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A los aficionados al mundo de la copla seguro que le suena el nombre de Rafael de León. Canciones como “Ojos verdes“… verde como el trigo verde… y el verde verde limón y “Tatuaje“….el vino en un barcooooo de nombre extranjerooooo…reconócelo…te suenan. Son auténticas obras maestras de la copla, patrimonio y herencia nacional. Ambas compuestas por el señor de León, que también, entre otras muchas compuso La Lirio.

Yo no es que sea muy aficionada a la copla, todo sea dicho, pero como buena melómana reconozco el mérito de algunas canciones, como las de antes. Recuerdos de mi infancia, con mi madre y mi abuela en la cocina, cantando a grito pelao mientras removían pucheros y en la radio sonaba Concha Piquer, alías la del baul, o Imperio Argentina. Vamos, que te podría cantar de memoría más de una…

Pero no os voy a hablar de copla, ni de canciones ni de poesía…bueno, de poesía lo mismo sí, porque algunos platos de la Mari son pura poesía.

La Mari, esta Mari de la que os hablo, es la cocinera de una taberna llamada La Lirio, con la que tengo el placer de estrenar la nueva sección…De Tapas por Malasaña…o de cañas. La Mari, de Cai,  y er Manué, de Almería, son dos auténticos artistas, cada uno en su campo, y se explayan a gusto en su taberna, La Lirio, decorada con la letra del poema y fotos que dejan entrever un interesante pasado…No es una casualidad la elección del nombre, de Cai a Almería canta la marinería (abajo tienes la letra de la canción al completo, por aquello de la curiosidad morbosa… 😉

Cuando abrieron La Lirio no fue un petardazo. Era una taberna con ambiente y estilo a copla…que atrevimiento para un barrio tan supermoderno como es el mío. Justo a su lado se encuentra un sitio, que siempre está lleno y nunca entenderé porqué, y todo el que pasaba por allí seguía esto de…donde va Vicente…mientras tanto La Lirio estaba casi vacía…

Como soy de espíritu inquieto y aventurero, me pasé por allí uno de estos días tontos a tomar una cañita….y ¡ohhh sorpresa! aquello olía a mi tierra por todas partes…y no hablo de estereotipo coplero, bata de cola y peineta…hablo de la comida. La Mari es de Cai, de San Fernando para ser exactos, y eso se nota. Se nota y mucho. Pero esa información la obtuve algunos meses despues de empezar a acudir a este encantador lugar. La obtuve oficialmente, porque al principio, que ni conocía a La Mari ni al Manuel, pero ya iba regularmente, cada plato nuevo que probaba era un flashback a mi pasado…o a mi presente. Siempre pensaba lo mismo, cocinan como yo, como mi mare, es la cocina de mi vida…tienen que ser de la tierra seguro…y efectivamente…seguro.

La segunda y agradable sorpresa fue que te ponían una tapa con la caña, costumbre que por estos madriles no se estila. Debería haber una ley al respecto…el que no ponga tapa ostracismo. En La Lirio te ponen tapa y a veces tapa caliente…su platito de lentejas estofadas…sus callos calentitos…sus fideos guisaos…maravilloso. Manuel es un anfitrión estupendo y trata con mimo y atención a todos sus clientes, a los que le dedica su poquito de tiempo y cotilleo para mantener un ambiente familiar y entrañable.

Claro, con este recibimiento, hay que volver. Y cada vez que volvía descubría sabores nuevos y viejos al mismo tiempo. Nuevos porque hacía tiempo que no los tomaba, y viejos porque eran los sabores de mi niñez. La Mari cocina como mi mare lo hace, y como lo hacía mi abuela…y eso, eso hace que se te pongan los pelos como escarpias y la canne de gallina.

Por casualidades cósmicas, que de vez en cuando sucede, la gente empezó a darse cuenta del pedazo de taberna que es, y ahora mejor que reserves, porque es un sitio muy agradable y acogedor, con pocas mesas, y se peta. Claro que siempre puedes reservar y te ahorras esperas. Pensándolo bien, una espera en la barra con unas cañas y sus tapitas tampoco es que sea sufrir demasiado, pero no soy yo de esperas…

Las tortillitas de camarones son toda una experiencia, bien frititas, nada grasientas….aaaaagggghhhhhh!!!! la ensaladilla rusa una odisea de placer absoluto, y los huevos rotos, con esas papas bien fritas en buen aceite…eso te hace creer en algo superior, porque sencillamente levitas…con jamón o con chistorra o con pimientos fritos…como más te gusten. En fuente de barro y abarrotao de papas…el mejor plato del mundo.

Tienes tambien supertostas y tienes ensaladas…tienes unos jalapeños rellenos, que ríete del joligüd, tonirromas y demás americanadas…el jalapeño lo ves, lo hueles y te lo comes, el queso fresco y cremoso  y el empanado crujiente…su puntito picante…delicioso….tomates verdes fritos y muchos más platos…morcillo divino…pollo maravilloso, croquetas mejores que las de tu abuela….No se trata de comida fusión, se trata de comida cañón…todo lo que he probado está buenísimo. El vino de la casa está más que aceptable.

Además de comida excelente y trato sincero, amable y dicharachero, la relación calidad/precio es excepcional, que este barrio es mucho de clavada porque yo lo valgo. La única pega que le pondría es que son un poco lentos, pero cuando se dedican con tanto mimo a cada cliente, y te toca tu turno…quieres tu parte, así que ¿para qué las prisas?…dicen los sabios que la prisa mata…

Con todas estas cualidades, no es de extrañar que se haya convertido en uno de mis sitios favoritos para tomar unas tapas y unas raciones. Tiene una terraza  donde puedes reservar y pasar una estupendísima noche de verano a la luz de la farolas, porque estrellas haberlas haylas, pero no velas, o un domingo de primavera al sol…

Os lo recomiendo encarecidamente, y si vais, ya me contais…;)

Taberna La Lirio

C/Espíritu Santo 30

Malasaña

LA LIRIO

I

En “Cai tie” La Bizcocha

un café de marineros,

y en el café hay una niña

color de lirio moreno. (bis)

Lirio la llaman por nombre

y ese nombre bien le está,

por un cariño, cariño,

“tie” las ojeras “morás”.

Y de “Cai” a Almería,

con voz ronca de aguardiente,

canta la marinería:

Estribillo

La Lirio, La Lirio tiene,

tiene una pena La Lirio,

y se le han puesto las sienes

“moraítas” de martirio.

Se dice si es por un hombre,

se dice que si es por dos;

pero la verdad del cuento

¡ay, Señor de los tormentos!,

la saben La Lirio y Dios.

A la mar, madera,

y a la virgen, cirios,

-y “pa” duquitas, madre de mi alma-

“pa” duquitas negras

las que “tie” La Lirio.

II

Un hombre vino de Cuba,

y a La Bizcocha ha pagado

cincuenta monedas de oro

por aquel lirio morado. (bis)

Dicen que fue un bebedizo

de menta y ajonjolí,

que fue una noche de luna,

que fue una tarde de abril.

Y de “cai” a Almería

canta el novio de La Lirio

con una voz dolorida:

Estribillo

 

 

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De Tapas por Segovia

Publicado: 27 noviembre, 2011 en Cocina, Viajes
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Pues resulta que tengo un contacto en Segovia, que trafica con los mejores cochinillos del planeta, y en habiendo héchole yo un encargo, y considerando que acontecía la quinta jornada de Tapas de Invierno, en su edición dedicada a las tapas de cuchara, me pareció una oportunidad maravillosa de recoger la mercancia y darme una vueltica por esta estupendísima ciudad y saborear algunas de sus pequeñas maravillas culinarias. Además de rapiñar ideas nuevas para mi laboratorio, que la inspiración está más tiempo desaparecida que otra cosa.

El acueducto sigue estando ahí, y sigue sorprendiéndome, he perdido la cuenta de las veces que lo habré paseado y sigue estremeciéndome la maravilla de obra civil que sigue encumbrando esta ciudad. Extasiados unos minutos, bajo un cielo azul y un sol radiante…hasta que el estómago empezó a reclamar su territorio. Vamos a tomar algo que ya va siendo hora.

Empezamos en La Bodega del Barbero con una Crema de judiones de la Granja con manzana caramelizada y foie, creo sinceramente que fue la mejor de todas las que probamos, porque tenía una textura suave y delicada y una combinación exquisita de sabores…quizás también porque fue la primera de judias, estrella indiscutible de estas jornadas. La tomamos con un vino de Arlanza, Marciles crianza, muy gustoso. A partir de aquí, ya no supe que vino tomaba, porque era el de la casa, y estuvimos en muchas casas…

Seguimos subiendo y llegamos a El Fogón Sefardí, donde degustamos la Sopa de Jarrete de Ternera con Daditos de Verdura y Alubias Blancas, curiosa, con una textura harinosa y la ternera marcando todo el sabor de la tapa. Seguimos con El Hidalgo, donde nos tomamos Sobre Cuna de Cebolla Roja, Crema de Níscalos de Valsaín coronada con Brocheta de Choricito, Panceta y Bollito de Pan Relleno de Aromas del Pinar….la tapa era básicamente nombre. Los níscalos de Valsaín deben ser bastante insípidos porque su sabor no aparecía ni a lo lejos, la brocheta anecdótica, y el pinar…ande andará???…no se esta manía de adornar el nombre de los platos, sobre todo cuando al final resulta que es casi todo nombre. Barroco que acaba en minimalismo…

A continuación paramos en Casares, donde nos ofrecieron Judiones estofados con bacalao, boletus, nube de morcilla y polvo de kikos, era un plato muy bien presentado donde aparecían los judiones y una nube de mousse que no estaba nada mal, pero  en la que era muy difícil distinguir los sabores. Además estaba frío y los judiones un poco duros…así que al final resultado decepcionante, pero la idea era muy buena.

Seguimos nuestro via crucis microgastronómico y arrivamos a Así nos ponen de huevos las gallinas, donde nos tomamos unas Canastillas de hongos y setas con virutas de jamón ibérico. No estaban mal, original y rico, pero sabía mucho a nata y el jamón yo no lo vi, así que no le pude preguntar si era ibérico o no…aún así, no estaban nada mal.

La siguiente parada fue La Cueva de San Esteban, donde nos ofrecieron un Crujiente de Bacalao sobre dueto de calabaza y espinacas. Muy buena presentación, un vasito de chato con crema de calabaza al fondo, naranja, crema de espinacas encima, verdosa y unas bolitas de bacalo rebozado flotando arriba. Tenía mejor aspecto que sabor, la combinación no fue muy afortunada, la espinaca demasiado fuerte, la calabaza demasiado dulce, y el bacalao llevaba tanto tiempo frito que de crujiente poco.

Acabamos en Jose María, donde ya no pudimos seguir comiendo pero degustamos unas copas del excepcional Pago de  Carraovejas, vino de la casa…estupendo final de fiesta.

Conclusión, mucho nombre para tan poca tapa, pero te lo pasas estupendamente, yendo de un sitio a otro y probando y disfrutando de la gente y de la ciudad. Repetimos fijo. La Unesco debería nombrar el tapeo patrimonio de la humanidad. Sin discusiones.