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Recientemente ha caido en mis manos Lulú, un experimento musical abanderado por uno de los mejores músicos de todos los tiempos…que sigue vivo…y una banda que, cuanto menos, marcó un hito en la evolución del heavy en particular y del metal en general.

Su excelencia el señor don Lou Reed es uno de los grandes. Pero grande, grande. Te guste o no, si tienes cierto interés musical más allá de los 40, el nombre te suena, muchas de sus canciones también. Hay quienes consideran a Lou Reed el padre del rock alternativo. Al igual que hay quienes consideran a Metallica los padres del thrash metal. Si bien Metallica se alejaron lentamente de mi línea de interés a partir del and justice for all…tengo que reconocer, sin que me pese un ápice, que sus tres primeros discos son de lo mejor del thrash metal de todos los tiempos, sin lugar a dudas, y que cada vez que los escucho vuelvo a sentir un escalofrío que recorre todo el cuerpo y una energía difícil de superar. Lou Reed es como el cerdo, no me malinterpreteis, me gusta todo. Desde sus primeros años en la Velvet hasta sus gloriosos discos solitarios. Transformers y Rock’n Roll animal son dos obras maestras del rock. Y no admito discusión. No, no la admito.

Lou Reed publicó, a mediados de los 70, una obra que para algunos fue una broma de mal gusto y tildaron como el disco mas insoportable de la historia, y para otros fue una genialidad. El disco en cuestión es Metal Machine Music, y para mí, aficionada al sonido en todas sus dimensiones, incluido por supuesto los ruidos varios, las desharmonías y los revoloteos alrededor de las curvas isofónicas al borde del umbral de dolor, fue toda una apertura al mundo sónico en general y a Lou Reed en particular. Un señor capaz de hacer cosas tan dispares y tan buenas merece toda mi atención. Y por eso cuando escuché hablar del experimento con Metallica, pensé inmediatamente: esto tengo que escucharlo. Y lo he escuchado. Y me ha gustado.

Resulta que Lou Reed llevaba varios años dándole vueltas a un proyecto, que finalmente ha llevado a cabo con Metallica. Al final se trata de un disco de Lou Reed con una orquesta de lujo. Por eso, mientras lo escuchaba, no paraba de venirme a la mente el glorioso Omega que firmaron Morente y Lagartija Nick. El proyecto era de Enrique Morente, y Lagartija Nick aportaron lo que pudieron, no por falta de méritos, sino por falta de espacio. Morente tenía algo en la cabeza y usó a Lagartija para darle forma. Ambos acabaron muy contentos del proyecto. No es para menos porque el Omega es una absoluta virguería, es una de las mejores muestras de que la fusión puede funcionar. No hay muchas.

Lulú es un proyecto de Lou Reed y ha usado a Metallica como colaborador, para que forme parte de él. Desconozco el grado de decisión que han tenido los Metallica en este asunto, pero desde luego, el sonido al que nos tenían acostumbrados en sus últimos discos no aparece por ninguna parte. Quizás se puede intuir al fondo en algunos temas al Kirk Hammet de los inicios. Por cierto, que según Kirk Hammet, de lo mejor que han hecho, han vuelto a ser espontáneos. Puede que les haya valido para volver a sentir que disfrutaban con lo que hacían. En el fondo siempre tuve la esperanza de que la evolución musical de Metallica estuviera más condicionada por el contexto y por la fuerza de pertenecer a la maquinaría del mercado musical que a sus propios instintos musicales.

Lulú es una pieza inspirada en la obra de Frank Wedekind, El espíritu de la Tierra, que se publicó rondando el principio del siglo…pasado. Son los avatares de una bailarina con problemas sórdidos de abusos, subidas a los cielos y consecuente y estrepitosa bajada a los infiernos. Ya conocía la historia, porque es en la que se basó el magnífico Alban Berg para su ópera con el mismo nombre, Lulu, que por cierto estuvo abriendo la temporada pasada del Teatro Real. Maravillosa. Lou Reed tenía preparada música y letra para estrenar en Berlín, cuando conoce a los Metallica en un evento de estos a los que acuden los músicos, y fue amor a primera vista. El flechazo instantáneo hizo recordar a Lou Reed lo que tenía en los cajones y los Metallica encantados y honrados de ser invitados. Encantados de trabajar juntos. Y se nota.

En ciertos aspectos me recuerda al experimento Die Hamletmaschine de los vanguardistas Einstürzende Neubauten. Basada en la obra del dramaturgo alemán Heiner Müller, que a su vez basó su obra en el Hamlet de Shakespeare, Blixa y sus chicos hicieron una obra de arte mezclando música y texto. Esto sí que es un experimento. A ver, hay que contextualizar. Los alemanes son un grupo del industrial más áspero, el sampleo de carritos de la compra, tuercas cayendo por una tolva y piedras golpeadas con trozos de metal es la tónica general en su sonido…al menos en sus orígenes, que como en casi todos los grupos, suelen ser más salvajes, atrevidos y valientes. La obra está completamente recitada. Lou Reed a veces recita, a veces canta, a veces grita y a veces susurra. Los matices que aportan son más ricos. Pero el paralelismo es evidente. En ambos casos son dramaturgos alemanes y en ambos casos son transgresores e innovadores en sus respectivos campos.

Hay que escuchar Lulu como lo que es. No se trata de un disco de heavy metal, no se trata de un disco de rock, y no se trata de una obra de teatro. Se trata de todo esto junto y mucho más. Se trata de cómo a través de la música, la letra y la energía que se genera, puedes transmitir una historia tan bonita como triste. Para escuchar Lulu tienes que abrir los oidos, y dejarte llevar. Creo que han hecho algo grande.

El disco comienza con Brandenburg Gate, donde Lou Reed canta a su más puro estilo durante unos segundos, nombrando a Karloff, Kinski y Moreau, hasta que irrumpe un acorde metálico contundente y una voz de Hetfield como lejana. Se juntan las dos voces, Reed en primer plano recitando y Hetfield repitiendo smalltown girl (creo) en segundo….uuuffff esto que es? va a ser bueno y todo!!!

Seguimos con The View, esto ya suena raro, suena diferente. Reed medio entona medio recita y un riff persistente al fondo, con una bateria incansable. Cuando canta de nuevo Hetfield sí suena a Metallica, pero se calla, y desaparece. Se alternan riffs clásicos de metal, guitarras distorsionadas y batería quizás demasiado barroca…hay cosas que no cambian!!.

Pumping Blood se arrastra, y luego la música se convierte en un atrezzo sónico. Un buen hilo conductor para la voz desgarrada de Lou Reed. Va subiendo en intensidad y acaba siendo un desparrame de guitarra y bateria con la voz desgañitándose y transmitiendo toda la angustia del momento que cuenta. Es muy fácil entrar.Y no te deja salir, porque empalma directamente con Mistress Dread, que galopa al más puro estilo de los Four Horsemen, anda, algo de Metallica sí que va a haber ;). La combinación de voz psicópata con riffs metálicos me encanta.

Iced Honey podría empezar como una canción de Metallica. Pero también podría ser perfectamente un clásico de Lou Reed. Que mezcla más rara han conseguido en esta canción. Están los dos a la vez. Sorprendente. Con Cheat On Me acaba el primer disco, triste, desolado, calmado y miserable.

El segundo CD se abre con Frustration, ruido distorsinado a bajo volumen, está ahí, no molesta. Quizás sean los segundos más transgresores del disco, y tampoco es para tanto. Pero están ahí, de nuevo rotos por riffs metálicos y hasta con ciertas reminiscencias doom, allá a lo lejos. Medios tiempos para reflejar frustración, no es mala elección. En un tercio de la duración, cambia la historia y se vuelve mucho más vehemente, y la música de nuevo actúa como atrezzo para enfatizar la historia, diálogo entre Reed y Ulrich que acaba con un nuevo riff a medio tiempo. Al final la frustración se vuelve rabia y desesperación.

Little Dog comienza con guitarra acústica y un Lou Reed intimista y misterioso, muy intimista y muy misterioso. Sólo al final un poco de distorsión callada. Dragon eleva la distorión y el ruido y lo pone en primera línea. Reed también eleva su tono y su contundencia, ahora te sobrecoges porque la mezcla es espeluznante. Unos toques de caja despiertan a las guitarras y le dan un giro a la canción. Cierta resignación y cierta desidia…y luego lees las letras y cuadra perfectamente. Esta es la magia de la música. Minimalista y contundente.

Junior Dad cierra el disco. El tema más largo, casi 20 minutos. Un comienzo cojonudo, hasta cierto toque exótico. Realmente suena a conclusión, va cayendo poco a poco…un final estupendo para un gran disco.

Puedes escuchar las canciones y leer las letras en la página oficial http://www.loureedmetallica.com. Yo que tú lo haría. Y luego me lo cuentas.

Va por ti Joe

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