nacional de Música. Sala Sinfónica.

Madrid 13 de Noviembre de 2012

Dave Holland es inglés y bajista de jazz. Pepe Habichuela es español y guitarrista de flamenco. ¿Cualquier parecido es pura coincidencia?

Dentro del mítico festival de Jazz  San Juan Evangelista, en su XXX edición, hemos tenido la suerte y el honor de ver a estos dos especímenes juntos. No  iban solos, Pepe Habichuela estaba bien acompañado de sus compañeros habituales de faranduleo, Josemi Carmona a la  guitarra y Bandolero y Juan Carmona a la percusión. Y con todos ellos, Dave Holland al  contrabajo.

Dave Holland se ha codeado con gente tan absolutamente magistral como pueden ser Corea o Davis y es uno de los contrabajistas de jazz más importantes del momento, con una discografía impresionante a sus espaldas. Pepe Habichuela procede de una estirpe divina, en esto del flamenco, hermanos, padres y primos conforman uno de los núcleos duros de la evolución del flamenco en nuestro país, que es como decir en el mundo. Se ha codeado con figuras de la talla del Camarón y de Morente, que no es poco.

Pues de estos dos grandes monstruos en sus respectivos campos, no va a salir nada malo si se juntan…Hands salió en el 2010, despues de estar tocando juntos e intercambiando conocimiento en directos por todo el mundo durante unos años. Mucho respecto y mucho interés por ambas partes

El concierto de ayer, de casi dos horas de duración, recorrió básicamente el disco. La entrada fue grandiosa. El primero Holland, alto, delgado y estilizado, detrás los Carmona y el Bandolero, y sin más contemplaciones que ponerse las gafas por aquello de me estoy haciendo mayor y no veo tres en un contrabajo. Se lanzan con unas bulerías, Puente Quebrao: primeros los cajones, y después los primeros rasgueos de Pepe Habichuela, que estremecen sin contemplaciones. Al poco entra Holland y nos quedamos alucinados, viendo como hasta patalea y todo al ritmo del flamenco. Realmente ha cogido la historia. Esto puede ser muy grande…el solo que se marca al contrabajo nos deja a todos alucinados. Flamenco puro con alma de jazz, muy interesante, muy interesante, muy sorprendente…el contrabajo sonaba puro, profundo, sonoro, rotundo…muy bien.

Después de una pequeña presentación siguen con un fandango, Hands,  donde el contrabajo de nuevo aporta al flamenco la elegancia del jazz. Pero esto es flamenco. Ni siquiera es fusión, es flamenco.

A continuación se marcan Joyride, lo más alejado del flamenco que sonó esa noche, pero la percusión parecía como tímida, demasiado comedida, como  buscando el hueco, aunque al final se marcaron un solo de cajones donde bandolero se desató por completo.

Y ahora empiezan los movimientos de ficha, porque estuvieron hasta el final del concierto cambiando la escena, ahora salgo yo, ahora entras tú. No me gustó demasiado ni la idea ni los resultados. Para el cuarto tema se quedan solo los percusionitas y Holland de nuevo se marca un solo estupendo a media entre los dos mundos, muy equilibrado, y los cajones empiezan a seguirle, pero como sin alma…no me acaban de convencer, les falta algo.

Sale Pepe y se van los demás, se queda a solas con Holland y se marcan la Taranta del disco dedicada a Camarón, y que lleva precisamente ese nombre. Lo de Pepe es muy grande, sin duda el mejor de la noche. Su guitarra transporta, tiene alma, y sentimiento, y pasión, y todo lo bueno que debe tener un músico. Al rato se incorpora Holland y empiezan un diálogo de intercambio de acordes. Quizás abusaron de este recurso en lugar de desparramar conjuntamente. Aún así fue muy emocionante y sentido, como no podía ser menos. Estuvieron juntos, pero no revueltos.

El siguiente tema lo interpretó en solitario Pepe Habichuela. Sin palabras, esencia pura, pura magia. Siguió Pequeñas Cosas, esta vez con Josemi Carmona y Juan Carmona a la guitarra y Bandolero en percusión. Josemi no paraba de repiquetear con su brillante zapato izquierdo de charol negro. Este señor toca que se sale.

El octavo tema empieza con un cajoneo estupendo y cuando Bandolero salta a las congas todos al unísono liándola parda…esta sí que desborda pasión. Al final, los cajones entran en una cabalgada sin fin, donde parecen metralletas. Estupenda. Tan estupenda como la rumba con la que terminaron, El ritmo me lleva.

Por supuesto el público quería más, así que el bis fue inevitable, unos tangos para cerrar el concierto, Subí la cuesta.

Pues me dejó a medias. Aunque la segunda mitad del concierto subió de tono y pasión, el sonido en general lo sentía lejano y apagado, la única que sonaba como debía era la guitarra de Pepe Habichuela. Lo mismo era la sonorización, dos pequeñas torres de altavoces a ambos lados del escenario para cubrir toda la sala sinfónica quizás se queda corto, y quizás esa fue la causa de que no me  llegara la pasión ni el arte que debía estar cociéndose abajo. Las percusiones me parecieron muy comedidas. Josemi Carmona muy bien, excepcional, y los maestros pues estupendos. Por algo son maestros. Pero el resultado no me hizo levitar, ni erizarme los vellos de la nuca, ni salir con una sonrisa de oreja a oreja que te dura unos días…habrá que intentarlo de nuevo…