Posts etiquetados ‘Rüstem Pasha Camii’

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Hoy empezamos el día visitando la que probablemente fue la mezquita que más me gustó de todas las que vimos, que no fueron pocas precisamente. Todas las mezquitas en las que entramos eran hermosas, los techos, las cúpulas, los azulejos, las vidrieras, todas tenían algo. Pero la Rüstem Pasha Camii tiene algo especial. Para empezar no la ves, está en medio del bazar de las especias, y sólo desde un punto muy concreto en Eminönü te das cuenta de que oculta entre las callejuelas del bazar egipcio se encuentra una maravilla. Para acceder a ella, tienes que adentrarte en una de las calles del bazar y verás una puerta sobria, rodeada de tenderetes y con un sobrio letrero que anuncia lo que te vas a encontrar.

Cruzando esa puerta y subiendo unas escaleras llegas al patio de la mezquita, con unos azulejos espectaculares. Bien, parece interesante. Pero cuando entras, es cuando te das cuenta de que estás ante algo especial. El “problema” que tienen las mezquitas en Estambul es que son muy parecidas, todas hermosas, pero muy parecidas. Rüstem Pasha no es que sea radicalmente diferente, pero sí tiene personalidad, y además un ambiente especial que se respira en el interior. Deben ser los efluvios de las especias que durante 5 siglos han emanado en los alrededores de la mezquita. Es una auténtica joya, la primera de planta octogonal. Las porcelanas de Izmir del interior son auténticos tesoros, finas, delicadas, extremadamente hermosas, con un rojo impresionante. Conforme la describo y la recuerdo me reafirmo, fue mi favorita.

Despues subimos unas cuantas cuestas para llegar a la Süleymaniye Camii. Impresionante, tanto por su tamaño como por sus vistas. Desde uno de los laterales de su patio se divisa el Cuerno de Oro y los tejados de la ciudad. Data del siglo XVI y está situada en lo alto de una de las colinas que se divisan desde Eminönü. No es tan grande como la mezquita azul, pero la sigue de cerca. Si ya has visto la mezquita azul, no te impresionará la grandiosidad, y si has visto antes la Rüstem Pasha no te impresionará la belleza. Es grandiosa y es hermosa, pero ya sabemos que todo es relativo, y como dijo una turista que andaba por allí…vista una vistas todas. Tampoco es eso desde luego, pero casi. Los azulejos de Iznik no están por todas partes, como en otras mezquitas. Mucho mármol blanco, quizás lo interesante de esta mezquita es que es menos barroca, más sencilla. En el patio hay dos mausoleos y una tumba. Me gustó más el entorno que el interior.

Bajamos de nuevo a Eminönü y nos tomamos un chai con unos baklavas de pistacho en Saray, una cadena de pastelerías con mucha fama. Los peores baklavas de todo el viaje. El te está bueno en todas partes. Pero fue una manera agradable de descansar y esperar a que saliera nuestro ferry para dar una vuelta por el bósforo. Crucero de 2 horas por 10 liras turcas. Más que suficiente.

La ida la realizamos por la orilla de la torre Gálata, pudimos observar el perfil de la ciudad, sus casas tradicionales, mezquitas por todas partes, la fortaleza de Rumeli Hisari… Agradable. La vuelta la hicimos por la otra orilla, llena de casas de ricos y palacetes antiguos. Toda una exhibición de lujo e historia. Cruzamos el estrecho del bósforo por dos veces, y ambos dos andaba cubierto de nubes y de gaviotas. Pasamos mucho frío. Hay que abrigarse muy bien en esta época del año. El viento es gélido y corta las mejillas como si fueran mantequilla.

A la vuelta del paseo por el Bósforo comimos en uno de los restaurantes de pescado que se encuentran debajo del puente de Gálata, Beyaz Inci Fish and meat house. Como no había nadie, nos dieron una mesa estupenda, con vistas a la torre de Gálata y a la Suleymaniye. Muy tranquilo y agradable. El pescado muy fresco, te muestran una bandeja y eliges el que más te guste y te lo preparan como quieras. Se paga al peso. Nos pusieron de aperitivo una pasta de aceitunas parecida al tapenade que estaba espectacular. Tomamos unas sopas de pescado bastante rica, tipo enblanco pero más terrosa, y una lubina del mar de Mármara al grill, de un kilo poco menos, acompañada de un Kavak blanco bastante decente, total 200 liras turcas. No repetiremos, porque la lubina estaba muy buena, pero la que tenemos aquí está mejor. Me gusta probar las cosas de la tierra, pero a menos que la relación calidad precio sea óptima o el sabor excepcional, no repito. Esto es caro, muy caro.

Despues de la agradable comida, nos dirigimos hacia el bazar de las especias, con el que habíamos tonteado varias veces, pero sin llegar a adentrarnos. Ya le tenía ganas, ya. Sabía que me iba a volver loca. Y así fue. La cantidad de aromas, colores y sabores que se amontonan en los diferentes puestos es maravilloso. La gente mucho más divertida y relajada que en el gran bazar, bromeando y riendo con nosotros todo el rato. Nos llevamos una bolsa innoble de todas las especias que no tenía y de algunas que sí. El orégano, el azafrán, cominos, raz el hanut, tandoori, que aunque sea indio seguro que es mejor que el que pueda conseguir en Madrid…ni me acuerdo de todas. Que contenta que iba con mis bolsas de especias.

Como la comida había sido ligerita, y los baklava de la mañana decepcionantes, nos decidimos a probar de nuevo, en otra pasteleria. Haifa Mustafa, que sepamos al menos hay dos, una en Eminonü y otra yendo a Sultanahmed. Deliciosos. Allí compramos el último día dos kilos para traer. Los mejores que probamos en todo el viaje. Pero siento decir que los mejores que he probado en mi vida son los de Habiba, la mejor pastelería de Amman. Insuperables.

Volvimos paseando al hotel, y las cosas del destino…en una tienda encontré unos azulejos que eran exactamente uno de los que habíamos visto en la mezquita Rüstem Pasha y que me habían enamorado. Por supuesto sucumbí en el acto, por la belleza de los azulejos y por el excepcional precio que sin regatear me ofrecieron. Realmente la crisis está haciendo estragos.

Un breve descanso en el hotel y salimos a cenar. Esta vez elegimos el restaurante Mozaik, al lado del Enjoyer. Nos pusieron hummus de aperitivo con pan de pita, muy ricos. Pedimos una cazuela de gambas, bastante buena, ensalada mozaik con queso de cabra, orejones y nueces, pepinos y rábanos, rica pero fundamentalmente lechuga, y un plato típico de la anatolia central, kebab de cordero envuelto en papel de horno, Kagit Kebab, con salsa de tomate y verduras. Muy muy rico. De fondo un jazz delicioso. El ambiente estupend0, mucho mejor que anoche en el Enjoyer. La comida también bastante mejor. Tan sólo que hacía demasiado calor. 85 liras turcas…como se nota que no hemos tomado vino, ni postre. Lo acompañamos con agua con gas y una cerveza.

Estambul nos está pareciendo una gran ciudad. Y aún tenemos dos días más para seguir descubriéndola y disfrutándola…

Anuncios