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Lakatos fue discípulo de Kuhn y de Popper. Ahí es nada. Intentó adaptar el sistema de Popper a la nueva situación creada por Kuhn. Su intención era crear una reconstrucción racional de la historia de la ciencia, mostrando que ésta progresaba de modo racional.

La historia de la ciencia muestra que ésta no avanza sólo falsando las teorías con los hechos, hay que tener en cuenta la competencia entre teorías y la confirmación de teorías. Por ello sustituye el falsacionismo ingenuo de Popper por un falsacionismo sofisticado.

Por si no te suena o por si te interesa, en estos enlaces puedes encontrar información adicional relacionadas con el falsacionismo:

En la realidad la ciencia no evalúa una teoría aislada, sino un conjunto de ellas que conforman lo que Lakatos llama “programa de investigación científica”. Un programa de investigación se rechaza al completo cuando se disponga de un sustituto superior, que explique todo lo que explicaba el anterior, más otros hechos adicionales. Lakatos reconoce que la dificultad de este esquema radica en que, en la práctica, puede costar años llevarlo a cabo, o incluso ser inaplicable en programas de investigación muy complejos.

El concepto central de Lakatos es por tanto el de Programa de Investigación: “es una estructura que sirve de guía a la futura investigación tanto de modo positivo como negativo”.

La heurística negativa de un programa conlleva la estipulación de que no se pueden rechazar ni modificar los supuestos básicos subyacentes al programa, su núcleo central. Está protegido de la falsación mediante un cinturón protector de hipótesis auxiliares, condiciones iniciales, etc.

La heurística positiva está compuesta por líneas maestras que indican cómo se puede desarrollar el programa de investigación. Dicho desarrollo conllevará completar el núcleo central con supuestos adicionales en un intento de explicar fenómenos previamente conocidos y de predecir fenómenos nuevos. Los programas de investigación serán progresistas o degeneradores según consigan o no conducir al descubrimiento de fenómenos nuevos.

Veamos con algo más de detalle los conceptos básicos del Programa de Investigación:

  • Núcleo central: es la característica definitoria de un programa. Toma la forma de hipótesis teóricas muy generales que constituyen la base a partir de la cual se desarrolla el programa. Es infalsable, y no se le pueden atribuir las deficiencias explicativas de un programa.
  • Cinturón protector: laberinto de supuestos que envuelve al núcleo central. Consta de hipótesis auxiliares explícitas que completan el núcleo central, de supuestos subyacentes a la descripción de las condiciones iniciales y de enunciados observacionales.
  • Heurística negativa: exigencia metodológica de que el núcleo central quede intacto y no sea vea afectado por el desarrollo del programa. El científico debe decidirse por un programa y “tener fe” en su núcleo.
  • Heurística positiva: indica las líneas de investigación, lo que se puede (y se debe) hacer. Es un “conjunto parcialmente articulado de sugerencias, o indicaciones sobre cómo cambiar y desarrollar las “variantes refutables” del programa de investigación, cómo modificar y refinar el cinturón protector “refutable”. Junto a estas hipótesis auxiliares, incluye el desarrollo de técnicas matemáticas y experimentales adecuadas.

Se debe permitir que un programa desarrolle su potencial. Por eso, al principio, las confirmaciones son más importantes que las falsaciones. Sólo cuando el programa es sólido y está consolidado tiene importancia la falsación.

Por otro lado, un programa de investigación debe descubrir “nuevos fenómenos”. El programa se puede modificar, siempre que esta modificación no sea “ad hoc”, es decir, siempre que la modificación parezca razonable y verosímil. Las modificaciones han de ser comprobables. Los cambios en el cinturón protector son convenientes y expresan la naturaleza “viva” de la teoría.

La comparación entre programas debe tomar como criterio su progreso o fecundidad y su degeneración. Con todo, estos criterios no son absolutos y es difícil predecir qué programa será más efectivo, cuál sobrevivirá y cuál desparecerá. No se puede decir cuál es “mejor”. Esto se puede hacer “sólo retrospectivamente”.

Si quieres completar el tema, puedes visitar Las estructuras como teorías 1. Los programas de investigación, capítulo del libro ¿Qué es esa cosa llamada Ciencia? de Chalmers

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El enfrentamiento entre las opiniones de Kuhn y Lakatos  , quizás también Popper, ha dado lugar a un debate sobre dos posturas opuestas asociadas a los términos racionalismo y relativismo, respectivamente.

Racionalismo

El racionalista radical asegura que hay un solo criterio universal e intemporal, por el cual deben ser juzgados los méritos relativos de las teorías rivales.

El racionalista radical considera que las decisiones y elecciones de los científicos están guiadas por el criterio universal. Rechazará las teorías que no le satisfagan y, cuando tenga que elegir entre dos teorías rivales, elegirá la que le satisfaga mejor. El racionalista típico creerá que las teorías que cumplen las exigencias del criterio universal son verdaderas, o aproximadamente verdaderas o probablemente verdaderas.

La distinción entre ciencia y no ciencia está clara para el racionalista. Sólo son científicas las teorías que pueden ser claramente valoradas en términos del criterio universal y que sobreviven a la prueba.

Relativismo

El relativista niega que haya un criterio de racionalidad universal y ahistórico por el cual una teoría pueda ser juzgada mejor que otra. Lo que se considera mejor o peor con respecto a las teorías científicas varía de un individuo a otro o de una comunidad a otra.

Las descripciones del progreso y las especificaciones de los criterios para juzgar los méritos de las teorías serán siempre relativas al individuo o a la comunidad que las suscriba.

En una situación de elección concreta no hay un criterio universal que dicte la decisión lógicamente obligatoria para el científico racional. La comprensión de la elección hecha por un determinado científico requerirá la comprensión de lo que valora ese científico y conllevará una investigación psicológica, mientras que las elecciones hechas por una comunidad dependerán de lo que ésta valore, y la comprensión de estas elecciones conllevará una investigación sociológica.

La distinción entre ciencia y no ciencia variará, para el relativista radical resulta mucho más arbitraria y menos importante que para el racionalista. Un relativista negará que haya una categoría única, la ciencia intrínsecamente superior a otras formas de conocimiento.

Si la ciencia está muy considerada en nuestra sociedad, es algo que debe comprenderse analizando nuestra sociedad, y no simplemente analizando la naturaleza de la ciencia.

Consideremos ahora dónde encajan Lakatos y Kuhn en este cuadro.

Lakatos el racionalista

Lakatos pretendía defender una postura en cierto modo similar a la que Chalmers  etiqueta como racionalista, y contemplaba con horror la postura del relativismo.

Lakatos afirmaba que el problema central de la filosofía de la ciencia es el problema de enunciar las condiciones universales en las que una teoría es científica, estrechamente unido al problema de la racionalidad en la ciencia.

Si no hay forma de juzgar una teoría a no ser evaluando el número, la fe y la energía vocal de sus defensores, entonces la verdad reside en la fuerza, el cambio científico se convierte en asunto de psicología de masas y el progreso científico consiste esencialmente en subirse al carro.

El criterio universal de Lakatos para valorar las teorías se desprende de su principio de que la metodología de los programas de investigación científica es más adecuada para aproximarse a la verdad en nuestro universo que cualquier otra metodología. La ciencia progresa a través de la competencia entre programas de investigación.

Lakatos pretendía proponer un criterio universal para juzgar los programas de investigación en particular y el progreso científico en general.

Consideraba este criterio como una conjetura comprobable, confrontándola con la historia de la ciencia. A grandes rasgos, una metodología propuesta ha de ser juzgada por la medida en que es capaz de explicar la ciencia buena y su historia.

La teoría de Lakatos se vería respaldada si se pudiera demostrar que ciertos episodios de la historia de la ciencia que son inexplicables en términos de metodologías rivales, son explicables en términos de la metodología de los programas de investigación.

Una segunda forma en que posiblemente podría ser respaldada la metodología de Lakatos es que la metodología podría servir para indentificar un programa que recibiese un fuerte apoyo de la comunidad científica pero no se ajustase a la metodología de los programas de investigación, y esta identificación podría llevar posteriormente al nuevo descubrimiento de  alguna causa externa.

Los estudios de casos históricos realizados por Lakatos y sus seguidores respaldan ciertamente en alguna medida esta última afirmación.

Sin embargo, la metodología de Lakatos no es capaz de dar consejo a los científicos. El hecho de que los científicos adopten los programas progresistas y abandonen los degeneradores, no es una consecuencia de la metodología de Lakatos.

Kuhn el relativista

Kuhn menciona una serie de criterios que pueden ser utilizados para juzgar si una teoría es mejor que otra rival. La exactitud de la predicción y especialmente de la predicción cuantitativa, el equilibrio entre temas esotéricos y temas cotidianos y el número de problemas resueltos.

Criterios como éstos constituyen los valores de la comunidad científica. El medio por el que estos valores son especificados debe en ultima instancia, ser psicológico o sociológico. No hay ninguna norma superior a la aprobación de la comunidad correspondiente. Los criterios de la comunidad correspondiente variarán normalmente con el  marco cultural e histórico de la comunidad.

Kuhn niega ser un relativista y escribe que las teorías científicas posteriores son mejores que las anteriores y por ello cree firmemente en el progreso humano. Kuhn es un racionalista que especifica un criterio universal por el cual se pueden juzgar los méritos relativos de las teorías. Kuhn observa que las consideraciones basadas en la capacidad de resolver problemas no son vinculantes ni individual ni colectivamente por lo que respecta a  los méritos relativos de los paradigmas contrapuestos y que las consideraciones estéticas pueden a veces ser decisivas. Esto nos lleva a una postura relativista.

La propia explicación que ofrece Kuhn de la ciencia implica que lo que se considere como problema dependerá del paradigma o de la comunidad.

Para Kuhn el hecho de que un campo pueda ser o no calificado como ciencia depende de que se ajuste o no a la concepción de ciencia ofrecida en The structure of the scientific revolutions. El rasgo más importante es la medida en que este campo es capaz de respaldar una tradición científica normal.

El criterio de demarcación de Kuhn ha sido criticado

  • por Popper, sobre la base de que hace excesivo hincapié en el papel de la crítica en la ciencia
  • por Lakatos, porque entre otras cosas, pierde de vista la importancia de la competencia entre programas de investigación o paradigmas
  • por Feyerabend, sobre la base de que la distinción de Kuhn lleva a la conclusión de que el crimen organizado y la filosofía de Oxford pueden ser calificados como ciencias

Kuhn no mantiene que la ciencia sea superior a otros campos de estudio, pero lo supone. De hecho, sugiere que si una teoría de la racionalidad chocara con la ciencia, entonces tendríamos que cambiar nuestra teoría de la racionalidad.

Hacia un cambio en los términos del debate

Lakatos pretendía dar una explicación racionalista de la ciencia pero fracasó. Kuhn negaba que pretendiera dar una explicación relativista de la ciencia, pero sin embargo la dió.

Hemos considerado varios análisis del tipo de criterios que permiten a los individuos o grupos juzgar si una teoría es mejor que otra o si un determinado conjunto de conocimientos es o no científico.

Podría haber una forma de analizar la ciencia, sus objetivos y su modo de progreso que se centrara en los rasgos de la propia ciencia, al margen de lo que los individuos o grupos pudieran pensar. Lo veremos en la próxima entrada.

Hay que considerar las teorías como totalidades estructurales

Las concepciones inductivistas y falsacionistas de la ciencia son muy poco sistemáticas. Al concentrarse en las relaciones entre teorías y enunciados observacionales individuales o conjuntos de éstos, no tienen en cuenta la complejidad de las principales teorías científicas. Para dar una idea más adecuada hay que considerar las teorías como totalidades estructuradas de algún tipo.

El estudio histórico revela que la evolución y el progreso de las principales ciencias muestran una estructura que no captan ni la concepción inductivista ni la falsacionista. El argumento histórico no es la única base para afirmar que las teorías son totalidades estructurales de algún tipo. Hay otro argumento filosófico más general íntimamente vinculado al hecho de que la observación depende de la teoría. En La Observación depende de la Teoría se subrayó que los enunciados observacionales se deben formular en el lenguaje de alguna teoría, y serán tan precisos e informativos como precisa e informativa sea la teoría en cuyo lenguaje se construyen.

Si la estrecha conexión que se establece entre la precisión del significado de un término o enunciado y el papel desempeñado por ese término es válida, se desprende directamente la necesidad de teorías coherentemente estructuradas.

Puede resultar más plausible observando las limitaciones de alternativas en las que un concepto adquiere significado. Una de las alternativas es  La definición. Los conceptos sólo se pueden definir en función de otros conceptos cuyos significados están ya dados. Si los significados de estos últimos conceptos son también establecidos por definición, es evidente que se producirá una regresión infinita a menos que se conozcan por otros medios los significados de algunos términos.

Una segunda alternativa sería a través de la observación, mediante definiciones ostensibles. No se llegará al concepto de “masa” a través de la sola observación, por mucho que se escudriñen bolas de billar que colisionan, pesos en resortes, planetas que giran, etc., ni será posible enseñar a los demás el signficado de “masa” señalando simplemente estos acontecimientos.

Por lo tanto, dos son las razones por las cuales hay que considerar a las teorías como estructuras organizadas de algún tipo:

  • el hecho de que el estudio histórico muestra que las teorías poseen esa característica y
  • el hecho de que los conceptos solamente adquieren un significado preciso mediante una teoría coehrentemente estructurada.
  • Una tercera razón surge de la necesidad de desarrollo por parte de la ciencia. Es evidente que la ciencia avanzará de modo más eficaz si las teorías están estructuradas de manera que contengan en ellas prescripciones e indicaciones muy claras con respecto a cómo se deben dearrollar y ampliar.

Los programas de investigación de Lakatos

Un notable intento de analizar las teorías como estructuras organizadas es el de Imre Lakatos con su “Methodology of scientific research programmes“.

Un programa de investigación lakatosiano es una estructura que sirve de guía a la futura investigación tanto de modo positivo como de modo negativo. La heurística negativa de un programa conlleva la estipulación de que no se pueden rechazar ni modificar los supuestos básicos subyacentes al programa, su núcleo central. Está protegido de la falsación mediante un cinturón protector de hipótesis auxiliares, condiciones iniciales, etc. La heurística positiva está compuesta por líneas maestras que indican cómo se puede desarrollar el programa de investigación, lo que conllevará completar el núcleo central con supuestos adicionales en un intento de explicar fenómenos previamente conocidos y de predecir fenómenos nuevos. Los programas de investigación serán progresistas o degeneradores según consigan o no conducir al descubrimiento de fenómenos nuevos. Espera un momento, que lo detallamos.

La característica definitoria de un programa es su núcleo central. Son hipótesis teóricas muy generales que constituyen la base a partir de la cual se desarrolla el programa. El núcleo central de la física newtoniana está compuesto por las leyes del movimiento de Newton más su ley de atracción gravitatoria.

Cualquier insuficiencia en la confrontación entre un programa de investigación articulado y los datos observacionales no se ha de atribuir a los supuestos que constituyen el núcleo central, sino a alguna otra parte de la estructura teórica. Es a lo que Lakatos se refiere como cinturón protector. No sólo hipótesis auxiliares explícitas que completan el núcleo central, sino además supuestos subyacentes a la descripción de las condiciones iniciales y enunciados observacionales.

Cualquier científico que modifique el núcleo central se apartará de ese determinado programa de investigación. Tycho Brahe se apartó del programa de investigación copernicano.

El hincapié de Lakatos en la necesidad que tienen los científicos de decidir aceptar su núcleo central, tiene mucho en común con la postura de Popper acerca de los enunciados observacionales que se analizó en  Las limitaciones del falsacionismo. En Popper las decisiones sólo conciernen a la aceptación de los enunciados singulares, en Lakatos el mecanismo se extiende hasta ser aplicable a los enunciados universales que constituyen el núcleo.

Tenemos por tanto dos maneras de valorar el mérito de un programa de investigación.

  • En primer lugar, un programa debe poseer un grado de coherencia que conlleve la elaboración de un programa definido para la investigación futura.
  • En segundo término, debe conducir al descubrimiento de nuevos fenómenos al menos de vez en cuando.

Un programa de investigación debe satisfacer ambas condiciones si pretende calificarse de científico.

La metodología dentro de un programa de investigación

Dentro del marco conceptual de Lakatos, hay que tratar la metodología desde dos puntos de vista: uno se refiere al trabajo realizado dentro de un solo programa de investigación, y el otro a la comparación de los méritos de programas de investigación rivales.

Dentro supone la expansión y modificación de su cinturón protector, añadiendo y articulando diversas hipótesis. Se puede permitir cualquier maniobra mientras no sea ad hoc en el sentido que explicamos en El falsacionismo sofisticado, las nuevas predicciones y el desarrollo de la ciencia, deben ser comprobadas de forma independiente.

Hay dos tipos de maniobras que excluye la metodología de Lakatos: las hipótesis ad hoc, que no son comprobables de manera independiente, y las que van contra el núcleo central.

El orden se mantiene gracias a la inviolabilidad del núcleo central de un programa y a la heurística positiva que lo acompaña. Las conjeturas ingeniosas dentro de ese marco le llevará a progresar siempre que alguna de las predicciones resultantes tengan éxito de vez en cuando. Los resultados de las comprobaciones experimentales son los que determinan de modo muy sencillo las decisiones de mantener o rechazar una hipótesis.

La comparación de los programas de investigación

La comparación de programas de investigación rivales es más problemática. Los méritos relativos se tienen que juzgar por la medida en que dichos programas progresan o degeneran.

Una dificultad importante de ese criterio de aceptación y rechazo de los programas de investigación va unida al factor tiempo. ¿Cuánto tiempo debe pasar hasta que se pueda decidir que un programa de investigación ha degenerado gravemente, que es incapaz de llevar al descubrimiento de nuevos fenómenos?

Dentro de la explicación de Lakatos, no se puede decir nunca de modo absoluto que un programa de investigación es mejor que otro rival. Sólo se pueden decidir los méritos relativos de dos programas retrospectivamente.

Lakatos no consiguió ofrecer un criterio claro para rechazar un programa de investigación coherente o para elegir entre programas de investigación rivales.