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Introducción

Para Deleuze, la clasificación tradicional entre sujeto y objeto dan una mala aproximación del Pensamiento. Ésta mejoraría utilizando tierra y territorio. Según Deleuze, el pensamiento es la relación que existe entre ambos. Pensar consiste en tender un plano de inmanencia que absorba la tierra, más bien la adsorba, que la atraiga, la retenga y se impregne de ella. Deleuze, junto con Guattari crean una nueva noción, con nuevas pretensiones. Desterritorialización (DT).

Para entender la noción de DT, es necesario insertarla en el contexto deleuziano apropiado, caracterizándolo como un movimiento en el que es necesario conocer qué elementos están en movimiento, quién o qué provoca ese movimiento  y en qué lugar se producen dichos movimientos. Por lo que se propone adoptar el siguiente camino:

  • En primer lugar establecer los conceptos de  porqué y quién
    • Líneas de Fuga, lo que provoca ese movimiento. Las líneas de fuga abren las brechas del territorio posibilitando  la DT pura, .
    • Agenciamientos, los elementos en movimientoconstituyen la unidad mínima de realidad,  afectada por los movimientos de DT. Siempre hablamos, actuamos y pensamos desde un agenciamiento.
  • A continuación profundizar en el dónde, noción de Territorio, lugar donde se producen los movimientos, lugar que se crea y se destruye gracias a esos movimientos
  • Abordar en más detalle los movimientos propiamente dichos de DT y Reterritorialización (RT)
  • Verlos ejemplificados en el Concepto

La realidad está compuesta de agenciamientos – unidad mínima de la realidad- individuales y colectivos que interactúan entre ellos modificándose y generando otros agenciamientos. Estos agenciamientos adoptan la forma de vectores que se mueven dentro de un territorio. En todo territorio hay vectores de DT, de RT y vector de salida. Es decir, son elementos con una intensidad asociada y con una dirección determinada que interactúan entre ellos. La realidad en la que estamos inmersos en nuestra sociedad, aquí y ahora es un campo de vectores de agenciamiento, que además pueden generar otros agenciamientos, co-funcionales y simbióticos.

Todo lo que conforma la realidad  es un campo de vectores que interactúan y generan otros vectores, en un medio, que es el territorio. Se encuentran en un equilibrio dinámico y homeostático hasta que aparece una línea de fuga y abre una brecha en el territorio. En ese momento, que es el de DT absoluta, un romper algo para crear un algo, se identifica el vector de salida que todo territorio tiene, y comienza la DT, como si los vectores que conforman el territorio se alinearan hacia el vector salida y los agenciamientos fueran hacia la tierra, desarticulando el territorio y buscando alternativamente un nuevo territorio. Simultáneamente, la inercia que se establece entre la tierra y el territorio, hace que un movimiento de DT genere a su vez un movimiento de RT asociado, las piezas que se desarticulan en el territorio pueden valer para nuevos territorios que se están articulando, y si no son útiles acabarán desapareciendo. La intensidad y la velocidad con la que estos vectores se mueven no son lo mismo. La DT absoluta no existe sin RT.

El ser humano vive en una eterna DT, productiva, tecnológica y cultural.

Líneas de Fuga y Agenciamiento

La obra de Deleuze y Guattari está marcada por un movimiento de relaciones múltiples, coexistentes y, de cierta forma, complementarias. No hay un pensamiento binario, de simple oposición entre los términos.

De acuerdo con Deleuze tanto los individuos como los grupos están constituidos por “líneas” de diversa naturaleza. Distinguen tres líneas que nos atraviesan y componen:

  • Líneas de segmentaridad rígida o molar:
    • son segmentos bien definidos en diversas direcciones ligados a la familia, la profesión, el trabajo, las vacaciones, la escuela, la fábrica, el ejército.
    • Estas líneas van a depender de máquinas binarias muy diversas no sólo dualistas sino también dicotómicas.
    • Pueden funcionar diacrónicamente (material no formal, final no esencial), por lo tanto, hay un dualismo desplazado donde las elecciones son sucesivas, no simultaneas.
    • Estos segmentos están caracterizados por:
      • dispositivos de poder muy diversos entre si y
      • por fijar cada uno el código y el territorio de segmento que corresponde; la máquina abstracta que los sobrecodifica y regula estas relaciones; y el aparato de Estado que efectúa dicha máquina.
    • Por ello implica un tipo de plano, en este caso el de organización.
  • Líneas de segmentaridad flexible o molecular:
    • son flujos moleculares, nuevas composiciones, que no coinciden exactamente con el segmento,
    • proceden por umbrales y van a constituir devenires.
    • Lo molecular, a diferencia de lo molar, hace referencia a las intensidades, al plano de inmanencia, donde ya no hay más que relaciones de velocidad o lentitud.
    • Por su parte, las máquinas abstractas tampoco van a ser las mismas, son mutantes y no sobrecodificantes.
  • Líneas de fuga o de DT:
    • no es segmentaria y es abstracta.
    • No es que preexistan sino que se trazan, se componen y no se sabe de antemano lo que va a funcionar como línea de fuga, ni que va a venir a interceptarla.
    • En la ruptura no sólo la materia del pasado se ha volatilizado, uno ha devenido imperceptible y una sociedad se define precisamente por esta línea de fuga,
    • Es un tiempo no pulsado, es pura intencionalidad, donde hay DT absoluta.
    • La creación se produce sobre estas líneas, por lo que no deben ser pensadas como meras fantasías, sino al contrario porque se traza sobre ella algo real y construye un plano de consistencia, algo devino otra cosa, y nada será igual.
    • Son consideradas primordiales, por el poder transformación que cargan.

Por agenciamiento, Guattari y Rolnik se refieren a una “noción más amplia que la de estructura, sistema, forma, etc. Un agenciamiento incluye componentes heterogéneos, tanto de orden biológico como social, maquínico, gnoseológico, imaginario”. Al contrario de las estructuras, que “están siempre ligadas a condiciones de homogeneidades”, los agenciamientos son co-funcionales, una simbiosis.

El agenciamiento es una multiplicidad que incluye tanto líneas molares como moleculares; esta es “la verdadera unidad mínima” de la realidad que ellos proponen en lugar de la palabra, del concepto o del significante. Para Deleuze,“la unidad real mínima no es la palabra, ni la idea o el concepto, ni tampoco el significante. La unidad real mínima es el agenciamiento”.

Podríamos decir que todo agenciamiento es colectivo y pone en juego poblaciones, multiplicidades, afectos, intensidades, territorios. Siempre hablamos, actuamos y pensamos desde un agenciamiento, la línea imperceptible que atraviesa las ideas, los cuerpos, los elementos en juego, es el entremedio,que sostiene todas las relaciones.

Los agenciamientos se mueven entre la tierra y el territorio generando los movimientos de DT y RT. Un agenciamiento es un territorio, que puede desterritorializarse y al mismo tiempo, reterritorializarse. Pero también puede dar lugar a la generación de otro agenciamiento RT, DT… Esto es lo que define el movimiento de cualquier agenciamiento y nos acerca a un modo singular de insistencia en lo vital, apostando a que las conexiones sean cada vez mínimas en organización y máximas en intensidad.

El nuevo territorio es siempre productivo, es por esta razón que el mundo es un territorio que debe ser siempre reterritorializado, ocupado, reconstruido, habitado; una tensión que sólo puede satisfacer la intensidad de una acción creativa múltiple.

Los agenciamientos, unidades mínimas de la realidad, se encuentran en un movimiento de DT y RT continuo, dinámico y homeostático, entre la tierra y el territorio. Así es como pensamos. Necesitamos ahora, reflexionar sobre el territorio, donde se producen los movimientos.

El Territorio

“El territorio es el ámbito del tener. Es la propiedad del animal, propiedad en el sentido de Beckett o Michaux. Salir del territorio es aventurarse. El territorio me vale en relación con un movimiento por el cual se sale de él. La DT coincide literalmente con el concepto “outlandish” de Melville (desterritorializado)” (Deleuze dixit).

No hay territorio sin un vector de salida y no hay salida del territorio, es decir, DT sin al mismo tiempo un esfuerzo por (RT) en otro sitio, en otra cosa. Los territorios comportan siempre dentro de sí vectores de DT o de RT. Mucho más que una cosa u objeto, un territorio es un acto, una acción, una relación, un movimiento concomitante de RT y DT, un ritmo, un movimiento que se repite y sobre el cual se ejerce un control.

Guattari afirma en el libro Micropolítica: Cartografías del Deseo: “ Los seres existentes se organizan según territorios que ellos delimitan y articulan con otros existentes y con flujos cósmicos. El territorio puede ser relativo tanto a un espacio vivido como a un sistema percibido dentro del cual un sujeto se siente ‘una cosa’. El territorio es sinónimo de apropiación, de subjetivación fichada sobre si misma. El es un conjunto de representaciones las cuales van a desembocar, pragmáticamente, en una serie de comportamientos, inversiones, en tiempos y espacios sociales, culturales, estéticos, cognitivos”.

Desde una perspectiva crítica de la Geografía, Deleuze considera al territorio como una construcción social resultado del ejercicio de relaciones de poder desarrolladas a lo largo del espacio-tiempo. Estas relaciones de poder son tanto materiales como simbólicas, ya que son el resultado de la producción de un espacio que se construye diferencialmente según vivencias, percepciones…

De la creación a la destrucción del territorio: Desterritorialización y Reterritorialización

Guattari y Rolnik plantean que “El territorio se puede DT, esto es, abrirse, en líneas de fuga y así salir de su curso y destruirse. La especie humana está sumergida en un inmenso movimiento de DT, en el sentido de que sus territorios ‘originales’ se rompen ininterrumpidamente con la división social del trabajo, con la acción de los dioses universales que ultrapasan las tablas de la tribu y la etnia, con los sistemas maquínicos que llevan a atravesar, cada vez más rápidamente, las estratificaciones materiales y mentales”.

La DT puede ser considerada un movimiento por el cual se abandona el territorio, una operación de líneas de fuga, y por ello es una RT y un movimiento de construcción del territorio.

Podríamos definir la “DT”, como “desenraizamiento que se desdobla en el plano de la producción (la fábrica global), de la tecnología (medios de comunicación) y de la cultura (imaginarios colectivos transnacionales)”. Vista de este modo, la DT habla de manifestaciones simultáneas y transversales, y supera todo determinismo económico: no se trata sólo de los capitales que “fugan” y “fluyen”, ni de los recursos naturales privatizados, ni de la distribución en diferentes lugares del globo de la cadena de producción de las empresas transnacionales.

La DT implica, además, la desarticulación del referente clave de las culturas: el territorio, espacio común donde se materializan las prácticas, que marca las fronteras entre “nosotros” y los “otros” (los de “adentro” y los de “afuera”). Esto rompe con dos principios que han servido tradicionalmente para comprender las culturas: el de centralidad y el de oposición entre interno/externo; ya que por un lado deslocaliza y dispersa el centro o foco cultural, y por el otro, hace permeables las fronteras que distinguen un adentro de un afuera.

Características de la DT.

  • En primer lugar, el movimiento concomitante e indisociable entre DT y RT se expresa en lo que ellos llaman la “proposición maquínica”: “Jamás se desterritorializa por sí sólo, por lo mismo se necesitan dos términos. En cada uno de los términos se RT uno en otro. De tal manera que no se debe confundir la RT con el retorno a una territorialidad primitiva, o más antigua: ella implica necesariamente un conjunto de artificios por los cuales un elemento, el mismo desterritorializado, sirve de territorialidad nueva a otro que pierde la suya. De allí todo un sistema de RT horizontales y complementarias” (Guattari y Rolnik, 1996: 41).

  • Una segunda característica cuestiona la relación entre DT y velocidad: “De los elementos en los movimientos de DT, uno más rápido no es forzosamente más intenso o más desterritorializado. La intensidad de la DT no debe ser confundida con la velocidad del movimiento o de desenvolvimiento. De manera que el más rápido conecta su intensidad con la intensidad del más lento, lo cual, en cuanto a intensidad, no lo sucede, pero trabaja simultáneamente un estrato sobre otro o un plano sobre otro” (Guattari y Rolnik, 1996: 41). Se establece un sistema homeostático donde la suma de DT y RT se encuentran en un equilibrio dinámico.

  • Finalmente, Deleuze y Guattari relacionarán las intensidades dentro de un proceso de DT y proponen una distinción entre los dos tipos de DT: una relativa y una absoluta: “Se puede concluir… que uno menos desterritorializado se reterritorializa sobre uno más desterritorializado. Surge aquí un segundo sistema de RT, vertical, de abajo hacia arriba… La regla general, la DT relativa (transcodificación) se reterritorializa sobre una desterritorialización absoluta” (Guattari y Rolnik, 1996: 41).

  • La DT relativa hace referencia al abandono de territorios creados en las sociedades y su concomitante RT. Física, psicológica o social, la DT es relativa mientras atañe a la relación histórica.

  • Mientras que la DT absoluta se remite a su propio pensamiento, la virtualidad del devenir y lo imprevisible. Cuando la tierra penetra en el mero plano de inmanencia de un pensamiento.

  • Se trata de atributos utilizados para diferenciar la naturaleza de este tipo de DT, lo cual no implica una superioridad o una dependencia de la DT relativa en relación a la absoluta, al contrario los dos movimientos pasan uno a otro. La DT absoluta sólo puede ser pensada siguiendo unas relaciones por determinar con las DT relativas, no sólo cósmicas, sino geográficas, históricas y psicosociales. Siempre hay un modo en el que la DT absoluta en el plano de inmanencia asume el relevo de una DT relativa en un ámbito determinado.

Pensar y DT quiere decir que el pensamiento sólo es posible en la creación, y para que se cree algo nuevo es fundamental romper el territorio existente, creando otro. De esta forma, de la misma manera que los agenciamientos funcionaban como elementos constitutivos del territorio, ellos también van a operar en la DT, nuevos agenciamientos son necesarios, nuevos encuentros, nuevas funciones. La DT del pensamiento siempre va acompañada por una RT: “La DT absoluta no existe sin RT”.

Por lo tanto, Tierra y territorio son dos conceptos entrelazados, existe una relación dinámica y continua entre ellos, con dos zonas de indiscernibilidad:

  • Desterritorialización (DT), del territorio a la tierra

  • Reterritorialización (RT), de la tierra al territorio

Ambos tipos de movimiento establecen una relación intrínseca entre las partes creadas y eliminadas de tierra y territorio. Es decir, Al pasar del territorio a la tierra (DT), se genera un movimiento de la tierra al territorio (RT) relacionado. Y viceversa, un RT genera un DT. Pero a su vez, la tierra procede sin cesar a un movimiento de DT in situ a través del cual supera cualquier territorio. La tierra es desterritorializante y desterritorializadora, llegando a confundirse ella misma con el movimiento de los que abandonan en masa su propio territorio.

Aparece una diferencia importante según que la DT relativa sea de inmanencia o de trascendencia:

  • Cuando la DT relativa es trascendente, vertical, el elemento trascendente tiene que inclinarse o someterse a una especie de rotación para inscribirse en el plano del pensamiento-Naturaleza siempre inmanente. Pensar implica aquí una proyección de lo trascendente sobre el plano de inmanencia. Se piensa por Figuras. El territorio se convierte en tierra desierta y un extranjero viene a refundar el territorio, a reterritorializar la tierra.

  • Cuando la DT relativa es en sí misma horizontal, inmanente, entre una multiplicidadvinculada entre sí, se conjuga con la DT absoluta del plano de inmanencia que lleva al infinito, que impulsa a lo absoluto los movimientos de la primera transformándolos (el medio, la opinión, el amigo). La inmanencia se duplica. Entonces ya no se piensa por figuras sino por Conceptos.

El concepto no es objeto, sino territorio

El concepto es lo que llena el plano de inmanencia. El propio concepto abandona cualquier referencia para conservar su consistencia. El concepto no tiene más regla que la vecindad, interna o externa.

  • Su vecindad o consistencia interna está garantizada por la conexión de sus componentes en zonas de indiscernibilidad;

  • Su vecindad externa o exoconsistencia está garantizada por los puentes que van de un concepto a otro cuando los componenetes de uno están saturados.

Y eso es efectivamente lo que significa la creación de los conceptos: conectar componentes interiores inseparables hasta su cierre o saturación de tal modo que no se pueda añadir o quitar ningún componente sin cambiar el concepto: conectar el concepto con otro, de tal modo que otras conexiones cambiarían la naturaleza de ambos. La plurivocidad del concepto depende únicamente de la vecindad (un concepto puede tener varias).

El concepto no es paradigmático, sino sintagmático, no es proyectivo, sino conectivo, no es jerárquico sino vecinal, no es referente, sino consistente.

Lo trascendente produce por proyección una absolutización de la inmanencia. Pero la inmanencia de lo absoluto que reivindica la filosofía es completamente distinta; las figuras tienden hacia los conceptos hasta el punto de que se aproximan infinitamente a ellos.

Para que la filosofía naciera fue necesaria la conjunción de dos movimientos de DT muy diferentes, el relativo y el absoluto, cuando el primero ejercía ya una acción en la inmanencia. Fue necesario que la DT absoluta del plano del pensamiento se ajustara o se conectara directamente con la DT relativa de la sociedad griega.

No se puede reducir la filosofía a su propia historia, porque la filosofía se desvincula de esta historia incesantemente para crear conceptos nuevos que revierten nuevamente a la historia pero no proceden de ella. Sin la historia, el devenir permanecería indeterminado, incondicionado, pero el devenir no es histórico. Los tipos psicosociales pertenecen a la historia, pero los personajes conceptuales pertenecen al devenir.

Si la filosofía surge en Grecia, es más en función de una contingencia que de una necesidad, más de un ambiente o de un medio que de un origen, más de un devenir que de una historia, de una geografía más que de una historiografía, de una gracia más que de una naturaleza.

La revolución es la DT absoluta en el punto mismo en el que ésta apela a la tierra nueva, al pueblo nuevo. La DT absoluta no se efectúa sin una RT. La filosofía se reterritorializa en el concepto. El concepto no es objeto, sino territorio.

Aunque la filosofía se reterritorializa en el concepto, no por ello halla su condición en la forma presente del Estado democrático o en un cogito de comunicación más dudoso aún que el cogito de reflexión. No carecemos de comunicación, por el contrario, nos sobra, carecemos de creación. Carecemos de resistencia al presente.

La creación de conceptos apela en sí misma a una forma futura, pide una tierra nueva y un pueblo que no existe todavía. La europeización no constituye un devenir, constituye únicamente la historia del capitalismo que impide el devenir de los pueblos sometidos. El arte y la filosofía se unen en este punto, la constitución de una tierra y de un pueblo que faltan, en tanto que correlato de la creación. Las democracias son mayorías, pero un devenir es por naturaleza lo que se sustrae siempre a la mayoría.

Es la relación constitutiva de la filosofía con la no filosofía. El devenir siempre es doble, y este doble devenir es lo que constituye el pueblo venidero y la tierra nueva. La filosofía tiene que devenir no filosofía, para que la no filosofía devenga la tierra y el pueblo de la filosofía.

El pueblo es interior al pensador porque es un devenir-pueblo de igual modo que el pensador es interior al pueblo, en tanto que devenir no menos ilimitado. El artista o el filósofo son del todo incapaces de crear un pueblo, sólo pueden llamarlo con todas sus fuerzas. Un pueblo sólo puede crearse con sufrimientos abominables, y ya no puede ocuparse más de arte o de filosofía. Pero los libros de filosofía y las obras de arte también contienen su suma inimaginable de sufrimiento que hace presentir el advenimiento de un pueblo. Tienen en común la resistencia, la resistencia a la muerte, a la servidumbre, a lo intolerable, a la vergüenza, al presente.

La DT y la RT se cruzan en el doble devenir. Apenas se puede ya distinguir lo autóctono de lo foráneo, porque el forastero deviene autóctono junto al otro que no lo es, al mismo tiempo que el autóctono deviene forastero, a sí mismo, a su propia clase, a su propia nación, a su propia lengua. Devenir forastero respecto a uno mismo, y a su propia lengua y nación, ¿no es acaso lo propio del filósofo y de la filosofía?

La filosofía se reterritorializa tres veces, una vez en el pasado en los griegos, una vez en el presente en el Estado democrático, una vez en el futuro, en el pueblo nuevo y en la tierra nueva.

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