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The Groovin’ Flamingos

Sala El Sol

Madrid 5 de Enero de 2012

Pues no las tenía yo todas conmigo, porque no he sido lo que se dice una niña muy buena…además que no tengo yo muy buenas relaciones con la monarquía…pero ¡sorpresaaaaaa! Se han portado. La noche de Reyes tuve un regalo sensacional: pedazo de concierto de los Groovin’ Flamingos…hasta pudieron con mi ejército de estreptococos.

El escenario, la sala El Sol. Blanco, rojo y negro y espacio para todos. Blanco de camisas, de cortinas  y de focos, de sonrisas y de sonido. Rojo de guantes, hammond y cortinas, rojo de rabia, de fuerza y de corazón. Negro de corbatas, de trajes y de cortinas. Negro de alma. Tengo la hipótesis de que todos y cada uno de los integrantes tuvieron en alguna reencarnación pasada un cuerpo negro, y el alma negra les sigue y persigue allá por donde van. Afortunados nosotros!.

La familia ha crecido, no se si será algo temporal, pero desde luego, son bienvenidos, 11 pedazos de artistas en el escenario, 11, ni uno más ni uno menos.

Una nueva trompeta y nuevo trombón, que acompañaron al veterano Javi al saxo, con momentos realmente estelares. Si tan solo tuvieron un día y medio de ensayos, me pregunto cuanto tiempo necesitan para saltarse la barrera del sonido.

También incorporaron nuevo percusionista, que en realidad es bajista…muy bien, muy en su sitio, aportando, no robando, y con toques curiosos, comedidos y originales. Bien, mu bien.

Además, los de siempre, The Waterbottles Vocal Trío, que estuvieron excepcionalmente brillantes, Susana, Blanca y Chato, cubriendo todo el registro que una voz humana puede alcanzar.

Super Miguel al bajo, castigando a las 4 sin piedad,  y por supuesto el triunvirato de la muerte. Yoyo, el PierdoCuatroKilosCadaVezQueSuboAlEscenario, desde luego que los pierde, y con esto de que la materia y la energía no se crean ni se destruyen, sino que se transforman, te puedes ir haciendo una idea de cuánta energía se puede obtener a partir de de 4 kilos de una materia de primera calidad…luego me lo cuentas. Super Kike Hammond, que decía un país africano de moda, con bastante excitación, que había sido tocado esa noche por un ángel…que su actuación había sido especialmente buena…no sé chico, a mí me parece que este señor se maneja siempre por todo lo alto, ya más altura no es vértigo, es suicidio. Y por supuesto super Gofer, con un alma más negra que nunca. Yo creo que hasta le cambió el tono de la piel. Me dijeron las malas lenguas que estaba con un trancazo estupendo, y  pa mí que fue una de las noches que mejor lo he oido cantar, lo de guitarrear como siempre va por las alturas, no se le puede chistar ni una. Lo mismo ha conseguido hacer simbiosis con los virusis y es como el EPO de los artistas… Desde luego,con estos músicos no puede salir nada malo. Seguro que en Alemania lo petaban 😉

En realidad, creo que fue una noche mágica para todos. El escenario daba mucho juego, la combinación de blanco, rojo y negro en músicos y accesorios fue estupenda, dotó de una estética adicional muy acorde. Sobria y elegante. Los músicos pudieron moverse a su antojo y lo disfrutaron de lo lindo, se lo pasaron pipa y nos lo transmitieron. Siempre hay muy buen feeling con el público, y la gente suele, solemos, bailar bastante, pero la otra noche hubo momentos de verdadero hardcore. La peña brincaba poseída por el rythm’ n’ blues, no hubo moshers de milagro…

Repertorio, pues como siempre espectacular, los tres primeros temas empalmados, sin tregua, shabadaba y uh uh! a cascoporro. No sabría destacar alguna sobre las demás…en We can make a deal me gustó mucho la aportación del nuevo percusionista y la voz quebrada y bourbónica de Mr Gofer, es un tema que me parece un tanto distinto al resto en cuanto a construcción y cómo se desarrolla, susurros de saxo dando pie al resto de las horns, coros tenues que acaban en locura…y todo empalmado con Just  a little fun donde los vientos y el hammond se marcan una conversación de lo más interesante…

Un poco de relax, por decirlo de alguna manera, con las deliciosas voces de los Waterbottles en Hold on y luego mas bailoteo salvaje.

Tema nuevo, que no cogí el título, algo de locura…no se, a mí me sonaba como un clásico, un tema de siempre, de los buenos de toda la vida, de los que perduran y sobreviven a las modas…pero no, era tema nuevo, que cosas.

Cerca de las estrellas, uno de mis temas favoritos, no puedo evitar el puntito lisérgico, gamberro y magistral. En general, me parece que los Groovin’ hacen canciones muy visuales, muy acorde con los títulos. La sinestesia les va estupendamente…en A por las suecas te ves correteando detrás, en la del oeste ves pasar los bolones, eso sí, de flecos y purpurinas, en Callahan sientes la Magnun en la chaqueta… Esa es la auténtica magia de la música, pero no es fácil de conseguir.

Devil on the roof me pareció excepcional, con un coro gamberro como nunca y una panda de frenopáticos descarriados en la cuarta pared….A la hora y cuarto se despiden pero va a ser que no, nos quedan aún otros 45 minutos más…gloriosos minutos….por supuesto love love love para todos, este tema levanta pasiones y culos, el guiño a nirvana anuncia el apocalipsis y con My Mojo Workin’ todos morimos. Creo que es la vez que mejor han tocado este tema, trompeta cojonuda, vibrante, saxo brillante y tremoroso, trombon sensual y elegante, Gofer más negro que nunca…garra, ganas y poder…inmejorable. Acaban con Deeper in my soul, tequila pide ron y este concierto pide otro…siempre igual, nunca acabará este ansia de querer siempre más, más buena música, más bailoteo y más pasión.

Se me olvidaba, que tienen single y en breve disco…que buen regalo de Reyes, o de cumpleaños, o de porque tú lo vales…desde luego ellos sí que lo valen…sí señor,  sí señor!!!

No es la primera vez que veo a estos músicos. Desde luego no será la última. ¿Cómo es posible sonar cada vez mejor si desde el primer momento sonaba a gloria bendita? No lo se, ni idea, pero es posible. La mezcla de Funk, Soul y R&B que hacen los Groovin’ Flamingos cada vez suena mejor. Y eso ya es mucho.

Siempre que voy a ver un concierto de estos pedazos de artistas, sé a ciencia cierta que me lo voy a pasar bien, que voy a bailar y que voy a disfrutar a pesar que el funky no es de mis estilos musicales de cabecera…soy bastante más rockera. Pero siempre que acabo el concierto, tengo una sonrisa de oreja a oreja y una grata sensación de sorpresa…es que me lo he pasado mejor aún de lo que esperaba.

La sala Tempo, pequeña, caliente, setentera y lo mejor de todo, al lado de mi casa…jeje, nooo, lo mejor de todo es que suena muy bien. Copas caras, olor a antro, pero suena requetebien. Con la pasta que ganan de nuestros cubatas y de lo que no dan a los músicos, podrían comprar algunos ambientadores zen o pino marino, por lo menos para maquillar las mucosas…

Los músicos en el escenario se divierten y disfrutan como pocos, y eso se transmite indiscutiblemente. Si añades un público respetuoso y entregado (como pocos sueles encontrarte ultimamente), y que son unos profesionales como la copa de una ceiba  (que son más altas que los pinos)…pues el show y el placer extremo están garantizados.

Empecemos por el principio, que son 9 pedazos de músicos subiendo al escenario, a la derecha The Waterbottles Vocal Trío, que a veces son dúo, pero en esta ocasión estuvieron al completo. Chato Martín, Susana y Blanca de la Plaza. A mí me va a permitir la señorita Susana llamarla Susana Theremin, porque nunca oí a nadie que fuera capaz de simular de manera tan extraordinaria el susodicho instrumento. ¡Santo Dios que agudos!. Y lo de Blanca no tiene nombre, es increíble el registro, la confianza y la aparente falta de esfuerzo que necesita para cantar, su forma de cantar es muy natural y auténtica, tiene timbre sólido y cálido. Me gustan los Waterbottles.

A la izquierda The Groovin’ Horns, nada que envidiar a las horns de jericho. El escandalosamente joven Santi Fernández a la trompeta, y Javi Garcia al saxo. Dos metales que valen su precio en oro, y que poco a poco van encontrando como hacerse un hueco en el sonido Flamingo. Están llegando a un nivel de aportación que roza la excelencia. No hay acordes de más ni de menos. Son vientos directos, bailongos y divertidos. Me gustan los horns.

Al fondo, el señor don Yoyo. Cada vez estoy más convencida que esto del ritmo es cosa genética. Debe haber unas cuantas aminobases que codifican un metrónomo interior. Pues Eulogio las debe tener todas por duplicado. Algo que siempre me sorprende es como se apaña con esa bateria minimalista, acostumbrada yo al doble bombo y a tambores, timbales y redoblantes a tutiplen. Con cuatro cajitas y dos palitos la lía parda.  Delante Miguel Hernández III, que debe ser familia del rayo que no cesa, porque aunque suene repollo, y esté tan a güevo, este caballero escribe poesía en cuatro cuerdas. Sólo que es una poesía dicharachera y pragmática.  Siempre me gusta fijarme mucho en la sección rítmica, me parecen el esqueleto de un grupo, son los que marcan los tempos y la energía. Estos dos señores hacen un tándem muy bueno. No hay funk sin ritmo, y de eso andan sobraos. Me gustan

A la izquierda Mr. Kike Blanco, el Ayatollah del Hammond. La elegancia personalizada. Tranquilo y sereno desparrama como nadie en  blanco y negro. Los acordes corretean dando forma a unas melodías estupendas que conforman las canciones de los Groovin’. Me gusta

En el centro y pa dentro Big Gofer, voz, guitarra y prestancia. Desgarrador, suave, tremendo. Todas las formaciones en las que ha participado han sido grandes en calidad y diversión. Si has seguido la música negra en España, seguro que le has escuchado. Funky, Soul, Blues, Rock, se atreve con todo y lo hace genial. Me gusta.

Los temas, pues unos cuantos y todos buenos, hasta nos deleitaron con algunos nuevos, estreno absoluto. Empezaron con Manifesto, seguido  Grooving’ at the Flamingo…yeah yeah yeeeeeaaaah…Al tercer tema ya desparramábamos en un frenesí shabadaba…Surfaloo es una gamberrada divertida. Seguida de We can make a deal, con un gran comienzo sonido Hammond y la voz in crescendo hasta poco a poco llegar a un estribillo que se hace esperar…Muy buena, buenísima. Ya no puedo parar, una vez que se empieza a bailar…no hay marcha atrás.

Seguimos con Just A Little of fun y a continuación el primer tema nuevo, Il cavalieri goes to Hollywood, donde sonaron en exclusiva sección rítmica, teclas varias y guitarreo.  Bajamos un poco la temperatura con una Blanca limpia y potente correteando por todo su registro en Hold on little babe, un tema también nuevo y más tranquilito (por decir algo), como un paseo, un suave traqueteo que acaba con unos gorgoritos apoteósicos de Susana. Los pies se van solos…no se donde pero se piran.

Despues una de mis favoritas, Callahan 10.4, ¡que grande!, te metes de lleno en una persecución al más puro estilo Eastwood, con Magnun 357 incluida, que mítica, con punteo blusero a mitad del camino, fantástica. Ahora son las caderas las que acompañan a los pies…la están liando.

A continuación Bang! y Devil on the roof, según mi amiga Nata la mejor canción de la noche, con los Groovin’ Horns haciendo palmas y hasta coros. Diversión en el tejado, desparrame funky rockero….estoy empapada en sudor de tanto bailar…

Spy cowboy, gran mezcla entre Brokeback Mountain y Spaghetti Western. Viva Leone Morricone,  Hammond y la madre que los parío a todos juntos y revueltos. Aparición estelar de una trompeta excepcional que daba paso a la muerte con el precio incluido. El tema sube, sube sube y aparecen el  bueno, el feo y el malo…al final todos desparramando, el funky y el público, que aplaudíamos a rabiar. Estoy al borde de la deshidratación. pero…¡Quiero mas!

Por supuesto que más, llegamos hasta cerca de las estrellas. ¡Dios! como me gusta esta versión de los Pekenikes, como la disfruto, el toque lisérgico es extraordinario, y si la conoces habrás deducido que de ahí le viene el mote a la señorita Susana. Desde aquí un beso, si no te gusta, pues lo quitamos, pero me parece que te va al pelo. Susana Theremin. Sus toques de Star Trek, provocan la separación de los dedos de las manos en tres grupos, pulgar, índice y corazón y anular y meñique. Eso es, el saludo vulcaniano.

Otro tema nuevo, Supermirafioris Superstar, manteniendo el nivel y la diversión de composiciones anteriores y del concierto, como comentaba el maestro de ceremonias, Sidney Poitier buscando a los malos, sonido Hammond sempiterno, imprescindible. Esto no puede parar…Goin’ crazy y St.Tropez lo confirman. Mítica, mítica, mítica, no tenían ni idea el trío calavera landa/velasco/leblanc de lo que su obra maestra repercutiría en la salud mental de las siguientes generaciones. Los Jipiloyas es una de las grandes creaciones de la naturaleza, y tanto Nirvana como Shaft quieren formar parte de ellos. Ahora ya sí que me vuelvo loca del todo…pero no sólo yo, el umbral del dolor superado en múltiples ocasiones por los pitidos de la peña desbordada de placer…otraaaaaaa otraaaaa. Porque se iban pero no.

Así que ¿no querías mas? pues más, 3 tazas: Black cat con un funky limpio y directo, sin esfuerzo aparente ni complicaciones efectistas…y por supuesto bailongo. Mojo Workin’ de Muddy Waters, Mister Big Gofer blueseando con categoría y elegancia, con un saxo excepcional, unos vibratos trompeteros y el señor Blanco haciendo alarde de esa extensión de su cuerpo que son las teclas…¡cómo disfruta este muchacho tocando!…si es que la tragedia se está mascando a golpe de tequila y con la coctelera del dinero completamente vacia…Tragedia porque con Deeper finalizaron. Realmente se quedan bien dentro del alma los sonidos y la fiesta. Que bién me lo pasé anoche…que suerte si estuviste…Ya me puedo morir, estoy satisfecha…aunque mucho mejor aprovechar el subidón y seguir la fiesta…

Si no conocéis al grupo estáis tardando. Soul-Jazz, Funky, R’n’B (del de antes, el más cercano al Blues que a la música de Giorgio Moroder, como el moderno). Por cierto, que tienen disco a la venta y no estaría de más que lo escucharas, de forma legal, por supuesto. Pero si de verdad quieres pasar una gran noche, no te los pierdas en el próximo concierto. Sin duda, allí nos veremos.

Por último, perdón perdón perdón, por las pésimas fotos. El móvil no da para más. Si algún alma caritativa dispone de material gráfico que esté dispuesto a compartir, y a la altura de los artistas, estaré encantada de insertarlas en lugar de estas abominaciones. Chato, a ti perdón doble, porque eres el único que no conseguimos que saliera… 😦