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Mil, lo que se dice mil, va a ser que no, pero utilicé todas las pimientas que tenía en casa, y son unas cuantas, así que el nombre, aunque pelín hiperbólico, es bastante aproximado 😉

Me encanta la pimienta, me apasiona. Es mi especia favorita, con mucha diferencia. Y aunque tengo debilidad por la pimienta negra vietnamita, cualquier tipo de pimienta merece toda mi atención y reconocimiento.¿Por qué no mezclarlas todas a ver que sucede? Pues un delicioso manjar, como se podía esperar.

Lo bueno de esta receta, aparte de su sabor increíble, es que como toda la pimienta queda fuera, si no eres picantón, con retirar la costra exterior, el interior del pavo te quedará con un toquecillo  perfumado pero sin picar ni agobiar, y si te va la marcha, pues te comes la costra de pimienta asada y te mueres de gusto. Así que esta receta es apta para todos los públicos.

En un mortero se añaden los granos de pimienta, de las mil pimientas o de las que tengas. Yo utilicé pimienta negra vietnamita, pimienta de Jamaica, pimienta rosa, pimienta de Sichuán, pimienta blanca, y no se si alguna más se me olvidará, tendría que revisar el especiero (ejem, los dos armarios).

En el mortero añadimos también un puñado de sal y comenzamos a majar para que los granos se vayan rompiendo. La idea no es obtener un polvo fino y ligero, entre otras cosas porque sería un arduo trabajo, pero sí conviene romper la mayoría de los granos para que las esencias de las diferentes pimientas se mezcle. Con la sal facilitamos la labor, y cuando esté casi hecha incorporamos un chorreón de AOVE y seguimos majando y removiendo.

Limpiamos bien el rotí y lo ponemos sobre una superficie limpia. Con una brocha vamos pintando toda la superficie del rotí con el majado de pimientas, cubrimos por completo y lo ponemos en una fuente de horno. Incorporamos en el fondo de la fuente un vaso generoso de vino de Oporto.

Ahora horneamos, utilicé el horno de vapor, que ya he contado miles de veces que para asados es espectacular, ya que los deja crujientes y dorados por fuera y jugosos por dentro, cosa que al pavo en especial le viene estupendamente. Con un programa de asado de aves y añadiendo el peso…oye que listo es, lo deja todo en su punto.

Si no hay horno de vapor, pues horno de toda la vida, rondando los 200 grados y calor arriba y abajo, hasta que el rotí coja un colo bonito, dependiendo del peso de la pieza, rondará una hora.

Se puede servir recién salido del horno, pero frío, incluso de la nevera también es una opción estupenda para ensaladas y bocadillos. Acompañado de patatas, pasta, ensalada, puedes combinarlo con casi cualquier salsa, pero tampoco es necesario, ya que el sabor de la pimientas y el aroma del Oporto lo dejan bastante equilibrado.

En cualquier caso, si esperas a que se enfríe un poco antes de partirlo en rodajas, será mucho más fácil que no se desmorone. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 rotí de pavo
  • pimientas de todo tipo
  • 1 vaso de oporto
  • Sal y AOVE

MANUFACTURA

  • En un mortero se majan los granos de pimienta
  • Se añade sal y AOVE a la mezcla y se remueve todo bien
  • Se pinta el rotí con las pimientas aderezadas
  • Se mete en una bandeja y se añade un vaso de vino de Oporto
  • En el horno de vapor alternamos en primer lugar aire caliente a 180 grados, a continuación mezca de aire caliente y vapor y para finalizar vapor. El tiempo total dependerá del tamaño del rotí, para una pieza de un kilo unos 5o  minutos.
  • En horno convencional calor arriba y abajo 190 grados unos 50 0 60 minutos, hasta que el pavo esté dorado por fuera
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Una ensalada exquisita y muy fresca. Ideal para los calores estos que están aconteciendo.

Sorpresa de sabores y cargada de vitaminas. Fue todo un hallazgo esta combinación. No te saltes ni un paso porque todos los ingredientes aportan un granito esencial al conjunto.

La quinoa es la base de esta ensalada. Empezaremos lavándola bien bajo el grifo y luego la cocinaremos al vapor. En el horno de vapor son unos 20 minutos. En una olla de vapor convencional será poco más. También tienes la opción de hervirla en cuyo caso conviene que le eches sal al agua.

A continuación troceamos los ingredientes de la ensalada, que serán unos palmitos, unos aguacates y una cebolleta o cebolla dulce. Los palmitos los cortamos en rodajitas, la cebolleta en juliana y los aguacates, una vez pelados y quitado el hueso, como te de la gana. A mí me gusta en trozos medianos tirando a un poco grandes. Es conveniente regar con zumo de limón abundante los trozos de aguacate, y así evitaremos que se oxiden inmediatamente cogiendo un feo color negruzco.

Preparamos la vinagreta, que será el toque especial y delicioso. Para la vinagreta usaremos un puñado de nueces, dos huevos duros, una cucharada de miel, dos cucharadas de vinagre blanco, sal, pimienta y AOVE. No utilices vinagre balsámico porque no le pega demasiado, conviene que sea un vinagre suave para que el equilibrio de sabores sea perfecto. Lo batimos todo muy bien y lo dejamos a punto de emulsión.

Para montar la ensalada ponemos en un gran plato la quinoa de base, encima añadimos los trozos de cebolleta, de palmito y el aguacate. A continuación vertemos la vinagreta por encima. Conviene dejarla reposar un ratico para que se vayan mezclando los sabores. Y ya solo queda disfrutarla. Increible. Está más buena recién hecha, pero si sobra algo, se tapa bien y a la nevera, y aguanta estupendamente un par de días. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Ensalada
    • 300 gramos de quinoa
    • 400 gramos de palmitos
    • dos aguacates
    • un limón
    • una cebolleta
  • Aliño
    • un puñado de nueces
    • dos huevos
    • 1 cucharada de miel
    • dos cucharadas de vinagre de vino blanco
    • Sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Cocer la quinoa 20 minutos en agua salada con un chorrito de aceite, lavándola previamente cambiándole el agua dos o tres veces.
  • Cocer los huevos 15 minutos y dejar enfriar
  • Deshuesar y pelar los aguacates, cortándolos a tiras a lo largo y mojarlos bien con el zumo de un limón.
  • Cortar los palmitos en rodajas y la cebolleta en tiras muy finas
  • Hacer el aliño mezclando el vinagre con una pizca de sal y pimienta y una cucharada de miel.
  • Una vez emulsionado, añadir AOVE, huevo duro picado y las nueces en trozos grandes
  • Para presentar montar la ensalada poniendo debajo la quinoa, encima el aguacate, los palmitos y la cebolla, distribuir por encima la vinagreta.
  • Dejar reposar media hora antes de servir para que se mezclen los sabores

Vistoso, delicioso y nutricioso. Receta de gallo un poco más elaborada pero sin complicarnos demasiado y con resultados sorprendentes

El gallo es un pescado que suele gustar a todo el mundo, porque es fácil presentarlo en filetitos sin espinas y el sabor de su carne es delicado. Los filetes de gallo empanados o rebozados son un clásico de la gastronomía de costa, apta para todos los públicos.

Pero yo suelo hacerlo más al vapor. Y como esto del pescado a vapor suena a castigo divino, hay que darse las vueltas y encontrar modificaciones que enriquezcan el sabor sin dejar de perder de vista que queremos algo ligero y rico.

Esta receta es una solución estupenda. Se compra un gallo bien hermosos y se le dice al pescadero que nos lo haga filetes. Obtendremos cuatro hermosos filetes que enjuagaremos bien y salpimentaremos por ambas partes.

En una sarten con el culo pintado de AOVE saltearemos unos espárragos trigueros, a los que habremos quitado la parte dura y habremos limpiado bien de tierra. Cada espárrago lo partiremos en 3 o 4 trozos dependiendo del tamaño de los mismos. Pizca de sal, pizca de pimienta y con fuego fuerte un salteo de un par minutos sin parar de mover la sartén. Una guindilla nunca está de más 😉 .

Extendiéndolo con la parte de la piel (que ya no estará) hacia arriba, en un extremo añadimos los espárragos salteados, un puñadito, e iremos envolviéndolos con el filete de gallo apretando bien para que quede consistente. Si es necesario añadimos un palillo para cerrar el rollito.

Ponemos los rollitos en la bandeja de horno y lo pulverizamos con AOVE. Al horno de vapor unos 20 minutos. En horno convencional puedes elegir una temperatura suave, unos 170 o 180 grados con calor arriba y abajo o incluso con aire caliente. Será menos tiempo, unos 12 o 15 minutos.

Se sirve recién salido del horno. Como acompañamiento espectacular, un alioli de mostaza es una combinación sin parangón. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 gallo hecho filetes
  • un manojo de espárragos trigueros
  • una guindilla
  • sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Los espárragos se lavan y se cortan los tallos
  • En una sartén con un poco de AOVE se saltean los espárragos durante unos 5 minutos con un poco de sal y pimienta y una guindilla
  • Se ponen los filetes de gallo con la parte de la piel hacia arriba y se salpimentan
  • Se reparten los espárragos agrupándolos en la parte más ancha de los filetes
  • Se  enrollan apretando bien fuerte para que los espárragos queden atrapados por la carne del pescado
  • Se salpimentan los rollos y se pulveriza con AOVE
  • Al vapor unos 20 minutos
  • Servir acompañado de un alioli de mostaza

Esta receta se origina mezclando varias recetas de algunos libros que tengo por ahí perdidos de cocina libanesa y siria…me gusta ojear para coger ideas y luego hacer lo que me da la gana. Este pollo  es una de las recetas que más repito. Gusta y sorprende.

Pollo de corral, siempre, siempre que se pueda claro…Un kilo de pechugas, bien limpitas de grasillas y cortadas en tiras. Las vamos a marinar.

Para preparar la marinada tenemos que exprimir 5 limones, picar muy muy fino una cabeza de dientes de ajos, picar muy fino un manojo de hierbabuena y un par de cucharadas generosas de miel. Mezclarlo todo bien.

Salpimentar el pollo e introducirlo en la marinada. Taparlo y a la nevera, mínimo 3 horas, mejor toda la noche.

Cuando vayas a cocinarlo tienes varias opciones. Freírlos, marcarlos en plancha o hacerlos al horno. Yo escogí horno para evitar nada de aceite, ya sabeis que como todas las decisiones en la vida, elegir es renunciar…más sano y pelín más soso. Queda mejor si se fríen los trozos a fuego muy fuerte y luego se cuecen un poco en el resto de la marinada. Pero al horno quedan también estupendamente, es más rápido y con menos calorías. La mezcla de la miel, el limón y la hierbabuena es impresionante, y el punto del ajo por supuesto imprescindible. Creo que es uno de mis mejores experimentos.

Para acompañar, lo que quieras, una ensalada, un arroz aromático. Yo hice unas milhojas de patatas y champiñones portobello, obteniendo un plato completísimo. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 kilo de pechuga de pollo de corral hecha tiras
  • 1 cabeza de ajos
  • 5 limones
  • 1 manojo de hierbabuena
  • 2 cucharadas de miel
  • Sal y pimienta

MANUFACTURA

  • Se exprimen los limones
  • Se pica bien la hierbabuena y los ajos, muy pequeñito
  • Se mezclan con el zumo de los limones y la miel y se echan los trozos salpimentados de pollo en la marinada
  • Se deja marinando mínimo unas 3 horas, mejor toda la noche.
  • Se meten al horno hasta que se doren

Coliflor gratinada, con una salsa de ajo…espeluznamente buena 🙂

La coliflor es bastante versatil, pero tiene un aroma y un sabor muy peculiar, y esta forma de prepararla no lo enmascara en absoluto. Solo lo potencia con el contraste de la salsa, así que te tiene que gustar la coliflor para disfrutar de estos sabores.

Partimos de una coliflor mediana, fresca y hermosa. Le quitamos las hojas verdes y los tallos y la partimos en arbolitos, cuyo tamaño dependerá de cómo nos guste la coliflor y cuanta salsa queramos que las embadurnen. Se cuecen los arbolitos de coliflor al vapor, en el horno de vapor son 20 minutos. La textura tiene que ser crujiente, aunque estén algo blandas.

Mientras se cocina la coliflor preparamos la salsa. En primer lugar en un cazo hervimos unos dientes de ajo, unos 10 o 12, en abundante agua. Unos dos minutos. Sacamos los dientes del agua y los pelamos. En el mismo cazo se cubre el fondo con AOVE y los dientes de ajo, pelados y enteros se confitan a fuego muy lento, hasta que estén bien dorados y tiernos.

Aprovechando el mismo cazo y el aceite de freír los ajos, echamos una cucharada sopera de harina de garbanzos, y empezamos a remover. Añadimos sal, pimienta negra molida y unas raspaduras de nuez moscada. Seguimos removiendo a fuego lento hasta que la harina empiece a tostarse y a emitir un aroma característico a garbanzo frito.

Entonces es el momento de incorporar leche desnatada poco a poco, sin parar de remover, para que no se hagan grumos. La cantidad dependerá de lo líquido que queramos la salsa.

Cuando más o menos tengamos la textura que nos gusta añadimos los ajos ya fritos y dejamos un par de minutos hirviendo a fuego muy lento y sin parar de mover para que no se pegue.

Por último pasamos la salsa por la batidora para batir todos los ajos y mezclarlos con el resto de ingredientes.

Las coliflores se ponen en una fuente resistente al horno y se cubre con la salsa de ajo. Se mete en el horno a gratinar hasta que la salsa empiece a dorarse.

Servimos inmediatamente, con la salsa calentita. Es un plato que está delicioso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES:

  • 1 coliflor mediana
  • una cabeza de ajo
  • 1 cucharada de harina de garbanzos
  • Un vaso de leche desnatada
  • un poco de nuez moscada
  • Sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Partir la coliflor en ramilletes y ponerlos al vapor
  • Poner los dientes de ajo sin pelar en una cacerola pequeña, cubrirlos con agua fría y hervirlos durante 2 minutos. Escurrir, dejarlos enfriar un poco y pelarlos.
  • En una sartén con aceite caliente se añaden los dientes de ajo pelados, y a fuego lento se van confitando, lentamente, hasta que se pongan tiernos, unos 10 minutos o algo más
  • Una vez tiernos y dorados los escurrimos y los dejamos reservados.
  • En el mismo aceite de confitar los ajos ponemos una cucharada de harina y removemos durante 1 minuto, hasta que se dore
  • Añadimos poco a poco la leche fría hasta conseguir una crema suave y sin grumos
  • Agregamos los ajos confitados y lo dejamos hirviendo a fuego muy bajo durante otros 10 minutos.
  • Salpimentamos y trituraramos la crema de ajos hasta conseguir una salsa suave, rectificar ahora de sal y pimienta si fuera necesario.
  • Colocar la coliflor en un recipiente apto para el horno y salpimentarla. Verter por encima la salsa
  • Gratinar unos minutos hasta que la salsa esté dorada. Servir inmediatamente

Patorra de Pavo Asada

Publicado: 3 marzo, 2012 en Cocina
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Una pata y un horno, sin contemplaciones, sin acompañamientos ni decoro. Minimalismo elevado a la potencia más ecléctica. Tanta sencillez no puede sino entusiasmar.

Puedes tardar menos de 5 minutos en preparala. Optimización absoluta de resultados y trabajo.

Limpias bien una pata de pavo que estará enterita, le quitas las plumitas o pelillos varios que queden, si quedan. Salpimentas por ambas partes.

Coges un pedacito de manteca de cerdo y la derrites, microondas es lo más rápido pero cuidado que no explote y llene de grasa todo el horno. Con un pincel embadurnas ambas partes de la pata, por toda la superficie.

El horno de vapor a 160 grados, mezclando vapor y aire caliente, el horno convencional a 180 grados calor arriba y abajo y algo de líquido en la bandeja, un poco de agua o vino o brandy. Una hora y 20 minutos. En el horno convencional algo menos de tiempo pero luego metes gratinador para que se dore.

En el horno de vapor queda jugoso por dentro y crujiente y vistoso por fuera. Lo puedes acompañar de lo que te de la gana, legumbres, cereales, verduras, hortalizas. Lo que te sobre lo puedes usar como fiambre para bocatas o ensaladas…Rápido y efectivo. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Patorra de Pavo
  • Sal, Pimienta negra
  • Manteca de Cerdo

MANUFACTURA

  • Salpimentar la patorra
  • Pintarla con manteca de cerdo derretida
  • Al horno de vapor, mezclando vapor y aire caliente a 160 grados una hora y 20 minutos

o cómo hacer que tu pesadilla se convierta en maravilla…

Estás a dieta, maldita palabra. Comer sano no es comer soso, bueno, soso de sal un poquito, pero soso en el sentido de sin sustancia…¿qué hay más triste que un filete de pescado al vapor?…culinariamente hablando. Pues si te buscas las vueltas, seguirás llorando, pero en vez de pena penita pena de alegría….o porque te has pasao tres pueblos con las guindillas…

Fácil, rápido y ultramegabajo en calorías, sano, sano,sano…eso sí, como no te guste el pique…pasa de página porque la guindilla verde es lo que le da todo el arte.

Compramos una cola de pescadilla de pincho, también nos vale un lomo. Le decimos al pescadero, si no somos muy apañados en estas batallas, que nos la limpie y nos la abra por la mitad, transversalmente.

En casa la pasamos por un chorro de agua bien fría para terminar de limpiarla del todo.

Colocamos los lomos de la pescadilla, con la piel hacia abajo, sobre la bandeja de agujeritos del horno de vapor. Vaaaaale, que no tienes horno de vapor, pues lo cambias por papillote…o sea, sigues todos los pasos exactamente igual pero envuelves el pescado en papel de aluminio, completamente cerrado, y lo pones en horno convencional.

Recapitulamos, lomitos bien limpitos sobre la bandeja del horno con la piel hacia abajo. Poquito de sal, poquito o muchito de pimienta negra molida y unas guindillas verdes frescas picaditas, bien picaditas.

Las guindillas verdes frescas no se encuentran en todas partes, así que le puedes probar con las guindillas en vinagre, yo creo que con unas buenas piperras se obtendrán interesantes resultados. En cambio, con guindillas secas no lo veo nada claro, pero lo mismo sorprende. Controla, en cualquier caso, la cantidad en función de lo que piquen las guindillas y de lo que te guste el pique. Ya sabes, le das un corte y pruébala con la punta de la lengua y ella ya te informa.

Con un pulverizador espolvoreas los dos lomos con AOVE. Que gran invento el pulverizador, te permite usar una cantidad mínima de aceite en los platos, cosa que se agradece.

Al horno de vapor, dependiendo del peso, unos 20 minutos para lomos de unos 200 gramos. Comer recién salido del horno…toda una experiencia, de verdad creételo. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • Una cola de pescadilla de pincho abierta por la mitad
  • 2 Guindillas verdes frescas
  • Sal, pimienta, AOVE

MANUFACTURA

  • Se ponen los lomos, abiertos por la mitad y limpios, con la piel hacia abajo en la bandeja del horno
  • Se salpimenta, se añaden dos guindillas verdes frescas picadas y se pulveriza con AOVE
  • Al horno de vapor 20 minutos

Zeytinyagli Yaprak Dolmasi, nombre turco, que es de donde proviene esta receta.

Este plato es típico en toda la cuenca oriental del Mediterráneo, desde Grecia, Bulgaria, Rumanía, pasando por Turquía, Siria y Líbano hasta Túnez puedes encontrarlo, y el nombre es bastante parecido. Dolmades, dolmadakia, dolma…en realidad esta palabra implica relleno, pero lo sueles encontrar en las cartas de restaurantes como hojas de parra rellenas de arroz. Sí, las hojas de parra se comen, y están bien buenas.

El relleno ya lo vimos en la receta Zeytinyagli Dolma Içi, así que pincha aquí  y vete a mirarla para prepararlo.

Al igual que en aquella ocasión, esta receta está sacada del mismo libro, y al final de esta entrada, en Ingredientes y Manufactura pongo exactamente lo que venía en la receta del libro, por si quieres seguir fielmente las indicaciones. Yo suelo ir un poco por libre, me fío más del instinto, además he usado horno de vapor, herramienta maravillosa que facilita la historia. Pero por supuesto no es imprescindible.

Aquí nos vamos a centrar exclusivamente en las hojas de parra y cómo rellenarlas. Personalmente no dispongo de una parra en el jardín de la que recolectar la base de este plato…personalmente no dispongo ni de jardín. Afortunada soy que dispongo de una parte interesante de la producción de una huerta consorte :). Pero en las grandes superficies, en la zona del maiz, apios, zanahorias rallada, brotes de soja y demás complementos para ensaladas, puede que encuentres un gran tarro que contiene…¡¡¡oh sorpresa!!!! hojas de parra. Que sí, que se comen.

Si eres una suertud@ y tienes hojas de parra, recoléctalas, límpialas muy bien y ponlas a cocer unos 5 minutillos, despues, cuando se enfríen quítales los pedúnculos. Si las compras en bote, vienen en agua con sal, la única dificultad será desenrollarlas sin destrozarlas, que no te creas que es fácil. Y no hay que cocerlas previamente.

Se coge cada una de las hojas y se abren bien, con cuidado, separando todas las partes de la hoja hasta extenderla completamente. En el centro se pone un poco del arroz para relleno que ya tendremos listos. Se doblan los lóbulos laterales sobre el relleno y se enrolla con cuidado.

Se repite la operación con todas las hojas de parra que vayas a rellenar y se van poniendo en una superficie en la que estén bien apretaditas entre ellas. Cuando ya las tengas todas rellenadas se rocía con zumo de limón natural.

Yo las hice en el horno de vapor, 40 minutos. Si no tienes, en una cazuela coloca las hojas de parra rellenas, las cubres con el zumo de limón y con un poco de agua. Le pones un plato encima y a cocer durante una hora más o menos, a fuego lento.

Se dejan enfríar antes de servir. Se puede presentar con rodajas de limón y la puedes acompañar de una salsa de yogurt o añadirle más zumo de limón. Es un aperitivos estupendo y también se puede utilizar como acompañante. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

MANUFACTURA

  • Se prepara el arroz siguiendo la receta de la receta que encontrarás aquí 
  • Las hojas de parra se ponen a hervir 5 minutos, se escurren y se dejan enfriar
  • Se quitan los pedúnculos y se coloca algo de arroz sobre cada hoja
  • Se doblan los costados hacia el centro y se enrollan hacia la punta
  • Se colocan muy juntas en una cacerola rociadas por el zumo de un limón y un vaso de agua
  • Se tapa la cacerola y se cocinan a fuego lento durante una hora
  • Dejarlas enfriar

…bueno, y de algo más. Pero al meter las cápsulas de tinta en la mezcla del relleno, se queda todo tan negro que no se distingue nada…como en una noche oscura del alma…

Estoy hoy poética y meláncolica, qué se le va a hacer. Así que una comida negra como el alma es lo más adecuado. Además, me encantan los calamares y esta forma de cocinarlos es fácil, sana y muy baja en calorías…Todo encaja en un puzzle sideral.

Puse una receta parecida el mes pasado, Calamares al Horno Rellenos de Setas de Cardo, y allí comentaba que era uno de mis rellenos favoritos. En realidad lo único que considero imprescindible para rellenar un calamar es el huevo y el perejil, sus patitas y sus aletas. El resto es prescindible/modificable.

Lo voy a cocinar de la misma manera, todo en crudo y al Horno de Vapor, minimizando las grasas, ya que sólo lleva un poco de aceite espolvoreado por encima del calamar una vez relleno, como luego veremos.

En un horno convencional también puede hacerse sin problemas, lo que no sabría es especificar el tiempo que necesita, porque el vapor al mezclarse con el aire caliente acelera el proceso, a la vez que lo deja más jugoso. Al final los fabricantes de hornos de vapor serán mis espónsores ;)…pero es que flipo con el juguete…

Si no te preocupan las calorías, en lugar de hacerlo en el horno en crudo, después de rellenarlo se pasa por harina y se fríe para que coja color, antes de cocinarlos en cazuela o al horno, y la salsa igualmente, se sofríe con aceite. Aquí os cuento la versión ligerita. 

Cogemos un calamar bien hermoso, en mi caso dos, ya que te pones, te pones, y se limpian bien, o se le pide al pescadero que lo haga. Ya de paso, le dices que es para rellenar y amablemente le dará la vuelta.  También le decimos que nos meta las cápsulas de tinta. Se lava bien bajo el grifo de agua fría, y las patitas y las aletas se trocean y se meten en la procesadora, junto con las cápsulas de tinta,  y todo deconstruido en un satiamen. Negro negro.

En el vaso de la procesadora añadimos un huevo, o un par de ellos y  un buen manojo de perejil. Ahora llegamos al libre albedrío. Cebolletas, puerros, setas…lo que se te ocurra. Hasta carne picada. Todo procesado.

Se mezclan todos los ingredientes a mano, bien, que queden homogéneos. Aliñamos el relleno, sal, pimienta negra imprescindibles. Yo usé sal de chile, y una mezcla de especias que compré en el bazar egipcio de Estambul, especial para pescado, por darle un toque exótico. No hubo romano, mejor dicho turco, que supiera decirme que llevaba aquél polvo amarillo, sólo fish, fish, for fish…venga vale, lo probaremos para el pescado. Sí, efectivamente, le queda requetebien, aunque cefalópodo no sea fish, es primo hermano, admitamos pulpo…

Todo bien mezcladito y a rellenar el calamar. Una vez estresado, lo salpimentamos de nuevo y pulverizamos con AOVE

Se ponen en una fuente de horno, que estén juntitos y el suelo de la fuente se riega con un chorreón de brandy. Si tu horno no es de vapor tienes que añadir más líquido, por ejemplo vino blanco y/o agua. Si es de vapor, no es necesario añadir más líquido, el horno ya se encarga de ponerlo de su parte.

Si lo vas a hacer en cazuela conviene que sofrías una cebolla, puerro o similar, y cuando estén rendidos le añades los líquidos en los que luego sumergirás los calamares ya rellenos y a cocer con tapa, a fuego lento hasta que el calamar esté tierno.

En horno de vapor una hora combinando vapor y aire caliente a unos 180 grados. Si queda tierno, pero muy blanco, metele unos minutos más sólo de aire caliente y cogerá un color más  bonito. En horno convencional, 180 arriba y abajo hasta que esté tierno…una hora mínimo.

Para servirlo, se corta en rodajas y se puede acompañar por ejemplo de arroz blanco, el contraste entre el negro del relleno y el blanco del arroz queda estupendo. La salsita se echa por encima y a disfrutar. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 O 2 Calamares
  •  Perejil
  • Cebolleta
  • 1 o 2 huevos
  • Sal de chile
  • Especias para pescado
  • 1 vaso de brandy
  • pimienta negra
  • AOVE

MANUFACTURA

  • Los calamares limpios bajo el grifo, sin piel
  • Se  baten las patas y aletas picadas y las cápsulas de tinta
  • Se bate el perejil, la cebolleta y los huevos
  • Se mezcla todo y se condimenta con sal, pimienta y especias de pescado
  • Se rellena el calamar y se salpimenta
  • Se pone sobre una bandeja de horno y se añade el brandy
  • Al horno de vapor una hora mezclando vapor con aire caliente a 180 grados
  • Dorar solo con aire caliente si es necesario
  • Se sirve en rodajas acompañado de arroz o ensalada

Me encantan los mejillones, además están disponibles todo el año, están fenomenal de precio y se pueden preparar de muchas maneras. Bajo en calorías y alto en un montón de cosas ricas. ¡¡¡¡Viva el mejillón!!!!

Normalmente los hago al vapor, y luego depende, pero fundamentalmente un chorreón de limón y va que se matan. Pero hoy nos apetecía algo un poco más jugosito…y como nos va el picante, pues hecho: mejillones en salsa picante, negro y en concha.

Lo primero que hacemos es limpiar bien los mejillones, quitando las barbas. Despues se ponen al vapor, yo los hago en el horno, en la bandeja que recoge el agua le añades un chorreón de vino blanco y una hoja de laurel. El caldo que suelten los mejillones caerá sobre la bandeja, mezclando el juguito de los bivalvos con el aroma del laurel y la fuerza del vino y nos quedará un caldito estupendo para luego usarlo como base en la salsa. Por supuesto, en lugar de horno, una olla, sin nada de agua y tapada, le puedes añadir igualmente el vino blanco y el laurel, incluso un casco de cebolla, pelado pero entero.

Mientras los mejillones se van abriendo, vamos preparando la salsa. La base de la salsa es una cebolla, una zanahoria y un pimiento verde troceaditos muy pequeño, que se irán sofriendo en la cacerola donde se vaya a cocinar, en la que habremos añadido previamente el culo de AOVE.

Cuando estén rendidas se añade sal y pimienta negra, pimentón dulce y pimentón picante. Se remueve todo y rápidamente se incorpora una lata de tomate triturado, o mejor aún 5 tomates maduros a los que les habrás quitado la piel, las pepitas y habrás troceado también en trozos muy pequeñitos.

La zanahoria es importante porque neutraliza un poco la acidez del tomate y evitamos el añadir la pizca de azúcar. Si lo haces sin zanahoria, entonces añádele una pizca de azúcar, como media cuchara pequeña incluso algo menos.

Se sube el fuego y se remueve todo, durante unos 10 minutos. A continuación se incorpora el agua de haber cocido los mejillones, que se habrá mezclado con el vino. Lo que le hayas añadido se desestima, sólo nos interesa el cado.

A los mejillones abiertos les iremos quitando una de las valvas, dejando tan sólo la que contiene el mejillón. Cuando estén todos así, se incorpora a la salsa y se deja que se cocinen juntos a fuego bajo durante unos minutos, para que el mejillón se empape bien del jugo. Cuidado con el pan, la salsa esta es super adictiva. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 Kg de mejillones
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 1 zanahoria
  • 1 lata de tomate triturado o 5 tomates maduros
  • Pimentón Dulce y Picante
  • Sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Se ponen los mejillones al vapor con un vaso de vino blanco. Se reserva el caldo
  • Una vez abiertos se les quita y se desecha la valva que no contenga el mejillón
  • Se trocean muy pequeño la cebolla, el pimiento verde y la zanahoria
  • Se rehogan en AOVE a fuego lento hasta que se rindan
  • Se añade sal, pimienta y los pimentones, se vuelve a rehogar y se incorpora el tomate
  • Se cocina 5 minutos a fuego medio alto y se añade el caldo, se reduce un poco
  • Se incorporan los mejillones y se deja cocinando hasta que la salsa coja la consistencia deseada