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Hoy que tenemos invitadas vamos a hacer pan, pero innovando. Teniendo en cuenta que es el segundo pan que hago, lo de la innovación es una vacilada. En fin. Con harina diferente, y formato diferente. Seguro que malo no sale.

La harina que voy a usar hoy es  de espelta, que si no lo sabes es una variedad de trigo, de hecho parece ser que es el padre y la madre de todas las variedades de trigo que se conocen. Tiene un sabor más intenso y unas propiedades nutricionales muchísimo más interesantes que las del trigo convencional…porque no ha sido modificado genéticamente…que cosas, tiene más proteinas, más minerales, más vitaminas y más oligoelementos. Contiene los 8 aminoácidos esenciales, magnesio, hierro, fósforo, vitamina E, vitamina B y betacaroteno…y muuuucha fibra. ¡Viva la espelta!

La noche de antes preparo la masa. Un kilo de harina integral de espelta, un par de cucharadas pequeñitas de sal, y un par de sobres de levadura de panaderia. Se mezcla todo y se empieza a añadir el agua tibia poco a poco. Nunca mejor dicho, nos ponemos con las manos en masa…la verdad es que da un gustito que no veas amasar pan, tiene un algo de primitivo, sensual  y de gourmet a la vez que te eriza los pelitos de la nuca. Poco a poco, seguimos amasando y añadiendo agua. Este proceso acaba cuando la masa deja de pegarse a tus dedos y a la superficie donde esté amasando. Es una pasada ver cómo evoluciona la masa.

Cuando hemos llegado al punto, se pone la masa en un bol y se tapa con un paño húmedo o con un papel transparente. Ahora tienes varias opciones, el tiempo de reposo para que la fermentación haga efecto dependerá de la levadura que hayas usado y del punto que quieras darle. Yo lo metí en la nevera y allí que ha estado unas 10 horas. Es impresionante lo que crece. Lo normal es dejarlo en un sitio cálido, de manera que se acelere el proceso y con un par de horas es suficiente.

Luego lo sacas de la nevera o del lugar cálido y lo vuelves a amasar un poquito más, pero sin añadirle nada. A continuación le das la forma que desees. En esta ocasión vamos a hacer panecillos individuales, unos cuantos redonditos y otro alargaditos.

Se cubren las piezas de masa moldeadas con semillas de amapola, por ambas partes y se pone en la bandeja sobre un papel encerado. Ojo, sepáralas lo suficiente, porque en el proceso de segundo reposo y horneado la masa vuelve a crecer, y si las piezas están demasiado juntas, te pasará como a mí, que al final tendrás un grupo de panecillos todos juntos. Las cosas de la primera vez…

Se vuelve a cubrir con un paño húmedo y se deja reposar unos 20 minutos más. Yo tengo un fantástico horno que realiza la función de reposado el solito, así que lo meto al horno de vapor directamente, eligiendo reposar y hornear pan. Para un kilo de masa tarda algo más de una hora.

Si lo haces en horno convencional, hasta que veas que está dorado, o lo típico con toda la reposteria, se mete un pincho largo hasta el fondo y que salga limpio. Antes de meterlo a hornear, le puedes hacer unos cortes a la superficie, para que en la cocción la masa rompa por las brechas y se haga más corteza y queda más bonito.

Que gran invento este del pan. ¡Buen provecho!

INGREDIENTES

  • 1 Kg de Harina Integral de Espelta
  • Agua
  • 2 cucharaditas pequeñas de sal
  • 30 g Levadura de Panaderia
  • Semillas de Amapola

MANUFACTURA

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La única pega que tiene hacer pan, es que no puedes parar de comerlo…

Una de las maravillas de tener un horno de vapor es que se puede hornear pan y sale increiblemente bueno sin apenas nada de esfuerzo. Tienes una función para reposar y otra para hornear, eliges la cantidad, el tipo o tipos de harina y siempre sale con el punto perfecto. Pero también puedes usar un horno convencional, con una serie de precauciones, y bastante más trabajo.

Hoy he elegido una combinación de harina de trigo y centeno, ambas integrales y a partes iguales, para hacer la masa, y para la cobertura semillas de lino. Además la masa incorpora un sobrecito de levadura madre y un poco de sal.

Para hacer la masa se mezclan las harinas, con la levadura madre y la sal, y se empieza a amasar, añadiendo agua tibia cada poco tiempo. Se va integrando a base de amasar todos los ingredientes y se sigue echando agua hasta que se obtenga la consistencia deseada. En la manera tradicional de hacer pan, hay que estar un buen rato amasando, dejar reposar, volver a amasar…algún día pondré el proceso clásico tradicional, que ya digo que lleva tiempo y esfuerzo, pero probablemente los resultados merecen la pena.

Una vez que se ha conseguido, se mete en el molde que vayamos a usar o se le da la forma que queremos que tenga y se deja reposar, una hora aproximadamente. Si se va a utilizar molde, conviene previamente pulverizarlos con AOVE, y si le vas a poner semillas por fuera, también conviene añadirlas para que luego cubra el pan por todas partes.

Cuando ya ha terminado el reposo, se mete en el horno y se cocina. Dependiendo del horno que tengas, lo tendrás que dejar más o menos tiempo, un  buen indicativo será el color de la corteza. En un horno convencional, la temperatura sobre 190 grados, y calor arriba y abajo y tardará una media hora para medio kilo de pan. En este caso conviene usar harina de fuerza, que contiene una mayor proporción de glúten ( o almidón ) y eso hace que sea más trabajoso el amasarla, es decir, hay que utilizar más fuerza, así de sencillo. Con esta harina el pan queda más esponjoso y la miga más tierna. Utilizar harinas convencionales puede llevarte a obtener resultados un tanto decepcionantes, porque no saldría igual de rico, no subiría tanto y quedaría menos esponjoso.

Si utilizas un horno de vapor, como es mi caso, al combinar el calor con la humedad que aporta el vapor, no es necesario utilizar este tipo de harina, y te da más juego a la hora de elegir los ingredientes, y el tiempo de amasado es tan sencillo como la integración de todos los elementos hasta conseguir una masa homogénea.

Como no lleva conservantes de ningún tipo, este pan se van poniendo duro, y en 3 días solo se podría comer tostado…pero está tan bueno, que normalmente no sobrevive al primer día…¡Buen Provecho!

INGREDIENTES

  • 1/4 Kg Harina Integral de Trigo
  • 1/4 Kg Harina Integral de Centeno
  • Una cucharadita de sal
  • Levadura madre
  • Semillas de Lino
  • AOVE

MANUFACTURA

  • Se mezclan las harinas, la sal y la levadura madre, y se va añadiendo agua poco a poco, y amasando, hasta que coja la consistencia deseada
  • Se espolvorea con semillas de lino y se deja reposar la masa para que la levadura haga efecto, como una hora.
  • Si se va a usar un molde, pulverizarlo con AOVE primero y con las semillas despues
  • Se coloca en el horno de vapor y se selecciona la función de hornear pan.
  • En horno convencional, sobre media  hora con calor arriba y abajo 190 grados, pero es mejor utilizar harina de fuerza y amasar en varias veces, durante 15 o 20 minutos cada vez, y dejando tiempo entre amasados.