Posts etiquetados ‘Ligera’

Una salsa gustosa y cremosa para unas albóndigas muy  muy ligeras. Un triunfo asegurado

Se trata de una receta muy ligera, ya que las albóndigas las cocinaremos directamente en crudo sumergiéndolas en la salsa. Una salsa cuyo ingrediente principal serán las setas. No te creas que por ello tendrá menos gustosidad. Estas albóndigas son dignas del rey de la casa, y por supuesto de la reina 😉

Vamos pues a hacer las albóndigas, partimos de un par de pechugas de pollo de corral que habremos dicho al pollero que pique en la máquina, quitando las grasillas. En la procesadora picaremos unos dientes de ajo y un ramillete de perejil.

A la carne picada de pollo le añadiremos el ajo y perejil picado, sal y pimienta y unos granos de sésamo negro. Mezclaremos todo bien y haremos unas bolas. Puedes añadir si quieres uno o dos huevos, y pan rallado, facilitará el manejo de la carne y le dará un puntito más de untuosidad,  pero no es necesario para que el plato quede estupendo y calorías que le quitas.

Conseguidas las bolitas vamos a por la salsa. En la cazuela donde luego vayas a cocinar las albóndigas pones el culo con AOVE a calentar, y añades una cebolla cortada en juliana grande. Empezar a rehogarla hasta que se ponga dorada. En ese momento le añadiremos las setas. Puedes escoger las que más te gusten, desde champiñones a shitake, pasando por cardo, boletus…frescas, congeladas. Lo que quiereas, pero unos cuantos hongos a rehogar con la cebolla. Al incorporar las setas subimos el fuego para que suelten poca agua.

Cuando más o menos estén rehogadas, que es cuestión de un par de minutos no más, incorporaremos un par de yogures naturales desnatados y una cucharada de tahina. Si no tienes tahina pues no la pones, pero es el secreto de este plato, la combinación de las setas con la pasta de sésamo, todo un lujo. Esta pasta sí es bastante calórica, pero sólo añadiremos una cucharada para todo el plato, así que tampoco es muy grave 😉

Damos unas vueltas hasta mezclar bien todos los ingredientes, salpimentamos y dejamos hacer chup chup otro par de minutos.

Continuamos el proceso pasando por la batidora la salsa, para que quede una crema espesita.

Una vez que tenemos la salsa lista volvemos a bajar el fuego y vamos incorporando las albóndigas con cuidado una a una para que no se desmoronen. Las dejamos hirviendo en la olla unos 15 o 20 minutos, a fuego lento, pero sin dejar de hacer chup chup, y tapadas.

Tienes la opción de pasar por harina las albóndigas y luego freírlas antes de incorporarlas a la salsa, pero ya dejará de ser una receta ligera. A cambio te será más fácil manipular las albóndigas y ganarás un poco en sabrosura albondiguil, que no salsera. Ya verás tú como mejor  te las compones.

Se puede recalentar, se puede congelar, se puede guardar unos cuantos días en la nevera. Las acompañas con una buena rebanada de pan para el mojeteo, o con un arroz o con lo que te de la gana. Están requetebuenas. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 2 pechugas de pollo de corral picadas
  • 1 cebolla morada mediana
  • unos dientes de ajo
  • un manojo de perejil fresco
  • 300 gramos de setas variadas
  • 2 yogures naturales
  • Semillas de sésamo negro
  • Una cucharada sopera de tahina
  • Sal, pimienta negra, AOVE

MANUFACTURA

  • Se pica en la procesadora uno o dos ajos pelados y el manojo de perejil limpio
  • Se mezcla con la carne picada, añadiendo un puñado de semillas de sésamo negro, sal y pimienta.
  • Se hacen unas bolas de tamaño medio pequeño y se reservan
  • En una cazuela con el fondo de AOVE se echa la cebolla y unos ajos pelados y picados en trozos medianos
  • Se saltea a fuego lento hasta que empiecen a dorarse, en ese momento se añaden las setas y se saltean un minuto a fuego muy fuerte para que el agua que vayan soltando se evapore
  • Se añade el yogur y la cucharada de tahina y se empieza a remover para que la tahina se vaya disolviendo.
  • Una vez disuelta se pasa la salsa por la batidora
  • Se añaden las albóndigas en la salsa hirviendo, se baja el fuego y se deja una media hora, con la olla tapada y meneándola de vez en cuando para que no se pegue.

Ligero como un soufflé, que se dice. Delicioso y suave.

No lleva nata, casi nada de harina, una cucharada pequeña y el queso fresco puede ser desnatado. Así obtenemos un soufflé realmente ligero y muy muy rico. El único inconveniente es que hay que prepararlo, cocinarlo y comerlo en el momento.

Es importante para los soufflés que los ingredientes no estén recién salidos de la nevera, si los incorporas demasiado fríos bajarán antes. También es importante, clave, que las claras estén bien  bien montadas, que vuelques el recipiente boca abajo y ni se inmuten.

Con estos dos pasos el éxito está casi asegurado. Además, añadimos una cucharadita de maizena para darle cuerpo y evitar que caiga demasiado pronto. No hay que ser un profesional para hacer un buen soufflé.

Para unos 4 soufflés  usaremos unos 200 gramos de salmón ahumado, que cortaremos en tiras no demasiado pequeñas. Por otra parte, batimos un par de huevos con un poco de sal.

Montamos 4 claras a punto de nieve, bien montadas, que no caiga ni un milímetro al volcar el recipiente. Con una espátula y a base de movimientos envolventes y muy delicados vamos incorporando, los dos huevos batidos, la cucharada pequeña de maizena bien colmada, el salmón ahumado en tiras y un poco de sal y pimienta negra.

A continuación añadimos el queso fesco batido y seguimos moviendo delicadamente la mezcla, con cuidado de que no caiga. Cuando todo esté bien homogéneo, vertemos el soufflé en moldes individuales. El horno debe estar precalentado, a unos 180 grados y con calor solo por abajo. Introducimos los moldes y prohibido abrir el horno durante los primeros 15 minutos.

Tardará entre 15 o 2o minutos, tiene que quedar doradito en la superficie y crecer un poco. Si ponemos los moldes a punto de rebosar, al crecer quedarán un poco por fuera, dando un bonito efecto.

Hay que comerlos recién salidos del horno. Lo puedes acompañar con unos pequeños picatostes y es un entrante estupendo, o una cena ligera y de lujo. Dime que no estás deseando probarlo ;)…¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 200 gramos de salmón ahumado
  • 1 cucharada de maizena
  • 4 claras de huevo
  • 2 huevos
  • 200 gramos de queso fresco batido desnatado
  • Sal, pimienta

MANUFACTURA

  • Levantar las 4 claras a punto de nieve con un punto de sal
  • Añadir poco a poco, con movimientos envolventes los dos huevos previamente batidos, el queso fresco y el salmón troceado en tiras medianas y la cucharada de maizena
  • Añadir sal y pimienta
  • Verter en moldes
  • Horno a 180 grados calor solo abajo, unos 15 20 minutos hasta que esté dorado.
  • Servir inmediatamente

Cuando los principales ingredientes son de color naranja…está claro el color del que saldrá la crema. Me encanta el naranja, como se ve, como huele y como sabe 😉

¿Cuantos ingredientes naranjas, que no sean las naranjas conoces? Seguro que estos dos: calabaza y zanahoria. Luego lleva otros dos ingredientes, blanco y rojo, que al mezclarlos obtenemos un rosa anaranjado…vengaaaaa admite pulpoooo 🙂

Cogemos pues una calabaza tipo violín, de esas con forma de botellita, porque tienen el tamaño adecuado. Si no cualquier otro tipo de calabaza, pero un pedazo de algo menos del kilo. Se pela, se le quitan las pipas y se parte en cuadrados medianos.

Se coge una zanahoria hermosa, o dos pequeñas, se le quita la piel y el tallo y se pela en rodajas.

Una cebolla mediana y un tomate maduro mediano. Se les quita la piel y se parten en trozos pequeños.

En una cazuela con el fondo de AOVE se echa la cebolla y se empieza a rehogar a fuego bajo. A los 3 minutos más o menos se añade la calabaza y la zanahoria, y se sigue rehogando otros 5 minutos. Añadimos el tomate y seguimos rehogando siempre a fuego lento hasta que el tomate empiece a freírse.

Entonces añadimos las hojas del tomillo fresco, un buen ramillete, pero sólo las hojas, así que un poco de paciencia para quitar toda las ramitas, sal y pimienta. Imprescindible tomillo fresco, con seco no da el mismo resultado. Damos unas cuantas vueltas y cubrimos de agua, pero justo justo cubrir, a menos que te guste más sopa que crema, en cuyo caso un poco más de agua. Subimos a fuego muy fuerte y esperamos a que empiece a hervir, en ese momento tapamos la olla y bajamos a fuego medio. Cocinar hasta que la calabaza esté tierna, que serán unos 20 minutos más o menos.

Cuando todo esté tierno se añaden dos quesitos desnatados y se pasa por la procesadora, y a continuación por el chino, para que quede muy muy fina.

Presentar la crema es bien sencillo, sólo hay que espolvorear con alguna semilla oscura, por ejemplo unas cuantas semillas de sésamo negro. Caliente, tibia…incluso fría. El tomillo fresco da un aroma y un sabor que te sorprenderá. Pruébalo, ya estás tardando. ¡Bueno provecho!

INGREDIENTES

  • 2 calabaza pequeña, tipo violín
  • 1 zanahoria grande
  • 1 cebolla mediana
  • 1 tomate mediano maduro
  • un ramillete de tomillo fresco
  • un par de quesitos desnatados
  • semillas de sésamo negra
  • Sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Pelamos la calabaza y la cortamos en cuadros
  • Pelamos la zanahoria y la cortamos en rodaja
  • Pelamos la cebolla y el tomate y los cortamos en trozos medianos
  • Sofreímos en un poco de AOVE la cebolla, a fuego lento
  • Añadimos la calabaza y la zanahoria, dejamos unos minutos
  • Añadimos el tomate y seguimos pochando unos minutos
  • Añadimos las hojas del tomillo fresco, sal y pimienta
  • Cubrimos de agua y subimos a fuego fuerte para que empiece a hervir
  • En ese momento lo tapamos, bajamos el fuego y dejar unos 20 minutos
  • Añadir un par de quesitos y triturar
  • Pasar por el chino
  • Servir y espolvorear con sésamo negro

Risotto ligero y delicioso. Combinación de cremosidad y gustosidad en un único plato

Pleurotus Eryngii es el nombre científico de la seta de cardo, pero hay una manera distinta de criarla, que la convierte en una especie de boletus, desde el punto de vista de su aspecto, que no de su sabor. Esta seta de cardo la encuentras entonces como Eryngii, y el sabor es un poco más delicado, pero no deja de ser una seta de cardo.

Este risotto tiene la particularidad de que la cremosidad propia de este tipo de platos la vamos a conseguir con muy pocas calorías, con queso fresco batido, desnatado. En lugar de mantequilla y nata. El resultado es increiblemente gustoso, delicioso, así que no se echa en falta en absoluto la grasa que no le estamos poniendo. El azafrán y el tomate seco, tambien juegan un interesante papel.

Los ingredientes básicos son por tanto, para dos personas, una seta Eryngii  y 250 gramos de queso fresco batido 0% de materia grasa.

También le vamos a añadir unos dientes de ajo,  que serán la base del refrito. Pero en lugar de trocearlos, despues de pelarlos los vamos a añadir a un mortero, con un puñado de sal, una cucharada de orégano y unos granos de pimienta rosa. Se machaca todo bien en el mortero, hasta que el ajo y la pimienta estén molidos, y se obtenga una pasta homogénea.

Esta pasta que obtengamos, la echaremos en una olla que estará previamente calentada con un par de cucharadas de AOVE. Añadimos también unos tomates secos troceados, previamente hidratados si fuera necesario.

Se sofríe a fuego lento, hasta que empiece a oler rico, el tomate seco se estará tostando. En ese momento echamos la seta laminada en trozos grandes, y subimos el fuego para remover todo evitando que la seta suelte mucha agua. Añadimos unas hebras de azafrán, que además de aroma le aportará un bonito color.

Añadimos el arroz, redondo, tipo bomba mejor. Salteamos a fuego vivo dando unas cuantas vueltas, para que empiece a soltar el almidón,  y a continuación empezamos a añadir el agua, poco a poco y sin parar de remover. No es necesario que estés todo el tiempo de cocción removiendo el arroz, pero sí gran parte de él.

A fuego medio alto, a la mitad de la cocción más o menos añadimos el queso fresco batido, ya que aporta bastante agua, y así consumimos dicha agua en la segunda parte de la cocción del arroz. Seguimos removiendo y si es necesario incorporamos algo más de agua y rectificamos de sal.

Una vez obtenido el punto se añade un  chorreón de reducción de vinagre de jerez y se deja reposar el arroz unos minutos, tapado, y se sirve inmediatamente. Un espectáculo de sabor y cremosidad. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 60 gramos de arroz bomba por persona
  • 1 Pleurotus Eryngii cada 2 personas
  • 100 gramos de queso fresco batido por persona
  • 2 ajos por persona
  • 2 tomates secos por persona
  • un puñado de pimienta rosa
  • unas hebras de azafrán
  • un punto de reducción de vinagre de jerez
  • Sal, pimienta negra y AOVE

MANUFACTURA

  • Se prepara una picada en el mortero con sal, los ajos, la pimienta rosa y el orégano.
  • En la cazuela donde vayamos a cocinar el arroz se sofríen la picada y los tomates secos, a fuego lento con AOVE
  • Cuando estén empezando a dorarse se añade el arroz y se da unas cuantas vueltas a fuego vivo.
  • Se añaden unas hebras de azafrán, sal y pimienta
  • A continuación se incorpora el Eryngii laminado se da un par de vueltas y se añade agua, poco a poco.
  • A mitad de la cocción y sin parar de remover se incorpora el queso fresco y se sigue removiendo hasta que el arroz esté en su punto. Si es necesario añadir un poco más de agua
  • Añadir un chorreoncito de reducción de vinagre de jerez y dejar reposar cubierto unos minutos, para servir a continuación

Coliflor gratinada, con una salsa de ajo…espeluznamente buena 🙂

La coliflor es bastante versatil, pero tiene un aroma y un sabor muy peculiar, y esta forma de prepararla no lo enmascara en absoluto. Solo lo potencia con el contraste de la salsa, así que te tiene que gustar la coliflor para disfrutar de estos sabores.

Partimos de una coliflor mediana, fresca y hermosa. Le quitamos las hojas verdes y los tallos y la partimos en arbolitos, cuyo tamaño dependerá de cómo nos guste la coliflor y cuanta salsa queramos que las embadurnen. Se cuecen los arbolitos de coliflor al vapor, en el horno de vapor son 20 minutos. La textura tiene que ser crujiente, aunque estén algo blandas.

Mientras se cocina la coliflor preparamos la salsa. En primer lugar en un cazo hervimos unos dientes de ajo, unos 10 o 12, en abundante agua. Unos dos minutos. Sacamos los dientes del agua y los pelamos. En el mismo cazo se cubre el fondo con AOVE y los dientes de ajo, pelados y enteros se confitan a fuego muy lento, hasta que estén bien dorados y tiernos.

Aprovechando el mismo cazo y el aceite de freír los ajos, echamos una cucharada sopera de harina de garbanzos, y empezamos a remover. Añadimos sal, pimienta negra molida y unas raspaduras de nuez moscada. Seguimos removiendo a fuego lento hasta que la harina empiece a tostarse y a emitir un aroma característico a garbanzo frito.

Entonces es el momento de incorporar leche desnatada poco a poco, sin parar de remover, para que no se hagan grumos. La cantidad dependerá de lo líquido que queramos la salsa.

Cuando más o menos tengamos la textura que nos gusta añadimos los ajos ya fritos y dejamos un par de minutos hirviendo a fuego muy lento y sin parar de mover para que no se pegue.

Por último pasamos la salsa por la batidora para batir todos los ajos y mezclarlos con el resto de ingredientes.

Las coliflores se ponen en una fuente resistente al horno y se cubre con la salsa de ajo. Se mete en el horno a gratinar hasta que la salsa empiece a dorarse.

Servimos inmediatamente, con la salsa calentita. Es un plato que está delicioso. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES:

  • 1 coliflor mediana
  • una cabeza de ajo
  • 1 cucharada de harina de garbanzos
  • Un vaso de leche desnatada
  • un poco de nuez moscada
  • Sal, pimienta y AOVE

MANUFACTURA

  • Partir la coliflor en ramilletes y ponerlos al vapor
  • Poner los dientes de ajo sin pelar en una cacerola pequeña, cubrirlos con agua fría y hervirlos durante 2 minutos. Escurrir, dejarlos enfriar un poco y pelarlos.
  • En una sartén con aceite caliente se añaden los dientes de ajo pelados, y a fuego lento se van confitando, lentamente, hasta que se pongan tiernos, unos 10 minutos o algo más
  • Una vez tiernos y dorados los escurrimos y los dejamos reservados.
  • En el mismo aceite de confitar los ajos ponemos una cucharada de harina y removemos durante 1 minuto, hasta que se dore
  • Añadimos poco a poco la leche fría hasta conseguir una crema suave y sin grumos
  • Agregamos los ajos confitados y lo dejamos hirviendo a fuego muy bajo durante otros 10 minutos.
  • Salpimentamos y trituraramos la crema de ajos hasta conseguir una salsa suave, rectificar ahora de sal y pimienta si fuera necesario.
  • Colocar la coliflor en un recipiente apto para el horno y salpimentarla. Verter por encima la salsa
  • Gratinar unos minutos hasta que la salsa esté dorada. Servir inmediatamente

Tortilla de Papas Ligera

Publicado: 5 agosto, 2011 en Cocina
Etiquetas:, , , ,

Si, un gran clásico. Pero no por ello menos importante y menos interesante. Hacer una tortilla de papas es fácil. Hacer una buena tortilla de papas se convierte en una azaña al alcance de muy pocos. Si encima quieres quitarle calorías al asunto la cosa se complica. Pero bueno, vamos a intentarlo.

Para empezar, las papas no se fríen, sino que se hacen al vapor….aaaaaaahhh vaya, con este gesto nos ahorramos dos tercios de las calorias…¿interesante no? Claro que no quedan igual, peeeeeero, si antes de meterlas al vapor se aliñan con sal, pimienta y un poco, solo un poco de aceite, la cosa cambia, siguen sin ser fritas, pero da el pego estupendamente. Las mejores patatas para hacer tortilla son las nuevas, y los huevos de corral, pero claro, como siempre, esto va en gustos y presupuestos.

Por otra parte, una tortilla, aunque se llame de papas, y  a pesar de las luchas fraticidas al respecto, yo soy del bando de los que no la  conciben sin cebolla. La cebolla tiene bastante menos aporte calórico que la papa, así que lo que tenemos que hacer es una tortilla de cebollas con papas, en lugar de una tortilla de papas con cebolla. A ver, con que haya la mitad de cantidad de cada cosa, ya va estupendamente. Luego las proporciones como siempre al gusto.

Con estos dos gestos se consigue una tortilla de papas bastante decente y con un 30% de calorias respecto a una tortilla de papas de las de toda la vida, con su aceitito confitando la papa tiernamente…

Por supuesto, la cebolla y la papa, despues de salpimentarlas y aceitarlas ligeramente se ponen conjuntamente al vapor. Si tienes un horno de vapor el toque es impresionante. Se parten a trozos pequeños, pero no demasiados.

Una vez que la cocción al vapor termina, en un bol se baten unos cuantos huevos, dependerá de la cantidad de papas y cebollas claro. Pero mejor quedarse larga que corta. Lo peor que le puede pasar a una tortilla es quedarse seca, sería una catástrofe. Se baten pues con la fuerza de la abuela, que riete tú del efecto de las alas de una mariposa, debería llamarse el efecto de la abuela batiendo huevos.

Truquillos para que salga más esponjosa es añadir al huevo un poco de levadura, o un poco de leche, incluso un poco de agua o caldo. Pero creo que lo más importante es dejar enfríar las papas, de manera que cuando se echan al huevo éste no se cuaje inmediatamente por el calor de las papas. Así que mejor esperamos un ratico a que estén frías o tibias y se añaden las papas y la cebolla y se mezcla bien, machacándolas con fuerza, sin miedo a que se haga una pasta informe.

La sartén con el culo de aceite muy caliente, pero mucho. Se echa la mezcla y a cuajar. Este es el otro gran secreto de la tortilla…¿cómo la cuajamos?¿cuanto tiempo?¿cuántas vueltas?¿mejor sartén pequeña para que salga gordita o sartén grande para que cunda mas? Estos son los grandes misterios del mundo de la tortilla de papas…Pocos son los que alcanzaron la sabiduria absoluta, yo estoy en ello, pero desde que me inventé esta nueva forma de hacerlas, las practico frecuentemente…El camino de la sabiduria es largo y delicioso, y como se ve en la foto, a mí me queda un largo trecho.